“Lo vital en psicoanálisis. Lazo, potencia y transformación”
Entre el 17 y el 19 de septiembre de 2026 nos reunimos en la AEAPG para pensar qué significa lo vital en la clínica psicoanalítica de hoy. Fueron tres jornadas intensas, con tres paneles plenarios, cuatro mesas de debates contemporáneos, más de una decena de mesas de trabajos libres, talleres clínicos, workshops simultáneos, talleres “Manos a la obra”, la mesa de FLAPPSIP con delegaciones de Brasil y Perú, presentación de libros y un teatro debate. El programa fue abundante en oferta de actividades, y lo que quedó después de esos tres días intensos tuvo que ver con el modo en que se sostuvo en conjunto el intercambio para que sea una experiencia enriquecedora.
Eso es, en parte, lo que quisimos poner a trabajar con los fundamentos del Congreso: que lo vital no es asunto de un sujeto aislado, sino efecto de una trama de lazos que sostienen, potencian y transforman. Esa trama se hizo visible en la organización misma. Detrás de cada mesa, cada taller y cada horario cumplido hubo un trabajo colectivo silencioso de personas que coordinaron aulas, resolvieron imprevistos, acompañaron a quienes exponían por primera vez y sostuvieron durante todo el año la logística que hace posible un Congreso. Nadie hizo esto solo, y se notó en el clima de esos tres días.
Jueves 17: apertura, transmisión e inconsciente
El jueves por la tarde, el Congreso mostró desde el inicio su voluntad de cruzar el psicoanálisis con otros campos. En los workshops, se puso a dialogar la evaluación pedagógica con la práctica analítica y se preguntó por el lugar de la transmisión más allá de la acreditación. En paralelo, otros espacios trabajaron sobre la Ley Nacional de Salud Mental, la virtualidad y la subjetividad, la violencia en los vínculos y la repetición en la transferencia.
Por la noche, el Panel Plenario de Apertura, “Potencia del inconsciente: determinación y apertura”, con Leonardo Gorostiza, Luis Hornstein y Gabriel Dobner, coordinados por María Eugenia F. Farrés, instaló la pregunta que después recorrió buena parte del Congreso. Se habló de la potencia del inconsciente, de su modo de no quedar del todo determinado por el pasado y de la posibilidad de que en el encuentro con otro se produzca algo nuevo. Se planteó su pulsatilidad, ese ritmo de apertura y cierre. También se discutió algo que parece simple y no lo es, qué significa escuchar y qué lugar tiene el silencio en esa escucha. Se destacó el valor de la palabra para abrir sentidos y dar lugar a una verdad inconsciente singular, junto con la potencia de Eros frente a la repetición, y la posibilidad de que en el encuentro con la escucha del analista surjan asociaciones inesperadas y movimientos subjetivos.
Viernes 18: diversidad clínica, debates de época y ternura
El viernes concentró la mayor cantidad de actividades simultáneas, y con ella la dificultad de elegir entre mesas que interesaban por los temas y por los autores. La virtualidad, el consumo algorítmico y sus efectos en las infancias y adolescencias aparecieron en más de una mesa. También el exilio y el desarraigo familiar, las nuevas configuraciones de las maternidades y las masculinidades, y la construcción del vínculo clínico desde distintas tradiciones teóricas puestas a conversar sin forzar acuerdos
Por la tarde, las mesas de debates contemporáneos abordaron temas que merecen un lugar central en un congreso psicoanalítico, como el suicidio y las autolesiones, la inteligencia artificial y el lazo, la violencia escolar, la longevidad y el deseo. Después llegó un tiempo de otro orden en los talleres “Manos a la obra”, donde pusimos a jugar el cuerpo en movimiento, la narración libre, la gestualidad y los sonidos.
El día cerró en el Auditorio con el Panel Plenario “Lo vital bajo asedio: lazo social en tiempos violentos”, con Mariana Wikinski, Susana Toporosi y Graciela Macotinsky, coordinadas por Laura Berenbaum. El panel puso al sujeto y su corposubjetividad en el centro de la escena y se preguntó qué lugar tiene la ternura frente al desamparo de la época. Los planteos tuvieron un fuerte impacto, y el intercambio entre el público y las expositoras fue sumando calidez y acompañamiento.
