La autora nos invita a recorrer sus profundas y cálidas reflexiones acerca de las posibilidades que abren el psicoanálisis y el arte frente al embrollo de la existencia humana. Entre los imprescindibles interrogantes que se abren en su artículo, por ejemplo, se bordea una respuesta para lo siguiente: hoy ¿qué nos da pausa? ¿Qué nos da alegría?
Vivir es un embrollo (embrouille). El psicoanálisis nos lo enseña bien, y antes de su aparición, la vida y sus días no se demoraban en hacérnoslo saber. Ya desde Los trabajos y los días, en el 700 a. C. Hesíodo enseñaba los mitos de Pandora y Prometeo. Una propagaba los males del mundo ofertados erráticamente, sueltos y tentadores, el otro ilustraba lo mal que les iba a los hombres cuando querían asemejarse a los dioses, si olvidaban su condición de apenas “humanos”.
Así vamos. El bien, para quien lo busca, no es siempre fácil de dilucidar, menos aún, el propio límite. Lidiamos con lo que Freud llamó la castración, la falta de un objeto que satisfaga, y siempre un resto inaprehensible para el sujeto: Condena y posibilidad. Pulsión y lenguaje son la garantía de un trabajo psíquico permanente.
Recordemos el cuento de Borges, La lotería de Babilonia. Se trata de una lotería entre los miembros de una clase privilegiada en la que en principio solo hay sorteos de dinero, pero luego para hacerla más emocionante se incluyen premios de castigos, por ejemplo, los concursantes podían ganarse unos días de prisión o unas torturas. Esto empieza a ser tan apasionante que las demás clases sociales comienzan a reclamar que ellas también quieren participar de esta lotería, hasta que el sorteo se hace tan masivo que resulta ser la organización de la realidad.
Nadie más perdido que el hombre en la búsqueda de su objeto, de su felicidad, de su bienestar. Menos aún contempla la naturaleza la felicidad humana; de una forma muy contundente Freud señala en El Malestar en la cultura que la realidad no está armada para nuestro bienestar.
Este “trabajo”, los trabajos y los días de cada quien implican un devenir que lleva a la pulsión a transformarse infinitas veces, asumiendo destinos y retrocesos, redefiniendo un objeto que no se determina nunca, y que traza al fin el recorrido que define a cada uno.
Por otro lado, el mundo del sujeto es acotado. Lalangue, es decir, el lote de significantes particulares asignados a cada ser hablante (Lacan, Seminario 20, Aún), y el Superyó marcando el paso como una espada de Damocles que castiga con culpa y desaprobación delimitan el mundo particular de cada sujeto.
Otro tanto cercena la época, la opinión pública, la doxa, el discurso social y su masividad; maneras de nominar lo que aliena el deseo y condiciona el pensamiento. El filósofo Roland Barthes decía que tiene el efecto de Medusa porque petrifica. Si reina la doxa, el sujeto no piensa más. (Barthes, 2018)
Y por otro lado, todo el devenir del psiquismo y sus transformaciones resulta de la tensión de los dos principios que lo rigen: el principio de placer y el principio de realidad. “El principio de la evitación de displacer rige el obrar humano hasta el momento en que es relevado por otro principio mejor, el de la adaptación al mundo exterior” (Freud. El interés por el psicoanálisis. 1913, pp.189). De este último depende todo avance y progreso del sujeto y, agregamos, el de la humanidad toda”.
Las homeostasis alcanzadas bajo el principio de placer se ven continuamente alteradas por el estímulo acuciante de la realidad. Cada vez que el equilibrio se rompe, se hace necesaria una nueva configuración. A esto Freud agrega que: “El hombre enérgico y exitoso es el que consigue trasponer mediante el trabajo sus fantasías de deseo en realidad” (Freud. Cinco conferencias sobre psicoanálisis. 1910. pp. 46)
Cómo salir de este embrouille?
Salir no podemos, es lo que somos. Freud lo describió, a mi criterio, como nadie. Cuanto más caso omiso de su condición quiere hacer el hombre, más se vacía de sí mismo. Cuanto más se desconoce la castración y la realidad, más difícil alcanzar un grado posible de bienestar.
La concepción freudiana del hombre condensa a los grandes pensadores de su época y adiciona su aporte meticuloso, aún no valorado en su verdadera dimensión, a partir de una práctica y de una investigación uno a uno. Se trata de un recorrido inédito: una concepción filosófica del hombre surgida de una práctica del uno a uno.
Por otro lado, además, el psicoanálisis se ha servido de las artes para sus intelecciones desde sus comienzos. Freud les ha dado más valor que a las intelecciones científicas. A los poetas les ha dado la razón. En Gradiva de Jensen acusa a los médicos de diagnosticar el bulto y no considerar lo que existe entre el cielo y la tierra, evocando la cita de Horacio en Hamlet. Sin embargo, establece paralelos entre la formación de los sueños y el delirio para dilucidar la formación de síntomas.
