{"id":296,"date":"2026-10-09T17:14:55","date_gmt":"2026-10-09T20:14:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=296"},"modified":"2026-10-23T17:25:19","modified_gmt":"2026-10-23T20:25:19","slug":"aparentalidad-cuando-la-piel-psiquica-no-envuelve-al-bebe","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/aparentalidad-cuando-la-piel-psiquica-no-envuelve-al-bebe\/","title":{"rendered":"Aparentalidad. Cuando la piel ps\u00edquica no envuelve al beb\u00e9"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\">\u201cNo hay necesidad en la infancia tan fuerte como la protecci\u00f3n de un padre.&#8221;\u2014 Sigmund Freud (El Malestar en la cultura)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2 wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n: La ilusi\u00f3n de la presencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\">En el <em>Proyecto de psicolog\u00eda para neur\u00f3logos<\/em> (1895), Freud sit\u00faa el concepto de indefensi\u00f3n o desamparo (Hilflosigkeit), refiri\u00e9ndose al desvalimiento originario del ser humano como la premisa biol\u00f3gica y ps\u00edquica que inaugura la necesidad del primer encuentro con un cuidador externo que cubrir\u00e1 sus necesidades b\u00e1sicas. En ese inicio a la vida, el infante no puede realizar por s\u00ed mismo una acci\u00f3n espec\u00edfica que mitigue la tensi\u00f3n pulsional; requiere indispensablemente de un Otro que interprete sus manifestaciones motrices reactivas y las transforme en el llamado del deseo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">A lo largo de la historia del pensamiento psicoanal\u00edtico, se han teorizado las modalidades en que ese Otro adviene como continente o con fallas. Sin embargo, la cl\u00ednica perinatal contempor\u00e1nea nos confronta con una mutaci\u00f3n vincular que interpela nuestras coordenadas conceptuales: la emergencia de un posicionamiento subjetivo que propongo denominar aparentalidad, <strong><\/strong>se <strong><\/strong>sit\u00faa en el v\u00ednculo, cuando lo que interviene entre el beb\u00e9 y su cuidador principal es lo que est\u00e1 afectado o afectando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">El concepto de una crianza con aparentalidad no debe confundirse con la negligencia tal como la definen tradicionalmente el derecho o la psiquiatr\u00eda, tampoco remite a la ausencia f\u00edsica del objeto maternante\/paternante. No estamos hablando de cuando se confunde con las psicosis puerperales o depresiones graves del posparto, donde la investidura libidinal queda inhibida de forma manifiesta. Se trata, m\u00e1s bien, de un modo de presencia que funciona como una ausencia estructural; una presencia vaciada donde los progenitores se despliegan de forma hiperactiva en la gesti\u00f3n, la log\u00edstica de los cuidados, la estimulaci\u00f3n sensorial programada y el monitoreo remoto, pero minimizan, dejando abdicado el encuentro t\u00f3nico-afectivo, asim\u00e9trico y singular con el reci\u00e9n nacido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">Hay una ilusi\u00f3n de la presencia donde el cuerpo del adulto est\u00e1, pero la investidura ps\u00edquica del cachorro humano no acontece. Se simula la funci\u00f3n de sost\u00e9n, pero, al estar los progenitores tomados por la angustia de la \u00e9poca, la presi\u00f3n de las redes sociales y la hiperexigencia narcisista, vuelven al v\u00ednculo algo fr\u00edo, mec\u00e1nico y vac\u00edo de deseo, de emoci\u00f3n y hasta de afecto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-7 wp-block-paragraph\"><strong>La pr\u00f3tesis tecnol\u00f3gica y la erosi\u00f3n de la intuici\u00f3n parental<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\">En el territorio de la aparentalidad, el holding y el handling teorizados por Winnicott (1965) sufren un giro hacia la tecnificaci\u00f3n. La contenci\u00f3n afectiva \u2014que requiere la escucha del enigma de propone la necesidad\u2014 es desplazada