{"id":288,"date":"2026-10-06T18:17:27","date_gmt":"2026-10-06T21:17:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=288"},"modified":"2026-10-23T17:28:58","modified_gmt":"2026-10-23T20:28:58","slug":"funes-la-tirania-del-recuerdo","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/funes-la-tirania-del-recuerdo\/","title":{"rendered":"Funes, la tiran(IA) del recuerdo\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\">\u201c\u2026la literatura es un arte que sabe profetizar aquel&nbsp;tiempo en que habr\u00e1 enmudecido, y encarnizarse con la&nbsp;propia virtud y enamorarse de la propia disoluci\u00f3n y&nbsp;cortejar su fin.\u201d&nbsp;\u2014&nbsp;J. L. Borges (1931)&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\">Esta frase premonitoria de un tiempo donde la palabra se encuentre con sus l\u00edmites y sus&nbsp; posibilidades parece anticipar un futuro que bien podr\u00eda ser nuestro presente.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\">En una \u00e9poca donde las comunicaciones prescinden gradualmente de la palabra, el sujeto&nbsp; tambi\u00e9n parece estar cada vez m\u00e1s enmudecido. Stickers, emojis y reels pueblan nuestras&nbsp; interacciones y la palabra pierde progresivamente su funci\u00f3n expresiva y estructurante.&nbsp; En este contexto mediatizado por lo digital y el algoritmo, la pregunta por el sujeto de&nbsp; deseo nos causa y nos mantiene alertas ante un mundo virtual e ilimitado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">La pluma de Borges nos habla del sujeto y se sirve de la palabra (muy pocas, no necesita&nbsp; muchas) para bordear el vac\u00edo, eso que el exceso de im\u00e1genes que consumimos&nbsp; actualmente intenta desmentir. Conduce a sus personajes por laberintos hasta el momento&nbsp; donde algo ocurre. No se pierde en sus biograf\u00edas, sino que le interesa ubicar ese instante&nbsp; en su historia donde hay un antes y un despu\u00e9s que produce un efecto subjetivo, o su&nbsp; vacilaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">Su obra es una invitaci\u00f3n a observar lo infinito y a concebir el tiempo como una red con&nbsp; futuros alternativos. Es un intento de comprender el caos a trav\u00e9s del lenguaje para lo que&nbsp; propone la enciclopedia como una tentativa de registrar y compilar el universo. Pero&nbsp; tambi\u00e9n, presenta la memoria como ese mismo intento desde lo m\u00e1s \u00edntimo y propio del&nbsp; sujeto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">En un cuento que escribe en 1942, \u201cmemoria\u201d e \u201cinfinito\u201d se conjugan procurando dar&nbsp; cuenta de qu\u00e9 se trata \u201c\u2026encarnizarse con la propia virtud y enamorarse de la propia&nbsp; disoluci\u00f3n y cortejar su fin.\u201d Relata en \u201cFunes el memorioso\u201d c\u00f3mo ser\u00eda poseer una&nbsp; memoria infinita y c\u00f3mo, esta capacidad, no s\u00f3lo es su don sino, tambi\u00e9n, su perdici\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\">\u00bfQui\u00e9n es Irineo Funes? Un joven de Fray Bentos a quien le cambia la vida por completo&nbsp; al sufrir un accidente que lo deja tullido. Pero algo asombroso acontece a partir del golpe:&nbsp; comienza a recordar todo, cada hoja de cada \u00e1rbol o la forma de las nubes de cada&nbsp; atardecer. Tambi\u00e9n adquiere una notable facilidad para aprender idiomas. Funes&nbsp; consideraba como algo ventajoso aquel golpe que lo hab\u00eda dejado pr\u00e1cticamente inm\u00f3vil,&nbsp; porque su percepci\u00f3n y su memoria se hab\u00edan vuelto infalibles. Pero esta ampliaci\u00f3n&nbsp; descomunal de su memoria y de su percepci\u00f3n era justamente lo que le imped\u00eda pensar,&nbsp; ya que pensar requiere generalizar y olvidar diferencias. Lo excesivo en su memoria&nbsp; tambi\u00e9n alteraba su relaci\u00f3n con el tiempo: el presente quedaba anulado por recordar&nbsp; cosas del pasado con la misma intensidad que las percepciones actuales. Este talento&nbsp; sorprendente, lo manten\u00eda insomne todo el d\u00eda.