{"id":295,"date":"2026-10-09T16:49:24","date_gmt":"2026-10-09T19:49:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=295"},"modified":"2026-10-23T17:25:34","modified_gmt":"2026-10-23T20:25:34","slug":"epoca-subjetividad-y-clinica-los-eloi-y-morlock-de-h-g-wells-en-la-trama-de-2026","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/epoca-subjetividad-y-clinica-los-eloi-y-morlock-de-h-g-wells-en-la-trama-de-2026\/","title":{"rendered":"\u00c9poca, subjetividad y cl\u00ednica. Los Eloi y Morlock de H.G.Wells en la trama de 2026"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\">\u00abPero, para m\u00ed, el porvenir aparece a\u00fan oscuro y vac\u00edo; es una gran ignorancia, iluminada en algunos sitios casuales por el recuerdo de su relato. Y tengo, para consuelo m\u00edo, dos extra\u00f1as flores blancas \u2014encogidas ahora, ennegrecidas, aplastadas y fr\u00e1giles\u2014 para atestiguar que, aun cuando la inteligencia y la fuerza hab\u00edan desaparecido, la gratitud y una mutua ternura a\u00fan se alojaban en el coraz\u00f3n del hombre.\u00bb\u2014 Wells, H. G. (1895\/2000). <em>La m\u00e1quina del tiempo.<\/em> Alianza Editorial. (p. 118)<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2\">Un viaje de 1895 al a\u00f1o 802.701<\/h4>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\">La escena se inicia en Londres, en la casa de un cient\u00edfico. El lugar, con el fuego encendido y mullidos sillones, albergaba \u2014seg\u00fan Wells\u2014 \u00abesa sibar\u00edtica atm\u00f3sfera de sobremesa, cuando los pensamientos vuelan gr\u00e1ciles, libres de las trabas de la exactitud\u00bb (Wells, 1895\/2000, p. 3). El anfitri\u00f3n, con rostro animado y ojos fulgurantes, expone a sus amigos teor\u00edas sobre la dimensi\u00f3n del tiempo; cuestiona con fundamentos la f\u00edsica y la geometr\u00eda que les han ense\u00f1ado y, con aire misterioso, les muestra una miniatura que dice es el prototipo de su extraordinario invento: la m\u00e1quina del tiempo. Toma la mano del invitado m\u00e1s incr\u00e9dulo de sus teor\u00edas \u2014adem\u00e1s psic\u00f3logo\u2014 y, con el dedo, le hace mover una palanca; inmediatamente el peque\u00f1o objeto se desvanece. Sin que superaran el estupor, los lleva a su laboratorio, donde se topan con la aut\u00e9ntica m\u00e1quina del tiempo. Les dice: \u00abMontado en esta m\u00e1quina [\u2026] me propongo explorar el tiempo\u00bb (Wells, 1895\/2000, p. 14), y los invita a su casa para el jueves siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">Esc\u00e9pticos y convencidos de que se trata de una enga\u00f1osa trampa, concurren esa noche. El viajero llega m\u00e1s tarde a la cita, despeinado, sucio y con ropas polvorientas; renquea. Se\u00f1ala una copa, le dan vino e inicia su relato sobre el agitado viaje en su m\u00e1quina y el encuentro con los habitantes del a\u00f1o 802.701.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">\u201cMe impresionaron la belleza y la gracia de aquel ser, aunque me choc\u00f3 tambi\u00e9n su fragilidad indescriptible. Su cara sonrosada me record\u00f3 mucho la clase de belleza de los t\u00edsicos [\u2026]. La ausencia en su expresi\u00f3n de todo signo de miedo me impresion\u00f3 en seguida [\u2026]. Los ojos grandes y apacibles y \u2014esto puede parecer ego\u00edsmo por mi parte\u2014 me imagin\u00e9 entonces que les faltaba cierta parte del inter\u00e9s que hab\u00eda yo esperado encontrar en ellos [\u2026]. No hac\u00edan esfuerzo alguno para comunicarse conmigo, sino que me rodeaban simplemente, sonriendo y hablando entre ellos en suave tono arrullador; inici\u00e9 la conversaci\u00f3n.\u201d, (Wells, 1895\/2000, pp. 27-28)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">Para poder comunicarse les hace gestos y se\u00f1ala objetos. El resultado de ese aprendizaje lo frustra:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\">\u201cMe sent\u00ed un maestro de escuela rodeado de ni\u00f1os; insist\u00ed, y cont\u00e9 con una veintena de nombres sustantivos, por lo menos, a mi disposici\u00f3n; luego llegu\u00e9 a los pronombres demostrativos e incluso al verbo \u00abcomer\u00bb. Pero era una tarea lenta, y aquellos peque\u00f1os seres se cansaron pronto y quisieron huir de mis interrogaciones, por lo cual decid\u00ed, m\u00e1s bien por necesidad, dejar que impartiesen sus lecciones en peque\u00f1as dosis cuando se sintieran inclinados a ello. Y me di cuenta de que ten\u00eda que ser en dosis muy peque\u00f1as, pues jam\u00e1s he visto gente m\u00e1s indolente ni que se cansase con mayor facilidad. (Wells, 1895\/2000, p. 32)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\">El viajero transmit\u00eda con vehemencia la experiencia, sus sensaciones de asombro y desaz\u00f3n. Los invitados, interesados, intentaban asimilar sus palabras. Algunos present\u00edan el discurso de un loco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\">\u201cPronto descubr\u00ed una cosa extra\u00f1a en relaci\u00f3n con mis peque\u00f1os hu\u00e9spedes: su falta de inter\u00e9s. Ven\u00edan a m\u00ed con gritos anhelantes de asombro, como ni\u00f1os; pero cesaban enseguida de examinarme, y se apartaban para ir en pos de alg\u00fan otro juguete. Terminadas la comida y mis tentativas de conversaci\u00f3n, observ\u00e9 por primera vez que casi todos los que me rodeaban al principio se hab\u00edan ido. \u201c(Wells, 1895\/2000, p. 35)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\">\u201cYa saben que he previsto siempre que las gentes del a\u00f1o 802.000 y tantos nos adelantar\u00e1n incre\u00edblemente en conocimientos, arte, en todo. Y, enseguida, uno de ellos me hac\u00eda de repente una pregunta que probaba que su nivel intelectual era el de un ni\u00f1o de cinco a\u00f1os, que me preguntaba en realidad \u00a1si hab\u00eda yo llegado del Sol con la tronada! Lo cual alter\u00f3 la opini\u00f3n que me hab\u00eda formado de ellos por sus vestiduras, sus miembros fr\u00e1giles y ligeros y sus delicadas facciones. Una oleada de desenga\u00f1o cay\u00f3 sobre mi mente. Durante un momento sent\u00ed que hab\u00eda construido la m\u00e1quina del tiempo en vano.