{"id":299,"date":"2026-10-09T18:34:03","date_gmt":"2026-10-09T21:34:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=299"},"modified":"2026-10-23T17:24:51","modified_gmt":"2026-10-23T20:24:51","slug":"el-trauma-primario-a-partir-de-la-obra-de-winnicott","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/el-trauma-primario-a-partir-de-la-obra-de-winnicott\/","title":{"rendered":"El trauma primario a partir de la obra de Winnicott"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\">La historia de los desarrollos psicoanal\u00edticos le debe a Winnicott haber recuperado, entre&nbsp; otros autores en la d\u00e9cada del 60\u2019, el concepto de trauma en la teor\u00eda y la cl\u00ednica. Ilumin\u00f3&nbsp; muy especialmente su importancia en la primer\u00edsima infancia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\">Nuestro querido autor situ\u00f3 la idea del trauma en la primer\u00edsima infancia vincul\u00e1ndolo al lazo materno temprano o a la familia, al ambiente, es decir, a lo otro del ni\u00f1o, a los otros&nbsp; del ni\u00f1o. Particip\u00f3 as\u00ed entre otros autores de la generaci\u00f3n de un nuevo paradigma para&nbsp; comprender la constituci\u00f3n de la subjetividad y sus vicisitudes al introducir las funciones&nbsp; de la madre al afrontar su v\u00ednculo con el ni\u00f1o. Con esta perspectiva se ampl\u00eda el enfoque&nbsp; freudiano sobre el trauma puesto en la sexualidad para extenderlo a la constituci\u00f3n original del narcisismo del sujeto y los da\u00f1os y alteraciones producidos en dicha&nbsp; instancia ps\u00edquica y su estructuraci\u00f3n temprana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\">No obstante, destaquemos que el \u00faltimo Freud indica como traum\u00e1ticas las&nbsp; mortificaciones narcis\u00edsticas adem\u00e1s de las impresiones y vivencias sexuales. Sin&nbsp; embargo, las puntuaciones important\u00edsimas acerca del trauma a partir de 1920 poniendo&nbsp; de relieve el punto de vista econ\u00f3mico debieron esperar muchos a\u00f1os para comenzar a&nbsp; recuperarse en los estudios psicoanal\u00edticos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">Con el abandono de la teor\u00eda traum\u00e1tica por el fundador del psicoan\u00e1lisis el concepto&nbsp; de trauma pr\u00e1cticamente desapareci\u00f3 de las publicaciones psicoanal\u00edticas salvo&nbsp; contad\u00edsimas excepciones (como Ferenczi y Fenichel entre los pocos) hasta comenzar&nbsp; a recuperarse reci\u00e9n en los a\u00f1os 60\u2019 por parte de autores enmarcados en la psicolog\u00eda&nbsp; del yo y del psicoan\u00e1lisis franc\u00e9s no lacaniano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">El concepto de trauma est\u00e1 ausente en la obra de Melanie Klein y en el primer Lacan y&nbsp; dichas ortodoxias marcaron varias generaciones de psicoanalistas en la Argentina. Debemos a Silvia Bleichmar la reintroducci\u00f3n en Argentina del concepto de trauma&nbsp; especialmente en el psicoan\u00e1lisis de ni\u00f1os con sus desarrollos freudianos siguiendo las&nbsp; ideas de Laplanche.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">A partir de los a\u00f1os 80\u2019 el concepto de trauma prolifera en las publicaciones&nbsp; psicoanal\u00edticas tanto en los desarrollos en castellano, en ingl\u00e9s y en franc\u00e9s, revisitando precisando y ampliando sus alcances te\u00f3ricos y cl\u00ednicos. Sin duda colaboraron en dicha&nbsp; recuperaci\u00f3n las presentaciones y dificultades cl\u00ednicas que no pod\u00edan entenderse&nbsp; \u00fanicamente con los paradigmas est\u00e1ndar vigentes hasta esos momentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\">Sin entrar aqu\u00ed en detalles de los pasos que siguieron las ideas al recuperar dicho concepto puntualicemos que Masud Khan en su art\u00edculo \u201cEl trauma acumulativo\u201d&nbsp; publicado en 1963, es el primer autor que revisa l\u00facida y minuciosamente las etapas del&nbsp; concepto en la obra de Freud. Adem\u00e1s, apoy\u00e1ndose en diferentes desarrollos de la&nbsp; psicolog\u00eda del yo y los trabajos de Winnicott sobre la funci\u00f3n