{"id":291,"date":"2026-10-06T19:00:24","date_gmt":"2026-10-06T22:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=291"},"modified":"2026-10-23T17:26:18","modified_gmt":"2026-10-23T20:26:18","slug":"del-malestar-en-la-cultura-al-malestar-en-la-era-digital","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/del-malestar-en-la-cultura-al-malestar-en-la-era-digital\/","title":{"rendered":"Del malestar en la cultura al malestar en la era digital\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1 wp-block-paragraph\"><strong>La reconfiguraci\u00f3n del malestar: \u00bfde la renuncia al exceso?&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\">Cuando Sigmund Freud public\u00f3 en 1930 <em>El malestar en la cultura,<\/em> situ\u00f3 el origen del&nbsp; sufrimiento humano en una tensi\u00f3n estructural e insalvable entre las exigencias&nbsp; pulsionales del individuo y las demandas restrictivas de la civilizaci\u00f3n. La comunidad&nbsp; para erigirse como espacio seguro frente a la amenaza de la naturaleza y las&nbsp; pulsiones destructivas del semejante exig\u00eda un sacrificio categ\u00f3rico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\">Nos dec\u00eda Freud en un pasaje de su texto:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">&nbsp;\u201c<em>[\u2026]\u2026no puede soslayarse la medida en que la cultura se edifica sobre la renuncia&nbsp; de lo pulsional, el alto grado en que se basa, precisamente, en la no satisfacci\u00f3n&nbsp; (mediante sofocaci\u00f3n, represi\u00f3n, \u00bfo qu\u00e9 otra cosa?) de poderosas pulsiones<\/em> (sic).\u201d\u2014(Freud, 1930).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">El malestar de la modernidad freudiana era el de la inhibici\u00f3n, del s\u00edntoma&nbsp; conversivo, de la neurosis obsesiva. Un malestar provocado por la influencia vigilante&nbsp; de un Supery\u00f3 disciplinar. La ley castraba el goce directo para posibilitar el trabajo sublimatorio y por ende la creaci\u00f3n cultural; las prohibiciones del goce surg\u00edan como&nbsp; ordenadores y organizadores del tejido de la trama social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">En el siglo XXI vivimos insertos en un modo de vida tecno-capitalista que parece&nbsp; haber invertido esa premisa. La cultura ya no le ordena al sujeto que renuncie o&nbsp; posponga la satisfacci\u00f3n pulsional por un fin ulterior sino, muy por el contrario,&nbsp; predominan est\u00edmulos en los que la infoesfera<strong><sup>2<\/sup><\/strong> y el lucro generado por manipular&nbsp; la atenci\u00f3n, operan incitando al consumo ininterrumpidamente, buscando&nbsp; mantenernos hiperconectados y tendientes a satisfacer sin espera, pulsiones de&nbsp; \u00edndole narcisista. El Supery\u00f3 parecer\u00eda estar mutando de juez represor a tirano&nbsp; incitador que exige rendimiento continuo y visibilidad para satisfacer y hacer cumplir&nbsp; las nuevas y actuales exigencias de la cultura. Ya Lacan esbozaba la idea de un&nbsp; supery\u00f3 como mandato de goce y me pregunto si el algoritmo -provocador principal&nbsp; de los est\u00edmulos en la tecno-comunicaci\u00f3n en la que estamos insertos-, se estar\u00eda&nbsp; instalando en alguna zona aleda\u00f1a al mismo como una nueva parte residual de la&nbsp; conciencia moral que otrora ocupaba el <em>deber ser<\/em> (Lacan, 1966).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\">En este sentido y para profundizar nuestra lectura, podr\u00edan asistirnos otros autores&nbsp; que nos acercan algunos aportes respecto de este cambio en el que estamos insertos.&nbsp; Mark Fisher (2016), en <strong><em>Realismo capitalista<\/em><\/strong>, muestra c\u00f3mo la atm\u00f3sfera ideol\u00f3gica&nbsp; actual no solo impide imaginar una alternativa pol\u00edtica o econ\u00f3mica, sino que coloniza&nbsp; la vida ps\u00edquica mediante un imperativo de productividad que devora la interioridad&nbsp; del sujeto.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed un par de citas del autor:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\">\u201c<em>El capitalismo es lo que queda cuando las creencias se han colapsado en el nivel de&nbsp; la elaboraci\u00f3n ritual o simb\u00f3lica, dejando como resto al consumidor-espectador, que&nbsp; camina a tientas entre reliquias y ruinas [&#8230;]<\/em> (Fisher, 2016, p. 26). Fisher retoma,&nbsp; citando adem\u00e1s a Fredric Jameson, la idea de que <em>es m\u00e1s f\u00e1cil imaginar el fin del&nbsp; mundo que el fin del capitalismo<\/em>. (sic).\u201d (Fisher, 2016, p. 22).