Beatriz M. Rodríguez – Carlos F. Weisse


Los catorce ensayos aquí reunidos, surgidos como continuidad de nuestro diálogo acerca de El malestar en el futuro (Rodríguez y Weisse, 2023) -acto de resistencia ante la afrenta social de la pandemia, que nos obligó a transformar la realidad material en meros algoritmos-, representan una apuesta a la reflexión psicoanalítica.
Integran un profundo estudio del padecimiento en el mundo actual; un mundo que abandonó la constancia, las tradiciones y los rituales, y que promueve activamente el narcisismo, la fragmentación y la incertidumbre, al tiempo que genera la paradoja de una libertad aparente.
El COVID-19 evidenció la globalización, tanto en la dispersión del virus como en la ingeniería social que gestó las formas de afrontarlo: el aislamiento social y la explosión informática; pero entonces, como la rana en el caldero, no advertimos que tales recursos eran apenas nuevos modos de dominación –tal vez– disfrazados de confort.
Esta “producción a cuatro manos” propone considerar los cambios culturales reparando en las nuevas formas de sufrimiento a las que estos dan lugar, y los recursos disponibles para afrontarlas. Admite que cada sociedad desarrolla sus propios modos de padecimiento, de manera que no es posible abordar dicho sufrimiento suponiendo al psiquismo inmutable.
En una entrevista que le realizaran en 1939, Freud habría alegado que el individuo sano era aquel capaz de amar y trabajar. Se trataba –ciertamente– de una alusión al sujeto de la modernidad, a la que él mismo pertenecía, acerca del cual había teorizado y cuya neurosis implicaba el asco, la culpa y la vergüenza.
Hoy, en una sociedad que ha normalizado la patología, donde la ansiedad nos vuelve funcionalmente estúpidos, destruyendo nuestra capacidad de pensar a largo plazo, de procesar matices y de empatizar; el insomnio y la ansiedad son productos manufacturados con los que alguien lucra. En un entorno en el que el aburrimiento y la frustración no solo son “estados mentales”, sino poderosos motores de la economía de consumo; un entorno que ha desmantelado la noción de tiempo, personalizado el fracaso; que ha desterrado la solidaridad, donde lo que naciera como promesa de libertad se consolidó como vigilancia masiva monetizada…, distintas formas de control social se cristalizan.
El sujeto posmoderno es consumidor de un futuro construido con algoritmos personalizados; pero consumido por ilusiones tecnológicas que controlan el relato desde las pantallas.
En suma, este libro trata de interrogaciones psicoanalíticas acerca de una sociedad ilusoria, y del sujeto ilusionado que la habita.