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\"><strong>Funes, permanente inspiraci\u00f3n&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\">Pocos personajes literarios como Funes y su memoria infinita, han despertado tanta&nbsp; curiosidad en m\u00ed y han sido una fuente constante de interrogantes a lo largo del tiempo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\">La idea de escribir para este n\u00famero de la revista sobre \u201csingularidad\u201d y \u201c\u00e9poca\u201d y&nbsp; celebrar a Borges en el 40\u00b0 aniversario de su fallecimiento, me trajo el recuerdo de algunas&nbsp; preguntas que fueron disparadoras de un escrito en mi carrera de grado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\">En esa ocasi\u00f3n y en ese contexto, tom\u00e9 a Funes y su memoria ilimitada como punto de&nbsp; partida para intentar esbozar algunas diferencias estructurales entre neurosis y psicosis.&nbsp; Partiendo de considerar a la represi\u00f3n como el mecanismo princeps en la neurosis,&nbsp; (mecanismo que posibilita el olvido) y ubicando en Funes algunos puntos de certeza&nbsp; previos al accidente (como saber la hora exacta s\u00f3lo con mirar el cielo), me preguntaba:&nbsp; si el olvido es expresi\u00f3n en la conciencia de la acci\u00f3n de la represi\u00f3n como defensa \u00bfqu\u00e9&nbsp; estructura podemos suponer en un aparato ps\u00edquico que no puede olvidar? La&nbsp; imposibilidad de olvidar, de reprimir, \u00bfes suficiente para considerar una estructura del&nbsp; lado de la psicosis? \u00bfEs la memoria de Funes la mostraci\u00f3n del inconsciente a cielo abierto&nbsp; donde sus contenidos se rigen por el proceso primario sin la organizaci\u00f3n propia del secundario? \u00bfO s\u00f3lo se trata de pura conciencia en un aparato arrasado por los est\u00edmulos&nbsp; externos?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\">Hoy, m\u00e1s de 30 a\u00f1os despu\u00e9s, Funes me sigue interrogando, y contin\u00faa asombr\u00e1ndose con su capacidad anticipatoria sobre algunos fen\u00f3menos epocales que atraviesan la&nbsp; subjetividad en nuestro tiempo. El poseer una capacidad descomunal para acumular datos&nbsp; \u00bfhace a un sujeto humano un memorioso? \u00bfTiene un sujeto como Funes la capacidad de&nbsp; historizar ese acopio de datos que es su memoria? \u00bfEs posible pensar la memoria de Funes&nbsp; en un sujeto humano m\u00e1s all\u00e1 de su estructura cl\u00ednica?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13 wp-block-paragraph\"><strong>Funes, el doble de Borges&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\">A trav\u00e9s de la tragedia de Funes, Borges explora el infinito configurado en el psiquismo&nbsp; humano, y construye este personaje probablemente inspirado por algunos eventos&nbsp; autobiogr\u00e1ficos. El a\u00f1o 1938 -cuatro a\u00f1os antes de escribir este cuento- fue un a\u00f1o muy&nbsp; significativo en su vida: muere su padre, por qui\u00e9n sent\u00eda una especial admiraci\u00f3n, y tiene&nbsp; un accidente en la cabeza que le provoca una severa infecci\u00f3n dej\u00e1ndolo al borde de la&nbsp; muerte. Estos eventos lo marcan profundamente y podemos observar algunas trazas de&nbsp; ellos en la construcci\u00f3n de Funes.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">As\u00ed como Funes a partir de su accidente, Borges pas\u00f3 mucho tiempo solo en su casa&nbsp; durante su infancia. Viv\u00eda por entonces en un barrio considerado marginal (Palermo), con&nbsp; lo cual sal\u00eda espor\u00e1dicamente a la calle. Pose\u00eda, como Funes, gran facilidad para los idiomas y aprendi\u00f3 varios a lo largo de su vida. Ha comentado en su autobiograf\u00eda: \u201c<em>si&nbsp; tuviera que se\u00f1alar el hecho capital de mi vida, dir\u00eda la biblioteca de mi padre<\/em>\u201d (Borges,&nbsp; J.L., 1970, p\u00e1g 23), biblioteca que conceb\u00eda como un universo infinito y que intent\u00f3&nbsp; ilustrar como la enciclopedia, el libro de todos los libros. El infinito queda figurado en el&nbsp; universo mental de Funes en su memoria ilimitada. Ten\u00eda, como \u00e9ste, grandes dificultades&nbsp; para dormir; pas\u00f3 muchas noches de insomnio en las que, tal vez, habr\u00e1 imaginado la&nbsp; experiencia abrumadora de poseer una memoria infinita. Borges, que era muy torpe&nbsp; f\u00edsicamente, crea en Funes un personaje tullido pero soberbio y orgulloso, al punto de&nbsp; valorar el don de su memoria como una suerte y, su invalidez, como un precio que deb\u00eda&nbsp; pagar por tener este don. Como Funes con su don, Borges estimaba que desde su accidente&nbsp; se hab\u00eda convertido en un mejor escritor.