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\">La idea de que estamos ante una situaci\u00f3n de sobreestimulaci\u00f3n cognitiva -la que&nbsp; ya desarroll\u00e9 en otros trabajos (Venturini, 2023, 2024, 2025, 2026)-, me llev\u00f3 a la&nbsp; lectura de Fisher. Esta sobreestimulaci\u00f3n logra que el espacio mental se vea&nbsp; saturado. Es un estado que fue denominado por Fisher <em>anhedonia reflexiva<\/em> y se&nbsp; refiere a la imposibilidad de experimentar placer fuera de la estimulaci\u00f3n constante&nbsp; propuesta por el sistema, quien se aprovecha de tal circunstancia para privatizar y&nbsp; medicalizar la salud mental aislando al sujeto de la trama pol\u00edtica de su sufrimiento.&nbsp; Parecer\u00eda que el sufrimiento contempor\u00e1neo ya no brota de la insatisfacci\u00f3n por un&nbsp; deseo no realizado o de un sentimiento inconsciente de culpa sino m\u00e1s bien de&nbsp; fuentes nuevas de angustia, de las que enumerar\u00e9 solo algunas: el <em>agotamiento&nbsp; psicosom\u00e1tico<\/em> provocado por el insomnio y las <em>exigencias de rendimiento<\/em> incluyendo&nbsp; la obtenci\u00f3n de la felicidad -convertida en utop\u00eda de cumplimiento obligado-, la&nbsp; <em>anticipaci\u00f3n temerosa<\/em> de quedar <em>desconectado<\/em> o <em>fuera del sistema<\/em> -sobre todo de las&nbsp; redes sociales- y la <em>vivencia de insuficiencia paralizante<\/em> que empuja a una&nbsp; autoexplotaci\u00f3n casi ilimitada y que en algunos casos deriva en depresi\u00f3n, suicidio o&nbsp; autolesiones, especialmente en adolescentes<strong><sup>3<\/sup><\/strong>.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-11 wp-block-paragraph\"><strong>El cuerpo borrado en el contexto de la aceleraci\u00f3n infoesf\u00e9rica&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\">El cambio en la necesidad de uso de tecnolog\u00edas para llevar adelante la vida cotidiana&nbsp; en todos los niveles, especialmente generalizado a posteriori de la pandemia de&nbsp; COVID-19, ha generado uno de los impactos m\u00e1s profundos sobre la subjetividad&nbsp; principalmente en la dimensi\u00f3n del cuerpo y la presencia. En el entorno digital la&nbsp; comunicaci\u00f3n ha dejado de ser un encuentro entre cuerpos tangibles para convertirse&nbsp; en un intercambio de se\u00f1ales filtradas por algoritmos y pantallas. Seguimos&nbsp; comunic\u00e1ndonos, pero de otro modo: se prescinde de la presencia real del cuerpo&nbsp; para actividades de la vida social que antes lo requer\u00edan. Es un cambio cultural con&nbsp; implicancias en la construcci\u00f3n de los v\u00ednculos y del psiquismo del cual estamos&nbsp; reci\u00e9n comenzando a ver sus consecuencias. El COVID-19 fue la puerta autorizada&nbsp; para la invasi\u00f3n tecnol\u00f3gica y la digitalizaci\u00f3n de la vida. Los ni\u00f1os y adolescentes&nbsp; estaban obligados por los adultos a estar horas y horas frente a la pantalla, aunque&nbsp; muchos no quer\u00edan; se estudiaba, se sociabilizaba, se hablaba con la familia, etc., etc., todo se hac\u00eda a trav\u00e9s de esa intermediaci\u00f3n. Al poco tiempo se empez\u00f3 a&nbsp; entender que hab\u00eda que bajar o suprimir las horas de exposici\u00f3n a la pantalla para los&nbsp; ni\u00f1os y adolescentes y hoy es algo que -luego de muchas advertencias que venimos&nbsp; haciendo-, se est\u00e1 estableciendo como una norma en algunas escuelas e incluso&nbsp; estados como Nueva York (4). \u00bfAcaso los ni\u00f1os y adolescentes deber\u00edan entender esta contradicci\u00f3n o simplemente quedaron atrapados en un submundo del cual ya&nbsp; no podr\u00e1n salir sin ayuda?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\">Autores como Franco <em>Bifo<\/em> Berardi ya nos ven\u00edan advirtiendo de estas cuestiones.&nbsp; En <strong><em>Futurismo senescente<\/em><\/strong> escribe:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\">\u201c<em>La tecno-inmersi\u00f3n remplaza el contacto carnal, la conexi\u00f3n remplaza la conjunci\u00f3n&nbsp; entre cuerpos pensantes\u2026(sic)\u201d<\/em> (Berardi, 2025, p. 18).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">Mientras la conjunci\u00f3n implica interacci\u00f3n sensible, empat\u00eda corporal, lectura del&nbsp; cuerpo del otro en su singularidad, la conexi\u00f3n exige el formateo de los enunciados&nbsp; seg\u00fan la sintaxis del c\u00f3digo algor\u00edtmico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\">Agrega Berardi:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\">\u201c<em>En la era de las relaciones inmateriales domina una desensibilizaci\u00f3n que separa a&nbsp; las mentes, ultraconectadas en circuitos abstractos, de los cuerpos. El tema del&nbsp; erotismo se encuentra en peligro en esta mutaci\u00f3n, porque no hay erotismo sin&nbsp; comprensi\u00f3n abierta del cuerpo del otro.