«Cartografías de los procesos de investigación en psicoanálisis» fue una mesa presentada en abril del corriente año en el marco de los Miércoles Científicos de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (AEAPG). El encuentro estuvo organizado por la Dirección de Investigación de la Federación Latinoamericana de Asociaciones de Psicoterapia Psicoanalítica y Psicoanálisis (FLAPPSIP), integrada por Marta De Giusti (Directora / AEAPG), Marisa Federici (AEAPG), Susana Chávez (CPPL) y Yenny Lloret Fernández (ADPP).
El propósito central de esta Dirección es fomentar la investigación psicoanalítica mediante un dispositivo colectivo, interinstitucional e intergeneracional, sustentado en la convicción de que la producción de conocimiento surge del intercambio plural. Actualmente, coordinamos equipos de entre cinco y ocho miembros consolidados como grupos estables. El desafío ha sido doble: construir el lazo grupal en simultáneo con el desarrollo riguroso del proceso investigativo.
Para sostener esta articulación entre lo singular y lo colectivo, contamos con el asesoramiento metodológico de la Dra. Cecilia Ros, quien supervisa y capacita periódicamente a nuestros investigadores. Esta política institucional resulta clave para transformar una inquietud inicial en un trabajo grupal sólido.
En este artículo presentamos tres líneas de investigación que ejemplifican dicha labor, cuyos resultados se publicaron en diciembre de 2025 en la revista digital Intercambio Psicoanalítico (FLAPPSIP) y se presentaron en el Congreso de Perú ese mismo año: Migración adolescente, Psicosomática, y Trayectorias asexuales y comunidades virtuales. Es precisamente esta transformación —la cocina de la investigación— junto con la relevancia de sus hallazgos para el psicoanálisis contemporáneo, lo que hoy nos convoca a compartir.
Trabajo n°1
Una Lectura Psicoanalítica Sobre la Migración Adolescente a Través de la Novela Stefano de María Teresa Andruetto
Integrantes del equipo: Fabián Actis Caporale, Susana Míndez, José Cernadas y Lili Diament.
Primeras Exploraciones: ¿Cómo se fue Gestando Nuestra Experiencia?
En julio de 2022, Marta De Giusti, como directora de Investigación de FLAPPSIP, se contactó con todas las áreas de la escuela invitando a quienes les interesara algún tema a iniciar una investigación desde FLAPPSIP. Los coordinadores del Área de Niñez y Adolescencia en ese momento, Lili Diament y Fabián Actis Caporale, transmitieron la propuesta, y un grupo de colegas del área propusimos trabajar sobre Psicoanálisis y Literatura. Se realizaron convocatorias a diferentes colegas de la Escuela (como Abel Zanotto, Iliana Giménez y Alicia Lapidus). A su vez, respondió un grupo interesado en el tema de lo psicosomático que fue desarrollando su camino en paralelo. Más adelante, se conversó con Claudia Levin y Marité Cena sobre migración, articulando ideas pero manteniendo trayectos diferenciados.
¿Qué Tenemos que Decir los Analistas Clínicos Sobre la Tarea de Investigar?
El deseo de investigar pone en juego la pulsión epistemofílica. Este trabajo se inicia con un proyecto de investigación que plantea el primer interrogante a superar: “know-how” o “saber cómo”]. Llevar un proyecto a la práctica nos hizo encontrarnos con lo posible, reformular objetivos y dejar de lado el ideal de los inicios, tarea a la que alude Freud al plantear que quienes deseen investigar deben resignar posicionamientos dogmáticos.
En un inicio pensamos trabajar los conceptos de metáfora, metonimia, condensación y desplazamiento y sus articulaciones con la literatura]. Por ejemplo, abordamos el concepto de metáfora desde Gampel (basado en Bernard Noël). También tomamos conceptualizaciones de Julia Kristeva sobre la articulación entre disciplinas (“literacura”). Luego dimos paso a la sistematización ubicando tres obras de María Teresa Andruetto (Stefano, El país de Juan y Aldao). Familiarizándonos con conceptos como fuente, estado del arte, pregunta guía, hipótesis y tablas de codificación conceptual, optamos por una metodología cualitativa descriptivo. Asimismo, basándonos en autores como Pelento y Cena, propusimos polaridades como “nostalgia-melancolía” y “sufrimiento ordinario-efecto traumático”.
Momento de Salir al Mundo Académico
Participamos en un simposio de la Dirección de Investigación presentando avances (“work in progress”). Acotamos las fuentes a la novela Stefano. Se presentó la investigación en el XVIII Congreso de FLAPPSIP 2025 en Lima (“Eros, Alteridad y Creatividad en tiempos de Asombro”). La pregunta guía planteada fue: ¿Cuáles serían las condiciones y trabajos subjetivos, familiares y sociales presentes en Stefano que podrían generar efectos traumáticos o, por el contrario, devenir en experiencia?. Finalmente, en las conclusiones publicadas en Intercambio Psicoanalítico (Nº 16), planteamos que así como el adolescente migrante se enfrenta a lo nuevo desde el lugar del “extranjero”, la labor analítica debe evitar la repetición de conceptos vacíos y orientarse a la palabra auténtica que construye experiencia.
Trabajo n°2
Trayectorias Asexuales y Comunidad Virtual
Autores: De Giusti, M. (Coordinadora), Rydel, D., Lafón Nieto, E., Chávez Quispe, S., Maldonado, M., & Samamé, D.