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\">Tanto Funes como Borges sufren un accidente que marca su vida como un antes y un&nbsp; despu\u00e9s. Pero a diferencia de Funes, la memoria personal de Borges era muy falible y confusa, por lo que su vida privada termin\u00f3 siendo convertida por \u00e9l mismo en relatos&nbsp; fant\u00e1sticos. Dice: \u201c<em>Yo he de quedar en Borges, no en m\u00ed (si es que alguien soy), pero me&nbsp; reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de&nbsp; una guitarra. Hace a\u00f1os yo trat\u00e9 de librarme de \u00e9l y pas\u00e9 de las mitolog\u00edas del arrabal&nbsp; a los juegos con el tiempo y con el infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y&nbsp; tendr\u00e9 que idear otras cosas. As\u00ed mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del&nbsp; olvido, o del otro\u201d (Borges, J. L., 1960)<\/em>. Construye su memoria en este juego constante&nbsp; con el doble, inventando su pasado no como vivencias sino como una gran acumulaci\u00f3n&nbsp; de letras, citas y versos que pueblan su biblioteca mental, como una construcci\u00f3n&nbsp; po\u00e9tica que transforma su propia biograf\u00eda en mito. Algo similar a la memoria de Funes&nbsp; pero, en este \u00faltimo, en su universo no hay met\u00e1fora sino literalidad pura, un archivo de&nbsp; datos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-17 wp-block-paragraph\"><strong>Borges y el psicoan\u00e1lisis&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">En su obra de ficci\u00f3n podemos encontrar nociones que dialogan profundamente con&nbsp; conceptos psicoanal\u00edticos como el doble, el laberinto, el olvido y la memoria, pero lo que&nbsp; realmente Borges consideraba como una mitolog\u00eda ficcional era el psicoan\u00e1lisis. Lo&nbsp; conceb\u00eda como una de tantas supersticiones del siglo XX y desconfiaba de la idea de que&nbsp; existiera un sentido oculto y profundo en el psiquismo que un psicoanalista debiera&nbsp; descifrar. Manten\u00eda una postura ir\u00f3nica y distante con el psicoan\u00e1lisis freudiano. Prefer\u00eda&nbsp; lo que estaba en la superficie del texto y del juego literario, las estructuras infinitas y&nbsp; aquello que le da borde a lo ilimitado. Parec\u00eda m\u00e1s cercano a la estructura del significante&nbsp; y los l\u00edmites de lo real \u00bfPodr\u00eda haber concebido un inconciente tal como lo postula Lacan?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\">Su escepticismo personal lo mantuvo al margen de la corriente freudiana que invadi\u00f3 la&nbsp; escena porte\u00f1a de su tiempo. Sin embargo, para el psicoan\u00e1lisis, la memoria de Funes es&nbsp; una invitaci\u00f3n a pensar sobre temas fundamentales de la disciplina, como la funci\u00f3n del&nbsp; recuerdo y del olvido y el rol que cumple la memoria en la constituci\u00f3n del aparato&nbsp; ps\u00edquico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20 wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfQu\u00e9 nos dice el psicoan\u00e1lisis sobre la memoria?&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\">Freud (1950\/1895) concibe la memoria como un sistema de huellas, marcas de nuestras&nbsp; percepciones impresas en el inconciente, que organizan la manera en que percibimos,deseamos, recordamos y olvidamos. Es una noci\u00f3n fundamental ya que es lo que&nbsp; estructura el aparato ps\u00edquico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\">Dice que, el aparato tiende a descargar la excitaci\u00f3n que recibe para reducir el displacer,&nbsp; pero una parte de esa excitaci\u00f3n debe conservarse con el fin de preservar al aparato&nbsp; investido. De las impresiones que percibimos quedan huellas que permanecen y contin\u00faan&nbsp; produciendo efectos en el psiquismo; son alteraciones en los elementos cuya funci\u00f3n ser\u00e1&nbsp; la memoria.