materna discrimina las&nbsp; fallas de esta funci\u00f3n precisando formas del trauma. Subraya los fracasos en el rol de&nbsp; protecci\u00f3n contra las excitaciones del lado de la madre discriminando variadas modalidades de lo traum\u00e1tico e introduce su idea del trauma acumulativo. Indiquemos que lo piensa a partir de pacientes adultos y para entender los efectos posteriores del&nbsp; trauma en la infancia. Tal vez su art\u00edculo haya influido en el mismo Winnicott dado el&nbsp; v\u00ednculo entre ambos autores pues los escritos de este \u00faltimo acerca del trauma son poco&nbsp; posteriores al de Khan. O quiz\u00e1s las ideas que comienzan a tomar centralidad en una&nbsp; \u00e9poca se diseminan e influyen sobre los autores contempor\u00e1neos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\">Como es sabido las \u00faltimas teorizaciones de Freud acerca del factor traum\u00e1tico se&nbsp; caracterizan por la intensidad de excitaci\u00f3n que no puede metabolizarse. Un dolor que&nbsp; no cesa o un estado de necesidad que no alcanza satisfacci\u00f3n, en t\u00e9rminos cuantitativos, que deja al sujeto en un estado de desvalimiento, desamparo, indefensi\u00f3n&nbsp; e impotencia. En Freud estas experiencias ser\u00edan lo m\u00e1s hondo de las vivencias&nbsp; subjetivas del sufrimiento traum\u00e1tico.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\">Winnicott descubre un m\u00e1s hondo a\u00fan en el vivenciar subjetivo producto de las vivencias&nbsp; traum\u00e1ticas de la primer\u00edsima infancia, antes del acceso a la palabra en el ni\u00f1o, en las&nbsp; que el entorno, la familia, la madre, han fallado en su funci\u00f3n de sost\u00e9n. Las vivencias&nbsp; que Freud caracterizara como angustia autom\u00e1tica o traum\u00e1tica en varias de sus&nbsp; modalidades (p\u00e1nico, terror, horror, espanto, ominoso, etc.) puntualizan el punto de vista&nbsp; econ\u00f3mico. Winnicott introducir\u00e1 una perspectiva cualitativa de las vivencias efecto de las fallas primarias resultantes de la falta de sost\u00e9n del entorno, conceptualiz\u00e1ndolas como agon\u00edas, angustias impensables, desintegraci\u00f3n, ca\u00edda interminable, escisi\u00f3n som\u00e1tica, desparramarse en todas las direcciones, desorientaci\u00f3n, p\u00e9rdida de una&nbsp; relaci\u00f3n directa con los objetos, p\u00e9rdida de la continuidad existencial o&nbsp; despersonalizaci\u00f3n, seg\u00fan los casos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\">Entre tantas consideraciones que se abren respecto a este tema focalizaremos dos&nbsp; aspectos a partir de estas consabidas consideraciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\">Por un lado, la relaci\u00f3n interno-externo en la situaci\u00f3n traum\u00e1tica que Winnicott nos permite pensar de un modo original.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\">Y por otro, lo que denomina traumas sutiles primarios que para los beb\u00e9s suelen ser&nbsp; peores que los traumas severos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13 wp-block-paragraph\"><strong>1. La relaci\u00f3n interno-externo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\">Abordemos dos definiciones originales de Winnicott acerca del trauma entre las varias&nbsp; acepciones que plantea.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">&#8211; es \u201caquello que quiebra la idealizaci\u00f3n de un objeto por el odio de un individuo,&nbsp; reactivo frente a la falta de ese objeto en lo que ata\u00f1e a cumplir su funci\u00f3n\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\">&#8211; \u201c\u2026es la destrucci\u00f3n de la pureza de la experiencia individual a ra\u00edz de la intrusi\u00f3n&nbsp;&nbsp;de un hecho real demasiado s\u00fabito e impredecible y del odio que genera en el&nbsp; individuo, odio hacia el objeto bueno, que no experiencia como odio sino, en&nbsp; forma delirante, como ser odiado\u201d (Winnicott, 1965).