Por lo tanto decimos que el arte y la cultura han sido y son herramientas de investigación veraces y asertivas para nuestra disciplina. Por el momento decimos que el arte ha potenciado al psicoanálisis, y lo incluyó en el terreno del más fino humanismo.
Cambiando el punto de vista de la observación, en ese uno a uno que señalamos antes, observamos la potencia de su praxis. En el ejercicio de sus investigaciones, Freud inventó, además, una técnica terapéutica. Filosofía, Humanismo y técnica quedan imbricadas.
Con el objeto de determinar el trauma que originaban los síntomas, probó diferentes recursos: la presión en la frente, la hipnosis, hasta llegar al valor del equívoco, el sueño y el lapsus. Así, descubrió la asociación libre como vía de acceso al inconsciente. Ahí donde somos, justo donde no estamos. En ese punto dio acceso a lo oculto del hombre para sí mismo.
Proporcionó un método, una praxis, una opción posible de escucharse a uno mismo sostenido en un vínculo privilegiado, la transferencia. Y con esta pragmática clínica, enseñó cómo hacer frente a las penurias y limitaciones de la condición humana.
Tenemos aquí el primer recurso que enunciamos frente al embrollo humano: El psicoanálisis.
Por otro lado, en relación a la cultura, pensó e investigó hasta establecer las bases sexuales de su condición, arrojando luz sobre los procesos más altos y más primarios del hombre y la civilización. Así establece la más rara y perfecta transformación de la pulsión: la sublimación.
El devenir de la pulsión es, entonces, en parte, desmezcla pulsional, vuelta sobre el yo y desexualización para el establecimiento de la cultura, los lazos sociales y la producción intelectual y artística.
Antes de Freud, Arthur Schopenhauer (1788-1860) en “El mundo como voluntad y representación”, describió el concepto de “Voluntad”, que Freud hizo coincidir en la conceptualización de “vida pulsional” para el psicoanálisis.
Señala Schopenhauer que la “Voluntad” es una fuerza vital que no se detiene nunca y que conserva la vida y la especie. La “Voluntad” es permanente, irracional y no da respiro porque nunca se satisface. Es de carácter sexual y causa de la conservación de la especie. Es el empuje de cambio y sostenimiento del ser en cuanto tal.
Añade que el cuerpo de cada sujeto es la expresión de esa Voluntad en el mundo. Y por no satisfacerse nunca, causa dolor. Schopenhauer introduce el concepto de dolor en la filosofía. La voluntad es, entonces, querer vivir y al mismo tiempo el origen de todo dolor y de todo mal porque nunca se completa.
Para él, el sujeto que descubre el dolor de vivir es también capaz de atenuarlo. Esta es la posibilidad que el ser humano tiene de pausar el apremio: la contemplación desinteresada de las ideas como un acto de la intuición genial artística. Y aquí me adelanto de alguna manera a lo que voy a señalar en Freud, el arte es uno de los descansos de la incesante Voluntad. El artista, es entonces quien llega por medio del arte a la contemplación de las primeras objetivaciones de la Voluntad y con ello a su dominio.
Después de Schopenhauer, Federico Nietzsche (1844-1900) también encontró en el arte una de las maneras de resguardar la experiencia y unicidad del hombre. Citamos brevemente, “cuando el hombre entra en la cultura y es guiado por el arte que desempolva a los conceptos y por el mito que es efectivo y es lo más parecido al sueño en el que todo es posible, entonces la naturaleza revolotea al hombre, como si fuera una mascarada de los dioses, y como si fuera una broma de los dioses engañar al hombre en todas sus formas” (Nietzsche, 2019. Sobre verdad y mentira,pp.44).
Estamos aquí aquí frente a nuestra segunda enunciación, que propone alegría y pausa al penar y las tensiones humanas. Psicoanálisis y Arte.
Encontramos que Freud, consciente en afirmar que el concepto de Schopenhauer de “voluntad inconsciente y su pujar sexual, es equiparable a la “vida pulsional” del psicoanálisis”. Y establece una diferencia: “El psicoanálisis sólo ha tenido prioridad en esto: no se limitó a afirmar en abstracto esas dos tesis tan penosas para el narcisismo (la significación de la sexualidad y la condición de inconsciente de la vida anímica), sino que las demostró en un material que toca personalmente a cada quien y lo obliga a tomar posición frente a ese problema. Por eso mismo se atrajo la aversión y las resistencias que no osan enfrentarse con el gran nombre del filósofo.” (Freud. 1917. Una dificultad en Psicoanálisis, pp. 135)
Señalábamos que el psicoanálisis proveyó a la humanidad una herramienta para escuchar lo oculto de cada uno. Para Freud, convocar a esa responsabilización es en parte la causa de las resistencias que se produjeron contra el psicoanálisis, a saber, su propia eficacia.