1. Presentación
La primera etapa de la investigación sobre asexualidades comenzó en el 2019, con un grupo de investigadores/investigadoras pertenecientes a las distintas instituciones de FLAPPSIP, se denominó “Asexualidades: ¿un enigma a descifrar? Subjetividad y vínculos en comunidades virtuales asexuales. Perspectiva psicoanalítica”. A partir de esos primeros resultados, con un equipo al que se sumaron nuevos integrantes, iniciamos una segunda etapa de la investigación bajo el título de “Trayectorias asexuales y comunidad virtual”. Los resultados de ambas investigaciones fueron presentados en los Congresos de FLAPPSIP realizados, respectivamente, en Chile y Perú en el 2023 y 2025, y luego, en la revista Intercambio Psicoanalítico de esos años.
En esta segunda etapa, en la cual se enfoca nuestra presente exposición, nos propusimos indagar, principalmente, acerca del grado de visibilidad que tiene la asexualidad, así como el itinerario que los asexuales recorren hasta llegar al reconocimiento de su identidad asexual y qué función cumplen las comunidades virtuales en esos trayectos.
2. ¿Cómo surgió nuestro interés en esta investigación?
Para la mayoría de los autores, el componente central de la asexualidad es la ausencia de deseo, sueños o fantasías sexuales que se traduce en un desinterés por mantener relaciones sexuales. A nuestro criterio, se trataba de una versión muy simplificada de esta experiencia pues no consideraba la orientación sexual ni la presencia de sufrimiento que puede acompañar el trayecto hasta la definición de su identidad sexual.
El análisis sobre el tema evidenció la complejidad de su conceptualización y comprensión, ya que incluye discursos políticos e identitarios que exceden la manifestación sexual del sujeto. Como psicoanalistas, tomamos posición en una clínica con fuerte compromiso con el lazo social. Se instala ante nosotros una sexualidad con variadas formas, tecnologizada, virtualizada, acompañada de diversas formas de goce: es en este escenario, que emerge la asexualidad. La misma requiere, entonces, de un abordaje más vasto y complejo; y, en ese sentido, su relevancia está vinculada tanto a la clínica como a las manifestaciones en la cultura.
Recordemos que en la primera etapa de nuestra investigación, se realizó el análisis de 92 posteos surgidos de siete (7) comunidades virtuales asexuales, seleccionadas en cinco (5) países del cono sur: Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Perú. Allí exploramos en forma detallada, las concepciones de la asexualidad a partir del análisis de sus formas de definir su vinculación con el plano emocional y su relación al lazo social.
En esa primera etapa investigativa, nos dimos cuenta que las asexualidades constituyen un campo propicio para la reflexión: una vía para comprender la dimensión del deseo diferenciada del sexo, un saber del cuerpo, una línea de fuga micropolítica y una posibilidad más entre los muchos modos de existencia.
En ese contexto, surgieron algunas preguntas que nos condujeron a esta segunda parte: ¿Por qué los territorios virtuales?, ¿qué significan los territorios virtuales en esta específica subjetividad?
3. ¿Cómo fue el desarrollo de esta segunda parte?: La cocina de la investigación
En esta segunda etapa, nos planteamos los siguientes objetivos:
● Indagar acerca del grado de visibilidad que tiene la asexualidad
● Analizar el itinerario de quienes se identifican como Ase hasta llegar al reconocimiento de su identidad sexual.
● Investigar la función que cumplen las comunidades y agrupaciones virtuales en dichos procesos.
Como equipo tuvimos que enfrentar diferentes desafíos: en primer lugar, incorporar nuevos miembros y seleccionar las fuentes que nos permitieran explorar e investigar nuestras preguntas y objetivos.
En este sentido, quizá el desafío más importante se produjo en las fuentes iniciales elegidas: era de gran interés para nosotros trabajar dentro de las propias comunidades a través de una guía de entrevistas semidirigidas y previamente diseñadas, a distintos miembros de las mismas comunidades y luego proceder a analizarlas.
En un primer momento pudimos contactarnos y contamos con una gran aceptación de nuestra propuesta por parte de dos o tres comunidades quienes nos solicitaron previamente información acerca de quiénes éramos, para que queríamos este material y si podíamos mandar nuestra investigación anterior. Su preocupación se centraba, básicamente, en el uso que haríamos de esa información tratando de evitar sobre todo lecturas tendenciosas, descalificadoras o patologizantes. No obstante haberles aclarado sus inquietudes y cuando las conversaciones estaban bastante avanzadas, para nuestra sorpresa, dejaron de responder a nuestras comunicaciones. En un intento de comprender estas actitudes y de acuerdo con informaciones que íbamos tratando de conseguir en otros grupos, pensamos que no era antojadizo este cierre, sino que, por el contrario, coincidía con el cambio del clima político acontecido en algunos de nuestros países y que se expresaban en ataques a la diversidad sexual a través de discursos y actos hostiles.
En nuestro equipo, esto se tradujo en un gran desconcierto que, paulatinamente, se transformó en desánimo e incertidumbre generalizada respecto a la continuidad de la investigación.
En este punto, resultó de gran utilidad, una vez más, el acompañamiento de Ceci, nuestra metodóloga, con quien fuimos conversando el creciente malestar que atravesábamos. Fue un tiempo difícil. Muy difícil. Entre reflexiones, algunos enojos y ausencias de compañeros y compañeras valiosas que atravesaron acontecimientos familiares dolorosos, Ceci nos propone una salida: una nueva fuente de análisis. Investigar en los principales diarios de Argentina y Perú, buscando en estas publicaciones contenidos con temáticas asexuales.
