{"id":367,"date":"2026-10-17T23:42:48","date_gmt":"2026-10-18T02:42:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=367"},"modified":"2026-10-23T16:51:49","modified_gmt":"2026-10-23T19:51:49","slug":"his-majestic-the-baby-se-perpetua-en-el-tiempo","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/his-majestic-the-baby-se-perpetua-en-el-tiempo\/","title":{"rendered":"His Majesty the Baby se perpet\u00faa en el tiempo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-1 wp-block-paragraph\"><em>\u201cDec\u00eds: Nos molesta el ruido de los ni\u00f1os. Ten\u00e9is raz\u00f3n. Dec\u00eds: tenemos que descender hacia sus ideas. Descender, inclinarnos, doblarnos, empeque\u00f1ecernos. Est\u00e1is equivocados: no es eso lo que nos cansa, sino que tengamos que elevarnos hacia sus sentimientos. Elevarnos, estirarnos, ponernos en puntillas para no agraviarlos\u201d.<\/em>\u2014Janusz Korczak<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo se hace compatible la vida en un sujeto atravesado por la imposibilidad del \u201ctodo\u201d, como caracter\u00edstica de la divisi\u00f3n subjetiva que portamos, y el decir cultural en el que se promueve la ilusi\u00f3n y el mandato de estar plenamente satisfechos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3 wp-block-paragraph\"><strong>En los or\u00edgenes<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">Para abordar este interrogante, quisiera retornar a los or\u00edgenes de la constituci\u00f3n ps\u00edquica. El advenimiento de lo humano est\u00e1 signado por el desamparo inicial, la prematurez biol\u00f3gica y una indefensi\u00f3n estructural que requiere de la asistencia ajena para devenir sujetos. Al decir de Donald Winnicott, en un principio, \u201clos beb\u00e9s no existen\u201d: s\u00e9 que son dos, pero veo una unidad: un beb\u00e9 asistido por otro. En este estadio de dependencia absoluta, ambos configuran una unidad ps\u00edquica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">Sin embargo, cabe interrogarse: \u00bfqu\u00e9 sucede cuando esta uni\u00f3n y dependencia absoluta -regida primordialmente por el principio del placer- se sostiene en el tiempo, en desmedro de la realidad externa y del principio de realidad?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-6 wp-block-paragraph\"><strong>Relatos de la vida cotidiana<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\">Desde hace un tiempo, me viene llamando poderosamente la atenci\u00f3n una serie de situaciones recurrentes en las modalidades contempor\u00e1neas de crianza. A trav\u00e9s de la observaci\u00f3n en contextos cotidianos y de los relatos en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica, quiero compartir algunas escenas que ilustran esta encrucijada:<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\"><strong>Escena 1<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-9 wp-block-paragraph\">Estoy en el teatro, disfrutando de un espect\u00e1culo infantil. A pocos asientos, muy cerca, observo a una ni\u00f1a de aproximadamente cuatro a\u00f1os cantando las canciones del grupo musical y movi\u00e9ndose con gracia. De manera imprevista, interrumpe su juego, levanta la remera de su madre y comienza a mamar.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\"><strong>Escena 2<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\">Me encuentro en una confiter\u00eda. En una mesa cercana, observo un grupo familiar compuesto por dos adultos y dos ni\u00f1os de seis y cuatro a\u00f1os aproximadamente. Ambos menores miran fijamente y con extrema concentraci\u00f3n un dispositivo celular. Veo con sorpresa que cada adulto se acerca con alimentos a cada uno de los ni\u00f1os y \u201cles pone comida en la boca\u201d. Cual aut\u00f3matas, los infantes la abren sin desviar la mirada de la pantalla que los mantiene quietos y fascinados.