\u201d (sic)<\/em> (Berardi, 2025). Hoy, por ejemplo, en una fiesta los adolescentes est\u00e1n juntos, pero no se hablan, se mandan mensajes&nbsp;desde el celular, pueden recibir una carcajada gigante por emoji sin siquiera esbozar&nbsp; una sonrisa en la cara, parecer\u00eda que vamos hacia un mutismo visible como en una pel\u00edcula de Chaplin, el lenguaje reemplazado por emojis imposibles de escucharse y&nbsp; hacer sentir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">Para Berardi, estamos sometidos a sobreestimulaciones. Se produce una saturaci\u00f3n&nbsp; ps\u00edquica que impide elaborar afectivamente lo que sucede. El sistema nervioso entra&nbsp; en un r\u00e9gimen de p\u00e1nico y desafecci\u00f3n donde la empat\u00eda -que requiere lentitud y&nbsp; presencia f\u00edsica- es reemplazada por el cinismo o el autismo hiperconectado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\">Estos planteos tienen repercusiones directas en la cl\u00ednica. La mediaci\u00f3n digital al&nbsp; prescindir del cuerpo parecer\u00eda eliminar la distancia simb\u00f3lica necesaria para que&nbsp; emerja el deseo de la manera como suced\u00eda antes. Al proponer una inmediatez casi&nbsp; transparente y dar respuestas espec\u00edficas o un\u00edvocas, la falta se colma de forma&nbsp; instant\u00e1nea mediante objetos virtuales o validaci\u00f3n en redes. Entonces, \u00bfqu\u00e9&nbsp; psiquismo estamos observando?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\">El psicoan\u00e1lisis siempre defendi\u00f3 el respeto de los tiempos ps\u00edquicos de cada sujeto,&nbsp; revalorizando un v\u00ednculo que permita expresar la singularidad priorizando la&nbsp; transferencia y atendiendo pausas, tono, prosodia, fallas en el decir. El universo digital&nbsp; no aloja ese vac\u00edo ni las angustias: los satura con informaci\u00f3n hiperestimulante&nbsp; incluso utilizando la IA como consulta psicol\u00f3gica.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\">En el trabajo con ni\u00f1os y adolescentes desde hace alg\u00fan tiempo vengo observando que el deseo estar\u00eda virando del contacto con el otro -presencia corporal- hacia la&nbsp; pantalla en un modo que no pod\u00edamos prever hace apenas veinticinco a\u00f1os atr\u00e1s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\">Algunos j\u00f3venes evitan el contacto corporal con un par o las salidas que lo impliquen&nbsp; corporalmente y eso no les genera conflicto ps\u00edquico alguno; remite a una elecci\u00f3n&nbsp; sin conexi\u00f3n f\u00edsica porque en la mayor\u00eda de esos casos no hay inscripciones que&nbsp; sustenten esos deseos. Esto merecer\u00eda m\u00e1s desarrollo en otro trabajo, pero estamos&nbsp; a la vez ante dos cuestiones concatenadas y a abordar: por una parte, la no&nbsp; inscripci\u00f3n y por la otra, el exceso. Lo digo brevemente: el exceso de est\u00edmulos&nbsp; (saturaci\u00f3n) lleva a fallas en la inscripci\u00f3n o directamente a la no inscripci\u00f3n de las&nbsp; vivencias de los sujetos. Parecer\u00eda que las vivencias o no se inscriben o se inscriben&nbsp; con fallas. En los casos que no se inscriben l\u00f3gicamente no se generan bordes registrables para el Yo, y los sujetos muestran notables dificultades a nivel&nbsp; preconsciente en los modos nominativos de la corporalidad -de all\u00ed el notable ascenso&nbsp; en la frecuencia de aparici\u00f3n de conductas actuadoras en algunos casos (autolesiones, Trastornos de la Conducta Alimentaria, intoxicaciones alcoh\u00f3licas,&nbsp; suicidio, etc.)-. Para los casos en los que se inscriben con fallas -o sea, de manera&nbsp; filtrada por las pantallas-, lo que se suele observar en la cl\u00ednica es que las&nbsp; complicaciones a nivel preconsciente operan m\u00e1s bien en el nivel de los&nbsp; malentendidos, de las interpretaciones err\u00f3neas y literales de lo vincular sin&nbsp; mediaci\u00f3n alguna del pensamiento cr\u00edtico, superados por la necesidad no pensada&nbsp; de dar una respuesta inmediata al otro; lo que suele generar importantes conflictos&nbsp; vinculares debido a que el Yo se relaciona desde otra lectura del otro.