Estábamos nuevamente en marcha. Durante ese tiempo también, conocimos y pudimos entrevistar a investigadores que habían trabajado específicamente el tema de la asexualidad. Asimismo, se produjo un primer encuentro con una persona asexual que accede a entrevistarse con el equipo de investigación, a partir de un contacto generado por un familiar de uno de los miembros del equipo. Se vuelve a restablecer un vínculo de confianza con nuestra entrevistada que nos permite tomar contacto con el grupo más amplio de sus amistades, todos ellos pertenecientes a un colectivo asexual.
¡Complejidad de lo que significa investigar!
Con estas nuevas fuentes, por un lado, el corpus de artículos periodísticos que ya habíamos sistematizado, y, por otra parte, con una guía de entrevistas elaboradas tanto para los investigadores, como para la entrevista grupal con los jóvenes asexuales, contábamos con material suficiente para proseguir con el trabajo, a partir de nuestro marco conceptual.
Marco conceptual:
● De Giusti, Biason y Cols. (2022). En cada cultura, los modos de satisfacción libidinal predominantes ofertados, forman parte de los mecanismos regulatorios, disciplinarios y de control social que pueden adquirir distintos grados de intensidad e imposición. De este modo, las singularidades sexuales se transforman en una problemática compleja, con distintas aristas: sexuales, sexuales identitarias, políticas y éticas.
● Castoriadis, C. (1998). No hay subjetividad humana sin sociedad. La psique humana no sobrevive por fuera del sentido y la sociedad será la que garantice estos sentidos. El Yo se piensa como una fabricación esencialmente social, que torna imposible analizar su función sin considerar el campo sociocultural en el que está inmerso el sujeto. Es a través de la socialización que la psique renuncia a sus propias identificaciones a cambio de interiorizar e investir las significaciones imaginarias sociales.
● Franco, Y. (2003). La sociedad ofrece proyectos e identificaciones que permiten la proyección a futuro. El proyecto identificatorio le da un sentido a la vida, que está imbricado sustancialmente al sentido de la comunidad.
● Bleichmar, S. (1995). La identificación es la operación fundamental que genera las condiciones para instituir la subjetividad, al propiciar los requisitos de la constitución psíquica. Postula un primer tiempo de la identificación donde se instituye la identidad de género (2006). Esta identidad, no asume aún carácter genital ni registra el reconocimiento de la diferencia anatómica. Sin embargo, ya implica un reconocimiento en relación con la bipartición en cuyo interior el otro significativo determina los rasgos identitarios correspondientes: “Eres niña o niño”.
En este primer tiempo, en el cual se marca el “qué se es” en el núcleo mismo del yo, se instalan los atributos que la cultura, en la cual el niño se insertará. Se trata de una identificación ofrecida por el otro. Este modo de concebir la identificación como una operatoria de atribución es utilizado por Freud para referirse a un mecanismo general de la vida psíquica.
● Laplanche, J. (1987). Plantea el término Cubeta para pensar las modalidades de expresión de la transferencia. Las palabras, asociaciones, interpretaciones, los sueños, son elementos que existen en la vida cotidiana, tienen una existencia anterior al análisis, y por fuera del mismo. Se toma así la imagen de la cubeta como metáfora utilizada para dar cuenta de un continente artificialmente construido, donde las asociaciones, sentires y sueños tendrán funciones particulares, que no tienen por fuera de ese espacio.
Con el marco teórico-conceptual elegido y una vez realizada la citada entrevista grupal, procedimos al análisis de la información e identificación de resultados.
Hallazgos y conclusiones:
● La invisibilidad de las personas asexuales constatada en medios gráficos, es una forma de exclusión social y forma parte de la violencia simbólica, que anida en la ausencia de representaciones adecuadas de aquellas identidades que el sistema expulsa por considerarlas inadecuadas. Se trata de mecanismos instituidos que regulan, en este caso, los destinos del goce sexual.
● No hay identificación sin enlace amoroso/libidinal al objeto. Esta operatoria de atribución, donde atribuyen al otro un rasgo ligado a la asexualidad, les da soporte a lo que sienten existencialmente y que aún no han logrado ubicar. Esta lógica nos permite pensar que no se trataría de un proceso de autoidentificación, ya que en tanto haya enlace libidinal, habrá proceso identificatorio puesto en marcha.
● En relación con otros asexuales se pueden reconocer y pensar ellos mismos como tales. Cobra sentido la frase de Julio Cortázar: “Tú eres mi espejo, para mirarme tengo que verte”.
● Funciones de la comunidad virtual: Considerando el material que comparte la comunidad de asexuales, decimos que, principalmente, es un sentimiento, un investimento libidinal ligador que hace posible y sostiene la comunicación entre sus miembros.
● La construcción social de la identidad sexual está mediada por discursos y prácticas que pueden ser desafiadas y transformadas mediante procesos de reconocimiento y visibilización.
● Todo movimiento libidinal deviene político al nivel más profundo, porque u optan por pertenecer a un conjunto convencional reconocido, que no les cabe, o aceptan seguir las líneas de fuga del deseo, aquello más íntimo que los habita y deshacerse de los formatos preestablecidos que los aliena profundamente.
De este modo, culminó esta segunda etapa de nuestra experiencia investigadora.
4. Bibliografía
Bleichmar, S. (1995). Condiciones de la identificación. Revista de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (21), 201-219.
Bleichmar, S. (2006). Paradojas de la sexualidad masculina. Paidós.
Butler, J. (2004). Deshacer el género. Paidós.
Caravantes, L. (2000). Violencia intrafamiliar en la reforma del sector salud de Centro América. En A. M. Costa, E. Merchan-Hamann y D. Tajer (Eds.), Salud, equidad y género: Un desafío para las políticas públicas (pp. 227–239). Universidad de Brasilia.