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\">Las huellas mn\u00e9micas se relacionan entre s\u00ed a trav\u00e9s de facilitaciones al ser recorridas&nbsp; repetidamente por una excitaci\u00f3n. Las facilitaciones son caminos trazados por las&nbsp; excitaciones que determinar\u00e1n el recorrido de futuras excitaciones. Adem\u00e1s, las huellas&nbsp; pueden asociarse por semejanza o simultaneidad, formando un mapa ps\u00edquico por donde&nbsp; circular\u00e1n las reinvestiduras. Freud (1950\/1895).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-24 wp-block-paragraph\">La memoria, entonces, no funciona como un simple dep\u00f3sito de recuerdos, sino como una&nbsp; estructura que determina la manera en que procesamos nuevas percepciones. Marcar\u00e1 el&nbsp; camino de las reinvestiduras que ingresen al aparato, orientando las excitaciones en busca&nbsp; de una satisfacci\u00f3n que intenta reencontrar algo de una primera satisfacci\u00f3n perdida.&nbsp; Aunque ese reencuentro nunca podr\u00e1 producirse completamente, el deseo continuar\u00e1&nbsp; movilizando al aparato para intentar lograrlo. Entonces, si el aparato estuviera facilitado&nbsp; de igual forma en toda su extensi\u00f3n, no se dar\u00eda la predilecci\u00f3n por un camino. A su vez,&nbsp; si todos los elementos opusieran alguna resistencia al recorrido del est\u00edmulo, no ser\u00eda&nbsp; posible construir memoria, ya que ning\u00fan elemento habr\u00eda sido alterado. Es por ello que&nbsp; memoria y deseo se encuentran profundamente relacionados. Freud (1950\/1895).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\">Para Freud, las huellas pertenecen al inconsciente, mientras que en la conciencia se&nbsp; manifiestan mediante el recuerdo y el olvido. No todas ellas podr\u00e1n hacerse conscientes&nbsp; ya que la represi\u00f3n y otros mecanismos defensivos determinar\u00e1n qu\u00e9 contenidos podr\u00e1n&nbsp; acceder a la conciencia como recuerdos y cu\u00e1les permanecer\u00e1n inconscientes, aunque&nbsp; desde all\u00ed sigan produciendo efectos. Si concebimos un aparato dividido por la represi\u00f3n,&nbsp; movilizado por el deseo, y gobernado por las pulsiones, podemos pensar que no&nbsp; olvidamos ni recordamos cualquier cosa ni de cualquier manera, ya que, como&nbsp; mencionamos, no todo el material ser\u00e1 admisible por la conciencia aunque est\u00e9 impreso&nbsp; en las huellas mn\u00e9micas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph\">Entonces, para Freud (1899), recordar no significa recuperar el pasado cu\u00e1l copia fiel. Los&nbsp; recuerdos pueden ser transformados por la fantas\u00eda y convertirse en recuerdos&nbsp; encubridores. Incluso aquello que no pueda recordarse puede manifestarse en la&nbsp; conciencia mediante actos. Freud (1914) Por eso, una parte de lo reprimido podr\u00e1&nbsp; recuperarse, mientras que otra permanecer\u00e1 inaccesible.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-27 wp-block-paragraph\"><strong>El olvido como un imposible&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph\">Dado este recorrido a trav\u00e9s de algunas ideas freudianas sobre la constituci\u00f3n del aparato&nbsp; ps\u00edquico, y postulando a la represi\u00f3n como la fundadora de un saber inconciente del que&nbsp; el sujeto nada sabe, y al que s\u00f3lo se puede acceder a partir de sus reto\u00f1os, ubicamos a la&nbsp; memoria como su arquitecta. Entonces, \u00bfpodemos aseverar, desde los postulados&nbsp; psicoanal\u00edticos, que Funes era un memorioso s\u00f3lo por el hecho de poder recordar todo?&nbsp; Sin la posibilidad del olvido y de las asociaciones entre huellas que organicen y&nbsp; jerarquicen el material mn\u00e9nico, \u00bfpodemos suponer un sujeto dividido por el deseo si las&nbsp; reinvestiduras no cuentan con marcas hacia d\u00f3nde regresar, en un aparato d\u00f3nde no hay&nbsp; vac\u00edo alguno que cause su movimiento? \u00bfSon sus recuerdos formaciones de un&nbsp; inconciente o meras expresiones de huellas desafectivizadas?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph\">A partir del accidente, en el mundo de Funes, no hab\u00eda sino detalles casi inmediatos. <em>\u201c<\/em><em>Era&nbsp; el solitario y l\u00facido espectador de un mundo multiforme, instant\u00e1neo y casi&nbsp; intolerablemente preciso.