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\">Al revisar mi experiencia cl\u00ednica con adolescentes y adultos j\u00f3venes, siempre vuelvo&nbsp; a Freud y dado lo que estamos observando pienso que el malestar actual no se da&nbsp; tanto por la insatisfacci\u00f3n de un deseo que la cultura regula o impide sino que la&nbsp; cultura actual -intermediada por las redes- incentiva y sobreexige el contacto de los&nbsp; cuerpos, a la vez que parad\u00f3jicamente siembra contextos para la evitaci\u00f3n de ese&nbsp; contacto generando reacciones complejas que se diferencian notablemente de la&nbsp; \u00e9poca freudiana. En la cl\u00ednica actual reconozco al menos tres tipos de reacciones:&nbsp; 1.la adaptaci\u00f3n sumisa a esa exigencia, sin mediar pensamiento cr\u00edtico ni s\u00edntoma,&nbsp; porque no hay un regulador interno que anuncie conflicto (el sujeto se somete a los&nbsp; mandatos actuales); 2. la evitaci\u00f3n f\u00f3bica, por ej.: el joven sabe que algo se pierde en&nbsp; una salida con pares pero prefiere prescindir de ello por temor a las consecuencias:&nbsp; frustraci\u00f3n por el contacto\/no contacto con el otro -en estos casos vemos la presencia&nbsp; de inscripciones y conflictos trabajables en el consultorio-; y 3. el rechazo total, donde&nbsp; la necesidad de contacto ni siquiera est\u00e1 registrada como tal, sino que aparece a la&nbsp; conciencia como un objeto elegible y descartable, al modo de un reel de YouTube. (Todo esto ser\u00e1 desarrollado de manera m\u00e1s amplia en posteriores trabajos).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24 wp-block-paragraph\"><strong>Redes de informaci\u00f3n, algoritmos y alienaci\u00f3n cognitiva&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\"><strong>&nbsp;<\/strong>Seg\u00fan algunos autores, la aceleraci\u00f3n de los flujos comunicacionales no es casual&nbsp; y parecer\u00eda responder a una ingenier\u00eda dise\u00f1ada para capturar la subjetividad. En&nbsp; <strong>Nexus<\/strong>, Yuval Noah Harari (2024) desarma la ilusi\u00f3n liberal de que m\u00e1s datos generan&nbsp; autom\u00e1ticamente sociedades m\u00e1s informadas o democr\u00e1ticas. Muestra que las redes&nbsp; de informaci\u00f3n han funcionado a lo largo de la historia, como ordenadores sociales antes que como buscadores neutros de la verdad, y advierte que la IA marca un&nbsp; quiebre sin precedentes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed una cita de Harari:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph\">\u201c<em>A diferencia de la imprenta o el tel\u00e9grafo, la inteligencia artificial no es una&nbsp; herramienta que transmite las ideas humanas; es un agente aut\u00f3nomo capaz de crear&nbsp; ideas, tomar decisiones y manipular la conversaci\u00f3n social por s\u00ed misma [&#8230;] las&nbsp; emociones m\u00e1s eficientes para capturar la atenci\u00f3n humana son la indignaci\u00f3n y el&nbsp; miedo<\/em>\u2026(sic)\u201d\u2014 (Harari, 2024, pp. 15-22).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph\">Las comunicaciones digitalizadas se han transformado en un filtro de la vida&nbsp; cotidiana. Estamos ante un sistema de poder que ha dise\u00f1ado un modelo para&nbsp; encauzar la rabia y el p\u00e1nico con el objetivo de maximizar el <em>engagement<\/em><strong>5<\/strong> de los&nbsp; sujetos y promover una fragmentaci\u00f3n deliberada del tejido social a trav\u00e9s de los&nbsp; algoritmos. Prueba de ello es el reciente acuerdo legal de Meta (due\u00f1a de Instagram,&nbsp; Facebook y WhatsApp) con varios estados de Estados Unidos en las que la empresa se compromete a pagar millonarias indemnizaciones para que no se investigue a&nbsp; fondo el uso de algoritmos que habr\u00edan generado conductas adictivas en ni\u00f1os y&nbsp; adolescentes. Seg\u00fan consta en las noticias, la empresa habr\u00eda perfeccionado&nbsp; caracter\u00edsticas psicol\u00f3gicamente manipuladoras -desplazamiento infinito, alertas&nbsp; constantes, botones de <em>me gusta<\/em> para maximizar el tiempo de uso juvenil-, con&nbsp; consecuencias (documentadas) en la aparici\u00f3n de cuadros de depresi\u00f3n, ansiedad,&nbsp; trastornos alimenticios y autolesiones (ANRED, 2025).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph\">Entramos en la era digital y eso marca un cambio sin precedentes con respecto a la&nbsp; modernidad freudiana y el malestar que \u00e9l detect\u00f3 en aquella cultura no tan lejana,&nbsp; por cierto. Nuestra actual cultura estar\u00eda produciendo un grado cada vez m\u00e1s elevado&nbsp; de casos de alienaci\u00f3n cognitiva. Los algoritmos no se estar\u00edan limitando \u00fanicamente&nbsp; al reordenamiento de los modos de trabajo en las empresas, sino que tambi\u00e9n&nbsp; estar\u00edan buscando monetizar las pasiones oscuras y la fragilidad narcisista de los&nbsp; sujetos. La interacci\u00f3n en redes suele fomentar una hiperproducci\u00f3n de proyecciones e identificaciones masivas con consecuencias al interior del aparato ps\u00edquico. Y en esta l\u00ednea de pensamiento encontramos algunas