Castoriadis, C. (1996). Hecho y por hacer. Eudeba.
Condiciones de vida, salida del armario y comunidades (Encuesta de 2021). (2024, octubre 24). The Ace Community Survey. https://acecommunitysurvey.org/es/2024/10/24/condiciones-de-vida-salida-del-armario-y-comunidades-encuesta-de-2021/
De Giusti, M., Biason, L., Barbirato, M., Cantis, J., Cabuli, A., Maldonado, M., Morales, C., Messina, L., Ortiz, V., y Samamé, D. (2022). Asexualidades: ¿un enigma a descifrar? Subjetividad y vínculos en comunidades virtuales asexuales. Perspectiva psicoanalítica. Intercambio Psicoanalítico, 13 (2), 154-170.
https://intercambiopsicoanalitico.org/ojs/index.php/IPSI/article/view/41
De Giusti, M., Biason, L., Lafón, E., Maldonado, M., Rydel, D., Rincón, M., y Samamé, D. (2023). Función de la comunidad virtual en las asexualidades. Intercambio Psicoanalítico, 14 (2), 114-126.
https://intercambiopsicoanalitico.org/ojs/index.php/IPSI/article/view/56
Dio Bleichmar, E. (2013). Manual de psicoterapia de la relación padres e hijos. Paidós.
Equipo de la Encuesta de la Comunidad Ase (2023). 2021 ace community survey summary report. (Informe de la encuesta de la comunidad ase de 2021; trad. Dominguez, P., Volvoredra, Sgrò, A., 2024).
Franco, Y. (2003). Magma: Cornelius Castoriadis: psicoanálisis, filosofía, política. Biblos.
Freud, S. (1976a). El malestar en la cultura. En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras completas (Vol. 21, pp. 57-140). Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1930).
Freud, S. (1976b). La moral sexual cultural y la nerviosidad moderna. En J. L. Etcheverry (Trad.), Obras completas (Vol. 9, pp. 159-182). Amorrortu. (Trabajo original publicado en 1908).
Laplanche, J. (1987). La cubeta. Trascendencia de la transferencia. Problemáticas V. Amorrortu.
Miguelez, L. V. (2003). Jugar la palabra. Presencias de la transferencia. Letra Viva.
Suñol, N. (2022). Asexualidad: una revisión sistemática [Trabajo final de grado, Universidad de la República]. Colibrí. https://hdl.handle.net/20.500.12008/36105
Trabajo n°3
Indicadores de cambio subjetivo en el proceso de elaboración psíquica. Análisis de un caso clínico con trastorno psicosomático, desde una perspectiva psicoanalítica
Coordinadora: Lic. Elsa Hecht
Co-coordinadora: Lic. Carina Rudistein
Equipo: Lic. Roxana Boso; Lic. Vanesa Bruni; Lic. Verónica Luftman; Lic. Alejandra Pujol
Resumen:
Nos proponemos transmitir los resultados de una investigación en la que nos planteamos identificar modos de intervención terapéutica que favorecerían el tratamiento de pacientes con trastornos psicosomáticos, deteniéndonos en indicadores de cambio subjetivo. Comprendemos los trastornos psicosomáticos como la expresión de un déficit simbólico que dificulta la elaboración psíquica de hechos traumáticos. Señalamos que algunos pacientes además de tener un funcionamiento psiconeurótico, donde las huellas mnémicas quedan inscriptas en el aparato psíquico armando una red de simbolización estructurante, pueden presentar otro registro, el no neurótico, que deviene de sensaciones y experiencias no ligadas ni tramitadas simbólicamente.
Por otro lado, entendemos que las experiencias de dolor tempranas dejan huellas que, sumadas, se expresan como traumas acumulativos que se manifiestan como descargas en el cuerpo. Esto lo ubicamos en el campo de la repetición ligado a Thanatos, al vacío representacional, a traumas tempranos o pre psíquicos.
Nuestro propósito también fue detectar las construcciones que facilitaron la transformación en tejido psíquico de aquello no simbolizado, posibilitando el cambio subjetivo y un nuevo posicionamiento.
La investigación tuvo un diseño no experimental, de tipo exploratorio-descriptivo, retrospectivo y longitudinal, con metodología cualitativa.
Analizamos el caso clínico de un paciente con trastorno psicosomático, residente en AMBA, que había transitado un tratamiento psicoanalítico.
Confirmamos que las categorías seleccionadas para nuestro trabajo: modos de apego temprano, tramitación de duelos no elaborados, construcción de la historización, acto y acontecimiento psíquico, toman relevancia para el análisis de la evolución de un tratamiento en pacientes con trastornos psicosomáticos. También que la posición del analista en estos tratamientos requiere un encuadre flexible y predispuesto a articular en dispositivos interdisciplinarios.
Por último, reflexionamos sobre la contratransferencia y nos interrogamos sobre el rol de la terapia psicoanalítica en el acompañamiento de pacientes con afecciones físicas terminales.
Palabras clave: ELABORACIÓN PSÍQUICA, INDICADORES DE CAMBIO SUBJETIVO, INTERVENCIONES TERAPÉUTICAS, TRASTORNOS PSICOSOMÁTICOS
INTRODUCCIÓN
Esta investigación se desarrolló a partir de debates que surgían en los encuentros del equipo de colegas al dialogar acerca de particularidades que observábamos en el tratamiento de pacientes con padecimientos psicosomáticos. Delineamos el problema nuclear y definimos las siguientes preguntas de investigación:
– ¿Cómo es el proceso de elaboración psíquica en pacientes con trastorno psicosomático?;
– ¿Qué indicadores de cambio se pueden identificar a lo largo del proceso analítico?