\u201d. (Borges, J. L. 1946)<\/em> En un psiquismo arrasado por las cargas&nbsp; descomunales que recib\u00eda del exterior, su memoria era algo t\u00f3xico, propio de un aparato&nbsp; completamente facilitado. Poseer una memoria infinita y una percepci\u00f3n absoluta, ten\u00eda&nbsp; un costo capital, el no poder pensar, \u201c<em>pensar es olvidar diferencias, es generalizar,&nbsp; abstraer\u201d. (Borges, 1946)<\/em> Al recordar todo estaba impedido de razonar, y tan&nbsp; incapacitado como si no recordara nada.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph\">El \u201c<em>cronom\u00e9trico<\/em>\u201d Funes <em>(Borges, 1946)<\/em>, era capaz de recordar cada palabra y cada hecho,&nbsp; tanto presente como pasado, pero viv\u00eda prisionero de sus recuerdos. Estos le imped\u00edan&nbsp; realizar abstracciones, con lo cual, tampoco pod\u00eda so\u00f1ar o imaginar. <em>&#8220;Mis sue\u00f1os son&nbsp; como la vigilia de ustedes&#8221;. (Borges, 1946)<\/em>, refiere. Los excesivos est\u00edmulos que recib\u00eda&nbsp; su psiquismo lo manten\u00edan despierto todo el d\u00eda y su memoria era algo abrumador, como&nbsp; una met\u00e1fora del insomnio. <em>\u201cDormir es distraerse del mundo\u201d (Borges, 1946).<\/em> Su&nbsp; psiquismo estaba poblado de datos que no era capaz de analizar y lo percibido era&nbsp; acumulado sin orden ni jerarqu\u00eda. <em>&#8220;Mi memoria, se\u00f1or, es como vaciadero de basuras\u201d (Borges, 1946).<\/em> Tampoco pod\u00eda formular conceptos al ser \u201c<em>incapaz de ideas generales,&nbsp; plat\u00f3nicas. No s\u00f3lo le costaba comprender que el s\u00edmbolo gen\u00e9rico perro abarcara tantos&nbsp; individuos dispares de diversos tama\u00f1os y diversa forma; le molestaba que el perro de&nbsp; las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y&nbsp; cuarto (visto de frente).\u201d (Borges, 1946)<\/em>, nos dice el narrador.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31 wp-block-paragraph\">Su memoria lo saturaba y separaba de todo y de todos. El exceso de realidad, en la que \u00e9l&nbsp; participaba como un mero espectador, lo destruye: muere a los 19 a\u00f1os, colapsado por un&nbsp; edema pulmonar, s\u00f3lo en una habitaci\u00f3n oscura, ahogado y aislado, como una met\u00e1fora&nbsp; de su memoria en un psiquismo arrasado y completamente inundado de est\u00edmulos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-32 wp-block-paragraph\"><strong>Elogio del olvido&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-33 wp-block-paragraph\"><em>\u201cEl olvido es la \u00fanica venganza y el \u00fanico perd\u00f3n\u201d\u2014Jorge Luis Borges&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-34 wp-block-paragraph\">Borges, con su extraordinaria capacidad para condensar ideas complejas en pocas&nbsp; palabras, propone al olvido como una forma de libertad, esa de la que el memorioso Funes&nbsp; no puede gozar. En esta frase donde menciona dos nociones que podr\u00edan resultar&nbsp; antagonistas como \u201cvenganza\u201d y \u201cperd\u00f3n\u201d, las re\u00fane a partir de una misma acci\u00f3n:&nbsp; olvidar. Elogia al olvido como aquello que hace posible la indiferencia, la peor forma de&nbsp; castigo, y, a su vez, lo postula como el mayor acto subjetivo de liberaci\u00f3n, al permitir&nbsp; desprenderse genuinamente del da\u00f1o sufrido.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-35 wp-block-paragraph\">En Funes nos habla de la tensi\u00f3n entre memoria y olvido, donde en lugar de considerar a&nbsp; la memoria ilimitada como un don, presenta al olvido como una posible salvaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-36 wp-block-paragraph\">El olvido para el psicoan\u00e1lisis tambi\u00e9n es algo crucial. Lejos de ser concebido como un&nbsp; fracaso de la memoria, es la expresi\u00f3n de un mecanismo de defensa que marca un indicio&nbsp; a trav\u00e9s del cual podemos tener acceso a lo reprimido.