\u201d (Wells, 1895\/2000, p. 36)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\">Describe el lugar. Hab\u00eda una enorme esfinge; vio un r\u00edo que advirti\u00f3 era el T\u00e1mesis; observ\u00f3 edificaciones en ruinas que le mostraban el pasado de un mundo sobrecargado de lujos excesivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\">\u201cNo pude encontrar ni m\u00e1quinas ni herramientas de ninguna clase. Sin embargo, aquella gente iba vestida con bellos tejidos [\u2026]. De un modo u otro, tales cosas deb\u00edan ser fabricadas. Y aquella gentecilla no revelaba indicio alguno de tendencia creadora. No hab\u00eda tiendas, ni talleres [\u2026]. Gastaban todo su tiempo en retozar lindamente, en ba\u00f1arse en el r\u00edo, en hacerse el amor de una manera semijuguetona, en comer frutas, y en dormir. No pude ver c\u00f3mo se consegu\u00eda que las cosas siguieran funcionando. \u201c(Wells, 1895\/2000, pp. 42-43)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\">El cient\u00edfico refiere su perplejidad porque parec\u00eda no haber diferencias de g\u00e9nero, y solo una m\u00ednima distancia entre el aspecto de ni\u00f1os y adultos. Tampoco suger\u00eda lazos de amparo o cuidado mutuo entre los Eloi \u2014as\u00ed supo que se llamaba esta especie \u00abhumana\u00bb\u2014.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\">\u201cUno de ellos sufri\u00f3 un calambre, y empez\u00f3 a ser arrastrado por el agua [\u2026]; ninguna criatura hizo el m\u00e1s leve gesto para intentar salvar al peque\u00f1o ser que, gritando d\u00e9bilmente, se estaba ahogando ante sus ojos [\u2026]; me despoj\u00e9 r\u00e1pidamente de la ropa [\u2026], agarr\u00e9 aquella cosa menuda y la puse a salvo en la orilla. Unas ligeras fricciones en sus miembros la reanimaron pronto, y tuve la satisfacci\u00f3n de verla completamente bien antes de separarme de ella. [\u2026] No esper\u00e9 ninguna gratitud de la muchachita. Sin embargo, en esto me equivocaba.\u201d (Wells, 1895\/2000, pp. 51-52)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">Refiere que el episodio hab\u00eda ocurrido por la ma\u00f1ana y que, a la tarde, al reencontrarse con ella, recibi\u00f3 de la joven agradecida dos extra\u00f1as flores blancas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\">Y aqu\u00ed va el spoiler. Saltando cap\u00edtulos: estas bellas criaturas eran alimento de otros habitantes de ese tiempo, los Morlock. Monstruosos, fuertes f\u00edsicamente, casi ciegos e intolerantes a la luz, viv\u00edan bajo tierra en el oscuro inframundo transformado con los siglos en su refugio y h\u00e1bitat. Ten\u00edan maquinarias que ellos manejaban para lograr respirar en esas profundidades. En una complejidad entre lamarckiana y darwiniana \u2014El origen de las especies ya se hab\u00eda publicado el 24 de noviembre de 1859\u2014 Wells hace concluir al cient\u00edfico viajero que la humanidad hab\u00eda mutado y estaba dividida en dos ramas producidas por adaptaciones biol\u00f3gicas entramadas con un \u00e1mbito socioecon\u00f3mico, tecnol\u00f3gico e industrial te\u00f1ido de inequidad social. Los Eloi eran los descendientes transformados de una aristocracia aburrida, inconstante e indiferente que, con menor fuerza f\u00edsica \u2014por no ejercitarla\u2014, hab\u00eda modificado su estructura adapt\u00e1ndose a ese ecosistema. Los Morlock, en cambio, eran los \u00faltimos descendientes de los hiperexplotados servidores, trabajadores sometidos a los designios y caprichos de ese se\u00f1or\u00edo ocioso y de una burgues\u00eda floreciente. Estos seres de la oscuridad sosten\u00edan en su estructura resabios que los impulsaban a realizar trabajos de otra era; mec\u00e1nicamente, vest\u00edan, alimentaban y manten\u00edan a los fr\u00e1giles Eloi. Los Morlock con su canibalismo y dominaci\u00f3n, y los Eloi dependientes como cachorros, mir\u00e1ndose a s\u00ed mismos con desconexi\u00f3n emocional y falta de compasi\u00f3n por el otro: como si se hubieran borrado la cultura y la ternura, como si solo los guardianes de T\u00e1natos se hubieran infiltrado en esa civilizaci\u00f3n, estallando las manifestaciones pulsionales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 del ser y estar de los seres que imagin\u00f3 este escritor nos toca en este cuarto del siglo XXI? \u00bfQu\u00e9 sombras pasadas y futuras se adivinan entre ese grupo en estado de enso\u00f1aci\u00f3n y las subjetividades que se presentan hoy?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">Im\u00e1genes que me recordaban al humano global casi en estado de hipnosis, con su jugueteo en las pantallas de los dispositivos o retozando viendo tanto im\u00e1genes de guerras como la ficci\u00f3n en 3D, videojuegos, apuestas, encerrados en un mundo que impone felicidad a todo precio, sin la percepci\u00f3n del semejante. A veces hipoman\u00edacos; otras, en un supuesto estado zen, remedando a los Eloi. Esta narrativa disociada depositaba en los habitantes subterr\u00e1neos la manipulaci\u00f3n del odio, la ira, la repulsi\u00f3n y la crueldad. Dije manipulaci\u00f3n: podr\u00eda pensar en los Morlock y su inframundo como equivalentes a las complejas Big Tech que, con la IA, GPT, Gemini, TikTok, Claude, el scrolleo constante, el clic-enter autom\u00e1tico, est\u00e1n creando una falaz zona de confort humana que puede corroer \u2014y ya lo est\u00e1 haciendo\u2014 los lazos, los sentidos, la cognici\u00f3n. A\u00edsla, atemoriza y devora. Pero en estas lides las cuestiones son complejas, afortunadamente. Reflexionar sobre las variantes de la complejidad habilita para salir del circuito lineal del bien o el mal, la civilizaci\u00f3n o la barbarie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\">Carlos Weisse propone llamar \u201cuto distop\u00edas\u201d a fen\u00f3menos provocados por los avances tecnol\u00f3gicos que \u201c\u2026 al mismo tiempo que son un adelanto para la humanidad, tienen un efecto dist\u00f3pico sobre una parte de la sociedad\u201d (Rodriguez y Weisse 2023 p. 87)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\">Son m\u00faltiples los paralelismos e interpretaciones de \u00e9pocas \u2014hist\u00f3ricas, ideol\u00f3gicas, tambi\u00e9n de g\u00e9nero (Rodr\u00edguez y Weisse 2023 p. 41)\u2014 realizadas acerca de la obra de Wells.