– ¿Porque elegimos el caso clínico? Un paciente con trastorno psicosomático
Comenzamos por relevar el estado del arte e identificar los cimientos teóricos en los cuales fundamentamos el objetivo general. Diferenciamos los objetivos específicos teniendo en cuenta las variables de estudio que surgieron.
Para ello, indagamos minuciosamente distintas fuentes de información, nacionales e internacionales. Prestamos atención a aquellas publicaciones que eran de los últimos 10 años, y empleamos como bases de datos: Redalyc, Scielo, google académico, Psicodoc. Latindex.
Utilizamos las siguientes palabras claves para la búsqueda: elaboración psíquica, indicadores de cambio subjetivo, modos de apego, historización, duelos y manifestaciones psicosomáticas. También consultamos y analizamos textos de diferentes autores expertos en el tema, así como sus referencias bibliográficas con el fin de profundizar sobre algunos conceptos relevantes.
Esta investigación ha sido concebida desde una epistemología de la complejidad (Morin,2011), por lo que interpretamos la multidimensionalidad de la problemática de estudio y pretendemos evitar todo enfoque reduccionista parcializado y con explicaciones lineales.
Destacamos diversos aportes teóricos que señalamos a continuación:
Pierre Marty (1995), quien describe la enfermedad psicosomática como expresión de tres aspectos: déficit simbólico (dificultad o carencia de la capacidad del aparato psíquico para procesar y ligar lo traumático en un proceso de elaboración simbólica), pensamiento operatorio (modo de funcionamiento mental caracterizado por la ausencia de fantasías, metáforas y simbolismo, centrado en lo concreto) y depresión esencial (depresión vacía o silenciosa, sin representación fantasmática).
David Liberman (1993) sostiene que la personalidad psicosomática presenta una disociación de las necesidades corporales y emocionales, sobre-adaptándose a la realidad ambiental (paciente sobreadaptado).
Elsa Hecht (2019) propone pensar que la constitución de una armonía inicial en el vínculo primario, el apego adhesivo, el sostén emocional y una función materna que pueda decodificar las señales del bebé es una modalidad necesaria para que no advengan luego estados de abulia, somatosis o sopor conjugándose con la falla de cualificación afectiva. Es decir, una madre o cuidadora que libidinice e invista la constitución del narcisismo infantil dándole sentido a las manifestaciones del niño.
Por otra parte, Rubén Zukerfeld (s/f) define el término Vulnerabilidad somática para dar cuenta de la cristalización del modo de funcionamiento psíquico propio del inconsciente escindido.
Como señala José Fischbein (2014), el sujeto, al no poder ligar las cargas libres, -es decir, los aumentos de tensión no procesados por el psiquismo- los descarga por vía somática.
Por otro lado, también valoramos lo definido por Piera Aulagnier (1984) sobre el trabajo historizante del Yo, necesario para construir subjetividad e identidad; señala la importancia en la construcción de la propia historia del sujeto, para poder metabolizar, ordenar vivencias, afectos, representaciones, y otorgar un sentido propio.
Al respecto, Luis Hornstein (2006) sostiene que la iniciación de un análisis constituye un encuentro único en el que se interrelacionan dos historias. El sujeto, entendido como historiador, tiene que construir su propia historia, apoyándose en el pasado, apropiándose de éste y transformándolo. Convertir la historia en pasado posibilita un futuro que no será repetición pura, sino que aportara diferencia.
En lo que respecta al vínculo transfero-contratransferencial, es una contribución lo que señala Fischbein (2014) acerca de que en éste vínculo puede emerger un nuevo sentido a lo vivido, transformando el acto en acontecimiento somático.
En esa misma línea de pensamiento, destacamos también el planteo central de Silvia Bleichmar sobre la disponibilidad del terapeuta que propiciará un vínculo de alianza, de contención, de escucha para alojar el sufrimiento psíquico y orgánico, posibilitando la integración mente cuerpo; así es posible “tejer” una transformación y un cambio de posición subjetiva (Bleichmar, 1984). Neogénesis que propone no solamente recuperar lo ya existente sino un intento de generar otras condiciones de simbolización, ligaduras simbólicas ante un vacío representacional para abrir nuevas posibilidades en la producción de lo novedoso por venir.
Cobran valor algunas consideraciones de Sigmund Freud (1914), quien, si bien no desarrolló conceptualmente a los trastornos psicosomáticos, utiliza el término “ligazón” para designar una operación que tiende a unir las representaciones entre sí limitando el libre flujo de las excitaciones; integrar las excitaciones en el psiquismo y establecer entre ellas conexiones asociativas es un proceso necesario para que se produzca un cambio psíquico.
A partir del estudio de los antecedentes teóricos y científicos sobre la problemática a analizar, definimos el objetivo general de la investigación y las dimensiones de análisis que dieron lugar a los objetivos específicos. El objetivo general fue: Identificar indicadores de cambio en el proceso de elaboración psíquica en casos clínicos con trastorno psicosomático. En lo que respecta a los objetivos específicos diferenciamos los siguientes: a) Detectar modos de apego temprano en el trabajo de elaboración psíquica, b) Describir la tramitación de los duelos no elaborados en el tratamiento psicoanalítico en el caso con trastorno psicosomático, c) Reconocer hitos en la construcción de la historización de la enfermedad psicosomática en el proceso de su elaboración psíquica, d) Identificar el pasaje del acto al acontecimiento psíquico en el proceso de cambio subjetivo, e) Explorar las intervenciones psicoanalíticas que favorecieron los cambios subjetivos.
