{"id":341,"date":"2026-10-16T22:20:52","date_gmt":"2026-10-17T01:20:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=341"},"modified":"2026-10-23T15:49:12","modified_gmt":"2026-10-23T18:49:12","slug":"un-enigma-con-cicatriz-freud-bonaparte-y-la-pregunta-por-lo-femenino","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/un-enigma-con-cicatriz-freud-bonaparte-y-la-pregunta-por-lo-femenino\/","title":{"rendered":"Un enigma con cicatriz: Freud, Bonaparte y la pregunta por lo femenino"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\"><em>\u201cEn las profundidades de la carne materna, la naturaleza hizo de m\u00ed, a trav\u00e9s del sexo, una mujer fracasada, pero en revancha, a trav\u00e9s del cerebro, casi un hombre&#8221;.\u2014 Bonaparte, 195<\/em>0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-2 wp-block-paragraph\"><strong>Introducci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\">La pregunta por lo femenino viene de anta\u00f1o. No es algo dado ni evidente, sino que es una cuesti\u00f3n de la que todos parecen tener una opini\u00f3n: sobre si algo es femenino o masculino, sobre si una persona deber\u00eda actuar de determinada manera por ser mujer u hombre, sobre los roles en una familia o en la sociedad en base al g\u00e9nero, y m\u00e1s. Y, sin embargo, pese a tanta certeza, uno se pregunta qu\u00e9 implica realmente ser mujer o ser hombre. Frente a esto, Freud (1933) afirm\u00f3: \u201clo que constituye la masculinidad o la feminidad es un car\u00e1cter desconocido que la anatom\u00eda no puede aprehender\u201d (p. 106); asimismo, el autor plantea el uso de \u201cmasculino\u201d y \u201cfemenino\u201d como cualidades an\u00edmicas, proponiendo a la bisexualidad como constitutiva en el ser humano y que una persona se comporta en algunos puntos masculinamente y en otros femeninamente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">En el presente art\u00edculo, me propongo investigar la teorizaci\u00f3n de Freud acerca de la feminidad. Para ello, tomar\u00e9 algunos intercambios que mantuvo con Marie Bonaparte en los que el debate entre ambos ilumina los l\u00edmites y tensiones de esa teorizaci\u00f3n. A su vez, utilizar\u00e9 como subt\u00edtulos frases de los autores que den cuenta del contenido a desarrollar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-5 wp-block-paragraph\"><strong>El enigma de la feminidad ha puesto cavilosos a los hombres de todos los tiempos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">Freud (1923, 1924) postula que, en la infancia, el inter\u00e9s por los genitales y el quehacer genital cobran una significatividad dominante, y que lo que diferencia la organizaci\u00f3n genital infantil respecto de la definitiva del adulto es que, para ambos sexos, hay un primado del falo. Por tanto, en la fase f\u00e1lica hay algo masculino pero no algo femenino: la oposici\u00f3n es entre masculino y castrado. Lo masculino abarca la actividad, el situarse de manera masculina en el lugar del padre para <em>mantener comercio<\/em> con la madre; mientras que lo femenino supone la pasividad, <em>hacerse amar<\/em> por el padre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\">En este punto, Freud (1923, 1924, 1925) afirma que s\u00f3lo se puede explicar este hecho en el ni\u00f1o, ya que le falta tener un mayor conocimiento de los procesos correspondientes en la ni\u00f1a. Es m\u00e1s, refiere que \u201cel material se vuelve aqu\u00ed -incomprensiblemente- mucho m\u00e1s oscuro y lagunoso\u201d (1924, p. 185). As\u00ed, para el autor, el cl\u00edtoris de la ni\u00f1ita se comporta al comienzo en todo como un pene, hasta que, por la comparaci\u00f3n con un ni\u00f1o, percibe que el suyo es \u201cdemasiado corto\u201d y lo siente como un perjuicio, una raz\u00f3n de inferioridad y, a partir de ah\u00ed, cae v\u00edctima de la envidia del