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\">El autor escribe a fines del siglo XIX: Se encontraron semejanzas sociales e innovaciones tecnol\u00f3gicas que, como hoy, impactaron en la poblaci\u00f3n: los cambios en la manufactura, el ordenamiento del tiempo y la cotidianeidad que devino con la revoluci\u00f3n industrial, ya en marcha desde el siglo XVIII. La mirada hacia el ser humano occidental se iba transformando. Aparece el burgu\u00e9s de las ciudades; el poder se seculariza. Se plantea el debate creacionismo versus evoluci\u00f3n. Crec\u00edan las artes, la literatura, las ciencias. Se expand\u00edan las ciudades, los saberes, los inventos, las riquezas concentradas y, con esto, la explotaci\u00f3n, la pobreza y los movimientos sociales. En 1867, Karl Marx publica El capital. Obviamente, las significaciones acerca del tiempo y los espacios eran muy diferentes al v\u00e9rtigo y la inconmensurabilidad presentes hoy, y as\u00ed tambi\u00e9n las subjetividades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n en la noche del 23 al 24 de julio de 1895 Freud sue\u00f1a su sue\u00f1o: el sue\u00f1o de la inyecci\u00f3n de Irma, sue\u00f1o inaugural del psicoan\u00e1lisis, haciendo tambalear las certezas sobre la voluntad consciente que regir\u00eda el sentido de los actos, la percepci\u00f3n de la realidad capturada por el lenguaje y las figuraciones sobre los destinos del deseo. El pensamiento del psicoan\u00e1lisis sobre la historia singular, el s\u00edntoma y el suceder posible de las vidas humanas se desarroll\u00f3 te\u00f3ricamente cada vez m\u00e1s, aportando las inevitables e inesperadas interconexiones entre la subjetividad, el otro y la cultura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\">\u201cLa cultura ha de ser defendida contra el individuo, y a esta defensa responden todos sus mandamientos, organizaciones e instituciones, los cuales no tienen tan solo por objeto efectuar una determinada distribuci\u00f3n de los bienes naturales, sino tambi\u00e9n mantenerla e incluso defenderla contra los impulsos hostiles de los hombres, los medios existentes para el dominio de la Naturaleza y la producci\u00f3n de bienes. Las creaciones de los hombres son f\u00e1ciles de destruir, y la ciencia y la t\u00e9cnica por ellos edificada pueden tambi\u00e9n ser utilizadas para su destrucci\u00f3n.\u201d(Freud, 1927\/1992, p. 6)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24 wp-block-paragraph\"><strong>2026<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\">La imaginaci\u00f3n de Wells refleja distop\u00edas en las que ya estar\u00edamos sumergidos. El narrador, valorativamente, las exacerba, tanto para apreciar como para denostar: belleza, gracia, fragilidad, desaparici\u00f3n de la inteligencia y la fuerza, nivel intelectual de un ni\u00f1o de cinco a\u00f1os, ausencia de miedo, falta de inter\u00e9s, ning\u00fan indicio de tendencia creadora. No hab\u00eda m\u00e1quinas ni herramientas; no hab\u00eda tiendas ni talleres; no hab\u00eda se\u00f1ales de lazos: hab\u00eda indiferencia. El viajero encontraba semejanzas entre el aspecto y el comportamiento de adultos y ni\u00f1os. Retomo la descripci\u00f3n inicial de Wells: \u00abGastaban todo su tiempo en retozar lindamente, en ba\u00f1arse en el r\u00edo, en hacerse el amor de una manera semijuguetona, en comer frutas, y en dormir\u00bb (Wells, 1895\/2000, p. 42). Se cansaban de las preguntas; las lecciones deb\u00edan ser dadas en peque\u00f1as dosis; eran indolentes, se aburr\u00edan r\u00e1pidamente; no hab\u00eda cuidados frente al sufrimiento del otro, ni esbozo de solidaridad. Su lenguaje se circunscrib\u00eda a algunos sustantivos y unos pocos adjetivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo describ\u00edan esas criaturas sus sentimientos o la realidad que las rodeaba? En alg\u00fan encuentro, ante una de sus preguntas, el viajero percibe en una de ellas l\u00e1grimas de dolor y miedo: la expresi\u00f3n es a trav\u00e9s del cuerpo; no hay palabras en idioma alguno. Sin embargo, el afecto que despierta en \u00e9l y las flores que recibe son el reflejo de una ternura que a\u00fan habita en ese ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph\">Capacidades cognitivas como la atenci\u00f3n, la memoria y las posibilidades ejecutivas se encontraban disminuidas \u2014no las necesitaban; todo les ven\u00eda dado\u2014. Cada ser se ocupaba de s\u00ed mismo y de pasarla bien. Durante el d\u00eda transitaban por una realidad paralela, en un mundo de divertimento entre un objeto bonito y otro. Al minuto siguiente se dirig\u00edan al est\u00edmulo nuevo. Viv\u00edan inmunes a la memoria, o sin ella; disociados de los riesgos y terrores que los esperaban durante la oscuridad, como en una lucha larvada por sostener ese ed\u00e9n en un quiebre entre la vida y la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph\">Decir fragmentaci\u00f3n, forclusi\u00f3n, negaci\u00f3n, disociaci\u00f3n, anulaci\u00f3n, omnipotencia como defensas; pensar la subjetividad, las instancias del funcionamiento ps\u00edquico, la fusi\u00f3n y separaci\u00f3n de Eros y T\u00e1natos, los ideales, los principios que regir\u00edan a los espec\u00edmenes de esta ficci\u00f3n: ser\u00eda para escribir otra novela. Wells habla de seres futuros que pienso semejan subjetividades del presente. Eloi y Morlock est\u00e1n aqu\u00ed, fusionados en cada sujeto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-29 wp-block-paragraph\"><strong>Entre par\u00e9ntesis<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph\">Para entrar m\u00e1s en 2026: pasan los d\u00edas y, mientras escribo estas ideas, hay un fondo rojo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31 wp-block-paragraph\">Los z\u00f3calos de las noticias me recuerdan ese color: Guerra en Medio Oriente: 30 d\u00edas de caos e incertidumbre global. El Pent\u00e1gono listo para invadir por tierra. La represi\u00f3n a jubilados contin\u00faa mi\u00e9rcoles a mi\u00e9rcoles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-32 wp-block-paragraph\">Y las mismas im\u00e1genes reiteran estallidos, llantos, gritos y muertes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-33 wp-block-paragraph\">Luego vendr\u00e1 una nota deportiva; despu\u00e9s, un movilero sorprendido cuando un joven therian le saca con la boca el micr\u00f3fono y corre saltando como un perrito. Llegan las publicidades de las ofertas del superhipermercado y la astronauta argentina promocionando el \u00faltimo modelo de auto importado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-34 wp-block-paragraph\">Una notificaci\u00f3n \u2014que sale de no se sabe d\u00f3nde\u2014 me avisa, con tono de espect\u00e1culo, sin empat\u00eda, que falleci\u00f3 un m\u00e9dico por inyectarse un anest\u00e9sico sustra\u00eddo de un hospital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-35 wp-block-paragraph\">Leo los porcentajes de pobreza. En una escuela de Santa Fe, un alumno mat\u00f3 a tiros a uno de sus compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-36 wp-block-paragraph\">J\u00f3venes de un colegio marchan pidiendo por el presupuesto universitario. Aqu\u00ed me digo si llevar\u00e1n extra\u00f1as flores blancas como la Eloi de Wells.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-37 wp-block-paragraph\">Pienso que en unos minutos empiezo a atender. De fondo est\u00e1n mi historia, mi vida privada, \u00edntima, y este espacio-tiempo. Paciente y analista coexistiendo dentro de discursos, de \u201cmundos compartidos\u201d (Puget y Wender, 1982) que expresan modalidades y coyunturas de poder que se infiltran en las palabras y los hechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-38 wp-block-paragraph\">\u00bfCu\u00e1les ser\u00edan las inscripciones que tocan mi subjetividad y me implican como analista con la singularidad del analizando? \u00bfQu\u00e9 es lo com\u00fan?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-39 wp-block-paragraph\">El discurso cultural compartido pone l\u00edmites, encuadra las pr\u00e1cticas, los decires, disciplina las costumbres y morales, determina el c\u00f3mo y el cu\u00e1ndo debe circular el deseo de cada quien y cada cual en la sociedad que habita. Son discursos que dictan qu\u00e9 puede ser visible y qu\u00e9 invisibilizado; impregnan la intimidad, la interioridad, el balance vital, el presente y el proyecto. (Macotinsky, 2021)<sup><a href=\"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/entramado-y-epoca-macotinsky.html#nota1\">1<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40 wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed se complejiza el trabajo de este ser-analista. \u00bfQu\u00e9 Morlock y Eloi surgir\u00e1n con las sustancias que organizan cada sesi\u00f3n, con el discurso del analizando que pulsa por expresarse en su singularidad? Las palabras ir\u00e1n dando lugar a sus ritmos de aceleraci\u00f3n o posibilidad de reflexi\u00f3n, su capacidad de transformaci\u00f3n o la tenacidad por no tolerar el lugar de tercero, el convivir con presencias y p\u00e9rdidas, las fisuras de Narciso, el replantearse y duelar ideales, o el j\u00fabilo por encontrar otros caminos con el despliegue de su proyecto identificatorio (Aulagnier, 1977)<sup><a href=\"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/entramado-y-epoca-macotinsky.html#nota2\">2<\/a><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-41 wp-block-paragraph\"><strong>Sobre subjetividad y \u00e9poca<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-42 wp-block-paragraph\">\u201cEn el momento en que la boca encuentra el pecho, encuentra y traga un primer sorbo del mundo. Afecto sentido y cultura est\u00e1n copresentes y son responsables del gusto de estas primeras mol\u00e9culas de leche que toma el infans&#8221;. (Aulagnier, 1977, citada en Sternbach, 2025, p. 10)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43 wp-block-paragraph\">\u201cSi algo define a la condici\u00f3n humana es la situaci\u00f3n de encuentro. En los comienzos de la vida, dicho encuentro se caracteriza por la anticipaci\u00f3n: la oferta de quienes alojan al reci\u00e9n nacido precede a lo que este habr\u00e1 de demandar\u201d. (Sternbach, 2025, p. 10)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-44 wp-block-paragraph\">Cada subjetividad se va produciendo con los ideales, proyecciones y fantas\u00edas que rozan la piel del cr\u00edo humano desde los primeros contactos con ese otro u otros culturalizados. A estos otros que tratan de organizar el caos de est\u00edmulos, de ponerle palabras a sensaciones del adentro y el afuera de ese beb\u00e9, se les hace complicada la tarea, porque en estas mismas figuras primarias que le dan el anclaje a ese nuevo ser no hay armon\u00eda ni coherencia \u00faltima: est\u00e1n atravesadas por su singular devenir pulsional, las refiguraciones, los bordes difusos e inconstantes de la actualidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-45 wp-block-paragraph\">Estamos hablando de subjetividad y psiquismo. El inicio del ser, m\u00e1s ligado a los instintos, a la naturaleza, al organismo en tanto funcionamiento biol\u00f3gico, cuando se torna en la experiencia del nacimiento da lugar al fluir pulsional, al primer tiempo de encuentro con lo humano \u00abtallado\u00bb por la intersubjetividad y la cultura. Cultura, por ende \u00e9poca, subjetividad, psiquismo y desarrollo humano se enlazan y moldean en interinfluencia. Y los avatares culturales se imbrican, se hacen, deshacen y rehacen en este tejido que va desde el nacimiento \u2014el primer contacto piel a piel, la primera experiencia de satisfacci\u00f3n\u2014 pasando por todos los recorridos propios, \u00fanicos e irrepetibles, hasta las innumerables expresiones que se derivan de los destinos pulsionales, donde, en esos entrecruzamientos, est\u00e1n los entramados de la sociedad que se habita, su tiempo y las representaciones vigentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-46 wp-block-paragraph\">Para Silvia Bleichmar, \u00abla subjetividad se inscribe en los modos hist\u00f3ricos de producci\u00f3n de sujetos, producci\u00f3n que en t\u00e9rminos de Castoriadis podemos considerar del orden de lo instituyente-instituido\u00bb (Bleichmar, 2008, p. 12).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-47 wp-block-paragraph\"><strong>Los Eloi y Morlock del siglo XXI<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-48 wp-block-paragraph\">\u201cSe pueden producir procesos de desconstrucci\u00f3n sin que quien los padece tenga mucha noci\u00f3n de que esto est\u00e1 ocurriendo. Esto puede producirse en forma larvada o brusca, acompa\u00f1ando procesos de estallido yoico o, simplemente, como forma de evitarlos. El terror puede acompa\u00f1ar la implantaci\u00f3n de nuevas subjetividades\u2026 El p\u00e1nico del yo ante la angustia de aniquilaci\u00f3n, la propia muerte biol\u00f3gica del ser humano o su aniquilaci\u00f3n identitaria, lleva a que se atenga a nuevas representaciones y valores que le permitan sobrevivir incorporando nuevos ideales y modelos de subjetividad. Estamos aqu\u00ed ante un estallido del yo, que propicia un estallido de la subjetividad y una propuesta de relevo por otra [subjetividad] alienada, enga\u00f1osa\u201d (Bleichmar, 2008, p. 14)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-49 wp-block-paragraph\">Para alcanzar la cooptaci\u00f3n de las subjetividades, en diferentes momentos de la historia se utilizaron estrategias unificadoras que inventaron nuevas identidades. En los siglos XX y XXI, las t\u00e1cticas se sofisticaron cada vez m\u00e1s para influir en las conductas, las creencias y los afectos. Se utilizaron \u2014y se mantienen\u2014 condiciones para que las personas se apoderaran de ideales que penetraron como esquirlas sin notarlo y se transformaron en conclusiones propias: discursos exaltados, formatos agresivos en el lenguaje, modos de vestir, uniformes, a veces disfraces intimidantes, rid\u00edculos o graciosos \u2014seg\u00fan el gusto del consumidor: termos o patitos en la cabeza, la imagen de un animal o superh\u00e9roe, un arma, una sierra el\u00e9ctrica, burlas, denostaciones, etc\u00e9tera\u2014; la impregnaci\u00f3n de miradas ficticias del mundo, negaci\u00f3n del otro como persona pensante y diversa, invalidada como ser humano, despreciando la vida, patologizando burdamente al oponente, al considerado diferente. Tambi\u00e9n ahora se prioriza la pragm\u00e1tica en detrimento de la \u00e9tica del cuidado y el lazo, como sucedi\u00f3 en la pandemia del COVID-19, inevitable acontecimiento de \u00e9poca que a\u00fan mantiene r\u00e9plicas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-50 wp-block-paragraph\">Yago Franco escrib\u00eda en ese tiempo:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-51 wp-block-paragraph\">\u201cJunto con la pandemia, el 2020 trajo una novedad: un n\u00famero importante de sujetos \u2014de modo individual, familiar, grupal o en grandes masas\u2014 desaf\u00edan la existencia del virus y sus consecuencias, poni\u00e9ndose en riesgo tanto ellos como a sus semejantes. Da la impresi\u00f3n de que se conducen como Freud se\u00f1alara que lo hacen las ni\u00f1as y los ni\u00f1os ante la visi\u00f3n de las diferencias sexuales anat\u00f3micas: negaban, desment\u00edan o forclu\u00edan su percepci\u00f3n [\u2026]. Esto se\u00f1ala algo propio de lo humano: la defensa que este hace de lo que amenaza su completud, es decir, el cuestionamiento de la omnipotencia ps\u00edquica.\u201d (Franco, 2022, p. 45)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-52 wp-block-paragraph\">El psiquismo humano est\u00e1 atravesado por la paradoja que no tolera la puesta en duda del poder que imagina su narcisismo originario y, a la vez, para seguir vivo necesita de la socializaci\u00f3n y lo que el otro socializante le provee, desde el alimento ya incluido en la matriz plena de significaciones cambiantes. Tambi\u00e9n la pandemia \u00abcontradijo seriamente el modo de ser de la subjetividad previa, la forz\u00f3 a aquietarse, a pensar, a reflexionar, a tomar contacto con la mortalidad\u00bb (Franco, 2022, p. 48).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-53 wp-block-paragraph\">Y postpandemia se continu\u00f3 con el modelo, propiciando la inequidad, el aumento de la indigencia, el hiperconsumo de lo que fuere, la estimulaci\u00f3n de lo esc\u00f3pico en situaciones de gravedad \u2014como medio para centrar al espectador en niveles presimb\u00f3licos\u2014, agreg\u00e1ndose hoy la apolog\u00eda de la ignorancia, lo innecesario del aprender-conocer, para dar a\u00fan m\u00e1s elementos a la renegaci\u00f3n y quitarlos de la raz\u00f3n. O plantar dudas sobre la veracidad de una fotograf\u00eda, una grabaci\u00f3n que anuncia actos crueles o documentos sobre dirigentes que enuncian mal desempe\u00f1o pasado o presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-54 wp-block-paragraph\">Se inventa una cadena de prejuicios y estereotipos para descalificar, moldear la memoria, focalizar la percepci\u00f3n intentando anular partes de la historia y de la vida cotidiana, mellando la dignidad de determinados grupos: \u00abLos empleados estatales son in\u00fatiles; los extranjeros nos quitan el trabajo; los pol\u00edticos son todos iguales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-55 wp-block-paragraph\">Esta ingenier\u00eda resonar\u00e1 tal vez demasiado cruda y con un tinte \u201cconspiranoico\u201d. Mariano Quiroga, ante la tergiversaci\u00f3n de los sentidos que se produce en la realidad, presenta c\u00f3mo se formatean estas construcciones:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-56 wp-block-paragraph\">\u201cNo se trata de un episodio aislado de mala praxis comunicacional. Es la puesta en funcionamiento de un taller de realidad paralela, una maquinaria sistem\u00e1tica de producci\u00f3n de sentido\u2026\u201d (Quiroga, 2026a, p\u00e1rr. 3)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-57 wp-block-paragraph\">\u201cNuestra atenci\u00f3n, ese recurso finito que deber\u00edamos usar para entender el mundo y decidir sobre \u00e9l, est\u00e1 siendo sistem\u00e1ticamente capturada, fragmentada y redirigida hacia cualquier cosa que no sea lo importante. Es un problema pol\u00edtico. (\u2026) No es magia. Es ingenier\u00eda. Las grandes plataformas tecnol\u00f3gicas tienen equipos interdisciplinarios de neur\u00f3logos, psic\u00f3logos conductuales y dise\u00f1adores que estudiaron durante a\u00f1os c\u00f3mo funciona el cerebro humano. \u201c(Quiroga, 2026b, p\u00e1rr. 5-6)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-58 wp-block-paragraph\">El encuentro con lo supuestamente in\u00e9dito, y la confirmaci\u00f3n de que lo dicho en la plataforma coincide con la idea propia, asombra generando dopamina y, con un m\u00ednimo esfuerzo, mantiene la mirada sin despegarla de la pantalla. Al desplazar indefinidamente el texto, saltar de unas frases a otras, de im\u00e1genes, flashes de noticias a otros temas, la conciencia puede captar el contenido en forma parcial, y quedan desconectados los hechos y las consecuencias, las posibles causas y sus efectos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-59 wp-block-paragraph\">Sobre lo que est\u00e1 sucediendo se desmantelan simb\u00f3licamente las responsabilidades, tornando en sentimiento de culpa el no conseguir aquello que el algoritmo dibuja en permanentes, movedizas y ultrarr\u00e1pidas im\u00e1genes y palabras huecas, que permean la vulnerabilidad y pueden generar estados de angustia, euforia o depresi\u00f3n de diferentes cualidades e intensidades. Desinter\u00e9s, falta de deseo, b\u00fasqueda de identidades fluctuantes expuestas en las redes, sentir existir para alguien. Encuentros ligeros: como los Eloi, desligados entre s\u00ed. Las sombras del a\u00f1o 802.701 llegaron aqu\u00ed, mucho antes que las imaginarias predicciones de Wells.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-60 wp-block-paragraph\">Las subjetividades actuales resuelven moment\u00e1neamente la frustraci\u00f3n del no poder, no tener o sentirse-no-ser con divertimentos r\u00e1pidos, efectivos, que no despliegan la capacidad de jugar sino el juego de apostar a ganar \u2014play vs. game\u2014, en un circuito individual, sin lazo, no colaborativo. Los que ganan tienen el m\u00e9rito; son los elegidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-61 wp-block-paragraph\">A esta altura ya se conocen parte de las ocultas armas tecno neuropsicol\u00f3gicas utilizadas para entrar y transfigurar nuestros mundos subjetivos:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-62 wp-block-paragraph\">\u201cEl algoritmo est\u00e1 dise\u00f1ado para explotar esa vulnerabilidad. Detecta qu\u00e9 nos indigna, qu\u00e9 nos entretiene, qu\u00e9 nos da miedo, y nos alimenta con eso en loop. No le importa si es verdadero o falso, si es importante o trivial. Le importa una sola cosa: que sigamos ah\u00ed, mirando, deslizando, consumiendo. Y funciona. Por eso un video de treinta segundos sobre la pelea de unos j\u00f3venes en un barrio privado genera m\u00e1s conversaci\u00f3n que el avance silencioso de la miner\u00eda sobre los glaciares.\u201d (Quiroga, 2026b, p\u00e1rr. 11)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-63 wp-block-paragraph\">Otro tema que se ha utilizado para intervenir la fr\u00e1gil atenci\u00f3n del sujeto consumidor-consumido es la theriantrop\u00eda. Estuvo en primer plano informativo; sin pudor estigmatizaron y opinaron sobre adolescencia. En la trama medi\u00e1tica estuvo unas semanas, luego se desvaneci\u00f3. Alrededor de los a\u00f1os noventa hab\u00eda foros que hablaban de esas comunidades therians. Poco conocidos, quienes ten\u00edan esas vivencias lograban comunicarse y compartir sus experiencias sensoriales y an\u00edmicas acerca de su sentimiento animal. Pocos sab\u00edan; no se los ve\u00eda. Exist\u00edan en su intimidad, su identidad y algunos en un espacio transicional de juego, en circuitos ocultos y reducidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-64 wp-block-paragraph\">En esta sociedad la t\u00e1ctica distractiva funcion\u00f3 un rato. Sin embargo, por fortuna, la subjetividad adolescente sigue su cauce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-65 wp-block-paragraph\">Encontrar una moment\u00e1nea identidad humana o no humana puede ser, para adolescentes que necesitan un sost\u00e9n de pertenencia y un encuentro con otros, una derivaci\u00f3n esperable dentro de estos panoramas. Vale considerar la diferencia entre identificarse con el grupo therian como b\u00fasqueda identitaria de pertenencia, y tener la convicci\u00f3n o certeza delirante de ser un animal no humano. Desde 1988, art\u00edculos publicados al respecto defin\u00edan la necesidad de discriminar cl\u00ednicamente lo l\u00fadico en el encuentro de identidad entre pares de la convicci\u00f3n de ser animal (Rivera Cano 2026).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-66 wp-block-paragraph\">Cada adolescente trata de lidiar con la b\u00fasqueda de apuntalamientos, de confrontaci\u00f3n con lo instituido, metabolizando la extra\u00f1eza ante las demandas sociales, las pulsionales, los cambios en el cuerpo y la imagen, los reflejos simb\u00f3licos en la mirada del otro: para nombrar solo parte de los elementos presentes en esa f\u00f3rmula tan necesaria para su constituci\u00f3n subjetiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-67 wp-block-paragraph\">Desde hace d\u00e9cadas la oscilaci\u00f3n del adolescente se entrecruza y tambalea ante figuras adultas que tambi\u00e9n pendulean, necesitan mimetizarse con sus hijos j\u00f3venes para renegar del paso del tiempo y de las tribulaciones para sostener su autoimagen \u2014nutrir a su yo que \u00abtodo se lo merece\u00bb con lo polis\u00e9mico de la expresi\u00f3n (Sibilia, 2024)\u2014. Imbuidos estos adultos en las dificultades que detonan el camino para seguir manteni\u00e9ndose equilibrados ante tama\u00f1o bombardeo de intolerancia, falla en los diques, lenguaje desembozado e incertidumbre laboral, econ\u00f3mica, pol\u00edtica y perceptual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-68 wp-block-paragraph\">Se inducen repeticiones, estados regresivos, fijaciones, cuyas respuestas extremas pueden ser la par\u00e1lisis o el hacer omnipotente \u2014con las gradaciones varias entre una y otra\u2014. Se logra que no se articulen las ideas que pudieran dar otras perspectivas singulares y vinculares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-69 wp-block-paragraph\">Uno de los problemas es que, ante el deseo de diferenciarse y rebelarse contra el sistema que maneja el mundo adulto, la hiperconexi\u00f3n adictiva hace trampas. Su misma identidad se expone ruidosamente en medios y redes. La adolescencia es utilizada medi\u00e1ticamente como fen\u00f3meno que anula o pone velos. Este enga\u00f1o c\u00ednico<sup><a href=\"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/entramado-y-epoca-macotinsky.html#nota3\">3<\/a><\/sup> consigue su objetivo: \u201cla noticia que realmente afecta a la poblaci\u00f3n desaparece\u201d (Quiroga, 2026a).