Estos objetivos específicos se articularon con nuestras variables de análisis que operacionalizamos según referentes teóricos. A saber: Modo de Apego Temprano (Bowly, 2009), Tramitación de los Duelos no elaborados (Fischbein, 2014; Zukerfeld s/f), Construcción de la Historización de la Enfermedad Psicosomática (Fischbein, 2014; Aulagnier, 1984; Freud, 1914), Acto y Acontecimiento Psíquico en el proceso de cambio subjetivo (Fischbein, 2014), Intervenciones Psicoanalíticas que favorecieron los cambios subjetivos (Killimbo, 2015).
DISEÑO METODOLÓGICO
El diseño de la investigación fue no experimental, de tipo exploratorio-descriptivo, con metodología cualitativa. Se trabajó en el análisis de un caso clínico con trastorno psicosomático, que fue elegido por su patología orgánica y por el proceso analítico con su terapeuta. Entendimos que era un material que podía dar respuestas a nuestras preguntas, objetivo general y específicos de nuestra investigación. Se trata de un hombre argentino, de AMBA, de 58 años de edad. Detectamos en este paciente un modo de elaboración simbólica empobrecida, sin metáforas, desde un pensamiento concreto, a partir de un vínculo materno filial simbiótico y un déficit representacional a partir de traumas acumulativos en su infancia.
Accedimos a un registro detallado del material clínico del caso seleccionado aportado por la analista del paciente, a quien también entrevistamos para obtener información adicional según una guía de entrevista diseñada para los fines de la investigación.
Realizamos un proceso iterativo y recurrente (según recomienda Hernández Sampieri y otros; 2016), y utilizamos el método interpretativo hermenéutico, con un razonamiento de tipo abductivo (Soto Cárdenas, 2018).
ANÁLISIS DE LOS INDICADORES DE CAMBIO SUBJETIVO
Partimos de la concepción de que hay algunos sujetos que tienen una mayor predisposición a evacuar las tensiones psíquicas y emocionales a través de manifestaciones somáticas siendo el cuerpo el único escenario posible donde se evacúan las cargas que no han podido ser tramitadas simbólicamente.
Se caracterizan por:
1. Vulnerabilidad somática, es decir, fijación a un modo escindido del psiquismo que se expresa en pobreza fantasmática, tendencia a la descarga y limitación de recursos defensivos. Dicha vulnerabilidad proviene de un déficit en la constitución del psiquismo por la fragilidad de los vínculos de sostén filiales primarios.
2. Pensamientos operatorios. Se refiere a un tipo de funcionamiento mental pragmático, hiper realistas descriptivo y sin fantasía.
3. Alexitimia. Dificultad para identificar, reconocer, comprender y expresar las propias emociones.
4. Dificultad en la simbolización impidiendo la transformación de las experiencias traumáticas en palabras y representaciones psíquicas.
5. Funcionamiento narcisista fronterizo, muchas veces con modalidades mixtas: neuróticas y narcisistas (Killimbo, 2005).
Nuestro paciente fue derivado a tratamiento psicológico por la psiquiatra que lo atendió a raíz de un episodio violento con su pareja. Comenzó la terapia enojado y con dolor físico y emocional. Presentaba el siguiente cuadro clínico: melanoma en el pie, metástasis en evolución, afecciones cardíacas preexistentes y una enfermedad genética (charcot-marie tooth)1 que también padecía su madre.
El proceso terapéutico se realizó en su domicilio y en algunas oportunidades en sanatorios donde estuvo internado, con una frecuencia de dos veces por semana que fue sostenida durante dos años hasta el desenlace fatal.
El caso nos conmovió porque el paciente hacia el final de su vida pudo conectar con aspectos más vitales de su existencia a partir de la elaboración psíquica. Este proceso terapéutico le permitió simbolizar lo que antes era pura descarga impulsiva favoreciendo de este modo un proceso de cambio subjetivo.
Esto pudo visualizarse en diferentes manifestaciones de nuestro paciente quien logró expresar sus afectos, recuperar vínculos y poner en palabras algo de su sufrimiento, lo que facilitó el contacto con su entorno.
En el espacio terapéutico pudo conectar con su historia, sus sentimientos y también repensar un futuro. Esto fue propiciado por un encuadre flexible en un espacio de sostén y validación subjetiva co-construído con la terapeuta.
El análisis del material permitió visualizar las variables planteadas en nuestro proyecto de investigación y vincularlas con la historia del paciente, el proceso de su enfermedad y el tratamiento psicoanalítico desarrollado.
Hemos detectado cambios en los modos de apego2 del paciente.
El vínculo temprano con la madre se caracterizó por una modalidad intrusiva, avasallante y demandante, generando en él un modo de apego ansioso ambivalente. Visualizamos que el paciente repetía con su entorno ese tipo de apego. Con la última pareja estableció un vínculo de sometimiento, cediendo sus espacios, su tiempo y su dinero. A lo largo del tratamiento fue diferenciándose, habitando espacios propios. La analista apostó a la construcción de nuevos recursos para que pueda conectarse con su vida, sus cuidados, su cuerpo, su enfermedad y sus relaciones.
A partir del vínculo transferencial, en el trabajo terapéutico fue desplegando un apego más seguro con su pareja, pasando del sometimiento e indiscriminación a un vínculo de confianza y autonomía.