pene. Aqu\u00ed, sabiendo que no tiene algo que le gustar\u00eda tener, se bifurca el complejo de masculinidad en la mujer que, de no ser superado, podr\u00eda deparar dificultades en el desarrollo hacia la feminidad. En este punto se se\u00f1ala que hay una diferencia esencial en la que la ni\u00f1a acepta la castraci\u00f3n como un hecho consumado, mientras que el var\u00f3n tiene miedo a la posibilidad de su consumaci\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, Freud (1924) propone que es raro que el complejo de Edipo en la ni\u00f1a vaya m\u00e1s all\u00e1 de la sustituci\u00f3n de la madre y de la actitud femenina hacia el padre y que, desliz\u00e1ndose a lo largo de la ecuaci\u00f3n simb\u00f3lica, la ni\u00f1a tiene por deseo recibir un hijo como regalo del padre. Ambos deseos -el de poseer un pene y recibir un hijo- permanecen en lo inconsciente, donde se conservan con fuerte investidura y contribuyen a preparar a la mujer para su posterior papel sexual. Asimismo, considera que la menor intensidad de la contribuci\u00f3n s\u00e1dica a la pulsi\u00f3n sexual, relacionada a la mutilaci\u00f3n del pene, facilita la mudanza de las aspiraciones directamente sexuales en aspiraciones tiernas de meta inhibida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de que Freud ubica estos procesos en el inconsciente y describe lo que sucede en el armado del aparato ps\u00edquico, cabe preguntarse, no obstante, en qu\u00e9 medida estas formulaciones te\u00f3ricas reflejan no s\u00f3lo una descripci\u00f3n del desarrollo ps\u00edquico femenino, sino tambi\u00e9n el imaginario social de una \u00e9poca -y tambi\u00e9n del presente- que concibi\u00f3 a la mujer como naturalmente orientada hacia la maternidad, la ternura, la renuncia y las tareas del hogar. Las aspiraciones tiernas de meta inhibida, la aceptaci\u00f3n de la castraci\u00f3n como hecho consumado: todo ello dibuja una figura femenina cuyo lugar en el mundo est\u00e1 dado de antemano, no por la anatom\u00eda solamente, sino por el orden simb\u00f3lico que la rodea. La inferioridad frente a la potencia, la actividad frente a la pasividad, el cuidado frente al deseo: estas oposiciones no son s\u00f3lo parte de los conceptos psicoanal\u00edticos, sino que tambi\u00e9n son representaciones sociales que cualquiera puede reconocer en su experiencia cotidiana.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\">En suma, Freud (1925) ubica, como una de las consecuencias del efecto de la envidia del pene y la inferioridad del cl\u00edtoris, que la naturaleza de la mujer est\u00e1 m\u00e1s alejada de la masturbaci\u00f3n. En parte, podr\u00eda ser, seg\u00fan el autor, porque la masturbaci\u00f3n en el cl\u00edtoris ser\u00eda una pr\u00e1ctica masculina y el despliegue de la sexualidad tendr\u00eda como condici\u00f3n la remoci\u00f3n de la sexualidad clitor\u00eddea. En base a su observaci\u00f3n cl\u00ednica, Freud plantea que, tras los indicios de la envidia del pene, sobreviene una intensa contracorriente opuesta al onanismo, lo cual presupone un preanuncio de la oleada represiva que en la \u00e9poca de la pubertad eliminar\u00e1 gran parte de la sexualidad masculina para dejar espacio al desarrollo de la feminidad. As\u00ed, en palabras de Freud (1925), \u201cel conocimiento de la diferencia anat\u00f3mica entre los sexos esfuerza a la ni\u00f1a a apartarse de la masculinidad y a encaminarse por v\u00edas que lleven al despliegue de la feminidad\u201d (p. 274).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\">Continuando con la diferencia entre los sexos, Freud (1925) opina que el nivel de lo \u00e9ticamente normal es otro en el caso de la mujer debido a que el supery\u00f3 nunca deviene tan implacable e independiente de sus or\u00edgenes afectivos como en el caso del var\u00f3n. Tambi\u00e9n justifica rasgos que \u201cla cr\u00edtica ha enrostrado desde siempre a la mujer\u201d (p. 276), tales como un menor sentimiento de justicia, menor inclinaci\u00f3n a someterse a las grandes necesidades de la vida, el dejarse guiar en sus decisiones por sentimientos tiernos u hostiles y dem\u00e1s. Igualmente, rescata que todos los humanos re\u00fanen en s\u00ed caracteres masculinos y femeninos, de suerte que la masculinidad y la feminidad puras \u201csiguen siendo construcciones te\u00f3ricas de contenido incierto\u201d (Freud, 1925, p. 276).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-12 wp-block-paragraph\"><strong>Es una persona de elevada inteligencia, tiene la capacidad de trabajo de un hombre<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\">Marie Bonaparte fue una princesa que comenz\u00f3 su an\u00e1lisis con Freud en 1925 y se interes\u00f3 en la investigaci\u00f3n de la sexualidad femenina, en particular, de la frigidez la cual dec\u00eda padecer-. Este problema, que ella experimentaba como la incapacidad de alcanzar el orgasmo sin estimulaci\u00f3n clitoridiana la aquej\u00f3 al punto de realizarse tres cirug\u00edas para acortar la distancia entre el cl\u00edtoris y la vagina -motivo por el cual, en base a su estudio, no pod\u00eda tener un orgasmo por v\u00eda vaginal-. No obstante, lejos de quedarse en lo personal, Bonaparte convirti\u00f3 esa experiencia en objeto de investigaci\u00f3n, produciendo una interesante teor\u00eda sobre la sexualidad femenina que dialog\u00f3 de cerca con la de Freud, a veces acompa\u00f1\u00e1ndola y otras veces tension\u00e1ndola.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\">En el intercambio con Marie Bonaparte, Freud reconoci\u00f3 que no era una verg\u00fcenza ni era patol\u00f3gico necesitar al cl\u00edtoris para llegar al orgasmo (Freud, 1929, 29 de enero). Aqu\u00ed se puede observar un cambio respecto de lo que hab\u00eda postulado previamente acerca de lo que es la feminidad normal y el desarrollo al cual se espera que la mujer arribe. En este punto, el analista se sincer\u00f3 respecto de que la frigidez ser\u00eda un problema que las mujeres tendr\u00edan que resolver alg\u00fan d\u00eda, sumado a que lo que ten\u00eda para decir sobre la feminidad era incompleto y fragmentario (Freud, 1930, 20 de febrero).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">Asimismo, sobre la doble moral sexual, Freud reconoci\u00f3 que, \u201ccon raz\u00f3n o sin ella\u201d, las mujeres son tratadas con m\u00e1s dureza que los hombres en lo referente a los excesos sexuales. Para \u00e9l, dado que la naturaleza pone al cl\u00edtoris funcional al mismo nivel que al pene, es esta diferencia anat\u00f3mica la que, en cierto modo, implementa la doble moral de la sociedad (Freud, 1927, 21 de mayo, p.233).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\">Por su parte, Bonaparte no se limit\u00f3 a investigar la sexualidad femenina desde afuera, sino que ella misma result\u00f3 ser su caso de estudio y se someti\u00f3 a tres cirug\u00edas que no tuvieron el \u00e9xito que ella esperaba. M\u00e1s all\u00e1 de que sus planteos respecto de la importancia de que un orgasmo se diese tan solo con la estimulaci\u00f3n de la vagina y no del cl\u00edtoris, obedeciendo a la m\u00e1xima seg\u00fan la cual propon\u00eda esto como algo femenino, ella igualmente cuestion\u00f3 la \u201cactitud de la sociedad patriarcal\u201d, en la que el hombre puede permitirse todo y la mujer debe aceptarlo todo, sonre\u00edr y agradecer (Bonaparte, 1932, 1 de agosto). A su vez, la analista se describ\u00eda a s\u00ed misma como una mujer con cerebro de hombre, o como alguien que no se hab\u00eda convertido en mujer con la edad ni con el an\u00e1lisis (Bonaparte, 1932, 1 de agosto).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-17 wp-block-paragraph\"><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">Freud construy\u00f3 una teor\u00eda rigurosa del desarrollo psicosexual femenino; sin embargo, \u00e9l mismo reconoci\u00f3 que lo que ten\u00eda para decir sobre la feminidad era <em>incompleto y fragmentario<\/em> y que la gran pregunta acerca de qu\u00e9 quiere la mujer hab\u00eda quedado sin respuesta tras muchos a\u00f1os de estudio. Esta honestidad, propia del autor, revela a un Freud atrapado entre la observaci\u00f3n cl\u00ednica y los supuestos de su \u00e9poca. Bonaparte, por su parte, encarn\u00f3 esta misma tensi\u00f3n de manera singular. Teoriz\u00f3 la feminidad desde adentro, desde un cuerpo que experiment\u00f3 como ajeno, con un cerebro masculino que no se adaptaba a lo que se esperaba de una mujer. Y, al mismo tiempo, fue quien m\u00e1s directamente cuestion\u00f3 el orden que tanto Freud, como la sociedad de su tiempo, daban por sentado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\">La pregunta por lo femenino, entonces, no tiene una respuesta \u00fanica ni universal. Lo que este recorrido permite pensar es que ser mujer es una construcci\u00f3n que ocurre en el cruce entre lo que el inconsciente produce, lo que la anatom\u00eda impone, lo que la cultura prescribe y lo que cada quien hace con todo eso. Una construcci\u00f3n siempre incompleta, como el propio Freud admiti\u00f3, y siempre en tensi\u00f3n, como lo demostr\u00f3 la vida de Bonaparte. Pero quiz\u00e1s lo m\u00e1s relevante sea esto: si la feminidad no es un destino anat\u00f3mico fijo ni una esencia inmutable, entonces hay un margen para que cada una defina qu\u00e9 significa ser mujer para s\u00ed misma. No desde la nada, porque nadie elige fuera del lenguaje, del inconsciente y de la historia que le precede. Pero s\u00ed desde un lugar propio, singular, que ninguna teor\u00eda puede agotar del todo. Bonaparte lo intent\u00f3, a su manera y con sus contradicciones. Y en ese intento, m\u00e1s que en las cirug\u00edas o en los tratados, quiz\u00e1s est\u00e9 su legado m\u00e1s duradero.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[7],"class_list":["post-341","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-analistas-en-formacion"],"acf":{"numero_de_revista":[161],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"Este trabajo indaga sobre la conceptualizaci\u00f3n de lo femenino en la obra de Freud...","copete":"Este trabajo indaga sobre la conceptualizaci\u00f3n de lo femenino en la obra de Freud. La autora analiza los l\u00edmites y tensiones de dicha teorizaci\u00f3n a trav\u00e9s del debate e intercambio epistolar que este mantuvo con Marie Bonaparte.","autores":[221],"entrevistadores":"","entrevistados":"","imagen_de_seccion":"","articulo_bibliografia_titulo":"Bibliograf\u00eda","articulo_bibliografia":"Amouroux, R. (Ed.). (2022). Marie Bonaparte - Sigmund Freud: Correspondance int\u00e9grale, 1925-1939. Flammarion.\r\nBonaparte, M. (1932, 1 de agosto). [Carta a Sigmund Freud]. En R. Amouroux (Ed.), Marie Bonaparte\u2013Sigmund Freud: Correspondance int\u00e9grale, 1925\u20131939. Flammarion.\r\nCaparr\u00f3s, N. (2002). Correspondencia de Sigmund Freud. 1926-1939, El ocaso de una \u00e9poca. Los \u00faltimos a\u00f1os, 5.\r\nFreud, S. (1923): La organizaci\u00f3n genital infantil (Una interpolaci\u00f3n en la teor\u00eda de la sexualidad). En Obras completas (vol. XIX). Amorrortu Editores.\r\nFreud, S. (1924): El sepultamiento del complejo de Edipo. En Obras completas (vol. XIX). Amorrortu Editores.\r\nFreud, S. (1925): Algunas consecuencias ps\u00edquicas de la diferencia anat\u00f3mica entre los sexos. En Obras completas (vol. XIX). Amorrortu Editores.\r\nFreud, S. (1927, 21 de mayo). [Carta a Marie Bonaparte]. En R. Amouroux (Ed.),  Marie Bonaparte\u2013Sigmund Freud: Correspondance int\u00e9grale, 1925\u20131939. Flammarion.\r\nFreud, S. (1929, 29 de enero). 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