{"id":343,"date":"2026-10-16T22:49:25","date_gmt":"2026-10-17T01:49:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=343"},"modified":"2026-10-26T16:15:00","modified_gmt":"2026-10-26T19:15:00","slug":"algunas-puntualizaciones-sobre-lo-heredado-en-psicoanalisis","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/algunas-puntualizaciones-sobre-lo-heredado-en-psicoanalisis\/","title":{"rendered":"Algunas puntualizaciones sobre lo heredado en psicoan\u00e1lisis"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\">Los interrogantes planteados en el presente trabajo surgen a partir de los inicios de mi pr\u00e1ctica profesional. Considero de cabal importancia indagar c\u00f3mo se presenta lo heredado en el psicoan\u00e1lisis seg\u00fan la metapsicolog\u00eda propuesta por Freud. Seg\u00fan lo postulado por el autor en su art\u00edculo <em>El yo y el ello<\/em> (1923\/1984):<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\">Las vivencias del yo parecen al comienzo perderse para la herencia, pero, si se repiten con la suficiente frecuencia e intensidad en muchos individuos que se siguen unos a otros generacionalmente, se trasponen, por as\u00ed decir, en vivencias del ello, cuyas impresiones {improntas} son conservadas por herencia. (pp. 39-40)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-3 wp-block-paragraph\">A partir de esto surge un primer interrogante, \u00bflo hereditario<a href=\"#_ftn1\" id=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> <sup>&nbsp;<\/sup>se transmite de ello a ello? A fin de poder comenzar una indagaci\u00f3n sobre esta pregunta es menester preguntarnos c\u00f3mo entend\u00eda Freud las distintas instancias: el ello, el yo y el supery\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">En el art\u00edculo antes citado, el autor plantea que el yo es una porci\u00f3n del ello que, por medio del sistema <em>P-Cc<\/em> (percepci\u00f3n-conciencia), fue alterado por el influjo del mundo exterior. Esta instancia se esfuerza por reemplazar el principio de placer que rige al ello por el principio de realidad, en un intento de que prevalezca la influencia del mundo exterior por sobre el ello. La percepci\u00f3n tiene, para el yo, la misma funci\u00f3n que las pulsiones tienen para ello. En la <em>31\u00aa conferencia: La descomposici\u00f3n de la personalidad&nbsp; ps\u00edquica<\/em> (1933\/1984), el autor postula que, por encargo del ello, al yo se le adjudica el acceso a la motilidad. No obstante, el yo toma prestadas sus fuerzas del ello, raz\u00f3n por la cual suele trasponer la voluntad del ello como si fuese propia. Entonces, \u00bfa qu\u00e9 se refiere Freud cuando habla del ello?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">Freud se\u00f1ala que es la parte de nuestra personalidad m\u00e1s inaccesible y oscura. S\u00f3lo puede ser descrita por oposici\u00f3n al yo; lo que se pudo indagar fue gracias al estudio de los s\u00edntomas y del trabajo del sue\u00f1o. El autor supone que un extremo del ello se encuentra abierto a lo som\u00e1tico en el cual \u201cacoge dentro de s\u00ed las necesidades pulsionales que en \u00e9l hallan su expresi\u00f3n ps\u00edquica (&#8230;)\u201d (Freud, 1933\/1984, p. 68). Toma su energ\u00eda de las pulsiones, sin organizaci\u00f3n alguna m\u00e1s que procurar la satisfacci\u00f3n a las necesidades pulsionales bajo el principio de placer. En los procesos del ello, no rigen las leyes del pensamiento; esto quiere decir que puede haber contradicci\u00f3n (coexisten mociones opuestas sin cancelarse entre s\u00ed), no hay negaci\u00f3n ni nada que se le equipare, como tampoco existen las valoraciones morales. Las mociones de deseo que habitan en ello, act\u00faan como si fueran acontecimientos nuevos, son inmortales. \u00danicamente por medio del trabajo anal\u00edtico es posible que \u00e9stas devengan concientes, de forma tal de poder discernirlas como acontecimiento del pasado y quitarles su investidura pulsional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">La tercera instancia es el supery\u00f3, la cual en el art\u00edculo de <em>El yo y el ello<\/em> aparece como equivalente del ideal del yo. Esta instancia se la describe primeramente como una sedimentaci\u00f3n en el yo \u00bfSedimentaci\u00f3n de qu\u00e9? De las identificaciones con el padre y la madre unificadas entre s\u00ed. Cuando el ni\u00f1o debe resignar sus investiduras libidinosas hacia sus progenitores, estas se transforman en identificaciones. El autor aclara que no es meramente un resto de aquellas primeras identificaciones, sino que posee la relevancia de una formaci\u00f3n reactiva en\u00e9rgica contra \u00e9stas. Esto quiere decir que es una prohibici\u00f3n (<em>as\u00ed como el padre no te es l\u00edcito ser)<\/em> a la vez que una advertencia (<em>as\u00ed como el padre debes ser)<\/em>. Freud se\u00f1ala que, cuanto m\u00e1s intenso haya resultado el complejo de Edipo y cuanto m\u00e1s r\u00e1pido haya sido su represi\u00f3n, tanto m\u00e1s severo ser\u00e1 el supery\u00f3 con el yo, en tanto conciencia moral y tal vez como sentimiento inconciente de culpa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\">El autor plantea que el supery\u00f3 es el resultado de las siguientes condiciones biol\u00f3gicas espec\u00edficas del ser humano: el desvalimiento y la dependencia de la criatura humana, y la acometida en dos tiempos de la vida sexual. Refiere que la \u00faltima propiedad fue postulada por Ferenczi \u201ccomo herencia del desarrollo hacia la cultura impuesto por la era de las glaciaciones.