Asimismo, en el proceso analítico el paciente comenzó a integrar mente-cuerpo, reconociendo y poniendo en palabras sus afectos, pudiendo conectar con sus miedos en relación a su enfermedad y a la cercanía de su muerte.
En lo que respecta a la historización3, hemos reconocido hitos. Identificamos que uno de ellos fue el acontecimiento externo disruptivo del despido laboral. Esta experiencia de carácter traumático se constituyó en un hecho que el aparato psíquico no pudo afrontar. Irrumpió de manera abrupta y desorganizadora en el psiquismo. Este exceso de estímulo externo sin ligazón simbólica ni posibilidad de elaboración no se inscribió psíquicamente y fue descargado en el cuerpo.
Hemos identificado el pasaje del acto al acontecimiento psíquico4 en el proceso de cambio subjetivo, explorando en aquellas intervenciones psicoanalíticas que lo favorecieron. En esta línea hemos podido percibir que el paciente ha pasado de vivenciar un organismo que padecía, de enumerar síntomas de la enfermedad, sin representación mental ni simbolización (“acto”), a un cuerpo simbolizado, un cuerpo hablado, representado como resultado de un proceso de construcción e historización en el marco de la transferencia.
En paralelo, las fallas en la simbolización también se visualizaron en la proyección de su propia impulsividad o agresión en el mundo externo. En el transcurso del tratamiento pudimos observar indicadores de simbolización cuando retomó la calma, disminuyó su agresividad y generó mejores intercambios con su entorno.
Por otra parte, hemos descripto la tramitación de los duelos no elaborados. El paciente ha padecido diferentes pérdidas (por la muerte del padre, por su estado de salud, por el trabajo, por la separación de la pareja) y no ha podido llevar adelante un proceso de elaboración de las mismas. Esto propició la vivencia de vacío o agujero en la psique a la manera de un duelo blanco, sin afecto ni articulación simbólica.
Frente al duelo, al no poder ligar las cargas -quedando éstas libres-, el inconciente recurre a una forma de defensa psíquica muy temprana y primitiva en la que el sujeto evacua por canales biológicos los aumentos de tensión no procesados ni soportados por el psiquismo (Fishbein 2014, Zukerfeld s/f mediante la expresión vulnerabilidad somática).
Dicha vulnerabilidad somática se caracteriza por la cristalización de un modo de funcionamiento psíquico, con cantidades de excitación de carácter traumático que sobrepasan las barreras antiestímulo mal constituidas desde el vínculo primario deficitario, por exceso o por omisión.
En un primer momento observamos un paciente con sensación de desamparo, de soledad e incomprensión y detenido en un tiempo pasado.
Las intervenciones del analista le permitieron al paciente poder ver, sentir y elaborar las pérdidas. Pudo soñar, llorar, simbolizar, poner en palabras emociones que lo desbordaban y redireccionar la investidura de los objetos perdidos. Esto daría cuenta de cierta elaboración de los duelos evidenciados en un cuerpo que fue mirado y hablado en el proceso terapéutico. El vínculo con el terapeuta propició un cambio subjetivo en el paciente, viéndose involucrado en la percepción de sus límites y su propia vulnerabilidad. La muerte lo sorprendió “más vivo que nunca”.
DISCUSIÓN5
A partir de nuestra investigación confirmamos que las categorías planteadas: modos de apego temprano, tramitación de duelos no elaborados, construcción de la historización, acto y acontecimiento psíquico, toman relevancia para el análisis de la evolución de un tratamiento en pacientes con trastornos psicosomáticos.
El estudio de nuestro material permitió visualizar las variables planteadas en nuestro proyecto de investigación y vincularlas en relación a la historia de nuestro paciente y al proceso de su enfermedad hasta su desenlace.
Destacamos en este sentido la participación y la escucha de la familia cercana y vínculos significativos ampliando la red de acompañamiento y sostén.
Asimismo, nos parece fundamental la articulación en dispositivos interdisciplinarios para el trabajo con pacientes que necesitan la atención de una diversidad de profesionales tratantes (psiquiatras, médicos clínicos, cirujanos, enfermeros, cuidadores, etc). A pesar de la especificidad de cada abordaje, es necesario que se realice un trabajo mancomunado, aportándole al paciente un acompañamiento humanizado e integral.
Esto nos hace pensar que al tradicional trípode: formación, supervisión, análisis personal, sería conveniente agregar un cuarto apoyo: el trabajo interdisciplinario que hemos destacado. Conocemos lo complejo de generar estos dispositivos en los sistemas de salud, especialmente en momentos de crisis socioeconómica, pero consideramos que es imprescindible rescatar la subjetividad de las personas con especial atención a su calidad de vida.
Además de lo dicho, sabemos que el analista es parte del dispositivo del trabajo terapéutico con lo cual necesita elaborar el impacto contratransferencial, absteniéndose de toda actuación, teniendo en cuenta que la neutralidad es imposible.
El analista, como semblante vivo, acompaña y contiene. Propicia recuperar lo activo y la dinámica del deseo para no ser atrapado por la enfermedad a través del discurso médico.
Se nos han abierto preguntas respecto a las intervenciones del analista en casos donde se trabaja con pacientes psicosomáticos; sobre todo, nos interpeló el interrogante acerca del rol de la terapia psicoanalítica en el acompañamiento de pacientes con afecciones físicas terminales.
El psicoanálisis se enfoca de manera específica en la subjetividad del paciente buscando dar sentido propio a la enfermedad y a su finitud; no es un cuerpo que deja de sufrir, sino su propia subjetividad que lucha por encontrar un lugar simbólico. Descapturar al paciente de la muerte física para que pueda transitar la enfermedad sin auto reproches de lo que no hizo y de aquello que le falta tiempo para hacer, validando sus emociones, sin juzgarlas, dando lugar en lo posible a ordenar los temas personales y familiares antes del desenlace final.