Sábado 19: el acto analítico, la mirada latinoamericana y el duelo
El sábado por la mañana, los talleres clínicos del Centro Rascovsky volvieron sobre una idea que atraviesa la práctica cotidiana, la de que un acto analítico deja una marca y a partir de ella hay un antes y un después. Las mesas de trabajos libres siguieron ampliando el mapa con la clínica de las adolescencias y sus temporalidades, la transmisión en dispositivos familiares e institucionales, la función del analista en los equipos escolares, el duelo congelado y las pérdidas analíticas, los procesos de terminación y los cuidados al final de la vida, la función paterna y sus mitos, y la cultura digital pensada también como territorio nuevo de producción subjetiva.
Después del almuerzo, la mesa de FLAPPSIP “Transmisión del psicoanálisis en Latinoamérica. Proyectos y desafíos vigentes” reunió a Silvia Alonso, presidenta de FLAPPSIP (SEDES), Yenny Lloret (ADPP) y Norberto Lloves (presidente de AEAPG), coordinados por Mónica Favelukes y Silvia Schlafman, delegadas de AEAPG, para pensar la transmisión del psicoanálisis a escala latinoamericana.
El Congreso fue también ocasión para presentar producciones escritas. Por un lado, el libro del Congreso, que reúne los trabajos libres y workshops expuestos en estos tres días, y por otro, cuatro títulos de colegas de la casa, que se presentaron y firmaron con un café compartido. Esa tarde, el teatro debate “Merluzas en la red” abrió un registro más lúdico para volver sobre las pantallas y sus efectos subjetivos, preguntas que el Congreso venía trabajando de manera más teórica.
El cierre llegó con el Panel Plenario “Transformación en el duelo y reconfiguraciones subjetivas”, con Leonardo Leibson, Susana Sternbach e Ileana Fischer, coordinados por Sebastián Sequeira. Se pensó qué se pierde cuando se pierde a alguien y qué de esa pérdida permanece como enigma para el sujeto. En ese recorrido, el síntoma puede volverse una vía de acceso a nuevas significaciones, en una elaboración que conserva las marcas de lo perdido y a la vez habilita nuevas formas de inscripción. El panel funcionó como un buen resumen de lo trabajado en esos días, porque mostró que lo vital está en la capacidad de tramitar la pérdida y seguir transformándose.
El lazo en los pasillos
De todo lo vivido, lo que más queremos destacar es el clima. Hubo intercambio genuino en mesas, workshops y talleres, y hubo lugar para quienes se acercaban por primera vez a la institución, entre ellos estudiantes, docentes y colegas de otras provincias y de otros países. Buena parte de lo más valioso circuló fuera de las aulas, en los cafés, los almuerzos y los reencuentros entre colegas de distintas generaciones y procedencias. Esos momentos recordaron que el lazo también sostiene la práctica entre pares, y que su lugar va más allá de pensar a los pacientes.
Entendimos lo vital como aquello que impulsa la creatividad, el deseo y la posibilidad de una transformación subjetiva. El encuentro abrió un espacio para reflexionar, hacer preguntas y pensar juntos, con compromiso con la tarea y también con una alegría compartida al final que no estaba prevista en ningún programa. Nos parece el mejor indicador de que el lema no quedó en el papel: el psicoanálisis se puso en acción y se sintió vivo en el hacer conjunto.
Reiteramos nuestro agradecimiento a todos los que hicieron este Congreso posible, con la expectativa de que este lazo siga trabajando mucho después de que las aulas se vaciaron, y de reencontrarnos pronto en un próximo Congreso.
Comisión Organizadora del XVIII Congreso Anual y XXXVIII Symposium AEAPG 2026
Integrantes:
Lic. Sebastián Sequeira, Mag. Laura Berenbaum, Lic. Ana Cerrotta, Prof. Lic. Federico Fernández Cisneros, Lic. Bettina Kamelhar, Dra. Daniela Licciardi, Lic. Hernán Pérez, Lic. Elisa Zaccardi