
Conocí a Carlos como profesor en la Escuela y con los años fuimos compartiendo distintos grupos de trabajo. Fui su ayudante siendo él docente titular, transitamos juntos la dificultad por la virtualidad en la pandemia.
Trabajamos para la Jornada interinstitucional en dos oportunidades: el caso Georgette y el caso Simone. Ahí pude conocerlo más, su forma de trabajar, su humor y su compañerismo. Fueron tiempos muy lindos de trabajo, encuentros en distintas casas, en la suya de San Telmo, un espacio que hablaba de él, esa mezcla de porteño junto a la calidez representadas por unas inmensas plantas tropicales. Estuvo en casi todas las Jornadas Interinstitucionales, desde el primer equipo que se conformó en la escuela, creo que solo el último año no estuvo. Nos juntabamos bien temprano hasta tarde, con recreos que nos sacaban siempre una sonrisa cuando se juntaban con Alicia Hasson a fumar en un rinconcito al aire libre y volvían riendo.
Seguí el recorrido de su tesis, ambos supervisábamos con Andrea Martínez Filomeno, con quien conversábamos mucho, ya que la temática era similar a mi tesis, sobre la época de la Dictadura Militar. Para mí, fue un ejemplo cuando defendió su tesis, ese proyecto que parecía imposible de alcanzar y él fue uno de los primeros del grupo que lo lograba.
Su tesis “Acerca del aparato psíquico de un victimario” (2018) me sirvió para pensar acerca del mal. Una tesis novedosa, si bien existen estudios acerca de la víctima y los ejecutores de tortura, casi no existen estudios acerca del ideólogo de la tortura, aquel que tiene la capacidad intelectual para armar una estrategia del mal. En ella se puede vislumbrar su espiritu para la investigación junto al gran compromiso politico-social y por el psicoanálisis.
¡Hasta siempre Carlos, compañero querido!
Lucila de la Serna
Me afectó mucho saber de su partida, la palabra es tristeza. Luego, comencé a recordar momentos compartidos con Carlos, aquí en la AEAPG, en nuestros grupos y actividades: el área de Mediana Edad y Vejez (luego llamada Mediana Edad y Adultos Mayores), trabajos en Comunidad del Centro Rascovsky. Realizamos tareas juntos y colaboró durante un período en la Cátedra de Psicología de Tercera Edad y Vejez en la UBA y en la Liga Israelita Argentina. Se comprometía en la clínica y en organizar presentaciones grupales.
Se jugó con tenacidad para realizar su tesis de maestría: “Acerca del aparato psíquico de un victimario”. Pensó y expuso con firmeza sus hipótesis. Los momentos finales de su defensa de tesis fueron realmente conmovedores. También le encantaba y promovía encuentros para crear y reafirmar lazos con quienes él sentía afecto y sabía que lo queríamos. En el medio de la pena, es muy bueno recordarlo así.
Graciela Macotinsky
Despedirme de Carlos Malvicini
oy a extrañarlo mucho en las marchas por los derechos humanos, también en la docencia largamente juntos en la misma materia, en varios consejos directivos, especialmente en mis tres periodos de presidenta, en los festejos de fin de año haciendo las picadas y riéndonos en las preparaciones, sufrir y disfrutar nuestras tesis, en mi casa los fines de año, es mucho para decir, pero me deja sin palabras un amigo leal y gran compañero en mi derrotero de vida.
Buen viaje Carli.
Alicia Levin
Carlos
Compartí con Carlos diferentes momentos institucionales, fuimos compañeros del Consejo Directivo cuando él era Secretario Interinstitucional. Nos reunimos en varias ocasiones con los diferentes grupos, los que participamos escribiendo para las jornadas entre Instituciones en diferentes casas. También en la pandemia cuando nos animamos a juntarnos al aire libre para festejar la tarea realizada. Fue un valiente investigador de un tema de tesis complejo y audaz y planteó una formulación teórica sobre el mal desde su mirada como psicoanalista.
Siempre comprometido con la tarea y presente en cada reunión social y académica. Sus aportes fueron importantes para nuestra institución. Los que trabajamos con él extrañaremos su presencia.
Adriana Cabuli
Un acto amoroso para recordar a nuestro querido colega Carlos Malvicini, posibilitando con ello que no desaparezca de nuestra memoria, es dejar evidencia escrita de un trabajo muy importante en su vida; su tesis de maestría.
De este modo intento con el mayor respeto compilar resumidamente el trabajo que le otorgó la calificación de Magíster en Psicoanálisis. Escrito que por momentos conmueve, emociona y atrapa.