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\"><strong>Escena 3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-13 wp-block-paragraph\">En la consulta cl\u00ednica, una madre relata con preocupaci\u00f3n la demanda permanente e insaciable de su hija de 14 a\u00f1os; pareciera que nada le alcanza. Durante unas vacaciones, vivieron una situaci\u00f3n que la alarm\u00f3. Ante la negativa de comprarle una prenda de una marca espec\u00edfica, la adolescente huy\u00f3 del local y despleg\u00f3 una crisis de angustia en el pasillo. Lloraba mientras gritaba: \u201cMe quiero suicidar\u201d.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\"><strong>Escena 4<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">Observo situaciones de colecho prolongado en ni\u00f1os de cuatro, seis, ocho y diez a\u00f1os, cuya rutina para dormir implica compartir la cama de los padres. Aun teniendo una habitaci\u00f3n propia, con camas elegidas por ellos mismos, no se apropian de dicho espacio.<br><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-16 wp-block-paragraph\"><strong>El discurso dominante y la abdicaci\u00f3n de la funci\u00f3n parental<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\">Estas modalidades actuales de crianza est\u00e1n enmarcadas en un contexto epocal, caracterizado por una fuerte preponderancia de las redes sociodigitales. Desde ah\u00ed, el discurso dominante promulga, casi a modo de mandato, una crianza sin fallas. Bajo el paradigma de la \u201ccrianza respetuosa\u201d, se instituye el imperativo de evitar al ni\u00f1o cualquier tipo de angustia o frustraci\u00f3n. Se delega en el infante la decisi\u00f3n sobre hitos madurativos y de separaci\u00f3n cruciales: cu\u00e1ndo dejar la teta, el chupete, los pa\u00f1ales o la cama de los padres, bajo el argumento de que esta soberan\u00eda infantil dota al sujeto de mayor seguridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">Frente a este panorama, cabe un interrogante: \u00bfno resulta excesiva esta carga decisoria para la estructura incipiente de un ni\u00f1o? \u00bfNo se le estar\u00e1 otorgando un poder excesivo?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-19 wp-block-paragraph\">Nos preguntamos por las funciones parentales en esta tarea de acompa\u00f1ar, sostener y limitar estos procesos. Si todo lo decide el ni\u00f1o, \u00bfqui\u00e9n se sit\u00faa por encima de \u00e9l para cuidarlo y protegerlo? Parad\u00f3jicamente, la abdicaci\u00f3n de la asimetr\u00eda adulta deja al ni\u00f1o en una situaci\u00f3n de profunda indefensi\u00f3n frente a sus propios impulsos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-20 wp-block-paragraph\"><strong>His Majesty the Baby<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\">En Introducci\u00f3n del narcisismo, Freud (1914) conceptualiza la actitud de los padres tiernos hacia sus hijos como el renacimiento y la reproducci\u00f3n del propio narcisismo parental, resignado tiempo atr\u00e1s. Prevalece en este v\u00ednculo una compulsi\u00f3n a atribuir al ni\u00f1o toda clase de perfecciones, al tiempo que se encubren y olvidan sus defectos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-22 wp-block-paragraph\"><em>\u201cEnfermedad, muerte, renuncia al goce, restricci\u00f3n de la voluntad propia no han de tener vigencia para el ni\u00f1o; las leyes de la naturaleza y de la sociedad han de cesar ante \u00e9l, y realmente debe ser de nuevo el centro y el n\u00facleo de la creaci\u00f3n. His Majestic the Baby, como alguna vez nos cre\u00edmos. Debe cumplir los sue\u00f1os, los irrealizados deseos de sus padres&#8230;\u201d (Freud, 1914\/1992, p. 88).