En "Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci" (1910), Freud postula que la posición homosexual de Leonardo proviene de una ligazón erótica muy intensa con la madre, favorecida por la hiperternura de esta y sustentada por un relegamiento del padre en la infancia. Freud sostiene: "Así se ha vuelto homosexual; en realidad, se ha deslizado hacia atrás, hacia el autoerotismo, pues los muchachos a quienes ama ahora, ya crecido, no son sino personas sustitutivas y nuevas versiones de su propia persona infantil, y los ama como la madre lo amó a él de niño. Decimos que halla sus objetos de amor por la vía del narcisismo, pues la saga griega menciona a un joven Narciso a quien nada agradaba tanto como su propia imagen reflejada en el espejo y fue transformado en la bella flor de ese nombre". (Freud, S, 1910, p.93).
A partir de la cita mencionada, el propósito de este trabajo será realizar un recorrido por la materia con el fin de demostrar el tipo de elección de objeto que desarrolla Leonardo da Vinci.
La hipótesis que sostiene este trabajo es que se puede suponer que en Leonardo existe una elección narcisista que deriva de una primera elección de apuntalamiento.
Para comenzar este desarrollo es necesario remitirse a las formulaciones en las que Freud introduce el concepto de narcisismo. Freud (1914) señala que existen dificultades particulares que impiden realizar un estudio directo del narcisismo; por lo tanto, fundamenta sus desarrollos a partir de los casos de la enfermedad orgánica, la hipocondría y la vida amorosa de los sexos, ya que son tres vías a partir de las cuales se pueden observar ejemplos de alteraciones de la distribución de la libido en consecuencia de una alteración en el yo. En el primer caso, Freud señala que cuando una persona está afligida por un dolor orgánico y por sensaciones penosas, resigna su interés por todas las cosas del mundo exterior que no se relacionan con su sufrimiento, retirando sobre su yo sus investiduras libidinales para volver a enviarlas al mundo exterior después de curarse. En la hipocondría, por su parte, que se exterioriza en sensaciones corporales penosas y dolorosas, el enfermo también retira interés y libido de los objetos del mundo exterior y lo deposita en el órgano que le causa dolor. Freud advierte que la diferencia entre ambas radica en que la enfermedad orgánica tiene su fundamento en alteraciones orgánicas comprobables, mientras que en la base de la hipocondría están las alteraciones de la erogeneidad en el interior de los órganos.
Por último, la tercera vía de acceso al estudio del narcisismo es la vida amorosa de los sexos, que introduce el objeto de estudio de este trabajo.
Freud postula que, en la vida amorosa del ser humano, dentro de la variada diferenciación entre el hombre y la mujer, se distinguen dos elecciones posibles de objetos originarios, que son del tipo narcisista o de apuntalamiento. Este último ocurre cuando los objetos sexuales originarios son la madre nutricia y el padre protector, o personas sustitutivas de ellos. Es decir, personas encargadas de la nutrición, el cuidado y la protección del niño. Freud señala que este tipo de elección de objeto es característico en el hombre. Se observa el pleno amor de objeto, dotado de sobrestimación sexual, que da lugar a la génesis del enamoramiento y al empobrecimiento libidinal del yo, debido a que la necesidad del hombre se sacia amando, mientras que la necesidad de la mujer se sacia siendo amada, debido a que hay una complacencia consigo misma, lo que hace que sea característica de la elección de tipo narcisista. Esta elección de objeto se manifiesta cuando una persona elige a su propia persona cómo objeto de amor. Freud postula que, según el tipo narcisista, uno ama: "a lo que uno mismo es (a sí mismo), a lo que uno mismo fue, a lo que uno querría ser, y a la persona que fue una parte del sí-mismo propio" (Freud, S, 1914, p. 87).
Este tipo de elección se presenta en personas cuyo desarrollo libidinal experimentó una perturbación, cómo es el caso de los perversos y los homosexuales.
Acerca del narcisismo primario, Freud postula: "His Majesty the Baby, como una vez nos creímos. Debe cumplir los sueños, los irrealizados deseos de sus padres; el varón será un grande hombre y un héroe en lugar del padre, y la niña se casará con un príncipe como tardía recompensa para la madre. El punto más espinoso del sistema narcisista, esa inmortalidad del yo que la fuerza de la realidad asedia duramente, ha ganado su seguridad refugiándose en el niño. El conmovedor amor parental, tan infantil en el fondo, no es otra cosa que el narcisismo redivivo de los padres, que en su trasmudación al amor de objeto revela inequívoca su prístina naturaleza" (Freud, S, 1914, p.88).