Sin poder dejar de pensar en la valentía de Carlos, ni en el horror de lo acontecido que del escrito se desprende. Infiriendo que a través de la escritura del mismo y al finalizarlo, su vida se alegró, y su identidad se fortaleció.
También me atrevo a sentir, que este humilde aporte le habría proporcionado bien.
Sandra Vázquez
Síntesis de Tesis de Maestría en Psicoanálisis. Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (AEAPG), en convenio con la Universidad Nacional de la Matanza (UNLaM)
“Acerca del Aparato Psíquico de un Victimario”
Autor: Lic. Carlos Reinaldo Malvicini.
Directora: Mag. Andrea Martínez Filomeno
Introducción
La Tesis de Maestría es un recorrido descriptivo enmarcado en la teoría psicoanalítica, cuya hipótesis se lleva a cabo durante la escritura. Versa acerca de una persona: Alfredo Ignacio Astiz; el objeto de estudio. Siendo el problema de investigación; ¿Cuáles son las características singulares que adquiere el funcionamiento psíquico de un victimario desde la perspectiva del Psicoanálisis?
En el mismo se relata el recorrido del autor para recabar evidencia material y bibliográfica investigando en el marco de la teoría psicoanalítica.
Teoría que ofrece herramientas para arribar a lo insondable del alma humana de un personaje representante de la dictatura acontecida en Argentina.
El autor de la tesis menciona que seleccionó a esta persona por el siguiente motivo:
“Llamó la atención sobre Alfredo Ignacio Astiz, ya que después de Jorge Rafael Videla, fue sobre el que más publicaciones tuvieron sobre su vida y participación en la dictadura, llamada eufemísticamente Proceso de Reorganización Nacional” (Malvicini; 2018 p.04)
Sin embargo, la tarea que se propuso Carlos no era fácil. Como menciona en la introducción, los victimarios no consultan. Recurriendo al igual que lo hizo Freud para salvar semejante dificultad a la metodología del análisis de documentos periodísticos, e históricos. Ya que no contaba como el padre del psicoanálisis con notas personales.
Advirtiendo al lector que el estudio de un caso de victimario, no daría cuenta de lo acontecido con otro victimario.
“Dadas las dificultades señaladas con anterioridad y las posibles soluciones a las mismas, se abordará el problema objeto de investigación tomando como unidad de análisis el caso Astiz, considerando el mismo como modelo de funcionamiento psíquico del victimario, se fundamenta esta posición con la cita mencionada en el Prólogo por el Psicoanalista Pavlovsky” (Malvicini; 2018 p.09)
“Eduardo (Tato) Pavlovsky, sostiene “los nuevos líderes intelectuales de la nueva derecha eran buenos y lindos, se nos parecen cada vez más sofisticados, mas científicos, más ambiguos más difíciles de caracterizar, pueden estar al lado nuestro, usar el mismo lenguaje, tener las mismas costumbres, y se nos pueden meter en todos nuestros intersticios” (Malvicini; 2018 p.05)
Desarrollo
Los capítulos se inician con la descripción de la construcción del aparto psíquico escrita por Freud, y la sistematización de sus ideas acerca del funcionamiento de la mente humana. Los textos a los que recurre son: la Carta 52 del año 1896, dirigida a Wilhelm Fliess como puente entre: Proyecto de psicología para neurólogos del año 1895, y la metapsicología del capítulo VII: La psicología de los procesos oníricos del año 1900. Recordando a otro texto como antecedente: La afasia del año 1891.
Continúa con las posteriores teorizaciones respecto a la importancia de lo acontecido en la infancia de un sujeto como sedimento que altera el organismo anímico y somático. Finalizando este primer capítulo con la necesidad de incluir el concepto narcisismo; material con el que inicia su segundo capítulo.
Escribe acerca del concepto de libido en la obra freudiana, prosiguiendo con la doctrina de las pulsiones. Finalizando con lo que luego brindará material para reflexionar acerca del bien y del mal desde los aportes de André Green.
En el capítulo III se propone reflexionar sobre el concepto sublimación, interrogándose si la misma podría -convivir- con mecanismos primarios. Y a su vez, si la cultura podría permearla.