diferencias sin precedentes, respecto de la \u00e9poca freudiana. Podr\u00edamos mencionar muchos cambios, uno de los&nbsp; m\u00e1s notorios se viene dando en la funci\u00f3n y uso de la palabra. Antes la palabra cumpl\u00eda m\u00faltiples funciones entre ellas las de nominaci\u00f3n, clasificaci\u00f3n,&nbsp; reconocimiento intelectual y afectivo, mediaci\u00f3n, entendimiento, etc., pero sobre todo&nbsp; de ordenador dentro del lenguaje y en particular dentro de la lengua. La palabra en el&nbsp; contexto actual de las redes se puede transformar en un elemento sin un sentido&nbsp; apropiable e inteligible dentro del contexto del lenguaje y la lengua y est\u00e1 generando&nbsp; un sinn\u00famero de malentendidos, paradojas y situaciones alienantes. Por ejemplo, podr\u00eda dirigirse al semejante para despojarlo de su alteridad y reducirlo a enemigo o transformarlo en blanco de cancelaci\u00f3n, tal como sucede habitualmente en redes sociales como X (antes Twitter). Esto claramente tiene consecuencias ps\u00edquicas que&nbsp; merecen un mayor desarrollo en otro trabajo, aunque sin dudas, el tipo de&nbsp; funcionamiento actual de la palabra en el contexto de nuestra cultura est\u00e1 torn\u00e1ndose&nbsp; m\u00e1s alienante que nunca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph\"><strong>Crueldad y descomposici\u00f3n del lazo social \u00bfsignos de \u00e9poca?&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31 wp-block-paragraph\">Vivimos en un sistema que nos induce a la hiperconexi\u00f3n y que parad\u00f3jicamente,&nbsp; nos a\u00edsla. Un sistema que por su mismo desarrollo permite la proliferaci\u00f3n de nuevas&nbsp; formas de crueldad, algunas evidentes y otras silenciosas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-32 wp-block-paragraph\">Yago Franco (2025) nos dice: <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-33 wp-block-paragraph\"><em>\u201cParto de la idea de que la Historia no est\u00e1 plenamente determinada y que en sus&nbsp; puntos de indeterminaci\u00f3n es de los cuales pueden surgir alteraciones que dan lugar&nbsp; a lo nuevo, que produce a la vez nuevas determinaciones.\u201d (sic).<\/em> (Franco, 2025,&nbsp; Ultraderechas y Lovecraft).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-34 wp-block-paragraph\">Con este planteo nos est\u00e1 invitando a ver que las transformaciones en el tejido social&nbsp; llevan entre otras cuestiones, a nuevas formas de crueldad y que el origen de \u00e9stas&nbsp; se sit\u00faa en los extremos de la l\u00f3gica autoer\u00f3tica del psiquismo. En su art\u00edculo&nbsp; <strong><em>Insignificancia y cl\u00ednica<\/em><\/strong>: el paradigma borderline (Franco, 2016), nos dice:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-35 wp-block-paragraph\"><em>\u201c[\u2026]\u2026\u00a8: lo que caracteriza a esta \u00e9poca es la presencia \u2013 no exclusiva, obviamente de lo autoer\u00f3tico como modo de satisfacci\u00f3n pulsional, que ignora la presencia del&nbsp; otro como tal.\u201d Lo autoer\u00f3tico se manifiesta en un arco que en un extremo tiene al&nbsp; retraimiento y la autosatisfacci\u00f3n tal como puede apreciarse en la cl\u00ednica -no&nbsp; solamente en las psicosis, las adicciones, las anorexias y bulimias, etc. sino tambi\u00e9n&nbsp; en la prevalencia del acto, la descatectizaci\u00f3n, la depresi\u00f3n vac\u00eda, lo psicosom\u00e1tico,&nbsp; las adicciones. En el otro extremo del arco encontramos la consideraci\u00f3n y el&nbsp; tratamiento del objeto como algo indiferenciado que tambi\u00e9n puede ser desechado,&nbsp; objeto de la pulsi\u00f3n de muerte, tal como puede apreciarse en la xenofobia, el&nbsp; femicidio, la esclavizaci\u00f3n laboral, la trata de personas, el abuso sexual infantil, etc.&nbsp; Estas cuestiones se alimentan, encuentran apoyo y dan expresi\u00f3n, a un modo de ser&nbsp; del psiquismo humano. Modo de ser que no las explican ni las causan: las alimentan,&nbsp; al estar en alianza y conjunci\u00f3n con determinaciones sociales.\u201d (sic<\/em>). (Franco, 2016)&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-36 wp-block-paragraph\">Esta crueldad no es exclusiva del presente. Carlos Guzzetti (2026), en un art\u00edculo&nbsp; de esta misma revista, menciona, entre muchas otras cuestiones, que las religiones&nbsp; llegaron a <em>extremos de fanatismo y crueldad hacia lo Otro (sic),<\/em> (Guzzetti, 2026) y&nbsp; se\u00f1ala que:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-37 wp-block-paragraph\">\u201c<em>en los a\u00f1os 90 la guerra del Golfo inaugur\u00f3 la transmisi\u00f3n en tiempo real, el&nbsp; espect\u00e1culo en vivo de la destrucci\u00f3n y la muerte. Pod\u00eda verse en cualquier rinc\u00f3n del&nbsp; planeta lo que suced\u00eda all\u00e1 lejos, reduciendo el padecimiento de miles de personas a&nbsp; un show televisivo, que alimentaba las pulsiones m\u00e1s oscuras que habitan a toda&nbsp; persona.