Ahora bien, Freud sostiene que los seres humanos se dividen en dos grupos según su elección de objeto, que corresponden al tipo narcisista o al de apuntalamiento, teniendo de este modo dos objetos sexuales originarios: que son él mismo y la mujer que lo crío. En este punto, Freud plantea que se presupone en todo ser humano el narcisismo primario, el cual puede llegar a manifestarse de forma predominante en la elección de objeto, tal como sucede en el caso de Leonardo da Vinci.
En su artículo "Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci", Freud (1910) lo describe como un genio omnilateral, ya que, además de pintor, era un gran investigador. Argumenta que, si bien como pintor dejó un legado obras maestras, y como investigador sus descubrimientos científicos permanecieron inéditos y sin ser aplicados, su faceta de investigador fue muy significativa en él. De hecho, el investigador nunca le dejó el campo libre al artista; por el contrario, lo perjudicó hasta el punto de sofocarlo. Freud señala que es muy poco lo que se conoce sobre la juventud de Leonardo. Nació en 1452 en el pueblo de Vinci, tuvo una madre llamada Caterina, de quien fue separado entre los tres y cinco años de edad, y luego fue acogido por su padre, Ser Piero Da Vinci, y su esposa, Donna Albiera.
En este artículo, Freud toma una fantasía infantil de Leonardo, en la cual, estando en la cuna, un buitre descendió sobre él, le abrió la boca con su cola y la golpeó muchas veces contra sus labios. Freud advierte, respecto a esta escena, que no se trata de un recuerdo de la infancia, sino una fantasía que Leonardo formó más tarde y la trasladó a su infancia. Sostiene que en esta fantasía se esconde una reminiscencia del mamar o del ser amamantado, ya que la madre, de quien el niño mama, aparece mudada en la fantasía en un buitre que introduce su cola en la boca del niño. En este punto, Freud sostiene que la cola del buitre viene a significar al pene. El esclarecimiento que da sobre por qué la fantasía dota al pájaro materno con el genital masculino es que, en ese tiempo, Leonardo le atribuía a su madre un genital como el suyo. Esto se debía a que, en la primera infancia, consideraba demasiado valiosa esa parte del cuerpo como para suponer que podría faltarle a otra persona, y como no conocía otro tipo de genital, se aferraba de la hipótesis de que todo ser humano posee un miembro como el suyo. En este sentido, Freud argumenta que Leonardo pone de relieve la intensidad de los vínculos eróticos entre madre e hijo. La fantasía se puede traducir como que su madre le estampó innumerables y apasionados besos sobre la boca, los cuales le provocaron sentimientos de ternura y de amenaza a la vez. Freud sostiene que: "La violencia de las caricias a que apunta la interpretación de su fantasía sobre el buitre no era sino cosa harto natural; la pobre madre abandonada no tenía más remedio que dejar que afluyeran al amor maternal todos sus recuerdos de caricias gozadas, así como su añoranza de otras nuevas; y era esforzada a ello, no sólo para resarcirse de no tener marido, sino para resarcir al hijo, que no tenía un padre que pudiera acariciarlo. Así, a la manera de todas las madres insatisfechas, tomó a su hijito como remplazante de su marido y, por la maduración demasiado temprana de su erotismo, le arrebató una parte de su virilidad" (Freud, S, 1910, pp. 108, 109).
Se puede vincular esta cita con lo que Freud postula sobre el doble sentido de la sonrisa de la Mona Lisa, la cual revela que la ternura de la madre tuvo un efecto fatal para Leonardo. Freud argumenta que pudo haber sucedido que Leonardo fuera cautivado por la sonrisa de la Mona Lisa porque le despertó en su interior, probablemente, el recuerdo antiguo del vínculo erótico con la madre.
Nasio (2007) define a la crisis edípica como una tensión insoportable entre el placer erótico y el temor de desaparecer entre las llamas del deseo. Sostiene que, frente a la tensión que genera en el niño los sentimientos simultáneos de angustia y excitación por el deseo, la única salida es olvidarse de todo. Nasio refiere que el niño rechaza la fantasía y la angustia, deja de tener a sus padres como pareja sexual y queda, entonces, disponible para nuevos objetos de deseo.