“Es decir que se entiende por sublimación en el entramado o no con otras pulsiones. ¿En ese entramado, pierde su esencia de estar o no al servicio de esas otras pulsiones? La sublimación y la crueldad, se oponen como pares antitéticos, como pulsiones de Vida y de Muerte. El interrogante que surge ¿Y el mal dónde se ubica?”. (Malvicini; 2018 p.38)
Coherentemente a un hilado teórico el autor en el siguiente capítulo se propone rastrear el mal en la obra de Sigmund Freud.
“No despliega “el Mal” como concepto psicoanalítico, pero se refiere al mismo en diferentes trabajos con expresiones que no se agotan en esta selección, sino que continúan a lo largo de toda su obra y que no están en relación a la pulsión de crueldad” (Malvicini; 2018 p. 41)
Transcribiendo diversas citas puntuales de dicha obra para proseguir a su análisis e interpretación.
“El pensamiento freudiano sostiene a lo largo de su obra la existencia del Mal, no lo mediatiza como sinónimo de la pulsión de muerte ni de la pulsión de crueldad. Le da un status claro, manifiesto y visible” (Malvicini 2018 p.53).
Con el objetivo de aportar contenidos del funcionamiento del aparato psíquico, en el capítulo V, Malvicini despliega el concepto de vías facilitadoras articulándolo con los pensamientos que Freud argumenta en el texto Tótem y Tabú del año 1913 junto al concepto de demora.
Argumenta que el yo recorre tres pensamientos, el animista, el religioso y el científico. Aunque si bien el primero es el animista, no mantienen cronología, ya que se encuentran sujetados a la pulsión que se invista en cada instancia.
“Las emociones no constituidas como un complejo vivencial implican respuestas aisladas, no integradas a una organización y básicamente se derivan vía cuerpo o vía acción. Esta respuesta implicaría una suma de excitación, pasión (Zhang: coacción, fuerza, violencia, apremio, sujeción, presión, atadura)” (Malvicini; 2018 p. 58)
Cierra a este capítulo con la hipótesis de que dicho torrente de energía desde el punto de vista metapsicológico podría denominarse –Mal-. Término que el autor relaciona a una descarga de energía que no encuentra otra vía facilitadora para entrelazar pulsiones.
“Se debería considerar que el Mal, es anti-pulsional, anterior al cuerpo erogenizado, es una disposición constitucional, este proceso primario es lo más temprano en el tiempo, al comienzo de la vida no hay otros. Es una energía desplazable, en sí indiferente, no sexual, no erótica” (Malvicini; 2018 p.61)
Para continuar desarrollando el concepto del -Mal- en el siguiente capítulo de la tesis se selecciona a un grupo de analistas contemporáneos a Freud, y contemporáneos a Malvicini.
Cita a Melanie Klein, Paula Heimann, Wilfred Bion, André Green, Christopher Bollas, Julia Kristeva, M. Masud R. Khan, Silvia Bleichmar, Isidoro Vegh, Marcelo N. Viñar y Daniel Widlöcher.
Arribando al séptimo capítulo donde Malvicini hace dialogar a la filosofía con el psicoanálisis: “Los Filósofos y Freud”.
“El escepticismo de Freud, respecto a la filosofía y a las explicaciones tradicionales de la moral es bien conocido, a pesar de la admiración que sentía por Kant. Las cuestiones filosóficas, teológicas y antiteológicas, que fueron tan importantes para Kant, Hegel, Schelling y Nietzsche, no son de suma importancia para él. Aunque si piensa que los filósofos a veces han tenido grandes intuiciones sobre la psique humana” (Malvicini; 2018 p.85)
Postula que Freud elabora una clasificación pulsional a partir de lo inferido en las neurosis. Es allí donde puede habitar la duda, la interrogación o la culpa.
“El Mal, hacer el Mal, proviene de un impulso violento originado en la energía endógena originaria pronto a arrasar a un sujeto deshumanizado. Dispone de una vía propia facilitada por fuera de las que constituyen las pulsiones de vida y de muerte. Los filósofos se dedicaron a desarrollar el tema del Mal en la relación del hombre con Dios, mientras que Freud basó su investigación del hombre y su inconsciente” (Malvicini; 2018 p.89)
Al llegar al siguiente capítulo el lector de la tesis de Carlos Malvicini se va a encontrar con la descripción de personalidades, de hombres donde el autor infiere que en sus psiques se manifestaron mecanismos de sublimación junto a otras conductas que darían cuenta del accionar de mecanismos primarios, que exceden la nominación de pulsión de crueldad.
Comenta que esto lo escribe luego de investigar documentos históricos, y biográficos.