Claramente, estamos de acuerdo y creemos que aún no se ha hecho justicia al lugar que el psicoanálisis ocupa en la historia de la filosofía, la antropología o entre las disciplinas humanistas. Si bien pasó a formar parte del sentido común y de nuestra cultura y demostró su efectividad clínica, aún habría que descubrir la fecundidad todavía poco explotada que el pensamiento de Freud aportó a la historia del pensamiento. En este sentido es un error considerar al psicoanálisis como una mera doctrina.
Psicoanálisis y Arte
Señalamos cómo durante toda su obra Freud se deja orientar por el arte y se sirve de él en todas su formas, menos la música, nos aclara. Nos dice en el Moisés que no logra conmoverse por la música. Sin embargo, tenemos su confesión respecto de las Artes Plásticas. A veces tiene que abandonar el lugar donde se encuentra emplazada la obra de Miguel Angel, en San Pietro in Vincoli, Roma, porque siente que la mirada de Moisés, inquisidora y reprochante cae sobre él ¿Qué ser hay que ser para sentirse inquirido por una obra a punto de tener que abandonar el lugar? (¿Será que fue el descubridor del sentimiento de culpa inconsciente?) “…muchas veces me deslicé a hurtadillas para salir de la semipenumbra de su interior como si yo mismo fuera uno de esos a quienes él dirige su mirada, ese canalla que no puede mantener ninguna convicción, no tiene fe ni paciencia y se alegra si le devuelven la ilusión de los ídolos” (Freud, 1913. El Moisés de Miguel Angel. pp. 219)
Hemos dicho que el Psicoanálisis es un recurso para la vida. Luego observamos que el arte constituye un recurso para el psicoanálisis. Agregamos ahora que el arte es en sí mismo un recurso para la vida.
Si bien Freud señala que el terreno exclusivo de la fantasía es el más lábil del psiquismo porque en él, el único principio regidor, es el principio del placer y la represión por tanto se encuentra a la orden del día. En contraposición, sostiene la eficacia del principio de realidad.
Sin embargo, existen “unos seres” que han logrado conciliar ambos principios, placer y realidad. Son los artistas, los que en términos de Schopenhauer pueden descansar de la rueda indetenible de la Voluntad; los que ríen con los dioses según Nietzsche.
El arte es una creación, una forma de sublimación, que parte de una fantasía desaprobada, sufre desfiguraciones y ese trabajo de desfiguración es regido por los mismos mecanismos que el sueño.
La persona que posee talento artístico, por razones enigmáticas, depone la realización de sus deseos en la realidad, evitando la frustración porque traspone sus fantasías en creaciones artísticas, en lugar de hacerlo en síntomas. Así escapa al destino de la neurosis y recupera por este rodeo el vínculo con la realidad.
El artista tiene el genio de producir un objeto que a partir de un contenido inconsciente llega al mundo externo convertido en un valor social, es decir, representa para los otros, espectadores, también aspectos revelados de fantasías propias, que al reconocerlas en la obra proporcionan alivio a la existencia.
Nos es conocido el momento en el que un sentimiento propio se reconoce en una obra o cuando una idea o una incógnita se devela durante la lectura de una novela o la contemplación de una obra de arte.
Además de la gratificación que resulta de observar el avance de una fantasía con el necesario trabajo psíquico al punto de hacer posible que sea compartido y valorado en un marco social, consideramos que la ligazón de los dos principios, como toda ligazón o síntesis en el psiquismo, agrega un plus de júbilo e intimidad con la obra y las evocaciones que despierta tanto en el espectador como en el artista.
No dejamos de valorar la revitalización que el arte genera en la identidad de los pueblos y la cultura, así como la facilitación que produce al lazo social, no sólo entre el artista y el espectador, sino entre los miembros de la comunidad que los valora y estudia.
Muestra de esto es la cantidad de seguidores que alcanzó el Museo del Prado en la difusión de sus obras al mundo. Todos los días el Museo se activa y transmite al mundo diez minutos antes de abrir sus puertas al público. Un equipo excelente, por nombrar sólo alguno, el Dr. Alejandro Vergara, realizan un informe de obras del acervo del Museo. Disfrutable y edificante a diario.
Pero una muestra mayor de esto es, por ejemplo, el Arte Contemporáneo que convoca concretamente en forma grupal a la interacción y observación de un hecho, una experiencia o una producción artística. Sobran los ejemplos. Por citar solo uno, más allá de las controversias que genera aún hoy, Marina Abramovic (MOMA, The artist is present, 2010) convocó a 1545 personas en un despliegue de presencia, cuerpo y mirada durante más de 700 horas
Decimos entonces que la creación dignifica al hombre, que es manifestación elevada de la transformación de la pulsión y que junto al psicoanálisis, por diferentes caminos representa vías de superación de la alienación del deseo bajo las exigencias propias, las frustraciones del mundo externo y la limitación del discurso social.