por un control obsesivo y digitalizado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\">Asistimos al apogeo de las pantallas de monitoreo nocturno de alta definici\u00f3n, las cunas mec\u00e1nicas automatizadas que mecen al lactante al registrar los decibeles del llanto, los sensores t\u00e9rmicos en el colch\u00f3n y las aplicaciones m\u00f3viles que cuantifican milim\u00e9tricamente las tomas de leche o los ciclos\/ventanas de sue\u00f1o. Y luego cuando el ni\u00f1o crece, esta misma matriz se extiende mediante aplicaciones de localizaci\u00f3n geolocalizada en las mochilas del colegio o en las zapatillas. Esta hipervigilancia instaura una falsa sensaci\u00f3n de seguridad. La tecnolog\u00eda promete suturar la herida de la angustia primaria ante lo impredecible que impone el desarrollo infantil, pero su efecto secundario, real, es la erupci\u00f3n de una paranoia latente. El sensor tecnol\u00f3gico sustituye hoy a la mirada humana, colocando la certeza en la m\u00e9trica de alg\u00fan algoritmo. As\u00ed el adulto desconf\u00eda de su propio saber inconsciente y desarticula esa disposici\u00f3n regresiva y receptiva que Winnicott denomin\u00f3 <em>Preocupaci\u00f3n Materna Primaria<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-10 wp-block-paragraph\"><strong>Vi\u00f1eta cl\u00ednica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\"><em>Una pareja llega a la consulta perinatal con su beb\u00e9 de tres meses. Relatan, extasiados, que adquirieron una aplicaci\u00f3n inteligente que eval\u00faa mediante inteligencia artificial la curva de llanto del beb\u00e9 para diagnosticar si experimenta hambre, sue\u00f1o o pa\u00f1al sucio. Sin embargo, la madre consulta porque, a pesar de que la aplicaci\u00f3n le indica que el lactante est\u00e1 alimentado y sin dolor, llora desconsoladamente en sus brazos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\"><em>&nbsp;Durante la sesi\u00f3n, al pedirle que alce a su hijo, se observa una rigidez muscular marcada en los brazos de la madre; en un momento el beb\u00e9 intenta buscar el pecho o el contacto piel con piel, pero la madre desv\u00eda la mirada hacia la pantalla de su tel\u00e9fono para verificar la notificaci\u00f3n del sensor que se encuentra dentro del mois\u00e9s debajo del beb\u00e9.<\/em> <em><br><\/em><em>Hay un cuerpo que sostiene f\u00edsicamente, pero no hay una mirada ni una mente que en ese momento aloje.&nbsp;&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\">El diagn\u00f3stico algor\u00edtmico sustituye la traducci\u00f3n subjetiva del malestar del hijo, dej\u00e1ndolos a ambos atrapados en una interferencia que puede ser reconocida y tratada, pero el impacto sobre la estructuraci\u00f3n ps\u00edquica temprana ser\u00e1 significativo. Si la matriz de sost\u00e9n se edifica sobre materiales blandos, fr\u00e1giles o mec\u00e1nicos (el sensor, la pantalla, el manual de instrucciones), el proceso de metabolizaci\u00f3n afectiva colapsa y todo lo que el peque\u00f1o pueda construir ser\u00e1 endeble. El ni\u00f1o, privado de un semejante que soporte la turbulencia de su vivencia, queda expuesto a edificar su aparato ps\u00edquico sobre una base de inestabilidad permanente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14 wp-block-paragraph\"><strong>De la segunda piel de Bick, al Yo-piel de Anzieu<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">Para fundamentar te\u00f3ricamente las resonancias cl\u00ednicas del concepto de aparentalidad, recurro recurrir a las formulaciones de Esther Bick (1968), donde postula que en las fases m\u00e1s primitivas del desarrollo, el beb\u00e9 no cuenta con un l\u00edmite corporal o ps\u00edquico integrado. Las partes de su personalidad primitiva son mantenidas unidas por la vivencia de un objeto exterior (el pecho materno, la mirada o la piel del adulto) que funciona como continente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\">La introyecci\u00f3n de este objeto continente, a trav\u00e9s de la experiencia repetida del sost\u00e9n f\u00edsico y emocional, permite la constituci\u00f3n de una piel ps\u00edquica primaria que cumple la funci\u00f3n de contener justamente los contenidos del s\u00ed-mismo emergente, delimitando un adentro de un afuera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\">Cuando la funci\u00f3n contenedora del ambiente se encuentra vac\u00eda o rajada por la desafectaci\u00f3n o la angustia no elaborada de la aparentalidad, el reci\u00e9n nacido no puede introyectar la funci\u00f3n de contenci\u00f3n. Experimenta, en cambio, la angustia catastr\u00f3fica de desparramarse o caer infinitamente en un espacio sin fondo (Winnicott, 1965).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">Para defenderse de esta amenaza de disoluci\u00f3n, el psiquismo del beb\u00e9 apela al mecanismo defensivo de la identificaci\u00f3n adhesiva (Meltzer, 1975). El lactante se adhiere sensorialmente a objetos inanimados o a estados de tensi\u00f3n f\u00edsica para crear una segunda piel ps\u00edquica sustitutiva. Este cascar\u00f3n no es un tejido vivo e introyectado, sino una coraza defensiva creada mediante la hiperton\u00eda muscular, el apego r\u00edgido a ciertos est\u00edmulos luminosos o sonoros continuos, o la autoestimulaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\">Ampliando esta v\u00eda conceptual, Didier Anzieu (1985) formula la noci\u00f3n de Yo-piel, definida como la representaci\u00f3n mental de la cual el Yo del ni\u00f1o se sirve para representarse a s\u00ed mismo como continente a partir de su experiencia de la superficie del cuerpo. Anzieu describe c\u00f3mo las fallas en el envase t\u00e1ctil y auditivo temprano producen agujeros o fisuras en esta envoltura. La aparentalidad genera lo que Anzieu describe como un Yo-piel agujereado o una envoltura t\u00f3xica: el ni\u00f1o recibe estimulaci\u00f3n perif\u00e9rica (luz de pantallas, monitores, juguetes estandarizados), pero carece del ba\u00f1o de lenguaje y del ba\u00f1o t\u00f3nico que amasan hacia una envoltura libidinal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\">En contextos actuales de aparentalidad, la mirada del adulto se encuentra atrapada por las pantallas (lo que la cl\u00ednica actual nombra como phubbing parental<sup>1<\/sup>), provocando en el lactante peque\u00f1as microdesconexiones donde el eje corporal pierde su punto de anclaje ps\u00edquico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-21 wp-block-paragraph\"><strong>Vi\u00f1eta cl\u00ednica 2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\"><em>Atiendo a un ni\u00f1o de dos a\u00f1os y medio derivado por sospecha de trastorno en el espectro autista debido a la ausencia de lenguaje verbal y crisis de autoagresi\u00f3n. En las entrevistas preliminares con ambos padres, ambos profesionales y empresarios, se evidencia una organizaci\u00f3n dom\u00e9stica hiper estructurada mediante planillas y c\u00e1maras en cada uno de los ambientes de la casa. Relatan que, desde muy beb\u00e9, su hijo prefer\u00eda dormirse mirando videos musicales en una tablet que ubicaban sostenida a los barrotes de la cuna. Al observar al ni\u00f1o en el consultorio, este no busca el contacto visual ni con sus padres ni conmigo, tampoco hay juego simb\u00f3lico; se apoya firmemente contra la pared o busca la vibraci\u00f3n de la m\u00fasica que est\u00e1 sonando, recost\u00e1ndose sobre el parlante, pero manteniendo una hiperton\u00eda defensiva en su postura. La consulta revela un primer esquema para pensar c\u00f3mo la tablet cumpli\u00f3 una funci\u00f3n mec\u00e1nica de una segunda piel, ya que contuvo el cuerpo del ni\u00f1o ante la ausencia de miradas envolventes y amorosa, tanto en las noches o las tardes al entrar al sue\u00f1o.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\"><em>El abordaje cl\u00ednico no consisti\u00f3 en estimular al ni\u00f1o, sino en buscar restituir a los padres la posibilidad de tolerar la angustia, desmontando la pr\u00f3tesis digital para construir, poco a poco, la envoltura t\u00f3nico-emocional que les estaba faltando.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24 wp-block-paragraph\"><strong>Entre la tiran\u00eda del ideal y la baja natalidad global&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\">La aparentalidad es una respuesta sintom\u00e1tica a un panorama de exigencias hipermodernas. Estas modalidades de padecer ps\u00edquico no nacen en un vac\u00edo metapsicol\u00f3gico; son secundarias a las transformaciones que el malestar en la cultura hoy nos impone.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph\">Byung-Chul Han ha descrito la sociedad contempor\u00e1nea como la sociedad del rendimiento, donde el sujeto se explota a s\u00ed mismo bajo la ilusi\u00f3n de libertad. En la maternidad \/ paternidad, este imperativo del rendimiento se traduce en la obligaci\u00f3n de gestionar hijos que sean exitosos, que est\u00e9n felices y optimizados. El ideal del Yo del adulto se nutre de la est\u00e9tica impuesta por las redes sociales, donde no hay lugar para la falla, el agotamiento ni el desborde. La energ\u00eda ps\u00edquica invertida en sostener la fachada esteticista de la crianza vac\u00eda al sujeto de la libido necesaria para alojar la ambivalencia afectiva. El beb\u00e9 real, con sus necesidades y demandas, su llanto inmotivado y sus tiempos l\u00f3gicos, desaf\u00edan la velocidad mercantil y atenta contra esa imagen del ideal. La aparentalidad surge entonces como una defensa narcisista: se administra al beb\u00e9 como un proyecto, pero se evita el impacto traum\u00e1tico que nos trae su alteridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph\"><br>Un fen\u00f3meno paradojal de nuestra \u00e9poca es c\u00f3mo corrientes te\u00f3ricas leg\u00edtimas y orientadas al buen trato y al respeto de las infancias, al ser masificadas por el algoritmo del consumo, se dogmatizan transform\u00e1ndose en un supery\u00f3 tir\u00e1nico. Los padres hoy est\u00e1n atormentados por la culpa y consultan compulsivamente manuales sobre como validar emociones o evitar marcas traum\u00e1ticas. El respeto al ni\u00f1o en esta crianza respetuosa derrapa hacia un exceso de radar que asfixia el psiquismo infantil. Se pretende negociar racionalmente cada l\u00edmite con lactantes o con ni\u00f1os peque\u00f1os en momentos de desborde pulsional, obturando la asimetr\u00eda necesaria que resuelve el conflicto. El adulto teme ejercer el no estructurante porque confunde l\u00edmite con violencia. Al correrse de su lugar asim\u00e9trico, el ni\u00f1o queda a merced de una omnipotencia angustiante: cree que sus impulsos pueden destruir al adulto que no se le opone como un tope firme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph\"><br>Por otro lado, la ca\u00edda abrupta de las tasas de natalidad a nivel mundial ya no responde \u00fanicamente a variables socioecon\u00f3micas. Desde el psicoan\u00e1lisis, delata una fragilidad en la capacidad de la cultura para ofrecer garant\u00edas y redes (no digitales) de sost\u00e9n. Traer un hijo al mundo exige la p\u00e9rdida de ciertas libertades narcisistas y la aceptaci\u00f3n del riesgo que implica la vulnerabilidad humana. En una sociedad individualista que deifica la autonom\u00eda y el control t\u00e9cnico, un beb\u00e9 es percibido como una amenaza de desborde. Adem\u00e1s, las familias actuales cr\u00edan en un aislamiento atroz. Cuando la red comunitaria y las pol\u00edticas p\u00fablicas no funcionan como un envase contenedor para los padres, estos carecen de la envoltura ps\u00edquica necesaria para ejercer la continencia de sus propios hijos. La aparentalidad es, en \u00faltima instancia, el reflejo de una sociedad que no aloja a los adultos que a su vez deben alojar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-29 wp-block-paragraph\"><strong>Conclusiones parciales (que siempre son parciales)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph\">Enfrentar los desaf\u00edos que nos plantea el concepto de aparentalidad en la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica perinatal exige alejar la intervenci\u00f3n del terreno del juzgamiento moral o de la reeducaci\u00f3n parental.&nbsp; Entendemos que los analistas no somos administradores de la conducta ni consejeros sobre c\u00f3mo debe ser la crianza, sino posibilitadores de una brecha en la coraza que hoy nos impone el ideal social de c\u00f3mo se deber\u00eda criar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31 wp-block-paragraph\">Nuestra funci\u00f3n en el dispositivo de consulta terap\u00e9utica padres-beb\u00e9 consiste en construir una envoltura continente donde la angustia, el desamparo, la ambivalencia y la culpa puedan ser dichos sin reserva, desarmando la tiran\u00eda narcisista de la perfecci\u00f3n para propiciar el verdadero encuentro con la alteridad viva e imperfecta que ofrece el beb\u00e9 real. Al reivindicar el valor de la falla y del desacierto en la l\u00ednea del sost\u00e9n Winnicottiano suficientemente bueno, habilitamos que la desilusi\u00f3n cuando es dosificada inaugura un espacio para el pensamiento, el juego y la creatividad ps\u00edquica del ni\u00f1o.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-32 wp-block-paragraph\">Se trata, en definitiva, de interrumpir la interferencia de los sensores y de las pantallas para restituir el v\u00ednculo en el cuerpo a cuerpo, recuperando la musicalidad de la voz, el ritmo compartido y la funci\u00f3n de una mirada receptiva; porque solo cuando los adultos son alojados en su propio desamparo por la trama anal\u00edtica, la coraza de la aparentalidad comienza a ceder y la piel ps\u00edquica, liberada de la exigencia del control t\u00e9cnico, puede volver a envolver de manera amorosa, firme y contingente a ese cachorro humano que espera nacer a la subjetividad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-33 wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-34 wp-block-paragraph\"><sup>1 El t\u00e9rmino Phubbing proviene de la combinaci\u00f3n en ingl\u00e9s de las palabras <em>phone<\/em> (tel\u00e9fono) y <em>snubbing<\/em> (despreciar o ignorar).<br><\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[3],"class_list":["post-296","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-nuestra-gente"],"acf":{"numero_de_revista":[161],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"Gabriel Federico nos invita en un texto profundo, cl\u00ednico e ingenioso a considerar seriamente la posibilidad de dejar de lado los \u201cmodernos dispositivos electr\u00f3nicos\u201d... ","copete":"Gabriel Federico nos invita en un texto profundo, cl\u00ednico e ingenioso a considerar seriamente la posibilidad de dejar de lado los \u201cmodernos dispositivos electr\u00f3nicos\u201d que nos acompa\u00f1an y recuperar el poder de la mirada y del contacto propio del ser humano. Nos dice \u201cSe trata, en definitiva, de interrumpir la interferencia de los sensores y de las pantallas para restituir el v\u00ednculo en el cuerpo a cuerpo, recuperando la musicalidad de la voz, el ritmo compartido y la funci\u00f3n de una mirada receptiva\u201d.\r\n","autores":[270],"entrevistadores":"","entrevistados":"","imagen_de_seccion":"","articulo_bibliografia_titulo":"Bibliograf\u00eda","articulo_bibliografia":"Anzieu, D. (1985). El Yo-piel. Biblioteca Nueva.\r\nBick, E. (1968). The Experience of the Skin in Early Object-Relations. International Journal of Psycho-Analysis, 49: 484-486.\r\nFederico, G. (2026). Aparentalidad y maternidades artificiales. El fen\u00f3meno reborn en la cl\u00ednica del simulacro, Actas XVIII CONGRESO ANUAL de AEAPG, Buenos Aires.\r\nFreud, S. (1895). Proyecto de psicolog\u00eda para neur\u00f3logos. Obras Completas, Vol. I, Amorrortu Editores.\r\nFreud, S. (1930). El malestar en la cultura. 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