Las personalidades a las que hace referencia en este apartado son las de: T. A. Edison; L.F. Céline; R. Wagner y Amílcar Lobo Moreira Da Silva. Un Físico, un literato, un músico y un médico.
“La aparente superación de la irracionalidad de estos sujetos que operan con mecanismos como la anulación, la negación, el aislamiento o la desmentida de la realidad externa, no solamente no determina tal superación, sino que, además de denunciar el conflicto con la ética y la conciencia moral, produce un hecho político” (Malvicini; 2018 p. 91)
¿Cómo fue posible engendrar en la Argentina una personalidad como la de Astiz? Es la pregunta que inicia el primer párrafo del capítulo noveno del trabajo de escritura.
Para responder a esa pregunta el autor se remonta al 06 de septiembre del año 1930.
“En nuestro país se realizaron seis golpes de estado durante el siglo XX, en 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976. Los cuatro primeros establecieron dictaduras provisionales, en tanto que los dos últimos establecieron dictaduras de tipo permanente, según modelo de estado burocrático-autoritario. En los 53 años que transcurrieron desde el primer golpe de estado en 1930, hasta que cayó la última dictadura en 1983, los militares gobernaron 25 años, imponiendo 14 dictadores con el título de ‘presidente”, uno cada 1,7 años. En ese período todas las experiencias de gobierno elegidas democráticamente (radicales, peronistas, y radical-desarrollistas) fueron interrumpidas mediante golpes de estado. El análisis de todas las dictaduras y golpes de estado se alejaría del objetivo de esta investigación, por tal motivo la misma se focalizará en la última dictadura a efectos de dar respuesta a la pregunta inicial: ¿Cómo fue posible engendrar en la Argentina, una personalidad como la de Astiz?” (Malvicini; 2018 p.103)
Es en este capítulo donde se describen los cincuenta y tres años de experiencia de golpes de estado como plafón a un sistema metodológico llevado a cabo por las Fuerzas Armadas en su conjunto.
Intercambiando datos geopolíticos mundiales, para que el lector que le interese, profundice en el tema.
“En 1962 Estados Unidos, adoptó la estrategia contrainsurgente, cuyo objetivo supremo era derrotar al comunismo internacional, que para ellos era una enfermedad que podía afectar a cualquier nación del Tercer Mundo. La cuestión, no era la democracia, sino encontrar orden y los gobiernos civiles eran para ellos, desordenados y ruidosos, no teniendo líneas establecidas de mando. (…) Los militares en los países subordinados a los norteamericanos eran educados para contener insurgencias izquierdistas dentro de sus propias poblaciones, y muchos eran ejércitos con largas historias de exagerado poder, entre ellos el nuestro” (Malvicini; 2018 p. 104)
En el décimo capítulo, con el fin de resolver el problema de investigación realiza un rastreo de carácter descriptivo de la personalidad de quién investiga.
El objetivo es el de establecer las características de un funcionamiento psíquico al que le otorga la cualidad de “Astizforme”.
Utiliza tres variables; funcionamiento psíquico paradojal, vínculo víctima-victimario, y discurso de la víctima. A las que amplía en dimensiones e indicadores.
Trascribiré lo esencial de dicho análisis cualitativo con las palabras escritas por el autor.
“Parecería que el funcionamiento psíquico del victimario es de tipo paradojal, caracterizado por la sublimación de carácter pulsional y el Mal de carácter anti pulsional” (Malvicini; 2018 p.114)
“Astiz se sentía vivo en la ESMA, le gustaba hablar especialmente con los prisioneros que venían de buenas familias, que tenían buena educación, gente que pensaba y estaba culturalmente a su altura, decía “En París nunca me perdí los museos y las exhibiciones” y continuaba extendiéndose sobre los móviles de Calder o su pied- à -terre en la Rue Lecourbe, pronunciando el francés como corresponde. Amante de la lectura y del cine.” (Malvicini; 2018 p.117)
“Odiaba el rock, el peronismo, cualquier clase de populismo, a los cabecitas negras y a los negros, desdeñaba a Jimmy Carter y Margaret Thatcher era su líder. A cargo del Grupo Operativo, apareció a fines de la primavera de 1977, para mostrar su apoyo a las Madres de Plaza de Mayo”. (Malvicini; 2018 p.118)”
“Mientras recibía shocks eléctricos, la hna. Alice preguntaba sobre el destino del “muchacho rubio”. El jueves siguiente a la hora de siempre en Plaza de Mayo, las mujeres lo vieron, parado contra una pared semi-escondido en las sombras. Las mujeres le dijeron… andate de acá, corre, anda es demasiado peligroso. Gustavo se fue” (Malvicini; 2018 p.119)
“Astiz, dedicaba días enteros a explicar sus teorías sociales a los prisioneros. Dijo Lewin, era una especie de enemigo digno para nosotros. No era corrupto. No violó. Peleaba contra la subversión y el comunismo, no trataba de hacerse rico. Su visión del mundo era la de un Neandertal, pero estaba convencido de lo que estaba haciendo. Estaba ahí, para “salvar” a su país. (Malvicini; 2018 p.123)
En el capítulo final de la tesis, y antes de escribir las conclusiones, el futuro magíster articula metapsicológicamente la historia de vida de quién fue su objeto de estudio.
