Serú Girán por Lebón y Aznar
12 de septiembre por la noche. Me instalo en una silla del Movistar Arena, todavía bastante vacío, inmenso. En breve comenzaría el show encabezado por David Lebón y Pedro Aznar. Serú Girán. ¿Quién no los escuchó alguna vez? ¿Quién no recuerda la tapa del vinilo de Peperina, la nena comiendo sus porotos con salsa sobre el mantel a cuadros? Espectáculo que invitaba a hacer historia de sí mismo.
Otro capítulo era el público presente y las cabelleras canosas. Poco público joven, salvo aquellos adolescentes que acompañaban a sus padres a celebrar y a conmemorar un pedazo de historia sonora viviente y vigente.
El espectáculo duró cerca de dos horas y estuvo construido casi enteramente alrededor del repertorio de Serú Girán. La banda que acompañó a Lebón y Aznar estuvo integrada por Federico Arreysegor (teclados y voces), Fernando Cosenza (guitarras), Matías Sabagh (batería) y Fermín Ferraris (teclados).
En los últimos temas participó Juanito Moro, hijo de Oscar Moro, tocando la batería en temas que había tocado su padre.
La pantalla gigante de fondo recreaba imágenes de la banda desde sus comienzos y lograba hacer presentes a Charly García y Oscar Moro, fallecido en 2006, brindándoles un homenaje y un reconocimiento por su obra. Ellos también eran parte de esta celebración del rock nacional.
Las canciones sonaron y nosotros escuchamos y cantamos: “Canción de Alicia en el país”, “Perro andaluz”, “Nos veremos otra vez”, “Cinema Verité”, “Desarma y sangra”, “Noche de perros”, “Viernes 3 AM”, “Encuentro con el diablo”, “Esperando nacer”, “Mundo agradable”, “Peperina” y “Seminare”, entre otros. También hubo momentos individuales de Lebón y Aznar.
Uno de los momentos conmovedores fue escuchar a Lebón expresar su enorme gratitud hacia su público y confesar que jamás había imaginado que esta serie de conciertos se llevaría a cabo a sus 73 años. También mencionó la alegría de poder compartir este acontecimiento con sus nietos.
Otro momento especialmente emotivo llegó con la proyección de una imagen de Juanito Moro, hijo de Oscar Moro, pequeñito dentro de una valija de su papá durante un ensayo. Aznar introdujo este homenaje a su compañero de banda recordando a Juanito como su primer fan.
Hacia el final, el público se levantó de sus lugares, bailó y coreó los nombres de Charly y Moro. (¡Algunos levantaron en alto sus muletas!) Todos de pie celebraban la fiesta cantando “Peperina”.
Hubo también un gesto que recuperó algo de la historia política de esas canciones. En “Canción de Alicia en el país”, Aznar cantó “la policía”, recuperando la letra original, y en “Peperina” se escuchó “huevos” sin el pitido de censura de las versiones de la época de la dictadura.
Canciones compuestas hace más de cuatro décadas volvían a sonar desde otro tiempo, pero conservando algo de aquel en el que fueron escritas.
Aquel 12 de septiembre de 2026, nos deleitamos en un encuentro con nuestra propia memoria, nuestra historia.