Destacamos que el análisis se hace posible cuando existe la demanda de un sujeto que padece.
Allí donde hay lenguaje y un vínculo terapéutico que sostiene, se abre la posibilidad de propiciar un nuevo posicionamiento subjetivo y el alivio del sufrimiento.
Notas
1 Grupo de trastornos hereditarios que causan lesiones en los nervios.
2 Definimos Apego como la incidencia de los vínculos primarios, afectivos materno-filiares, en la constitución subjetiva y su alcance en la manifestación psicosomática. Asimismo, consideramos distintos tipos de apego siguiendo los aportes de Bowly: seguro, evitativo, ansioso-ambivalente y desorganizado. El apego ansioso ambivalente implica un comportamiento ambivalente hacia el cuidador buscando atención, pero a su vez, resistiéndose a ella.
3 “Historizar” supone poder re-situarse alrededor de nuevas formas de interpretar un tiempo pretérito. La historia se escribe, se construye partiendo de las inscripciones del pasado, pero es el trabajo compartido entre paciente y analista y lo que acontece en ese vínculo transferencial contratransferencial el que genera nuevas simbolizaciones. istorizar presume, como condición para su despliegue, la inscripción de una distancia irreductible y estructurante entre el tiempo pasado y un tiempo actual o futuro anticipado. La historización simbolizante se produce por la conjugación del recuerdo compartido y comunicado.
4 Fischbein (2019) define el “acto” como aquello que se sitúa fuera del campo representacional (la enfermedad en sí misma), mientras que el “acontecimiento” es el resultado de un proceso de construcción e historización en el marco de la transferencia. La trama representacional es lo que constituye el acontecimiento, entendido como un suceso que marca el devenir del sujeto.
5 Este apartado es el resultado de un proceso de investigación que nos permitió ratificar la importancia de la tarea en colaboración y el intercambio en equipo. El despliegue colectivo fue fruto del desarrollo de un grupo de personas que nos hemos acercado en función de inquietudes compartidas sobre la psicosomática. Con el aval de la dirección de investigaciones de Flappsip y el asesoramiento de la metodóloga Cecilia Ross encaramos este proyecto que duró algo más de 2 años. Hemos tenido reuniones presenciales y virtuales que nos enriquecieron personal y profesionalmente, favoreciendo así la formación de un equipo sólido de trabajo. Es de destacar que en el devenir de la tarea fue muy importante detectar el caso clínico que facilitó nuestro cometido. El mismo fue aportado por una de nuestras integrantes a quien agradecemos muy especialmente.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Aulagnier, P. (1984). El aprendiz de historiador y el maestro brujo. Buenos Aires: Amorrortu, 1986.
Bion, W. (1962). Aprendiendo de la experiencia. Buenos Aires: Editorial Paidos 1962 Bleichmar, S. (1984). Los orígenes del sujeto psíquico. Buenos Aires: Editorial Amorrortu Bowlby John. (2009). Una base segura. Aplicaciones clínicas de una teoría del apego. 1º edición. Buenos Aires: Paidós.
Fischbein, J.E. (2014). Patología del Duelo y somatización. LII Symposium. XLII Congreso, APA
Freud, S. (1914). Recordar, repetir y reelaborar (Nuevos consejos sobre la técnica de psicoanálisis II). En Obras completas, tomo XII. Buenos Aires: Amorrortu ediciones. Hernández Sampieri, R; Fernández Collado, C.; Baptista Lucio, M. del P. (2016). Metodología de la investigación. México: McGraw-Hill/ Interamericana Editores
Hecht, E. (2019). Cardiopatías. Un enfoque psicoanalítico. En Storti, L. (comp.) (2019). La psicosomática contemporánea psicoanalítica. Teoría-clínica-técnica. Buenos Aires: Letra Viva.
Hornstein, L. (2006). Las depresiones. Buenos Aires: Paidós.
Killimbo, B. (2005). Una defensa de la afirmación en relación con los estados afectivos no mentalizados. En Maladesky, A.; López, M. B.; López Ozores, Z. (comp.), Psicosomática: aportes teórico-clínicos en el Siglo XXI. Buenos Aires, Editorial Lugar, c2005. p.169-186.
Liberman, D.; Grassano de Piccolo, E.; Neborak de Dimant, S.; Pistiner de Cortinñas, L.; y Roitman de Woscoboinik, P. (1993). Del cuerpo al símbolo: Sobreadaptación y enfermedad psicosomática. Chile: Editorial Ananké
Marty, Pierre (1995). La psicosomática del adulto. Buenos Aires: Amorrortu
Pujol, A (2021) Ante el dolor y la muerte: la transferencia en un tratamiento psicoanalítico con un paciente grave. Trabajo final integrador de Especialización en Psicoanálisis con Orientación Clínica en Adultos. AEAPG -UN LAM, Buenos Aires.
Ulnik, J. (2019). Percepción, marca y representación: tres puntos cardinales para orientar una teoría y una práctica psicosomáticas. VERTE Revista Argentina de Psiquiatría, Vol. XXX, Nº 145, mayo-junio, pp. 195-203.
Zukerfeld, R. (s/f). Vulnerabilidad somática. Revista Psicoanálisis: ayer y hoy, nº 3. Material de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados. Storti L. (comp) (2019) La psicosomática contemporánea Psicoanalítica Teoria-clinica Técnica. Buenos Aires: Letra Viva.