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-70 wp-block-paragraph\">Finalmente, el objetivo que organiza estos procedimientos llega a la singularidad, apunta a la autoestima y la mella.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-71 wp-block-paragraph\">Lo preocupante es la sensaci\u00f3n de normalidad de estas vivencias, el trastoque de valores sociales y el quiebre entre la asociaci\u00f3n de los hechos con los sentimientos que provocan; sentirse \u00fanico o \u00fanica responsable y padeciente de ese dolor, o renegar la situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-72 wp-block-paragraph\"><strong>Encuentro en la cl\u00ednica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-73 wp-block-paragraph\">Hac\u00eda unos d\u00edas me hab\u00eda enterado de despidos en una instituci\u00f3n. Solo lo hab\u00edan informado algunos medios, los que generalmente escucho. Un paciente de 55 a\u00f1os, profesional de ese establecimiento, lleg\u00f3 con un estado de angustia que lo perturbaba desde hac\u00eda algunas semanas. \u00c9l lo atribu\u00eda a su sentimiento de inseguridad personal, a entrar en duda acerca de si hacer o no una determinada inversi\u00f3n, de no ser tomado en cuenta en sus opiniones o descalificado \u2014como sent\u00eda que le ocurr\u00eda en su ni\u00f1ez\u2014. Se sent\u00eda perdido sobre este resurgir de su estado angustioso. Se preguntaba si era por la edad, si era la culpa, la autoexigencia, los \u00abcortocircuitos\u00bb con su pareja, el ser padre de hijos ya no tan adolescentes. El paciente no mencionaba la cuesti\u00f3n laboral. Esper\u00e9. Cuando \u00e9l asoci\u00f3 palabras relacionadas con su trabajo, le dije que sab\u00eda que la situaci\u00f3n en el lugar estaba complicada. Ya no recuerdo toda la secuencia. Me respondi\u00f3 que lo hab\u00eda hablado con otros colegas, pero que \u00e9l ten\u00eda otros recursos laborales; ve\u00eda que el ambiente estaba raro en la instituci\u00f3n; su \u00e1rea aparentemente a\u00fan no estaba en la \u00abmira\u00bb. La \u00abmira\u00bb hace al disparo certero. Se\u00f1alo este t\u00e9rmino porque en su historia, la muerte real \u2014con todo el vac\u00edo que le implic\u00f3 una p\u00e9rdida a edad temprana\u2014 trajo un duelo complicado, con el padecimiento de angustia de aniquilaci\u00f3n repetida en diferentes tiempos de su vida y expresada durante el an\u00e1lisis. Al seguir su discurso, devel\u00f3 que ser despedido o expulsado era el final: desde un ideal de pertenencia a un lugar-otro que ya no estar\u00eda m\u00e1s para \u00e9l, pero tambi\u00e9n \u00e9l ser\u00eda abolido por el otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-74 wp-block-paragraph\">Des-pedido, no tendr\u00eda qui\u00e9n lo pidiera, requiriera, deseara, ni un referente a quien pedir; desamparado, pasar\u00eda a ser nuevamente inexistente. No enterarse \u2014o hacer como si no existiera el tema\u2014 se\u00f1alaba que hab\u00eda entrado en su l\u00f3gica totalizante singular, esta vez favorecida por el contexto y la \u00e9poca. Mecanismo binario que desmiente y se impone en amplios sectores de la sociedad mercantilizada. \u00bfCu\u00e1ntas veces escuchamos: \u00abPodr\u00eda ser esto que dec\u00eds, pero s\u00e9 feliz, oc\u00fapate de vos; mejor no pensar\u00bb? Los Eloi y los Morlock, cada vez m\u00e1s cerca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-75 wp-block-paragraph\"><strong>Dos extra\u00f1as flores blancas. La ternura<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-76 wp-block-paragraph\">\u201cEl tiempo de la invalidez infantil es el escenario donde act\u00faa la ternura parental. [\u2026] m\u00e1s all\u00e1 de las connotaciones emocionales del t\u00e9rmino, se trata de una instancia ps\u00edquica fundadora de la condici\u00f3n humana [\u2026]. Todo lo que se inscriba entonces ser\u00e1 constituyente del continente inconsciente del sujeto. Podr\u00eda decirse que es merced a la invalidez infantil que el ni\u00f1o recibe no solo la historia de la humanidad sino la humanizaci\u00f3n misma. (Ulloa, 2011, pp. 121-122)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-77 wp-block-paragraph\">\u201cPodemos agregar un elemento que a mi juicio es decisivo en el acto que provee ternura, y es el que se activa a partir del reconocimiento de la vulnerabilidad del otro, lo que requiere la empat\u00eda necesaria para advertir y aceptar su dolor, sufrimiento, necesidad, deseo. (Tollo, 2025, p. 34)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-78 wp-block-paragraph\">Este elemento \u00abdecisivo\u00bb resulta igualmente central para que se establezca y contin\u00fae un proceso psicoanal\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-79 wp-block-paragraph\">La ternura responde a una instancia \u00e9tica; es renuncia, frena la descarga pulsional del adulto proveedor. Cuando se registra a la cr\u00eda humana como entidad diferenciada, con sus necesidades singulares, se impide el apoderarse de esta. La empat\u00eda y el miramiento son cualidades propias de la ternura; garantizan satisfacer las demandas org\u00e1nicas y emocionales del ni\u00f1o y ni\u00f1a, y reconocerle su autonom\u00eda futura (Ulloa, 2011).