\u201d (Freud, 1923, p. 37). Freud entiende que:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\">la separaci\u00f3n del supery\u00f3 respecto del yo no es algo contingente: subroga los rasgos m\u00e1s significativos del desarrollo del individuo y de la especie y, m\u00e1s a\u00fan, en la medida en que procura expresi\u00f3n duradera al influjo parental, eterniza la existencia de los factores a que debe su origen. (1923\/1984, p. 37)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed surge otra pregunta, \u00bfla herencia no solo se transmite de ello a ello, sino tambi\u00e9n se transmite de supery\u00f3 a supery\u00f3? En la <em>31\u00aa conferencia: La descomposici\u00f3n de la personalidad&nbsp; ps\u00edquica<\/em>, se podr\u00eda ubicar una posible respuesta:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\">el supery\u00f3 del ni\u00f1o no se edifica en verdad seg\u00fan el modelo de sus progenitores, sino seg\u00fan el supery\u00f3 de ellos; se llena con el mismo contenido, deviene portador de la tradici\u00f3n, de todas las valoraciones perdurables que se han reproducido por este camino a lo largo de las generaciones. (Freud, 1933\/1984, p. 62)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\">Si, tal como propone Freud (1923\/1984), el supery\u00f3 es el heredero del complejo de Edipo y adem\u00e1s, como se viene trabajando, surge a partir de las identificaciones parentales, entonces \u00bfse podr\u00eda suponer que una forma de transmitir la herencia es a partir de identificaciones? El autor (1933\/1984) plantea que la identificaci\u00f3n es un proceso donde un yo asimila a otro yo ajeno; es decir, lo imita, lo aloja dentro de s\u00ed. Se establece una comparaci\u00f3n con la incorporaci\u00f3n por v\u00eda oral (canibal\u00edstica) de la otra persona. La identificaci\u00f3n se erige as\u00ed como la forma de lazo con el otro m\u00e1s originaria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\">Freud va a plantear que la historia gen\u00e9tica del supery\u00f3 posibilita discernir que aquellos conflictos previos del yo con investiduras de objeto del ello puedan continuar con el supery\u00f3 (su heredero). Esto podr\u00eda suceder si el yo no consigue dominar bien el complejo de Edipo; la investidura proveniente del ello va a retomar su intento por llegar a la acci\u00f3n eficaz en la formaci\u00f3n reactiva del ideal del yo. Seg\u00fan el autor, las mociones pulsionales del ello y los v\u00ednculos m\u00e1s tempranos, se convierten (a trav\u00e9s de la formaci\u00f3n del ideal del yo y del supery\u00f3) en valores \u00e9ticos y religi\u00f3n. De esta forma, el supery\u00f3 se ubica como abogado del ello frente al yo, reflejando los destinos biol\u00f3gicos y las adquisiciones arcaicas de la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\">A modo de conclusi\u00f3n, el recorrido realizado en el presente trabajo permite situar que lo heredado en el psicoan\u00e1lisis trasciende la mera transmisi\u00f3n de ello a ello, encontrando en el supery\u00f3 un veh\u00edculo fundamental para la transmisi\u00f3n entre generaciones. Al evidenciarse que el supery\u00f3 del ni\u00f1o no se edifica seg\u00fan el modelo de los progenitores, sino seg\u00fan el supery\u00f3 de ellos, esta instancia deviene portadora de la tradici\u00f3n y de las valoraciones que se reproducen a trav\u00e9s del tiempo. De este modo, mediante el proceso de la identificaci\u00f3n como lazo originario, se transmiten mandatos y sedimentaciones que sit\u00faan al supery\u00f3 como el <em>abogado del ello<\/em> frente al yo, eternizando las adquisiciones arcaicas de la humanidad y permitiendo que los conflictos del pasado encuentren una vigencia duradera en el psiquismo del sujeto. Teniendo esto en cuenta es importante considerar que en la cl\u00ednica no solo trabajamos con el sujeto en su contexto actual, sino con mandatos y tradiciones transmitidas por generaciones las cuales el sujeto naturaliza como si fuesen dadas por la biolog\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-14 wp-block-paragraph\"><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\"><sup>1 \u00bfSe podr\u00eda pensar en este punto lo hereditario como lo transgeneracional?<br><\/sup><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[7],"class_list":["post-343","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-analistas-en-formacion"],"acf":{"numero_de_revista":[161],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"A partir de un recorrido por la obra freudiana, este art\u00edculo explora el papel del supery\u00f3 en la transmisi\u00f3n de lo heredado...","copete":"A partir de un recorrido por la obra freudiana, este art\u00edculo explora el papel del supery\u00f3 en la transmisi\u00f3n de lo heredado. La autora reflexiona sobre c\u00f3mo las vivencias y la historia de quienes nos precedieron pueden seguir influyendo en nosotros y condicionando nuestras elecciones. Desde esta perspectiva, se interroga acerca de c\u00f3mo se transmiten y perpet\u00faan los mandatos de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, y sobre su incidencia en la subjetividad y la cultura.","autores":[238],"entrevistadores":"","entrevistados":"","imagen_de_seccion":"","articulo_bibliografia_titulo":"Bibliograf\u00eda","articulo_bibliografia":"Freud, S. (1984). El yo y el ello. En J. Strachey (Ed.) y J. L. Etcheverry (Trad.), Obras completas: Sigmund Freud (Vol. 19, pp. 1-66). Amorrortu Editores. (Trabajo original publicado en 1923).\r\nFreud, S. (1984). 31\u00aa conferencia: La descomposici\u00f3n de la personalidad ps\u00edquica. En J. Strachey (Ed.) y J. L. Etcheverry (Trad.), Obras completas: Sigmund Freud (Vol. 22, pp. 53-74). Amorrortu Editores. 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