Freud (1910) postula que, lo que ocurre en Leonardo es que, ante la dificultad para abandonar la intensa fijación incestuosa con su madre, se identifica con ella, eligiendo desde esa posición, objetos parecidos a su propia persona, a quienes ama como la madre lo había amado y cómo él la amó a ella.
A modo de conclusión, se puede constatar la hipótesis inicial de que la elección narcisista de Leonardo deriva de una primera elección de apuntalamiento, ya que, como el amor hacia la madre no puede proseguir el ulterior desarrollo consciente, Leonardo reprime su amor por ella poniéndose a él mismo en su lugar. Se puede presuponer, entonces, una primera elección de apuntalamiento en la que Leonardo toma como objeto sexual originario a la madre nutricia, lo que deriva en una elección narcisista en tanto el amor hacia la madre sucumbe en la represión.
Dicho esto, se pueden evidenciar en el arte de Leonardo ambas elecciones de objeto. Freud toma en cuenta lo que informa Vasari, quien señala que Leonardo, en su juventud, formó con terracota algunas cabezas de niños y otras de mujeres sonrientes. Estos objetos, con los que Leonardo inició su arte, corresponden a las dos clases de objetos sexuales y pueden ser tomados como análogos a las multiplicaciones de su propia persona infantil y las mujeres sonrientes como repeticiones de Caterina. En este sentido, Freud señala que, desde siempre, Leonardo eligió como discípulos a muchachos llamativamente hermosos, a quienes cuidaba cuando enfermaban, tal como una madre cuida a sus hijos. En sus palabras: "…la madre y los discípulos, los homólogos de su propia belleza cuando mancebo, habrían sido sus objetos sexuales…" (Freud, S, 1910, p. 99).
En último lugar, también se manifiesta, en el desarrollo psicosexual de Leonardo, el vínculo con su padre que, si bien estuvo ausente en su primera infancia, adquirió un papel significativo cuando Leonardo fue acogido en su casa junto a Albiera. La madrastra ocupó el lugar de su madre y Leonardo entró en una relación de rivalidad con su padre. Frente a esto, Freud sostiene que, cuando se decretó la homosexualidad en Leonardo, la identificación con el padre perdió toda significatividad en su vida sexual, quedando instalada en otros campos de quehacer no eróticos. Por lo tanto, Freud postula que la identificación con su padre tuvo una consecuencia fatal, ya que, si bien más adelante estuvo presente, la ausencia de este durante la primera infancia de Leonardo no pudo ser corregido por las experiencias posteriores. Esto se pone de manifiesto, según Freud, en que Leonardo creaba y luego dejaba de cuidar sus obras, tal como su padre lo había descuidado a él.
A modo de cierre, considero oportuno mencionar un caso de mi experiencia personal con un paciente al que voy a llamar Mauro, a quien atendí durante dos años. Al comenzar el tratamiento, Mauro tenía 31 años de edad, estaba soltero y refirió haberse recibido de ingeniero, aunque nunca lo ejerció . Trabaja con su padre en el negocio familiar, que anteriormente había sido de su abuelo.
Durante el transcurso del tratamiento, Mauro solía referirse a cualquier persona externa a él y a su familia como "pelotudos": los presidentes, los diputados, la familia de su ex pareja o cualquier otra persona con la que se cruzara en su día a día .
A pesar de que Mauro podía reconocer, por ejemplo, que su padre era "un mal tipo" o que su hermano, quién tenía un déficit mental, se encontraba con ciertas dificultades en su vida cotidiana, se refería a su padre con profunda admiración por su inteligencia, y a su hermano como "el mejor de los deficientes mentales". Respecto a sí mismo, se describía como "el mejor". Todo lo que hacía o tenía era maravilloso: él era el más inteligente, el que tenía la mejor computadora, etc.
Me pareció interesante concluir este trabajo mencionando este recorte clínico, ya que en Mauro se puede observar una elección de tipo narcisista, en tanto elige a su propia persona como objeto de amor. Si bien, en ocasiones, puede criticar a alguien de su familia, todo lo relacionado con él mismo lo percibe como lo mejor, aunque sea malo, lo considera lo mejor dentro de lo malo. Asimismo, en el transcurso del tratamiento, se pudo ver cómo estos aspectos de su personalidad le generaban dificultades para establecer una relación de pareja. Esto último se puede argumentar, en relación con lo abordado a lo largo de este trabajo, en que Mauro buscaba cómo objeto de amor a lo que él mismo es.