Parte de este análisis se realiza a través de las voces de otros, utilizando por ejemplo entrevistas de congéneres.
“Alfredo y yo salimos del mismo corral, pero siempre fuimos muy distintos. Desde muy chicos, él sabía que iba a ser militar, se pasaba las horas jugando con soldaditos. Cuando creció un poco se disfrazaba con uniformes nazis, siempre con la esvástica en la manga. Yo, en cambio, era fanático del cine, y mi niñera me llevaba a escondidas a ver películas de Luchino Visconti. Para la gente, el raro era yo. ¿Tan fuerte era la simpatía de Astiz, por el nazismo? Más que simpatía, yo diría fanatismo, con él no se podía hablar del tema. Nunca me voy a olvidar de su actitud cuando discutía con cualquiera de nosotros. Su mirada era dura, gritaba, la saliva se le acumulaba en las comisuras de los labios. (Malvicini; 2018 p. 130)
Parte del análisis de las series complementarias para mencionar que entre los factores endógenos y exógenos no hay contradicción o exclusión.
“Lo que dejan vislumbrar los padres de Astiz, es un monto de omnipotencia donde todo es posible, protegidos y sostenidos por ese “aura” de la gran familia de la Armada. Como una elite, donde los diferentes sean por raza, religión e ideología deben ser discriminados, desubjetivados y más siniestro aun, que sean torturados y desaparecidos” (Malvicini; 2018 p.131)
Continuando el último capítulo describiendo datos de Astiz de su vida militar y personal, ya que en el transcurrir de la lectura no se diferencian. Y transcribiendo parte de la entrevista que le realizara la periodista Gabriela Cerruti.
“¿Ud. los secuestraba y torturaba? Yo nunca torturé. No me correspondía. ¿Si hubiera torturado si me lo hubieran mandado? Sí, claro que sí. Yo digo a mí la Armada me enseñó a destruir. Sé poner minas y bombas, sé infiltrarme, sé desarmar una organización, sé matar. Todo eso lo sé hacer bien. Yo digo siempre: soy bruto, pero tuve un solo acto de lucidez en mi vida, que fue meterme en la Armada (…) continúa” (Malvicini; 2018 p.143)
Conclusiones
Se inician recordando al lector que el objetivo había sido investigar en el marco de la teoría psicoanalítica la construcción del aparato psíquico de quién denomina: “este ser humano”.
Se interroga si Dios en su infinita bondad creó a los Videla, los Massera o los Astiz.
Detalla resumidamente el recorrido de su trabajo capítulo por capítulo. Reflexionando en los trabajos sociales de Sigmund Freud acerca del mal como originario.
“El objetivo de esta tesis fue visibilizar el Mal no como un vocablo más, sino darle el staus de un concepto psicoanalítico” (Malvinici; 2018 p.154)
Recuerda al lector como el mismo Freud antes de escribir el texto De guerra y Muerte del año 1915 reflexiona acerca de los impulsos primitivos, salvajes y malignos de la humanidad. Impulsos que no han desaparecido, sino que por el contrario persisten, aunque reprimidos en el inconsciente, esperando el momento adecuado para “actuar”.
“Para el futuro queda un interrogante a develar e investigar, lo dicho por Jacques Lacan en La ética del Psicoanálisis, que plantea que “El malestar en la cultura” es una obra dedicada a “repensar seriamente el problema del mal” (Malvicini; 2018 p.155)
A mi analista Licenciada Silvia Chiarvetti, que ya no está, cuando leyó, mi proyecto expresó que era muy importante para la clínica futura. Hasta la última vez que la vi, me preguntaba y estimulaba, cuando iba a terminar la Tesis.
Lo logré
Carlos Malvicini
Notas
Síntesis realizada por Mag. Sandra Vazquez, octubre 2026.