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-80 wp-block-paragraph\">El protagonista de Wells sigui\u00f3 su viaje desafiando a Cronos. A\u00fan se lo est\u00e1 esperando. Quien narr\u00f3 su historia consider\u00f3 que no estaba todo perdido, ten\u00eda con \u00e9l esas flores blancas, entregadas y recibidas con ternura. Ya arrugadas, eran la resistencia a la desmentida, a la deshumanizaci\u00f3n, el reconocer, m\u00e1s all\u00e1 del tiempo, que la fragilidad constitutiva necesita del lazo y la presencia deseada y deseante de otro ser humano para seguir viviendo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-81 wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-82\"><a href=\"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/entramado-y-epoca-macotinsky.html#ref1\">\u2191<\/a> Macotinsky, G. (2021). <em>Sexualidad y vejez. Los 4 tiempos de la sexualidad. Avatares de la libido en tiempos de hipermodernidad.<\/em> Conferencia en el panel de presentaci\u00f3n de la Revista Psicoan\u00e1lisis Ayer y Hoy. Asociaci\u00f3n Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados. <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ruyJnQQI0Z0&amp;t=4594s\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ruyJnQQI0Z0&amp;t=4594s<\/a><\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-83\"><a href=\"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/entramado-y-epoca-macotinsky.html#ref2\">\u2191<\/a> Aulagnier, P. (1977). <em>La violencia de la interpretaci\u00f3n. Del pictograma al enunciado.<\/em> Amorrortu.<\/li>\n\n\n\n<li class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-84\"><a href=\"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/entramado-y-epoca-macotinsky.html#ref3\">\u2191<\/a> <strong>C\u00ednico:<\/strong> del lat\u00edn <em>cynicus<\/em>, y este del griego \u03ba\u03c5\u03bd\u03b9\u03ba\u03cc\u03c2 (<em>kynik\u00f3s<\/em>), &#8216;perruno&#8217;. Seg\u00fan la RAE: &#8216;dicho de una persona: que act\u00faa con falsedad o desverg\u00fcenza descaradas&#8217;. Sin\u00f3nimos: descarado, desvergonzado, insolente, caradura, fresco, imp\u00fadico, inverecundo, curtido. Recuperado el 15 de abril de 2026 de <a href=\"https:\/\/dle.rae.es\/c%C3%ADnico\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/dle.rae.es\/c\u00ednico<\/a>. En filosof\u00eda, la escuela c\u00ednica naci\u00f3 en Grecia; Di\u00f3genes fue su m\u00e1s se\u00f1alado representante.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[3],"class_list":["post-295","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-nuestra-gente"],"acf":{"numero_de_revista":[20],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"Una mirada psicoanal\u00edtica sobre \"La m\u00e1quina del tiempo\" de Wells para pensar los v\u00ednculos, la subjetividad y la cl\u00ednica actual entre la ciencia ficci\u00f3n y el entorno sociocultural de nuestra \u00e9poca...","copete":"La autora aplica ingeniosamente una mirada psicoanal\u00edtica sobre el libro de H. G. Wells, \"La m\u00e1quina del tiempo\". Busca trazar l\u00edneas que permitan pensar la cl\u00ednica actual, y los v\u00ednculos y la subjetividad de la \u00e9poca. Nos lleva a pasear en idas y vueltas entre el futuro que el libro propone y las subjetividades que llegan a nuestra cl\u00ednica actual, entre la ciencia ficci\u00f3n y un entorno socio cultural caracter\u00edstico de la \u00e9poca que nos toca.","autores":[107],"entrevistadores":"","entrevistados":"","imagen_de_seccion":"","articulo_bibliografia_titulo":"Referencias","articulo_bibliografia":"Aulagnier, P. (1977). La violencia de la interpretaci\u00f3n. Del pictograma al enunciado. Amorrortu.\r\nBleichmar, S. (2008). El desmantelamiento de la subjetividad. Estallido del yo. Top\u00eda.\r\nFranco, Y. (2022). Un error en la matriz. En Y. Franco (Ed.), Transfiguraciones. Psicoan\u00e1lisis de la pandemia. Psicoan\u00e1lisis en la pandemia (cap. IV). Magma.\r\nFreud, S. (1927\/1992). El porvenir de una ilusi\u00f3n. Vol XXI. Editorial Amorrortu.\r\nMacotinsky, G. (2021). Sexualidad y vejez. Los 4 tiempos de la sexualidad. Avatares de la libido en tiempos de hipermodernidad [Conferencia]. Panel de presentaci\u00f3n de la Revista Psicoan\u00e1lisis Ayer y Hoy. Asociaci\u00f3n Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados. https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=ruyJnQQI0Z0&t=4594s\r\nPuget, J. y Wender, L. (1982). Analista y paciente en mundos superpuestos. Psicoan\u00e1lisis Vol IV N\u00b03.\r\nQuiroga, M. (2026a, 1\u00ba de marzo). Realidad paralela: el taller de Adorni. Tiempo Argentino. https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/ta_article\/realidad-paralela-adorni\/\r\nQuiroga, M. (2026b, 25 de marzo). El glaciar que se derrite mientras mir\u00e1s TikTok. Tiempo Argentino. https:\/\/www.tiempoar.com.ar\/ta_article\/el-glaciar-que-se-derrite-mientras-miras-por-tik-tok-gran-hermano-generacion-dorada\/\r\nRAE Diccionario Recuperado el 15 de abril de 2026 de https:\/\/dle.rae.es\/c\u00ednico\r\nRivera Cano, Jes\u00fas. (2026). Los Therian: Un An\u00e1lisis Psicol\u00f3gico. Identidad, Salud Mental y Fenomenolog\u00eda de la Theriantrop\u00eda. 10.13140\/RG.2.2.28849.65121.\r\nRodr\u00edguez, B. y Weisse, C. (2023). El Malestar en el futuro. Di\u00e1logos. Editorial Top\u00eda.\r\nSibilia, P. (2024). Yo me lo merezco. Taurus.\r\nSternbach, S. (2025). La subjetividad como encuentro. Ediciones Conjunto.\r\nTollo, M. (2025). Avatares del yo en tiempos de fragmentaci\u00f3n social y consumismo. Noveduc.\r\nUlloa, F. (2011). Novela cl\u00ednica psicoanal\u00edtica. Libros del Zorzal.\r\nWells, H. G. (2000). La m\u00e1quina del tiempo. Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1895)","autor_tiene_nota":true},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/295","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articulo"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/autor\/107"},{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/numero\/20"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=295"}],"wp:term":[{"taxonomy":"seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/seccion?post=295"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}