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-37 wp-block-paragraph\">Freud no s\u00f3lo observ\u00f3 en el olvido la posibilidad de acceder a lo inconciente, sino que&nbsp; tambi\u00e9n lo hizo a partir de los tropiezos, encrucijadas y detenciones en el discurso de sus&nbsp; pacientes. Infiri\u00f3, a trav\u00e9s de la textura del texto, algo m\u00e1s all\u00e1 de las palabras, algo que&nbsp; la mera exteriorizaci\u00f3n de datos no puede revelar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-38 wp-block-paragraph\">Un aparato que no puede olvidar ni equivocarse es un aparato sin textura, donde no hay&nbsp; remiendos ni rasgaduras. Es justamente en esas roturas donde ser\u00e1 posible que el otro pueda entrar, m\u00e1s o menos acomodado, siempre de forma fallida. Funes no olvida ni falla,&nbsp; tampoco hay otros que puedan habitar su mundo. Es \u00e9l y sus recuerdos, prisionero en el&nbsp; loop de su memoria ilimitada como un lugar mort\u00edfero.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-39 wp-block-paragraph\">Como sujetos de deseo somos tanto lo que recordamos como lo que olvidamos y, sobre&nbsp; todo, lo que nunca fue siquiera pensado, tal vez, quiz\u00e1, lo m\u00e1s propio de cada uno. Por lo&nbsp; tanto, recordar no es reproducir la copia de una huella, sino la capacidad de volver a&nbsp; recorrer un camino facilitado que ya fue abierto y modificado por una experiencia&nbsp; fundante.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-40 wp-block-paragraph\"><strong>La distop\u00eda del dato y el lazo al otro&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-41 wp-block-paragraph\">Considerando la relaci\u00f3n entre memoria y deseo \u00bfpodr\u00edamos decir que Funes es un&nbsp; memorioso o, tal vez, podemos pensarlo como una representaci\u00f3n humana del mundo&nbsp; digital y algor\u00edtmico? \u00bfHabr\u00e1 imaginado el autor, cuando escribi\u00f3 el cuento en 1942, que&nbsp; una tecnolog\u00eda producida por el ser humano se parecer\u00eda tanto a la memoria infinita de su&nbsp; protagonista?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-42 wp-block-paragraph\">Borges con su ficci\u00f3n anticipatoria, expone el l\u00edmite de lo humanamente posible y&nbsp; parad\u00f3jicamente en su libro titulado \u201cFicciones\u201d- predice la l\u00f3gica de la IA, adelant\u00e1ndose&nbsp; a nuestro tiempo y aportando pistas para pensar su arquitectura.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43 wp-block-paragraph\">Creador de ideas y realidades premonitorias, vislumbra el hipertexto, tal como imagin\u00f3 la&nbsp; biblioteca de su padre, a la manera de la enciclopedia, el libro de todos los libros. Presenta&nbsp; el universo de Funes, como un sitio infinito poblado de recuerdos que aparecen como&nbsp; revelaciones de sus percepciones, sin ning\u00fan proceso simb\u00f3lico que organice, jerarquice&nbsp; u ordene ese material ps\u00edquico. Un archivo est\u00e1tico e ilimitado pero incapaz de estructurar&nbsp; un pensamiento.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-44 wp-block-paragraph\">La memoria de Funes bien podr\u00eda compararse con el universo de datos que habitan el&nbsp; mundo digital y sus operaciones algor\u00edtmicas, tanto m\u00e1s eficientes que las que lograr\u00eda&nbsp; resolver un ser humano. Pero lo que hoy se nos presenta es algo que ha superado incluso&nbsp; las premoniciones borgianas, lo cual, sabemos, es mucho decir.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-45 wp-block-paragraph\">En esta \u00e9poca digitalizada, las IAs han ido a\u00fan m\u00e1s all\u00e1. Gracias a su capacidad para&nbsp; imitar algunos procesos de la inteligencia humana, recopilan datos, buscan patrones y,&nbsp; mediante el aprendizaje autom\u00e1tico, los analizan para generar inferencias y realizar acciones. Inspiradas en el funcionamiento del cerebro humano, aprenden a trav\u00e9s de&nbsp; pruebas de ensayo y error para volverse cada vez m\u00e1s precisas.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46 wp-block-paragraph\">Viajando al siglo pasado, algunos que fuimos ni\u00f1os en los 80s, ve\u00edamos asombrados e&nbsp; incr\u00e9dulos en los dibujos animados, un mundo donde las m\u00e1quinas hac\u00edan por nosotros&nbsp; las cosas que m\u00e1s odi\u00e1bamos, como lavarnos los dientes, vestirnos o limpiar la casa. O&nbsp; nos parec\u00eda incre\u00edble que, en una serie de TV, un auto hablara y se manejara solo, sin un&nbsp; conductor. En la actualidad, esas m\u00e1quinas ficcionadas de los 80s capaces de hacer&nbsp; \u201ctodo\u201d, se convirtieron en objetos reales que podemos comprar \u2013al menos algunos de&nbsp; nosotros- y no s\u00f3lo hacen cosas que nos resuelven el tedio de lo cotidiano, sino que&nbsp; tambi\u00e9n, piensan por nosotros.