Algunas ideas sobre la época

Algunas ideas sobre la época

 

Adriana Cabuli

Docente de los Posgrados en Psicoanálisis, UNLaM/AEAPG

 

El sufrimiento humano proviene principalmente de tres fuentes: del propio cuerpo, de las relaciones con los otros y del mundo exterior.

La pandemia, que se instaló a fines de 2019, nos pone de frente a estas tres causas de mayor malestar en simultáneo. El cuidado y la salud de nuestro propio cuerpo pasó a depender del cuidado que nuestro semejante tiene del suyo.

La naturaleza parece haber salido de cauce. Nos enfrentó a un virus que en apariencia no existía en nuestra especie. Algunas hipótesis sobre su aparición sugieren que la manipulación del hombre sobre los recursos naturales generó una peste pasible de atacar a los humanos de todo el planeta.

En otro momento histórico, el pensamiento religioso hubiera interpretado el virus como un castigo divino. En el relato bíblico del antiguo testamento, Sodoma y Gomorra fueron dos ciudades castigadas por la mano de Dios ante los hombres desobedientes y que exageraron una vida lujuriosa, sin límite ni consideración por sus semejantes.

Otro relato de la Biblia nos cuenta del diluvio universal. Una maldición castigó a los habitantes de la tierra por su mal comportamiento con un diluvio que arrasó con todo. Noé construyó un arca en la cual quedaron aislados durante muchos años algunos seres elegidos, los más aptos, quienes tenían la misión de preservar la especie a la cual pertenecían.

Podemos reflexionar sobre lo que acontece para intentar prescindir de ideas vindicativas donde un ser superior decide sobre nuestro destino.

La vida moderna, a través de la adquisición de bienes materiales, nos creó la ilusión que había posibilidades de eludir determinadas situaciones estructurales como la enfermedad y la muerte. El desvalimiento del cual Freud nos habla, parecía pertenecer al otro. Sólo cuando se nos acercaba demasiado, a partir de la pérdida de un ser cercano, volvíamos a tomar noción de la fragilidad en la que todos estamos sumidos.

Ningún artificio nos resulta útil ante esta inédita situación. Aun los más jóvenes, quienes supuestamente podrían contagiarse sin poner en riesgo la vida, están cautelosos con el propósito de cuidar a sus seres queridos de mayor edad.

Como analistas, inmersos en esta época, apelamos a nuestros conocimientos para continuar con nuestro trabajo. La tecnología, generadora de muchas de las dificultades actuales, se convierte paradójicamente en nuestra aliada. Usamos los soportes tecnológicos con el fin de atender a nuestros pacientes, de continuar dando clases, asistir a conferencias. La diferencia entre fin de semana y día laboral se va diluyendo, situación en la que coincidimos con muchos de los pacientes.

Un observable que compartí con algunos colegas es que algunos analizantes, se niegan a continuar de manera remota los tratamientos. Se proponen volver cuando el aislamiento finalice. Se interpone una pausa en la tarea analítica. Probablemente, en cada uno de los casos, se podrá comprender en relación con la singularidad de cada cual.

Muchos aducen estar bien y que los conflictos, entre otros, los de pareja, han disminuido. La familia pasa a tener una armonía que no supo tener. La convivencia se ha vuelto más calma. Esto es algo que también comentan algunos pacientes que continúan su análisis a distancia. Parecería que los vínculos afectivos de origen se fortifican cuando el enemigo proviene claramente del afuera.

Estamos inmersos en momentos complejos, conteniendo angustias que son producto de la incertidumbre que lo nuevo genera. Sabemos de nuestro privilegio, la escucha de la palabra dicha y de la no dicha nos permite sostener, en esta circunstancia, nuestra labor.

Durante bastante tiempo, los psicoanalistas pusieron el acento en el análisis del mundo interno del paciente, en algunos casos, casi con exclusividad. El desarrollo del psicoanálisis, a lo largo del tiempo, promovió algo diferente. Si bien cada quien sostendrá la incertidumbre y la elaborará según sus recursos internos, los mundos de paciente y analista se superponen .Nuestra escucha atenta, podrá integrar el mundo interior con aquello insoslayable que nos atraviesa a todos.

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *