{"id":286,"date":"2026-10-06T17:28:40","date_gmt":"2026-10-06T20:28:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=286"},"modified":"2026-10-23T17:29:15","modified_gmt":"2026-10-23T20:29:15","slug":"de-la-identidad-a-la-subjetividad-la-clinica-frente-a-la-captura-algoritmica-y-el-lazo-virtual","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/de-la-identidad-a-la-subjetividad-la-clinica-frente-a-la-captura-algoritmica-y-el-lazo-virtual\/","title":{"rendered":"De la identidad a la subjetividad. La cl\u00ednica frente a la captura algor\u00edtmica y el lazo virtual\u00a0\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\">\u00abEl sujeto es hablado por el discurso del entorno\u00bb.\u2014 Piera Aulagnier (<em>La violencia de la interpretaci\u00f3n<\/em>, 1975)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\">Quisiera comenzar con la frase de un c\u00e9lebre historiador franc\u00e9s: Marc Bloch, &#8220;<em>los hombres son m\u00e1s hijos de su tiempo que de sus padres<\/em>&#8220;.\u00b9 Creo que la m\u00e1xima sintoniza absolutamente con el eje que propone este n\u00famero de la revista, el cual trata de centrar la mirada en la relaci\u00f3n entre la subjetividad y la \u00e9poca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\">El autor argumentaba que, aunque heredamos la gen\u00e9tica y ciertas costumbres directas de nuestros progenitores, el entorno social, pol\u00edtico y tecnol\u00f3gico nos \u201cmoldea\u201d con mucha mayor fuerza. El psicoan\u00e1lisis posee un aparato conceptual m\u00e1s preciso para la met\u00e1fora de \u201cmoldear\u201d. Las identificaciones y el lenguaje, los v\u00ednculos y los afectos, la \u00e9poca y sus tecnolog\u00edas, ser\u00edan algunos de ellos. Este trabajo se propone profundizar acerca de <strong>c\u00f3mo<\/strong> la \u00e9poca ejerce ese&nbsp;\u201cmoldeado\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">Encontramos variaciones de este enunciado de Bloch que conservan su esencia. Por ejemplo, en un proverbio \u00e1rabe que se cita en algunas antolog\u00edas: &#8220;<em>Los hijos se parecen m\u00e1s a su tiempo que a sus padres<\/em>&#8220;. Tambi\u00e9n el fil\u00f3sofo espa\u00f1ol Jos\u00e9 Ortega y Gasset lo resumi\u00f3 en su famosa premisa: &#8220;Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo&#8221;.\u00b2 A partir de all\u00ed, interpreto que \u201csalvar&#8221; la circunstancia significa para el autor asumirla cr\u00edticamente. Asimismo, la poeta Wis\u0142awa Szymborska \u00b3 escribi\u00f3 en su poema \u201cHijos de la \u00e9poca\u201d que &#8220;<em>somos hijos de nuestra \u00e9poca y nuestra \u00e9poca es pol\u00edtica<\/em>&#8220;.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">La frase de Szymborska desmantela la ilusi\u00f3n de que podemos vivir al margen de las estructuras de poder, conectando de forma directa con grandes corrientes de la filosof\u00eda occidental. Es la disoluci\u00f3n de lo privado que coincide con la famosa premisa feminista de los a\u00f1os 70, &#8220;lo personal es pol\u00edtico&#8221;,\u2074 donde las decisiones m\u00e1s \u00edntimas \u2014qu\u00e9 comer, c\u00f3mo vestir, con qui\u00e9n hablar\u2014 est\u00e1n cruzadas por leyes y econom\u00edas de mercado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">En la resonancia de esta frase se oye tambi\u00e9n el eco de Arist\u00f3teles y su premisa cl\u00e1sica de que el ser humano es, constitutivamente, un <em>zoon politik\u00f3n<\/em>. Para el fil\u00f3sofo, somos animales pol\u00edticos porque poseemos la palabra (<em>logos<\/em>), la cual usamos en comunidad para decidir sobre lo justo, lo injusto, el bien y el mal. Sin embargo, la \u00e9poca de \u201clas pantallas\u201d (<strong>Sadin, 2020<\/strong>) opera degradando la palabra a un mero signo formateado o a una descarga cat\u00e1rtica. Este fen\u00f3meno contribuye a disolver, entre otras cuestiones que deseo abordar, esa dimensi\u00f3n pol\u00edtica y comunitaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7 wp-block-paragraph\"><strong>El moldeado de la \u00e9poca: Radiograf\u00eda de una subjetividad pl\u00e1stica<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\">\u00abNos convertimos en lo que contemplamos. Modelamos nuestras herramientas y luego nuestras herramientas nos modelan a nosotros\u00bb.\u2014 Marshall McLuhan (<em>Comprender los medios de comunicaci\u00f3n<\/em>, 1964)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\"><em>Microf\u00edsica del poder<\/em> (Foucault, 1977) nos ilustra c\u00f3mo el poder no opera solo desde un gobierno central, sino que se capilariza en los discursos cotidianos, las modas, los horarios de trabajo y las tecnolog\u00edas cotidianas. Ya vamos desplegando y enriqueciendo el t\u00e9rmino&nbsp;\u201cmoldear\u201d de la \u00e9poca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\">Para entender <strong>c\u00f3mo<\/strong> las tecnolog\u00edas y los inventos moldean la subjetividad \u2014nuestra forma de percibir, sentir y ser en el mundo\u2014, la tesis fundacional de Marshall McLuhan (1964) resulta insoslayable.<strong>\u2075<\/strong> Afirmaba que su c\u00e9lebre axioma, \u00abel medio es el mensaje\u00bb, advierte que el verdadero impacto de una herramienta no radica en su contenido, sino en c\u00f3mo altera la escala, el ritmo y el patr\u00f3n de las relaciones humanas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\">Para explicarlo pedag\u00f3gicamente, el autor recurre al ejemplo de la luz el\u00e9ctrica. Una bombilla no transmite palabras ni programas; es informaci\u00f3n pura y un medio sin mensaje. Sin embargo, su sola presencia elimin\u00f3 la frontera entre el d\u00eda y la noche, modificando de ra\u00edz la jornada laboral, el descanso y la organizaci\u00f3n de la sociedad entera. El dispositivo t\u00e9cnico modela nuestra mente y nuestras conductas mucho antes de que consumamos cualquier noticia o est\u00edmulo a trav\u00e9s de \u00e9l. Podemos esbozar una s\u00edntesis de este modelaje o transformaci\u00f3n hist\u00f3rica atravesando las siguientes estaciones:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\"><strong>La reconfiguraci\u00f3n sensorial: de Gutenberg a la locomotora.<\/strong> Cada mutaci\u00f3n t\u00e9cnica desplaza la econom\u00eda de los sentidos. La imprenta de tipos m\u00f3viles del siglo XV inaugur\u00f3 la primac\u00eda de lo visual: la p\u00e1gina impresa permiti\u00f3 que la lectura fuera un acto solitario y silencioso, dando nacimiento al &#8220;sujeto moderno&#8221; con su propia interioridad e individualismo. Siglos m\u00e1s tarde, la locomotora y la Revoluci\u00f3n Industrial quebraron la relaci\u00f3n anat\u00f3mica con el espacio. Al acelerar los cuerpos, el ferrocarril inaugur\u00f3 la primera gran &#8220;aniquilaci\u00f3n del espacio por medio del tiempo&#8221;, transformando el paisaje en una sucesi\u00f3n panor\u00e1mica y veloz que alter\u00f3 la percepci\u00f3n humana de la distancia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\"><strong>El medio reconfigura el cerebro.<\/strong> Los artefactos operan como &#8220;extensiones&#8221; de nuestro cuerpo y psiquismo (el autom\u00f3vil extiende el pie; la computadora, el sistema nervioso central), pero tambi\u00e9n ejecutan &#8220;amputaciones&#8221;. Al delegar la memoria en mapas digitales, por ejemplo, debilitamos nuestra orientaci\u00f3n espacial nativa. No importa si se usa internet para leer filosof\u00eda o mirar videos de gatitos; el verdadero impacto cognitivo lo genera la pantalla. Mientras el libro f\u00edsico fomenta el pensamiento anal\u00edtico y la introspecci\u00f3n, el formato digital tiende a entrenar a la mente para la distracci\u00f3n y la multitarea.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14 wp-block-paragraph\"><strong>Del <em>&#8220;Homo sapiens&#8221; <\/em>al <em>&#8220;Homo digitalis&#8221;:<\/em> Mutaci\u00f3n del lazo social en la era de Whatsapp<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">\u00abLas acciones de la vida humana se realizan cada vez m\u00e1s a distancia a trav\u00e9s de pantallas\u00bb.\u2014 \u00c9ric Sadin (<em>La era del individuo tirano<\/em>, 2020)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\">Para ilustrar c\u00f3mo las herramientas que concebimos terminan por \u201cdise\u00f1arnos\u201d a nosotros, resulta paradigm\u00e1tico utilizar como excelente analizador la nueva l\u00f3gica que genera WhatsApp. En la aldea global contempor\u00e1nea, el mundo virtualizado de WhatsApp colapsa las coordenadas tradicionales de tiempo y espacio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\">Al eliminar el hiato geogr\u00e1fico, introduce una paradoja cl\u00ednica: la abolici\u00f3n de la distancia f\u00edsica se paga con una exigencia de presencia ps\u00edquica perpetua. El estar &#8220;en l\u00ednea&#8221;, el doble tilde azul y la respuesta instant\u00e1nea implosionan los tiempos de espera. Este ritmo tecnol\u00f3gico debilita el derecho a la ausencia y al silencio, siendo este \u00faltimo un fundamento de la asociaci\u00f3n libre en la cl\u00ednica anal\u00edtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">El sujeto ya no habita aquella interioridad aislada de la imprenta; se encuentra inmerso en una disponibilidad afectiva constante e ininterrumpida, donde el menor descuido favorece la emergencia de din\u00e1micas de enojo, frustraci\u00f3n o un profundo estado depresivo. Dir\u00eda que el sujeto ya no se traslada, ahora se transmite y eso a menudo no admite demoras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\">Esta realidad se alinea con lo que Franco &#8220;Bifo&#8221; Berardi (2007) define como el nacimiento de una nueva &#8220;subjetividad virtual&#8221;.\u2076 Berardi nos invita a trazar una diferencia crucial: una cosa es la conjunci\u00f3n (el encuentro cl\u00e1sico entre los cuerpos, con sus gestos y miradas) y otra es la conexi\u00f3n digital, que prescinde del cuerpo f\u00edsico. Al interactuar principalmente a trav\u00e9s de signos formateados en pantallas, el lazo social corre el riesgo de perder su dimensi\u00f3n humana. Esto conlleva enormes consecuencias para nuestra mirada psicoanal\u00edtica de la \u00e9poca, situando en primer lugar el desatamiento de la crueldad, justamente cuando falla la funci\u00f3n del lazo libidinal \u2014ya advertida por Freud\u2014 como dique de contenci\u00f3n frente a la pulsi\u00f3n destructiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\">Existe una conexi\u00f3n directa entre este planteo y lo que \u00c9ric Sadin (2020) investiga bajo la figura del &#8220;individuo tirano&#8221; o el sujeto cruel.\u2077 La ecuaci\u00f3n cl\u00ednica muestra que, sin la presencia del cuerpo del Otro, la empat\u00eda se precariza. Al difuminarse la alteridad, la culpa \u2014ese gran freno inhibitorio que Sigmund Freud (1930) ubic\u00f3 como el n\u00facleo del malestar en la cultura y pilar de la civilizaci\u00f3n modernizadora\u2014 encuentra serias dificultades para operar como contenci\u00f3n. Sadin se\u00f1ala que el entorno digital fomenta un repliegue narcisista donde el pr\u00f3jimo deja de ser un semejante y pasa a ser un mero espectador o un obst\u00e1culo. Al atenuarse la responsabilidad por el sufrimiento ajeno, la pantalla habilita y da formato a una subjetividad que se manifiesta de forma cruel, desinhibida y cat\u00e1rtica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\">Lejos de ser un hecho aislado, esta metamorfosis cl\u00ednica nos convoca a analizar la crueldad en los escenarios de la vida cotidiana como un fen\u00f3meno multicausal. En este escenario, la mediaci\u00f3n tecnol\u00f3gica altera nuestra percepci\u00f3n del otro, instalando la crueldad como una posibilidad naturalizada de relacionarnos con el entorno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\">A trav\u00e9s del filtro de las pantallas, la empat\u00eda tiende a anestesiarse y la vida ajena se transforma en un espect\u00e1culo distante. Nos hemos acostumbrado a mirar la alteridad a trav\u00e9s de un cristal que le resta su condici\u00f3n humana o vital, fragilizando los lazos comunitarios al reducir a los sujetos a im\u00e1genes, datos o cosas consumibles. Al interactuar con el mundo mediante dispositivos, corremos el riesgo de tratar a los seres sintientes con la misma frialdad con la que manejamos un software.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\">Esta falta de empat\u00eda se vuelve rutina: dejamos de ver vidas y empezamos a ver cosas, consolidando una subjetividad-mercanc\u00eda. Ante el automatismo cotidiano, el sufrimiento del otro pierde su peso real, el latido ajeno ya no se registra y se convierte en un objeto m\u00e1s dentro de la econom\u00eda de la atenci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24 wp-block-paragraph\"><strong>Subjetividades y diques<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\">\u00abEl pr\u00f3jimo [&#8230;] es tambi\u00e9n una tentaci\u00f3n para satisfacer en \u00e9l la agresi\u00f3n, humillarlo, infligirle dolores, martirizarlo y asesinarlo\u00bb.\u2014 Sigmund Freud (<em>El malestar en la cultura<\/em>, 1930)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph\">En este contexto, el tercer dique an\u00edmico postulado por Freud en sus <em>Tres ensayos<\/em> (junto al pudor y al asco) pierde su consistencia al no poder estructurarse con la espesura necesaria, constituyendo el verdadero s\u00edntoma de la subjetividad virtual de la \u00e9poca. Me refiero a la dimensi\u00f3n <strong>moral<\/strong>, sustentada metapsicol\u00f3gicamente en <strong>la compasi\u00f3n<\/strong>, concebida como esa barrera inhibitoria fundamental que modula los impulsos hostiles para posibilitar el lazo comunitario.\u2078&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph\">Al perder eficacia esta contenci\u00f3n interna ante la din\u00e1mica del lazo virtual, la crueldad queda desprovista de su freno hist\u00f3rico. Este desajuste revela la fragilidad de las barreras inhibitorias del psiquismo frente al formateo del mercado. A nivel metapsicol\u00f3gico, esto da cuenta del modo en que el aparato ps\u00edquico procesa y pone l\u00edmites a la hostilidad, evidenciando una nueva forma del moldeado epocal que instala la crueldad como una posibilidad naturalizada de relacionarnos con el entorno.