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-47 wp-block-paragraph\">Hoy ya no se trata de la eficacia y la eficiencia propia del mundo algor\u00edtmico. Hoy estas&nbsp; nuevas inteligencias que nos supimos conseguir predicen el comportamiento y son&nbsp; capaces de tomar decisiones aut\u00f3nomamente, sin necesidad de un humano que las entrene. De hecho, si es necesario que intervenga un ser humano, es para \u201cmejorarlas\u201d&nbsp; volvi\u00e9ndolas m\u00e1s emocionales y sensibles, a partir de sus intervenciones.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-48 wp-block-paragraph\"><strong>Funes, un sujeto de nuestro tiempo&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-49 wp-block-paragraph\">A modo de cierre, podemos pensar a Funes como un sujeto m\u00e1s digno de esta \u00e9poca que&nbsp; de la suya, como una representaci\u00f3n del modo en que lo subjetivo se revela en la&nbsp; actualidad.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-50 wp-block-paragraph\">La memoria de Funes no nos habla de quien es \u00e9l sino de lo que percibe, tal como hoy&nbsp; parecen presentarse los sujetos, copiando y pegando las formas del ideal que consumen&nbsp; en las redes. Tampoco admite la irrupci\u00f3n del sinsentido, el equ\u00edvoco del lenguaje o los&nbsp; tropiezos en el discurso, operaciones que, mediante sustituciones simb\u00f3licas, revelen la&nbsp; din\u00e1mica del deseo. Hoy se valoran las expresiones y presentaciones prolijas y tipificadas,&nbsp; mejoradas y ordenadas artificialmente, por sobre aquello producido genuina y&nbsp; espont\u00e1neamente.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-51 wp-block-paragraph\">El mundo a Funes se le presenta inconmensurable pero, ir\u00f3nicamente, en esa inmensidad&nbsp; no hay otros. Vive al modo de un anacoreta aislado en sus recuerdos, replegado al&nbsp; narcisismo primario, desde donde como una tirana, su memoria ejerce su majestad. Lugar&nbsp; mort\u00edfero, en el que la completud de su yo ideal, lo conduce compulsivamente hacia su propia muerte, ya que el otro real, fundamental desde tiempos instituyentes para preservar&nbsp; la vida, solo puede enlazarse en las grietas de las estructuras capaces de fallar.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-52 wp-block-paragraph\">As\u00ed se presentan los sujetos de nuestro tiempo, absorbidos en redes sociales que,&nbsp; parad\u00f3jicamente, brindan una sensaci\u00f3n de pertenencia a costa de interacciones cada vez&nbsp; m\u00e1s individualistas y onanistas, donde el yo queda al resguardo de los embates del otro&nbsp; fallido y decepcionante.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-53 wp-block-paragraph\">En esta \u00e9poca, el lazo al otro se ofrece mediado por dispositivos duros y blandos, que&nbsp; direccionan algor\u00edtmicamente lo que queremos y lo que no queremos, lo que amamos y&nbsp; lo que odiamos. El otro, as\u00ed, es virtual, ajeno, y muy f\u00e1cilmente prescindible. En un&nbsp; contexto donde todo est\u00e1 resuelto, no se lo necesita para casi nada. Al contrario, la sola&nbsp; interacci\u00f3n con este puede ser altamente frustrante ya que no nos aporta ni la eficacia ni&nbsp; la eficiencia de los dispositivos que s\u00ed resultan \u201cimprescindibles\u201d para la vida y hasta&nbsp; puede convertirse en rival si amenaza con sus fallas esa anhelada supuesta completud.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-54 wp-block-paragraph\">Frente a estas condiciones epocales, el sujeto humano permanece solo y enmudecido,&nbsp; saturado de datos, sin poder pensar ni desear, porque desear implica que algo haga falta.&nbsp; Que algo falte es justamente lo desmentido e intolerable en estos tiempos. Dicho esto, no&nbsp; es casual que en la actualidad se cierren a diario maternidades y salas en los colegios, y&nbsp; resulta sorprendente que en una \u00e9poca donde todo es posible se tengan cada vez menos&nbsp; relaciones sexuales o que el principal factor de muerte en los ni\u00f1os y adolescentes en&nbsp; America Latina sea el suicidio.