En el siguiente trabajo, el autor desarrolla un tema atrapante e inquietante acerca de las transformaciones en la subjetividad contemporánea. Toma como disparador las distopías del escritor y ensayista francés Michel Huellebeck acerca de los conceptos de singularidad y transhumanismo .
El título convocante “Entramado singular y época ” me estimula a pensar cuestiones relacionadas con la IA y los efectos, ilusiones y transformaciones que van operando sobre la subjetividad contemporánea.
Para acercarnos a estas inquietudes voy a recurrir a las distopías de un excepcional escritor contemporáneo que es Michel Houellebecq y al particular concepto de Singularidad y Transhumanismo de los gurús de la Tecnología. Houellebecq con su capacidad anticipatoria puede dialogar con el psicoanálisis, la tecnología, la IA y la cultura provocando en su obra un efecto muy inquietante y sugerente.
En él encontramos siempre deseo y desilusión.
En todos sus libros los protagonistas viven en una modernidad de consumo, tecnología y pornografía, además sufriendo un vacío existencial. Hay un deseo, una repetición y la imposibilidad de encontrar una satisfacción al mismo tiempo que la técnica ofrece la promesa de la inmortalidad. Siempre lo pulsional y el malestar afecta a la identidad, al cuerpo y a los lazos sociales.
Es una literatura que dramatiza las promesas, las ilusiones y los fracasos de la técnica.
Lo atractivo es pensar sus novelas como casos clínicos literarios: sujetos que buscan en la tecnología lo que el psicoanálisis describe como lo imposible de alcanzar: la satisfacción plena.
Cada novela la podemos hacer funcionar como un “paciente del Psicoanálisis” que encarna un modo de relación con el deseo, la técnica y el lazo social. Como ejemplos en “La posibilidad de una isla” (2005) los clones son sujetos que han perdido la dimensión del Otro.
No hay sexo ni amor.
Estamos en presencia de la repetición sin deseo.
Es el caso de “un paciente”que encarna la ilusión de la inmortalidad tecnológica.
Encontramos también una tendencia social que impulsa hacia la extinción del deseo en búsqueda de un pensamiento más “lúcido”, la fantasía de una conciencia transparente sin Inconsciente.
La clonación promete eternidad pero deja un vacío existencial, así el sujeto se convierte en un escéptico atrapado en una repetición sin goce. En “Sumisión” (2015) el protagonista es un intelectual que se rinde ante el cambio político y religioso.
Es un caso clínico de aburrimiento y de desencanto, donde el sujeto renuncia a la acción y se entrega a un destino histórico, a algo que lo excede, borrando su singularidad.
Podemos entenderlo como una melancolía fruto de la renuncia al propio deseo. Pienso que Houellebecq puede ser leído como un analista involuntario de nuestra época ofreciendo material clínico para pensar la subjetividad contemporánea.
A través de él podemos ver cómo la literatura tiene la capacidad de anticipar problemáticas que podemos encontrar actualmente en nuestra clínica: el aislamiento, la erotización del consumo, narcisismo digital y la dificultad para sostener vínculos reales.
Y en la propuesta del Transhumanismo y de la Singularidad (concepto opuesto a la singularidad del psicoanálisis) se encuentra la promesa de lograr abolir la muerte y asegurar la continuidad del ser, ocupando el lugar de ser su Garante Ontológico.
Ese Garante del Ser, un término de Heidegger, pasa de ser una herramienta destinada a dominar la naturaleza a convertirse en nuestra época, en un intento de dominar la existencia humana.
De asegurar la Identidad del sujeto pero que siempre está destinada cuando falla a generar síntoma.
Para esta Singularidad el hombre es un mal soporte del Ser, se enferma, se equivoca y muere.
Debe ser reemplazado por un Todo que es la IA.
Algo que puede almacenar sin límites toda la información y nos anticipa que la humanidad se va a fusionar con ella.
Sabemos que ese Ideal está muy difundido entre los expertos en IA. Es la abolición del Lenguaje por el Dato.
Ya no es la palabra que funda al sujeto sino la información cuantificable. Si imaginamos el futuro a partir de los síntomas contemporáneos frente a la Colonización Técnica, podemos proyectar escenarios donde la técnica se autonomiza aún más, pero donde el sujeto responde con nuevas formas de producir sintomatología.
Quiero entonces resaltar el término de Colonización Técnica donde ya no nos referimos a espacios físicos conocidos sino a las nuevas formas de control, dependencia y de utilización de los datos.
Donde todos los espacios digitales, sociales y culturales son dominados. Así nos encontramos con una sociedad hiperconectada donde la ansiedad digital se intensifica: vivir sin conexión ahora es vivida como una amenaza vital. Frente a cualquier falla técnica se puede llegar a crisis colectivas de miedo y angustia mostrando la dependencia absoluta del lazo digital. Siguiendo a las distopías de Houellebecq, a las ilusiones de los gurús tecnológicos y sobre todo lo que observo actualmente en mi clínica describo un posible futuro que nos espera: El conocido narcisismo de redes puede llegar a evolucionar hacia identidades moldeadas por algoritmos encarnando un perfil impecable pero nunca satisfactorio.
Así el síntoma aparece como un vacío existencial y depresivo cuando la vida no coincide con el Ideal que el algoritmo impone.
La obsesión con la salud corporal se va a ir transformando: los implantes y sensores permanentes convierten el cuerpo en un espacio digital siempre pasivo de ser controlado.
Pero siempre aparece la angustia frente a cualquier desviación mínima. La comparación producto de los algoritmos se universaliza: todos se miden contra unos estándares universales de éxito y belleza.
El síntoma será un aumento de depresiones ligadas a la imposibilidad de alcanzar esos ideales homogéneos.
Por supuesto, aparece la elección de parejas digitales en lugar de humanas. Entonces ¿cómo podemos pensar e imaginar el futuro desde el punto de vista psicoanalítico?
La técnica seguirá colonizando la vida, pero el síntoma mostrará que lo singular sigue resistiendo.
Pienso que siempre tendrá para algunos el Psicoanálisis un rol de escuchar ese resto irreductible que no se deja calcular, lo que sostiene la falta como condición de lo humano.
La paradoja será cada vez más evidente: cuanto más la técnica promete plenitud, más se multiplican los síntomas que revelan el vacío. Uniendo el mundo distópico de Houellebecq, lo que conozco de la evolución de la tecnología, sobre todo de la IA, el efecto sobre la humanidad con los síntomas actuales, puedo imaginar un futuro cercano no como un lugar de plenitud técnica, sino un escenario donde la técnica coloniza y el sujeto responde con nuevas formas de sufrimiento.
En este escenario el Psicoanálisis se posiciona políticamente. La clínica psicoanalítica será el lugar donde ese sufrimiento se escuche como resistencia, recordando que la verdadera singularidad está en lo humano irreductible.
Siempre habrá una palabra inesperada o un gesto de sentido. Y allí se abre la esperanza de que el deseo siga vivo.
Sintetizando estas ideas, podemos definir que donde la técnica aparece como nuevo Garante del Ser, Houellebecq lo narra como distopía, el Transhumanismo tan ligado a la Singularidad lo celebra como progreso, el lugar del Psicoanálisis es denunciar la pérdida de lo más singular, siendo ése su lugar de resistencia.
Houllebecq, M. (2005). La Posibilidad de una Isla. Alfaguara.
Houllebecq, M. (2015).Sumisión. Anagrama.
Heidegger, M. (2022). Ser y Tiempo. Fondo de Cultura Económica.