Ambas disciplinas proveen al hombre experiencias de lo extraordinario, es decir, fuera de la rutina y lo cotidiano para conectar con las transformaciones más excepcionales y perfectibles de la humanidad. Pausa, alivio o mayor entendimiento y libertad en “Los trabajos y los días” que nos toquen.
Notas
1 Psicóloga Psicoanalista. Egresada de la AEAPG. Docente y supervisora en AEAPG. Integrante del Área de
niñez y adolescencia. Coordinadora, docente y analista en Hospital Piñero. Clínica con Niños, adolescentes
y adultos. ilianagimenez@gmail.com
2 Danyaki Art Studio. (2 de noviembre de 2012). Marina & Ulay @ MoMA (The Artist is Present) [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=xlf68X2qEpM
Bodei, R. (2004). El doctor Freud y los nervios del alma. Filosofía y sociedad a un siglo del nacimiento del psicoanálisis. España: Pre-Textos.
Freud, S. (1913). El interés por el psicoanálisis. 1913. En Obras Completas, Tomo XIII. Buenos Aires: Amorrortu
Freud, S. (1913 -1993). Tótem y Tabú. Algunas concordancias en la vida anímica de los salvajes y de los neuróticos. En Obras Completas, tomo XIII. Buenos Aires: Amorrortu.
Freud, S. (1919-1993). Las perspectivas futuras de la terapia Psicoanalítica. En Obras Completas, tomo XI. Buenos Aires: Amorrortu
Freud, S. (1921-1993). Psicología de las masas y análisis del yo. En Obras completas, tomo XVIII. Buenos Aires: Amorrortu.
Freud, S. (1923-1993). El yo y el Ello. En Obras Completas. Tomo XIX. Buenos Aires: Amorrortu.
Freud, S. (1925-1993). Las resistencias contra el psicoanálisis. Obras Completas. Tomo XIX. Buenos Aires: Amorrortu
Freud, S. (1930-1993). El malestar en la cultura. Obras Completas. Tomo XXI. Buenos Aires: Amorrortu
Lacan, J. (2005) El Seminario. Libro 7. La Ética del Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.
Lacan, J. El Seminario. Libro 11. Los cuatro conceptos fundamentales. Buenos Aires: Paidós
Lacan, J. (2007). El Seminario: Libro 20. Aún. Buenos Aires: Paidós
Lacan, J. 2006. El Seminario. Libro 23. El sinthome. 1a edición. Buenos Aires: Paidós.
Giménez, I. (2021). Seminario a distancia. Del arte al psicoanálisis: Sujeto y creatividad. Buenos Aires. AEAPG
Nietzsche, F. (2019) Sobre verdad y mentira. Buenos Aires. Miluno.
Pinkler, L. (2016) Filosofía y metafísica de los cuentos de Jorge Luis Borges. Buenos Aires. Herminia Editora
Schopenhauer, A. (1960) El mundo como voluntad y representación. Buenos Aires: Aguilar.
Referencias
Bodei, R. (2004). El doctor Freud y los nervios del alma. Filosofía y sociedad a un siglo del nacimiento del psicoanálisis. España: Pre-Textos.
Borges, J.L. (1974). Ficciones. Madrid: Alianza
Freud, S. (1911-1993). Formulaciones sobre los dos principios del acaecer psíquico. Obras Completas. Tomo XII. Buenos Aires. Amorrortu.
Freud, S. (1914-1993). El Moisés de Miguel Angel. Obras Completas. Tomo XIII. Buenos Aires. Amorrortu
Freud, S. (1917-1993). Una dificultad en psicoanálisis. Obras Completas. Tomo XVII. Buenos Aires: Amorrortu.
Freud, S. (1917-1993) Conferencias de introducción al psicoanálisis (continuación). Parte III. Doctrina general de las neurosis. 23° Conferencia. Los caminos de la formación del síntoma. Obras Completas Tomo XVI. Buenos Aires: Amorrortu.
Freud, S. (1925-1993) Las resistencias contra el psicoanálisis. Obras Completas. Tomo XIX. Buenos Aires: Amorrortu.
Freud, S. (1925-1993). Presentación autobiográfica. Obras Completas. Tomo XX. Buenos Aires: Amorrortu.
Hesíodo. (2005). Teogonía. Trabajos y días. Buenos Aires: Losada.
Lacan, J. (2007) El Seminario: Libro 20. Aún. Buenos Aires: Paidós.