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-55 wp-block-paragraph\">Mientras tanto, como un dato curioso, en las universidades de Oxford los estudiantes&nbsp; utilizan libros de papel para estudiar y los hijos de los magnates de Silicon Valley se&nbsp; forman en escuelas Waldorf. Una asimetr\u00eda que no sorprende y que forma parte de la&nbsp; l\u00f3gica algor\u00edtmica que nos gobierna. M\u00e1s aqu\u00ed, en estas latitudes, el desvalimiento se&nbsp; emparcha con objetos de consumo, estrategia guionada por un Superyo digital que ordena&nbsp; consumir (Ambert\u00edn, 2025) \u00bfUna forma m\u00e1s chic, econ\u00f3mica y as\u00e9ptica de colonialismo?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-56 wp-block-paragraph\">El otro ya no es un semejante, es tambi\u00e9n un objeto de consumo desmezclado entre la&nbsp; idealizaci\u00f3n y la defenestraci\u00f3n, funcional a un engranaje perfecto de la maquinaria&nbsp; algor\u00edtmica donde, junto al propio sujeto, se perpet\u00faan capturados en la identidad de&nbsp; percepci\u00f3n. Fascinados en un mundo imaginario y alucinado donde todo parece posible,&nbsp; lo epocal empuja a la desmentida de todo lo que se presente como un l\u00edmite y lo humano&nbsp; tiende a desdibujarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-57 wp-block-paragraph\"><strong>Para concluir&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-58 wp-block-paragraph\">El derecho al olvido reivindica la capacidad de pensar frente a la tiran\u00eda del dato y se&nbsp; impone como algo vital entre la experiencia humana y el modelo de la memoria&nbsp; algor\u00edtmica.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59 wp-block-paragraph\">Tal como Borges se\u00f1ala en la cita del ep\u00edgrafe, as\u00ed como \u201cla literatura sabr\u00e1 profetizar&nbsp; aquel tiempo en que habr\u00e1 enmudecido\u201d, \u00bfnos encontramos a la manera de Funes&nbsp; encarnizados con nuestra propia virtud o estaremos a la altura de no ser espectadores de&nbsp; nuestra propia disoluci\u00f3n, solos y perplejos en un cuarto oscuro, desconectados entre unos&nbsp; y otros en la era de las comunicaciones, en un mundo inmediato e irreflexivo, y agobiados&nbsp; de datos?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-60 wp-block-paragraph\">Funes ha sido para m\u00ed -y seguramente seguir\u00e1 siendo- causa de muchos interrogantes que&nbsp; no cesan de no insistir. Comparto una \u00faltima pregunta: \u00bfestaremos en esta \u00e9poca, como&nbsp; sujetos de deseo, cortejando nuestro propio fin?&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-61 wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-62 wp-block-paragraph\"><sup>1 Ver\u00f3nica Le Bozec&nbsp;&nbsp;vlebozec@gmail.com<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[15],"class_list":["post-288","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-jorge-luis-borges"],"acf":{"numero_de_revista":[161],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"La autora propone una interesante mirada psicoanal\u00edtica sobre  \"Funes, el memorioso\u201d a 40 a\u00f1os del fallecimiento de su autor, Jorge Luis Borges...","copete":"La autora propone una interesante mirada psicoanal\u00edtica sobre  \"Funes, el memorioso\u201d a 40 a\u00f1os del fallecimiento de su autor, Jorge Luis Borges. 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L.: (1960) Borges y yo, en El hacedor, Editorial Emec\u00e9.\r\nFreud, S.: [1950 (1895)] Proyecto de una psicolog\u00eda para neur\u00f3logos, Tomo I, Obras  Completas, Editorial Amorrortu.\r\nFreud, S.: (1899) Sobre los recuerdos encubridores, Tomo III, Obras Completas, Editorial  Amorrortu.  \r\nFreud, S.: (1900) La interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os, Tomo V, Obras Completas, Editorial  Amorrortu.\r\nFreud, S: (1914) Recordar, repetir y reelaborar, Tomo XII, Obras Completas, Editorial  Amorrortu.\r\n","autor_tiene_nota":true},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/288","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articulo"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/autor\/236"},{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/numero\/161"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/seccion?post=288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}