\u201d (sic).<\/em> (Guzzetti, 2026).&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-38 wp-block-paragraph\">La crueldad no nace entonces con la conectividad digital. Lo que cada \u00e9poca aporta&nbsp; es el dispositivo que la vehiculiza: la pr\u00e9dica religiosa, la pantalla televisiva, hoy la red&nbsp; social, sin que la pulsi\u00f3n que la sostiene var\u00ede demasiado en su naturaleza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-39 wp-block-paragraph\">Vehiculizada y multiplicada por los entornos digitales, la crueldad funciona como&nbsp; aglutinador de masa, similar al que describi\u00f3 Freud en 1921 aunque sin la promesa&nbsp;de un ideal igualitario o solidario. Parecer\u00eda que hoy el Ideal del Yo se estar\u00eda&nbsp; reemplazando con un objeto indiferenciado disponible para el descarte pulsional, tal&nbsp; como lo menciona Franco.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40 wp-block-paragraph\">\u00bfAdmite este lazo alguna recomposici\u00f3n? Para Carlos Guzzetti no habr\u00eda una&nbsp; respuesta colectiva sino una apuesta cl\u00ednica puntual: la conversaci\u00f3n anal\u00edtica como&nbsp; resistencia a la \u201c<em>devastaci\u00f3n ps\u00edquica que el mundo produce\u201d<\/em> (sic) (Guzzetti, 2026).&nbsp; No se tratar\u00eda de restaurar el lazo social en su magnitud perdida sino de sostener,&nbsp; uno por uno, en el dispositivo anal\u00edtico, un espacio <em>permeable<\/em> donde ese lazo pueda&nbsp; tramitarse todav\u00eda (Guzzetti, 2026): \u201c<em>un refugio, no un b\u00fanker que a\u00edsla sino apenas&nbsp; una choza de ramas algo permeable\u201d<\/em> (sic) frente al <em>ruido<\/em> de la \u00e9poca.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-41 wp-block-paragraph\">Hoy las formas solapadas de crueldad me parecen las m\u00e1s complejas de analizar&nbsp; en funci\u00f3n de c\u00f3mo est\u00e1n desarmando paulatina y progresivamente, el lazo social.&nbsp; En determinados videojuegos y dentro de plataformas espec\u00edficas como, por ejemplo:&nbsp; Five Nights at Freddy&#8217;s -juego- dentro de -la plataforma- Roblox, veo modos de&nbsp; crueldad y descarte objetal al modo autoer\u00f3tico antes mencionado, que van&nbsp; introduciendo a nuestros ni\u00f1os -de una manera aparentemente inocente-, en la&nbsp; desestimaci\u00f3n, en el descarte, del otro, sin mediar una cualidad afectiva intr\u00ednseca o&nbsp; si la hay es de tinte s\u00e1dico. La naturalizaci\u00f3n de la crueldad como modo de descarte&nbsp; del otro es lo que me preocupa ya que, entre otras cuestiones, dificulta y complejiza la construcci\u00f3n del entramado del lazo social.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-42 wp-block-paragraph\"><strong>La p\u00e9rdida de la experiencia y la pregunta por el futuro&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43 wp-block-paragraph\"><strong>&nbsp;<\/strong>Vale la pena retomar la lectura de Walter Benjamin (1940\/1989) sobre la&nbsp; temporalidad. En sus <strong>Tesis sobre la filosof\u00eda de la historia<\/strong> critic\u00f3 la concepci\u00f3n de&nbsp; un tiempo homog\u00e9neo y vac\u00edo dedicado al progreso lineal. En la novena tesis, sobre&nbsp; el Angelus Novus de Klee, escribi\u00f3:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-44 wp-block-paragraph\">\u201c<em>[\u2026] Ha vuelto el rostro hacia el pasado. Donde a nosotros se nos manifiesta una&nbsp; cadena de datos, \u00e9l ve una sola cat\u00e1strofe que acumula sin cesar ruina sobre ruina,&nbsp; arroj\u00e1ndola a sus pies [.<\/em>..] Este hurac\u00e1n lo empuja irrefrenablemente hacia el futuro,&nbsp; al cual da la espalda <em>[&#8230;] Ese hurac\u00e1n es lo que nosotros llamamos progreso<\/em>\u2026\u201d (sic)&nbsp; (Benjamin, 1940\/1989).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-45 wp-block-paragraph\">En la era digital ese hurac\u00e1n se ha vuelto avalancha de datos y notificaciones que&nbsp; interfieren la experiencia (Erfahrung). El mundo digital nos mete en una sucesi\u00f3n de&nbsp; instantes inconexos que no tienden a sedimentarse en recuerdos y por ende en&nbsp; transmisi\u00f3n hist\u00f3rica. Por ello tanto la experiencia como la palabra, se vuelven objetos&nbsp; de estudio para evaluar estos cambios culturales. De la palabra algo hemos dicho&nbsp; antes, en cuanto a la experiencia podemos observar una situaci\u00f3n de complejidad&nbsp; que parece una serie que va, en un extremo, de la supra valoraci\u00f3n de <em>vivir&nbsp; experiencias<\/em> -aut\u00e9nticas, fuertes, incre\u00edbles, \u00fanicas, etc., etc.