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\">Desde esta perspectiva el trauma no es ni interno ni externo, y es interno y externo al&nbsp; mismo tiempo, paradoja, primera puntuaci\u00f3n. Lo externo: un objeto falla en cumplir su&nbsp; funci\u00f3n. La falla real, intrusiva en la experiencia subjetiva de continuidad, sostenida en&nbsp; el lazo con la madre, produce un efecto interno: quiebra la idealizaci\u00f3n del objeto bueno. Sin embargo, adem\u00e1s dicha idealizaci\u00f3n es quebrada, destruida, por el odio del sujeto,&nbsp; reactivo a la falla externa. Winnicott nos ofrece aqu\u00ed una dimensi\u00f3n activa en la reacci\u00f3n&nbsp; al trauma y no solo pasiva, que tambi\u00e9n lo es pero siendo esta \u00faltima la que se tiende a&nbsp; enfatizar entre los efectos. Otra transformaci\u00f3n m\u00e1s: el odio no se experiencia como&nbsp; interno sino como ser odiado en un modo ya defensivo de transformaci\u00f3n de lo activo&nbsp; en pasivo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">Se\u00f1alamos la importancia de tener presente dicho odio en su dimensi\u00f3n activa y la&nbsp; experiencia de ser odiado, pasiva, para ser trabajado en la cl\u00ednica. Es una v\u00eda que puede&nbsp; acompa\u00f1ar al trabajo sobre los efectos padecidos del orden del dolor, agon\u00edas, etc.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19 wp-block-paragraph\"><strong>2. Traumas primarios sutiles y mudos&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\">Hay traumas primarios severos y llamativos pero tomaremos esta referencia de traumas&nbsp; primarios sutiles de Winnicott que nos permite conjeturar desde nuestra experiencia&nbsp; cl\u00ednica y tambi\u00e9n compartida sobre situaciones mudas, cuyos efectos aparecen a&nbsp; posteriori pero con efectos tempranos en la primera infancia. Asistimos con mucha&nbsp; frecuencia en la actualidad a sintomatolog\u00edas y d\u00e9ficits graves en el desarrollo temprano&nbsp; (clasificados en la actualidad por el DSM V \u2018trastornos del espectro autista\u2019) y que&nbsp; resultan producto de alteraciones significativas en la constituci\u00f3n subjetiva y la&nbsp; estructuraci\u00f3n ps\u00edquica.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\">Retomemos otra referencia del \u00faltimo Freud. El trauma produce dos tipos de efectos: positivos y negativos. Positivos: que la vivencia se repita, se reviva, se recuerde, que&nbsp; insiste como compulsi\u00f3n de repetici\u00f3n. Negativos: reacciones de defensa, impedir que&nbsp; la vivencia se repita, se reviva, tambi\u00e9n de car\u00e1cter compulsivo.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\">En los casos se\u00f1alados estar\u00edamos ante un predominio de defensivas primarias y&nbsp; extremas en las que hubo una mudez de lo acontecido en el v\u00ednculo temprano tanto del&nbsp; lado de la madre como del lado del ni\u00f1o, pero que retorna tiempo despu\u00e9s en el desarrollo subjetivo en los ni\u00f1os peque\u00f1os con alteraciones, ahora llamativas, en el&nbsp; lenguaje, desarrollo cognitivo, aislamiento, desconexiones en el v\u00ednculo con los otros,&nbsp; etc. La hip\u00f3tesis que formulamos para su investigaci\u00f3n es que ha habido algo vivido por&nbsp; el ni\u00f1o en su lazo con la madre, que no fue registrado o fue negado o denegado. Un&nbsp; modo instalado y vivido en el v\u00ednculo de modo permanente. Decimos algo vivido pero&nbsp; recalcando que no se trata de un evento puntual traum\u00e1tico sino de un modo de lazo&nbsp; permanente fallido que se instala en el v\u00ednculo produciendo afectos dolorosos&nbsp;silenciosos que son ahogados repetidamente como modo defensivo. As\u00ed va constituy\u00e9ndose paulatinamente una organizaci\u00f3n ps\u00edquica con el predominio de&nbsp; defensas tempranas extremas con efectos pat\u00f3genos. Abordado por enfoques&nbsp; puramente cognitivistas el ni\u00f1o recibe tratamientos para mejorar el d\u00e9ficit de sus perfiles&nbsp; instrumentales del desarrollo confirmando y reafirmando m\u00e1s a\u00fan las negaciones del&nbsp; factor traum\u00e1tico que ha estado en el origen.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\">Mudo del lado del ni\u00f1o y mudo del lado del ambiente, de la funci\u00f3n materna, de las&nbsp; funciones parentales. Mudos los fallos del lado materno en la complejidad de sus&nbsp; funciones: deseo, apego, empat\u00eda, sost\u00e9n, presencia, entonaci\u00f3n afectiva, etc.&nbsp; En el psiquismo del ni\u00f1o va operando una escisi\u00f3n temprana para defenderse de los&nbsp; afectos dolorosos intensos, penosos, ag\u00f3nicos. El sujeto ha sido confrontado a&nbsp; experiencias primarias de este car\u00e1cter y las mismas no han podido ser subjetivadas. Rousillon ha contribuido a profundizar este tema se\u00f1alando que el trauma concierne a&nbsp; todo lo que pueda romper la simbolizaci\u00f3n y con ella la apropiaci\u00f3n subjetiva. En estas&nbsp; experiencias primarias toda la vida y la vida ps\u00edquica est\u00e1 amenazada, experiencias de&nbsp; extrema amenaza que comportan una vivencia potencial de aniquilaci\u00f3n, de afectos&nbsp; extremos de dolor.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-24 wp-block-paragraph\">El trauma es una situaci\u00f3n vivida como si no tuviera salida del lado de sus propios&nbsp; recursos internos y sin recursos externos y con una vivencia de soledad que en la&nbsp; primera infancia no es registrada. Pero en el trauma primario dicha situaci\u00f3n somete a&nbsp; un sujeto en situaci\u00f3n de dependencia extrema. En la primera infancia es vivida sin un&nbsp; sujeto que sepa de ella ni de s\u00ed mismo. Es decir, en la medida en que su subjetividad en&nbsp; constituci\u00f3n depende del lazo con los otros, la intrusi\u00f3n traum\u00e1tica conmueve el fr\u00e1gil self del sujeto en ciernes y lo sume en la desintegraci\u00f3n, dolor y agon\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\">Confrontado de modo permanente en un lazo de dependencia extrema con estas&nbsp; repetidas situaciones se pone en acto una defensa extrema: el sujeto se retira de s\u00ed&nbsp; mismo, se retira de su experiencia subjetiva, es una forma del clivaje. El sujeto se&nbsp; desgarra retir\u00e1ndose, como si desubjetivara la experiencia. Hace como si no hubiera&nbsp; tenido lugar y efectivamente no ha tenido lugar para \u00e9l. Como se\u00f1ala Winnicott al indicar&nbsp; que en el miedo al derrumbe se trata de un derrumbe ya ocurrido en una etapa en que no hab\u00eda sujeto a\u00fan para registrarla. Pero en estos casos de ni\u00f1os peque\u00f1os no hay&nbsp; s\u00edntomas manifiestos de miedo al derrumbe sino los d\u00e9ficits que se\u00f1alamos en su&nbsp; desarrollo. Que son alterados cada tanto por ataques de angustia extrema que se&nbsp; disparan ante situaciones puntuales y que son modos de la vivencia de derrumbe actual experimentado y por eso traum\u00e1tico y es por ello que lo diferenciamos del miedo a un derrumbe por ocurrir aunque se trate del ya experimentado.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph\">La sintomatolog\u00eda en estos casos de d\u00e9ficit es variada en sus manifestaciones&nbsp; dependiendo de las capacidades parentales de registrar a tiempo e ir compensando&nbsp; dichas fallas tempranas. En dichos trastornos predomina como compulsi\u00f3n de repetici\u00f3n&nbsp; la operaci\u00f3n defensiva, la desconexi\u00f3n parcial con la realidad, fallas en la constituci\u00f3n&nbsp; de las representaciones, la desconexi\u00f3n con su propio cuerpo, desconexi\u00f3n con su&nbsp; propia subjetividad, con los otros y de sus propios estados afectivos. Pero tambi\u00e9n estos&nbsp; ni\u00f1os, como se\u00f1alamos, presentan una vulnerabilidad afectiva en la que retornan&nbsp; compulsivamente situaciones de angustia extrema, gritos, dolor y llantos intensos ante&nbsp; frustraciones banales, o ataques de furia y odio que se alternan con estados afectivos&nbsp; distantes con los otros y la realidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph\">Partimos de la idea de que con lo traum\u00e1tico el psiquismo recibe el impacto de lo real y&nbsp; se trata en la cl\u00ednica de abordar lo que se considera actualmente fuera del campo&nbsp; representacional para construir las representaciones y simbolizaciones ausentes y&nbsp; favorecer una neog\u00e9nesis ps\u00edquica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph\">Acerca de las representaciones y la simbolizaci\u00f3n, Rousillon ofrece una perspectiva que&nbsp; ampl\u00eda su comprensi\u00f3n te\u00f3rica. Seg\u00fan su punto de vista no habr\u00eda ausencia completa&nbsp; de representaciones en estas situaciones extremas de impacto de lo real. El modo de&nbsp; representaci\u00f3n ser\u00eda una representaci\u00f3n por el afecto y por formas de afecto extremas. Estar\u00edamos ante representaciones perceptivas, sensoriales, en acto, poco desplegadas,&nbsp; en las cuales la diferenciaci\u00f3n entre el afecto y la representaci\u00f3n no tiene pertinencia.&nbsp; La simbolizaci\u00f3n es una representaci\u00f3n que \u2018se sabe\u2019 ser representaci\u00f3n. Y existen&nbsp; representaciones que no se saben que ellas son representaciones. La simbolizaci\u00f3n es&nbsp; as\u00ed una representaci\u00f3n reflexiva. El proceso de subjetivaci\u00f3n es planteado como una&nbsp; transformaci\u00f3n, en la que la simbolizaci\u00f3n permite el devenir Ich, d\u00f3nde Ello era, es&nbsp; decir, devenir sujeto.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph\">Ahora bien, el devenir sujeto pasa por este proceso de subjetivaci\u00f3n y de apropiaci\u00f3n&nbsp; subjetiva y el sujeto no podr\u00eda hacerla solo, deber\u00e1 pasar por el otro, en este caso el&nbsp; analista. Aqu\u00ed vendr\u00eda la idea de Winnicott del analista como objeto a ser usado.&nbsp; Prest\u00e1ndose el analista, como un objeto-otro sujeto, para que la compulsi\u00f3n de&nbsp; repetici\u00f3n (tanto de lo traum\u00e1tico vivido como de la defensa) favorezca su despliegue&nbsp; en el dispositivo anal\u00edtico e ir convirtiendo dichas puestas en acto en representaciones, en escenificaciones, que a su vez devengan simbolizaciones que permitan una&nbsp; apropiaci\u00f3n subjetiva. La transformaci\u00f3n del sujeto, el devenir sujeto, deber\u00e1 pasar por el encuentro con los objetos-otros-sujetos, por el reencuentro con los analistas, con los&nbsp; cl\u00ednicos, con los agentes importantes de su vida. Aqu\u00ed se abrir\u00eda necesariamente adem\u00e1s un trabajo cl\u00ednico de profundizaci\u00f3n con la madre, con los padres, con el&nbsp; ambiente, pero ser\u00eda objeto de otro trabajo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-30 wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31 wp-block-paragraph\"><sup>1 CARLOS EDUARDO TKACH.\u00a0Dr. en Psicolog\u00eda, UBA\u00a0. Asociaci\u00f3n Psicoanal\u00edtica Argentina.<\/sup><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[4],"class_list":["post-299","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-nuestros-invitados"],"acf":{"numero_de_revista":[161],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"A trav\u00e9s de un riguroso recorrido hist\u00f3rico y conceptual, el autor explora la vigencia y profundidad del trauma primario en la obra de Winnicott...","copete":"A trav\u00e9s de un riguroso recorrido hist\u00f3rico y conceptual, el autor explora la vigencia y profundidad del trauma primario en la obra de Winnicott. El art\u00edculo analiza la paradoja de la relaci\u00f3n interno-externo y ofrece herramientas conceptuales para el abordaje cl\u00ednico de los sufrimientos originarios en la primer\u00edsima infancia.  \r\n","autores":[209],"entrevistadores":"","entrevistados":"","imagen_de_seccion":"","articulo_bibliografia_titulo":"Bibliograf\u00eda","articulo_bibliografia":"Bleichmar, S. (1993). La fundaci\u00f3n de lo inconciente. Amorrortu. \r\nFenichel, O. (1945). The Concept of Trauma in Contemporary Psycho-Analytical Theory,  Int. J. Psychoanal., (26):33-44. \r\nFerenczi, S. (1984). Reflexiones sobre el traumatismo. En S. Ferenczi Obras Completas,  IV. (pp. 65-72) Madrid: Espasa \u2013 Calpe (publicaci\u00f3n original 1934). Freud, A. (1984). El trauma ps\u00edquico. En A. Freud Neurosis y sintomatolog\u00eda en la  infancia. (pp. 25-11). Paid\u00f3s (comunicaciones originales 1964-1967). Freud, S. (1991). Mois\u00e9s y la religi\u00f3n monote\u00edsta. En S. Freud Obras completas, XXIII.  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