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-28 wp-block-paragraph\"><strong>De la mismidad a la Gestaltung<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph\">\u00abNada es, todo deviene\u00bb.\u2014 Her\u00e1clito&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph\">Nuestra noci\u00f3n de identidad ya no se construye solo desde el interior, sino a trav\u00e9s de la interacci\u00f3n constante y el reflejo en las pantallas, seg\u00fan lo que venimos desarrollando. Esto conduce a la necesidad de reformular, bajo el imperio de la velocidad, la inmediatez y lo&nbsp;\u201cl\u00edquido\u201d, la noci\u00f3n <strong>de identidad<\/strong> tradicional. La categor\u00eda de \u201cmismidad en el cambio\u201d conceptualizada por <strong>Erikson (1955)<\/strong>, cuyo fin \u00faltimo es la preservaci\u00f3n de una unidad interna coherente frente a las crisis, entra en conflicto con una pr\u00e1ctica cl\u00ednica contempor\u00e1nea que concibe al Yo desde una plasticidad descentrada.\u2079 El concepto de mismidad tiende a psicologizar el conflicto y resulta insuficiente para dar cuenta del impacto del semiocapitalismo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31 wp-block-paragraph\">El aporte superador en este punto se sostiene en Pichon-Rivi\u00e8re (1977),\u00b9\u2070 quien a trav\u00e9s del concepto de <em>Gestalt-Gestaltung<\/em> desplaza el eje del individuo aislado y sit\u00faa el foco en el proceso de estructuraci\u00f3n continua entre el adentro y el afuera. Extrapolada a una concepci\u00f3n de la subjetividad, la <em>Gestaltung<\/em> (en su origen pensada para describir el fen\u00f3meno grupal) nos permite pensar al sujeto no como una esencia fija que se preserva, sino como un sistema abierto: una configuraci\u00f3n cambiante de sus v\u00ednculos y su historia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-32 wp-block-paragraph\">Esta perspectiva es intr\u00ednsecamente pol\u00edtica. Demuestra que las mutaciones tecnol\u00f3gicas y los discursos de poder no son meros &#8220;est\u00edmulos externos&#8221; que el Yo debe procesar, sino la materia prima misma con la que la subjetividad se est\u00e1 estructurando a cada segundo. Si la <em>Gestaltung<\/em> requiere de una praxis abierta con un afuera hist\u00f3rico, social y pol\u00edtico, el entorno digital introduce precisamente el riesgo de un bucle cerrado. El algoritmo intercepta el movimiento intersubjetivo: ya no nos configuramos en el encuentro imprevisto con el Otro real, sino en la interacci\u00f3n con un c\u00f3digo dise\u00f1ado para capitalizar nuestra atenci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-33 wp-block-paragraph\">Rescato a cuenta del tema la que considero es una de las mejores definiciones de subjetividad, postulada por Paula Sibilia (2009) en su an\u00e1lisis sobre las mutaciones epocales:\u00b9\u00b9&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-34 wp-block-paragraph\">\u201c<em>Las subjetividades son formas de ser y estar en el mundo, lejos de toda esencia fija y estable que remita al ser humano como una entidad ahist\u00f3rica de relieves metaf\u00edsicos; sus contornos son el\u00e1sticos y cambian al amparo de las diversas tradiciones culturales<\/em>\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-35 wp-block-paragraph\"><strong>El discurso capitalista y el algoritmo: Psicopol\u00edtica en el siglo XXI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-36 wp-block-paragraph\">\u00abLos c\u00f3digos fundamentales de una cultura \u2014los que rigen su lenguaje, sus esquemas perceptivos, sus cambios, sus t\u00e9cnicas, sus valores\u2014 fijan de entrada las coordenadas de su experiencia y las formas en que el sujeto se reconoce\u00bb.\u2014 Michel Foucault (<em>Las palabras y las cosas<\/em>, 1968)\u00b9\u00b2&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-37 wp-block-paragraph\">Si el sujeto es hablado por el discurso del entorno (Aulagnier), y su subjetividad se entiende como una <em>Gestaltung<\/em> \u2014un proceso continuo de estructuraci\u00f3n entre el adentro y el afuera\u2014, debemos preguntarnos cu\u00e1l es la materia prima con la que se moldea nuestra forma de habitar el mundo en la actualidad. El psicoan\u00e1lisis ofrece una clave de lectura fundamental frente a este proceso con el concepto de &#8220;discurso capitalista&#8221; formalizado por Jacques Lacan (1972).\u00b9\u00b3 Lacan describe este dispositivo como una estructura circular y enloquecida que no admite cortes ni l\u00edmites, cuyo objetivo es desmentir la castraci\u00f3n estructural. Podemos observar en nuestra cl\u00ednica c\u00f3mo este discurso opera sustituyendo los objetos de amor y deseo por objetos de consumo masivo. El mercado, como dispositivo clave del moldeado, le promete al sujeto que la tecnolog\u00eda y sus mercanc\u00edas virtuales pueden colmar su falta constitutiva. Sin embargo, al quedar atrapado en este bucle sin intervalos, el sujeto experimenta una insatisfacci\u00f3n cr\u00f3nica que alimenta una espiral de consumo y promueve un imperativo superyoico de goce ilimitado. Es aqu\u00ed donde esos c\u00f3digos fundamentales de la cultura esbozados en <em>Las palabras y las cosas<\/em> dan un salto hacia lo que el fil\u00f3sofo Byung-Chul Han denomina &#8220;psicopol\u00edtica&#8221; (2014).<strong>\u00b9\u2074<\/strong> Bajo esta perspectiva, la psicopol\u00edtica representa la estrategia general, mientras que el algoritmo funciona como la herramienta tecnol\u00f3gica concreta que la hace ejecutable en la actualidad. El algoritmo de recomendaci\u00f3n se convierte en el brazo operativo de este sistema porque automatiza en la vida cotidiana la estructura circular \u2014aquella que Lacan formaliz\u00f3 como un circuito enloquecido sin cortes ni intervalos\u2014, transform\u00e1ndola en un bucle digital que captura al sujeto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-38 wp-block-paragraph\">El mecanismo es tan sutil como eficaz. El dispositivo se alimenta de las elecciones repetitivas que el sujeto va desperdigando en su navegaci\u00f3n. De este modo, captura la insistencia de una b\u00fasqueda, la fijeza de una detenci\u00f3n visual y el ritmo de las interacciones virtuales para armar instant\u00e1neamente un espejo de consumo que promete tapar la falta constitutiva. Al funcionar como ese &#8220;molde autodeformante&#8221; del que hablaba Gilles Deleuze (1990),<strong>\u00b9\u2075<\/strong> la pantalla ya no impone una estructura r\u00edgida. Adopta, en cambio, una matriz l\u00edquida que se deforma, se calibra y se adapta en tiempo real a la medida exacta del goce que Lacan situaba en el coraz\u00f3n del circuito capitalista.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-39 wp-block-paragraph\">Este molde tecnol\u00f3gico ofrece est\u00edmulos de manera continua y personalizada, tendiendo a eliminar la espera, el tropiezo o el vac\u00edo que permitir\u00edan la emergencia de la dimensi\u00f3n del deseo. Han nos advierte que el poder ya no opera mediante la coerci\u00f3n corporal o disciplinaria del siglo pasado. El capitalismo neoliberal digital no oprime de forma directa; seduce a trav\u00e9s de sutiles estrategias de modelado. El poder no nos proh\u00edbe hablar; nos estimula a comunicarnos, a visibilizarnos y a volcar nuestra intimidad en las pantallas a trav\u00e9s de un &#8220;Gran Hermano amable&#8221;.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40 wp-block-paragraph\">En la era de la transparencia digital, el Yo estalla, se vac\u00eda de interioridad reflexiva y se convierte en un objeto de consumo, autoexplot\u00e1ndose bajo la ilusi\u00f3n de una libertad absoluta. El motor invisible de esta transformaci\u00f3n es el algoritmo, la tecnolog\u00eda psicopol\u00edtica por excelencia. El algoritmo no es un mero canal neutral. Funciona como un dispositivo que lee los rastros de la repetici\u00f3n cotidiana, nuestros afectos, miedos y elecciones consumistas (<em>Big Data<\/em>) para devolvernos un espejo perfectamente filtrado. Al erosionar la alteridad, el algoritmo contribuye a crear burbujas de &#8220;positividad total&#8221;, mostr\u00e1ndonos principalmente lo que nos agrada, lo que nos enoja de forma predecible o lo que confirma nuestros propios prejuicios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-41 wp-block-paragraph\">Desde la perspectiva pichoniana, esto representa una alteraci\u00f3n radical del &#8220;proceso de estructuraci\u00f3n continua&#8221;. Si la <em>Gestaltung<\/em> requiere de una praxis abierta con un afuera hist\u00f3rico, social y pol\u00edtico, el entorno digital introduce el riesgo de un bucle cerrado. El algoritmo intercepta el movimiento intersubjetivo: ya no nos configuramos en el encuentro imprevisto con el Otro real, sino en la interacci\u00f3n con un c\u00f3digo dise\u00f1ado para capitalizar nuestra atenci\u00f3n. El afuera ya no es el lazo social comunitario; es la nube, un ecosistema de est\u00edmulos y reacciones emocionales en tiempo real.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-42 wp-block-paragraph\"><strong>La subjetividad va al consultorio<\/strong>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43 wp-block-paragraph\">\u00abMe he visto precisado a sustituir la clasificaci\u00f3n diagn\u00f3stica por una indagaci\u00f3n que apunta a la g\u00e9nesis hist\u00f3rica del padecer\u00bb.\u2014 Sigmund Freud (<em>Estudios sobre la histeria<\/em>, 1895)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-44 wp-block-paragraph\">Para entender el fen\u00f3meno en su totalidad, se vuelve imperativo cruzar esta l\u00f3gica de mercado con las coordenadas de la pr\u00e1ctica cl\u00ednica actual. El capitalismo contempor\u00e1neo prescinde de sujetos sujetados a una ley o a una tradici\u00f3n estructurante; requiere, por el contrario, de consumidores aparentemente &#8220;libres&#8221; y arrojados a un imperativo de consumo ilimitado. Es all\u00ed donde la segmentaci\u00f3n del <em>marketing<\/em> actual ejecuta una maniobra sutil: toma el s\u00edntoma individual, lo etiqueta bajo una nomenclatura atractiva y crea un nicho de mercado \u2014un lazo tribal virtual\u2014 a su alrededor. Se produce as\u00ed un aislamiento subjetivo a trav\u00e9s de las pantallas que genera una angustia basal, la cual es inmediatamente explotada por el mismo mercado al ofrecer la pertenencia a una comunidad virtual de sintom\u00e1ticos. Es un bucle circular de alienaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-45 wp-block-paragraph\">Esta din\u00e1mica altera de forma dr\u00e1stica el estatuto de la demanda que encontramos en los consultorios. La cl\u00e1sica formulaci\u00f3n hist\u00e9rica o neur\u00f3tica del &#8220;siento angustia y no s\u00e9 por qu\u00e9&#8221; cede su lugar a un sujeto completamente nombrado por el mercado o por el sesgo del algoritmo: &#8220;Hola, soy TDAH y vengo a tratar mi neurodivergencia&#8221;. El paciente ya no interroga su padecer, sino que se presenta con una identidad empaquetada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46 wp-block-paragraph\">Frente a este sujeto &#8220;tribalizado&#8221;, la estrategia del analista no puede ser la de convalidar el nombramiento masivo ni la de rechazarlo de manera segregativa. La intervenci\u00f3n anal\u00edtica apunta, en primer t\u00e9rmino, a hacer vacilar esa etiqueta para introducir la cu\u00f1a de la particularidad hist\u00f3rica. Al interrogar qu\u00e9 estatuto cobra esa supuesta &#8220;ansiedad&#8221; o &#8220;neurodivergencia&#8221; en la biograf\u00eda del sujeto, el diagn\u00f3stico colectivo empieza a fallar, permitiendo que emerja la pregunta propia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-47 wp-block-paragraph\">Pertenecer a una tribu de goce virtual ofrece una falsa consistencia identitaria que aplasta la subjetividad. Por lo tanto, el acto anal\u00edtico opera separando al sujeto de ese goce masivo y deslocalizado de las pantallas; busca demostrar que, aun compartiendo una misma etiqueta diagn\u00f3stica en la red, el sufrimiento es estrictamente singular e incomparable. En una \u00e9poca signada por la evaporaci\u00f3n de la funci\u00f3n paterna y el estallido de los lazos normativos tradicionales, la direcci\u00f3n de la cura no puede apostar a la normalizaci\u00f3n ni a la adaptaci\u00f3n del Yo a las exigencias ambientales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-48 wp-block-paragraph\">Iniciando el cierre de esta articulaci\u00f3n, si el sujeto es hablado por el discurso del entorno y configurado por el vaiv\u00e9n de su \u00e9poca, la cl\u00ednica anal\u00edtica contempor\u00e1nea no puede operar bajo el anacronismo de restituir una mismidad fija o una fortaleza yoica ya disuelta en las aguas del mundo l\u00edquido. Frente a un capitalismo que no solo explota el s\u00edntoma, sino que lo codifica de antemano en etiquetas tribales de consumo para obturar la falta, el acto anal\u00edtico debe sostenerse como una praxis que tambi\u00e9n sea de resistencia. Su eficacia no radica en un aislamiento ut\u00f3pico del mercado, sino en la apuesta \u00e9tica por hacer fallar ese nombramiento algor\u00edtmico, abriendo paso a un dispositivo transferencial que restituya el tiempo de la espera y aloje la dimensi\u00f3n de la falta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-49 wp-block-paragraph\">All\u00ed donde la maquinaria digital satura el espacio introspectivo, el proceso de an\u00e1lisis apuesta por interrogar la ra\u00edz \u00fanica de cada sufrimiento. El an\u00e1lisis rescata adem\u00e1s el tiempo para la reflexi\u00f3n; la pausa se convierte en un espacio activo de resistencia. Es necesario precisar el alcance de esta operaci\u00f3n: mientras la etiqueta del mercado intenta uniformar el padecer reuniendo a los sujetos en comunidades virtuales segregadas bajo un mismo nombre de consumo, el psicoan\u00e1lisis subvierte esa l\u00f3gica masiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-50 wp-block-paragraph\">Retomando la tesis formalizada en <em>El malestar en la cultura<\/em> (Freud, 1930) frente al desamparo de la \u00e9poca, un an\u00e1lisis no busca la adaptaci\u00f3n del Yo a las exigencias ambientales, sino propiciar que el sujeto invente sus propias &#8220;construcciones auxiliares&#8221; o satisfacciones sustitutivas frente a la hostilidad de su tiempo. Si el algoritmo opera configurando una subjetividad anestesiada mediante el consumo pasivo de signos virtuales, la direcci\u00f3n de la cura relanza la v\u00eda de la creaci\u00f3n como un aut\u00e9ntico ir a contramano de la propuesta instituida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-51 wp-block-paragraph\">En este punto, la cl\u00ednica dialoga de forma directa con Donald Winnicott (1971) y su conceptualizaci\u00f3n del &#8220;vivir creativo&#8221;, donde el an\u00e1lisis se ofrece como ese espacio transicional necesario para que el paciente abandone el sometimiento sumiso a los objetos de la red y conquiste la capacidad de inventar una respuesta propia.\u00b9\u2076&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-52 wp-block-paragraph\">Se trata, en definitiva, de favorecer las condiciones para un anudamiento singular y pl\u00e1stico. Frente a la uniformidad moldeada en la actualidad y la tiran\u00eda del algoritmo, la direcci\u00f3n de la cura no opera restituyendo una mismidad fija, una identidad perdida, ni una subjetividad anclada en el consumo; se sostiene, fundamentalmente, como la posibilidad de habilitar una invenci\u00f3n in\u00e9dita que le permita al sujeto sostener una praxis propia de habitar el mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-53 wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-54 wp-block-paragraph\"><sup>1 <strong>Bloch, M<\/strong>. Redactada por el historiador franc\u00e9s mientras participaba activamente en la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial, poco antes de ser fusilado por las fuerzas de ocupaci\u00f3n nazis en 1944.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-55 wp-block-paragraph\"><sup>2 <strong>Ortega y Gasset, J<\/strong>. Axioma fundamental de las tesis existenciales y circunstanciales de la filosof\u00eda espa\u00f1ola de principios del siglo XX, plasmado en <em>Meditaciones del Quijote<\/em> (1914). <\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-56 wp-block-paragraph\"><sup>3 <strong>Szymborska, Wis\u0142awa:<\/strong> C\u00e9lebre poeta polaca galardonada con el Premio Nobel de Literatura en 1996.&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-57 wp-block-paragraph\"><sup>4 <strong>Hanisch, C<\/strong>. Consigna popularizada por la activista estadounidense en su ensayo hom\u00f3nimo de 1969.&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-58 wp-block-paragraph\"><sup>5 <strong>McLuhan, M. (1911\u20131980)<\/strong>. Fil\u00f3sofo y te\u00f3rico de la comunicaci\u00f3n canadiense, pionero en plantear que las herramientas t\u00e9cnicas operan como modificaciones directas del sistema cognitivo humano.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59 wp-block-paragraph\"><sup>6 <strong>Berardi, F. (1949)<\/strong>. Fil\u00f3sofo y activista de medios italiano, especialista en investigar c\u00f3mo el flujo digital desplaza la experiencia emp\u00e1tica del cuerpo.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-60 wp-block-paragraph\"><sup>7 <strong>Sadin, E. (1973).<\/strong> Fil\u00f3sofo y escritor franc\u00e9s dedicado al an\u00e1lisis cr\u00edtico de la inteligencia artificial, la t\u00e9cnica moderna y el individualismo contempor\u00e1neo.&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-61 wp-block-paragraph\"><sup>8 <strong>Freud, S<\/strong>. El t\u00e9rmino alem\u00e1n empleado en <em>Tres ensayos de teor\u00eda sexual<\/em> (1905) es <em>Mittleid<\/em>. Interesa rescatar aqu\u00ed el sentido pr\u00edstino de la palabra (<em>Mitt-leid<\/em>: sufrir con el otro), la cual alude a la capacidad del aparato ps\u00edquico de verse conmovido ante el dolor ajeno.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-62 wp-block-paragraph\"><sup>9 <strong>Erikson, E. (1902\u20131994)<\/strong>. Psicoanalista germano-estadounidense que reformul\u00f3 el desarrollo del Yo integrando las variables culturales e hist\u00f3ricas.&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-63 wp-block-paragraph\"><sup>10 <strong>Pichon-Rivi\u00e8re, E. (1907\u20131977).<\/strong> Destacado m\u00e9dico y psicoanalista suizo-argentino, pionero de la cl\u00ednica anal\u00edtica en la regi\u00f3n y fundador de la Escuela de Psicolog\u00eda Social en la Argentina.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-64 wp-block-paragraph\"><sup>11 V\u00e9ase <strong>Sibilia, P. (2009).<\/strong> Esta definici\u00f3n interroga los l\u00edmites el\u00e1sticos de la intimidad frente al avance de los soportes tecnol\u00f3gicos en el siglo XXI.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-65 wp-block-paragraph\"><sup>12 <strong>Foucault, M.<\/strong> Cita extra\u00edda de la edici\u00f3n en espa\u00f1ol de la obra de Foucault donde se analizan las mutaciones en los c\u00f3digos fundamentales que rigen el lenguaje.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-66 wp-block-paragraph\"><sup>13 <strong>Lacan, J<\/strong>. <strong>(1972).<\/strong> Alusi\u00f3n a la conferencia dictada por Jacques Lacan en la Universidad de Mil\u00e1n el 12 de mayo de 1972, titulada <em>Del discurso psicoanal\u00edtico<\/em>.&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-67 wp-block-paragraph\"><sup>14 <strong>Han, B<\/strong>. <strong>(2014)<\/strong>. Tesis del fil\u00f3sofo surcoreano para delimitar las nuevas formas de dominaci\u00f3n y modelado psicol\u00f3gico en entornos virtuales (<em>Psicopol\u00edtica<\/em>, 2014).&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-68 wp-block-paragraph\"><sup>15 <strong>Deleuze, G. (1925\u20131995)<\/strong>. Ensayo fundamental titulado <em>&#8220;Posdata sobre las sociedades de control&#8221;<\/em> (1990), donde conceptualiza el paso de las sociedades disciplinarias a las l\u00f3gicas abiertas del control algor\u00edtmico.&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-69 wp-block-paragraph\"><sup>16 <strong>Winnicott, D. (1896-1971).<\/strong> C\u00e9lebre pediatra y psicoanalista brit\u00e1nico cuyas tesis sobre el espacio y objeto transicional resultan fundamentales.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[3],"class_list":["post-286","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-nuestra-gente"],"acf":{"numero_de_revista":[161],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"Los dispositivos que concebimos terminan por dise\u00f1arnos a nosotros mismos y la pantalla ocupa hoy un lugar central en la construcci\u00f3n de la identidad...","copete":"El impacto de una herramienta altera los patrones de las relaciones humanas.  Los dispositivos que concebimos terminan por dise\u00f1arnos a nosotros mismos y la pantalla ocupa hoy un lugar central en la construcci\u00f3n de la identidad. En una \u00e9poca donde la subjetividad es moldeada por la tecnolog\u00eda, el lazo social se encuentra cada vez m\u00e1s mediatizado por im\u00e1genes, mientras que el ritmo tecnol\u00f3gico debilita el derecho a la ausencia y al silencio. El autor plantea la falta de consistencia de la compasi\u00f3n como s\u00edntoma de la \u00e9poca y entiende la crueldad como efecto de la falla del lazo libidinal en su funci\u00f3n de contener la pulsi\u00f3n destructiva. Frente a este escenario, la cl\u00ednica presenta como desaf\u00edo, resguardar lo singular del sufrimiento humano.\r\n","autores":[193],"entrevistadores":"","entrevistados":"","imagen_de_seccion":"","articulo_bibliografia_titulo":"Bibliograf\u00eda","articulo_bibliografia":"Bauman, Z. (2005). Amor l\u00edquido: Acerca de la fragilidad de los v\u00ednculos humanos. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. \r\nBerardi, F. (2007). Generaci\u00f3n post-alfa: Patolog\u00edas e imaginarios en el semiocapitalismo. Tinta Lim\u00f3n. \r\nBloch, M. (1949). Introducci\u00f3n a la historia. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. \r\nDeleuze, G. (1995). Posdata sobre las sociedades de control. En Conversaciones (1972-1990). PreTextos. (1990). \r\nErikson, E. (1955). Identity and the Life Cycle. [Informaci\u00f3n a\u00f1adida]. \r\nFoucault, M. (1968). Las palabras y las cosas: Una arqueolog\u00eda de las ciencias humanas. Siglo XXI Editores. (1966). \r\nFoucault, M. (1977). Microf\u00edsica del poder. Einaudi. \r\nFreud, S. (1992). Estudios sobre la histeria. En Obras completas (Vol. II). Amorrortu Editores. (1895). \uf0b7 \tFreud, S. (1992). Tres ensayos de teor\u00eda sexual. En Obras completas (Vol. VII). Amorrortu Editores. (1905). \r\nFreud, S. (1992). El malestar en la cultura. En Obras completas (Vol. XXI). Amorrortu Editores. (1930). \r\nHan, B.-C. (2014). Psicopol\u00edtica: Neoliberalismo y nuevas tecnolog\u00edas de poder. Herder. \r\nHanisch, C. (1969). The Personal is Political. 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