- hiper propuestas por&nbsp; los algoritmos-, a en el medio de la serie la evitaci\u00f3n: <em>evitar experiencias posiblemente&nbsp; traum\u00e1ticas<\/em> y en la otra punta de la serie <em>el no registro de las necesidades de vivenciar&nbsp; experiencias<\/em> como la sexualidad. Basta con revisar reels en Instagram, YouTube,&nbsp; TikTok o X para descubrir este cat\u00e1logo que proponen los algoritmos adaptando cada propuesta a un deseo y a la vez construyendo <em>modos de deseo<\/em> o <em>modos de no&nbsp; inscripci\u00f3n<\/em>. Hoy las vivencias no se fijan, duran 24 hs o sea lo que dura una historia en redes sociales esfum\u00e1ndose para siempre. Se vive el momento, se muestra y&nbsp; luego se borra, el pasado no genera una inscripci\u00f3n en la que se pueda asentar un&nbsp; proyecto futuro.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46 wp-block-paragraph\">Esto correlaciona con lo que Berardi (2022) llama en <strong>El tercer Inconsciente<\/strong><em>,<\/em> la&nbsp; <em>extinci\u00f3n del futuro.<\/em> No solo plantea un colapso ecol\u00f3gico o pol\u00edtico sino la&nbsp; imposibilidad ps\u00edquica de desear m\u00e1s all\u00e1 del presente inmediato. Dice:&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-47 wp-block-paragraph\">\u201c<em>Cuando el futuro se revela no como una promesa de desarrollo, sino como la&nbsp; inminencia del desastre, el inconsciente colectivo reacciona mediante la&nbsp; psicodeflaci\u00f3n: un repliegue de la energ\u00eda libidinal y la paralizaci\u00f3n del deseo\u201d<\/em> (sic).&nbsp; (Berardi, 2022).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-48 wp-block-paragraph\">Veo dos propuestas complejas en nuestra cultura: 1. que las experiencias sean&nbsp; manipuladas por el algoritmo y nos lleven a inscripciones espec\u00edficas de destituci\u00f3n&nbsp; del otro y destrucci\u00f3n del tejido social o 2. que por influencia de los algoritmos&nbsp; desistamos de tener ciertas experiencias y sin experiencia no hay inscripci\u00f3n posible.&nbsp; En ambos casos tal como se advierte, hay un peligro para la construcci\u00f3n de un futuro.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><strong>La pr\u00e1ctica cl\u00ednica en este contexto&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-49 wp-block-paragraph\">El tr\u00e1nsito del malestar en la cultura de la \u00e9poca freudiana al malestar actual en la&nbsp; era digital, no se tratar\u00eda entonces \u00fanicamente de una variaci\u00f3n cuantitativa de las&nbsp; demandas de la \u00e9poca sino m\u00e1s bien de una reconfiguraci\u00f3n cualitativa de las bases&nbsp; de la subjetivaci\u00f3n que lo generan. Si el psicoan\u00e1lisis surgi\u00f3 en su \u00e9poca para&nbsp; responder al sufrimiento por exceso de norma y represi\u00f3n, la cl\u00ednica de hoy enfrenta&nbsp; un desaf\u00edo diferente frente el sufrimiento provocado por la prevalencia de los exceso de: informaci\u00f3n, rendimiento, visibilidad, conectividad, consumo, pornograf\u00eda, etc.,&nbsp; etc.; pero tambi\u00e9n por la prevalencia de la falta de: inscripci\u00f3n, deseo, experiencia,&nbsp; etc., etc. Este modelo de vida desconecta los cuerpos, desintegra el lazo social y&nbsp; como vengo advirtiendo en trabajos anteriores, afecta la cognici\u00f3n en las funciones&nbsp; de percepci\u00f3n, atenci\u00f3n y memoria de un modo complejo e in\u00e9dito. (Venturini, 2023,&nbsp; 2024, 2025, 2026).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-50 wp-block-paragraph\">Frente al avance de los modelos algor\u00edtmicos que pretenden estandarizar el&nbsp; psiquismo -la IA es una muestra clara de esto- y a las ofertas que comercializan el&nbsp; odio y la crueldad -las redes sociales son otra muestra de ello-, el dispositivo anal\u00edtico&nbsp; a\u00fan mantiene su vigencia \u00e9tica y terap\u00e9utica. El sost\u00e9n de la palabra y la b\u00fasqueda&nbsp; constructiva de la singularidad de cada sujeto es un enclave de resistencia ante la&nbsp; tiran\u00eda de la inmediatez.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-51 wp-block-paragraph\">Hoy el analista enfrenta un desaf\u00edo enorme. El malestar actual es nuevo, dif\u00edcil de&nbsp; leer e identificar. Es un malestar que por momentos nos dificulta ofrecer un encuadre&nbsp; adecuado en un contexto tan cambiante en el que los pacientes adolecen de males&nbsp; para los que no fuimos formados. Es una incomodidad solapada en el que la influencia&nbsp; de lo no inscripto, aun as\u00ed, opera en el sujeto, generando consecuencias que llevan al acting out, al suicidio y las autolesiones en quien la padece. Es un malestar en el&nbsp; que la naturalizaci\u00f3n de ciertos modos de vinculaci\u00f3n propuestos y\/o impuestos por&nbsp; la infosfera a trav\u00e9s de la tecnolog\u00eda, se incorporan a nuestra vida cotidiana mutando&nbsp; nuestras formas de percibir, atender y memorizar. (Venturini, 2025 y 2026).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-52 wp-block-paragraph\">El encuadre es un desaf\u00edo. \u00bfQu\u00e9 lugar hay hoy en nuestro trabajo terap\u00e9utico, para&nbsp; la vacilaci\u00f3n, la falla, el silencio, la falta, los sue\u00f1os, cuando los pacientes llegan y nos&nbsp; cuentan literalmente c\u00f3mo les fue en la semana? \u00bfC\u00f3mo hacer para que en un futuro&nbsp; muy cercano los s\u00edntomas no sean le\u00eddos como errores del sistema? \u00bfC\u00f3mo hacer&nbsp; para que mantengan su lugar como condici\u00f3n de posibilidad para que emerja el deseo&nbsp; inconsciente?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-53 wp-block-paragraph\">El malestar de nuestra cultura no es s\u00f3lo causado por lo digital, estamos ante un&nbsp; modo traum\u00e1tico de vida en el que se hace necesario y urgente alojar la fragilidad y&nbsp; la alteridad de cada paciente, pero tambi\u00e9n ayudarlo a descubrir los modos solapados&nbsp; de la crueldad que imperan en esta \u00e9poca. El desaf\u00edo es lograr un espacio de an\u00e1lisis&nbsp; en el sentido m\u00e1s freudiano posible del t\u00e9rmino, pero <em>aggiornado<\/em> a la \u00e9poca actual&nbsp; donde se hace necesario otorgar alojamiento y sost\u00e9n afectivo, propender a la construcci\u00f3n y al pensamiento cr\u00edtico y fomentar una toma de conciencia de los&nbsp; diversos modos de subjetivaci\u00f3n que est\u00e1n en juego.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-54 wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-55 wp-block-paragraph\"><sup>1 Diego Venturini, diegocventurini@gmail.com, +54 11 4470 2787<\/sup>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-56 wp-block-paragraph\"><sup>2 El primer uso documentado de infosfera o &#8220;infosphere&#8221; en ingl\u00e9s fue en 1971, en&nbsp; una rese\u00f1a de R.Z. Sheppard para la revista Time: &#8220;En la misma forma en que un pez&nbsp; no puede conceptualizar el agua o las aves el aire, el hombre apenas entiende su&nbsp; infoesfera, esa envolvente capa de esmog electr\u00f3nico y tipogr\u00e1fico compuesto de&nbsp; clich\u00e9s del periodismo, entretenimiento, publicidad y gobierno&#8221;.&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-57 wp-block-paragraph\"><sup>3 Sobre el suicidio adolescente en nuestro pa\u00eds surgieron recientemente datos&nbsp; alarmantes debido a su notable aumento en un corto per\u00edodo de tiempo.&nbsp; https:\/\/www.unicef.org\/argentina\/comunicados-prensa\/suicidio-adolescencia<\/sup> <sup>https:\/\/www.unicef.org\/argentina\/media\/6326\/file\/Suicidio_adolescencia.pdf&nbsp;<\/sup>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-58 wp-block-paragraph\"><sup>Suicidios en Argentina: alcanzaron un r\u00e9cord en 2025 y son la principal causa de&nbsp; muerte en j\u00f3venes. https:\/\/www.perfil.com\/noticias\/sociedad\/suicidios-en-argentina alcanzaron-un-record-en-2025-y-son-la-principal-causa-de-muerte-en-jovenes.phtml&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59 wp-block-paragraph\"><sup>4 Nueva York prohibir\u00e1 el uso de inteligencia artificial en escuelas primarias e&nbsp; intermedias. https:\/\/www.infobae.com\/america\/the-new-york times\/2026\/09\/02\/nueva-york-prohibira-el-uso-de-inteligencia-artificial-en-escuelas primarias-e-intermedias\/&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-60 wp-block-paragraph\"><sup>5 El engagement en redes sociales es el grado de compromiso, conexi\u00f3n emocional&nbsp; e interacci\u00f3n que una audiencia tiene con el contenido y la cuenta de una marca.&nbsp;<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[4],"class_list":["post-291","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-nuestros-invitados"],"acf":{"numero_de_revista":[161],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"En el siguiente trabajo el autor nos lleva a reflexionar acerca de los cambios de la sociedad desde  la \u00e9poca freudiana hasta nuestros d\u00edas...","copete":"En el siguiente trabajo el autor nos lleva a reflexionar acerca de los cambios de la sociedad desde  la \u00e9poca freudiana hasta nuestros d\u00edas. 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