<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\">En consonancia con este planteo, Maltz (2002) advierte que los padres contempor\u00e1neos, al resistirse a privarse de la aspiraci\u00f3n de perfecci\u00f3n narcisista de la infancia, procuran recobrarla en el hijo. Este es mirado con idealizaci\u00f3n y sostenido en el lugar de un \u201cni\u00f1o eterno\u201d a quien no se desea castrar para evitar la p\u00e9rdida de gratificaci\u00f3n narcisista de los propios progenitores, promoviendo de este modo un infantilismo ps\u00edquico a ultranza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-24 wp-block-paragraph\"><strong>El interjuego entre ilusi\u00f3n y desilusi\u00f3n en la teor\u00eda de Winnicott<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\">Los desarrollos te\u00f3ricos de Donald Winnicott ofrecen una br\u00fajula conceptual fundamental para pensar estas encrucijadas. El autor construye una teor\u00eda del desarrollo emocional que traza el mapa desde la etapa de dependencia absoluta hacia la independencia. La crianza, desde esta perspectiva, constituye el modo por el cual las funciones parentales favorecen el pasaje de una etapa a otra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-26 wp-block-paragraph\">En los primer\u00edsimos tiempos, la dependencia es absoluta y no existe diferenciaci\u00f3n entre el yo y el no-yo. Para que se produzca esta uni\u00f3n, ser\u00e1 necesaria, desde la provisi\u00f3n ambiental, una \u201cmadre suficientemente buena\u201d, capaz de responder de modo casi perfecto a las necesidades del reci\u00e9n nacido. En un inicio, la madre-ambiente responde a los requerimientos del beb\u00e9 con acciones espec\u00edficas distribuidas en tres categor\u00edas: el sost\u00e9n (holding), la manipulaci\u00f3n (handling) y la presentaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph\">Esta adaptaci\u00f3n inicial favorecer\u00e1 el gesto espont\u00e1neo del lactante y propiciar\u00e1 un breve per\u00edodo de omnipotencia: el beb\u00e9 vivencia la ilusi\u00f3n de ser el creador de la experiencia. Crea omnipotentemente el pecho o el objeto materno, el cual debe estar all\u00ed, disponible para ser encontrado. Tendr\u00e1 la experiencia de ser un mago, creador del mundo, en la medida en que \u201cquiero el pecho\u2026 y aparece\u201d. Es el tiempo de primac\u00eda de His Majesty the Baby.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph\">No obstante, si la experiencia de la ilusi\u00f3n es indispensable en los primeros tiempos del desvalimiento, la experiencia de desilusi\u00f3n resulta fundamentalmente necesaria para la construcci\u00f3n del mundo externo y el reconocimiento de la alteridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph\">Es precisamente en este punto donde quiero detenerme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph\">En el interjuego dial\u00e9ctico entre la ilusi\u00f3n y la desilusi\u00f3n \u2014que simult\u00e1neamente separa y une\u2014 deviene posible la inauguraci\u00f3n de un tercer espacio: el espacio transicional, que inaugura un \u201centre\u201d la madre y el beb\u00e9. Esta zona intermedia de experiencia hace posible el jugar y permite la creaci\u00f3n del objeto transicional, el cual opera como s\u00edmbolo de la uni\u00f3n entre el beb\u00e9 y la madre, sirviendo de puente entre el estado de fusi\u00f3n originario y las primeras experiencias de separaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-31 wp-block-paragraph\">Para que esto ocurra, se requiere de la disponibilidad materna para ausentarse temporalmente, con la condici\u00f3n de retornar antes de que la angustia sature la capacidad del infante. El objeto transicional nace para soportar el tiempo de espera de la aparici\u00f3n materna.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-32 wp-block-paragraph\">As\u00ed, la transicionalidad es la condici\u00f3n de tr\u00e1nsito entre la ausencia y la presencia. El objeto materno debe sustraerse reguladamente para dar lugar a la creaci\u00f3n de un recurso que represente su falta. El jugar y el fantasear habilitan que algo exista en calidad de ausencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-33 wp-block-paragraph\">Revisitar estos conceptos resulta indispensable para pensar las situaciones novedosas que observamos en la vida cotidiana y en nuestra cl\u00ednica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-34 wp-block-paragraph\">Las situaciones descriptas remiten a estados fusionales: ni\u00f1os que quedan en exceso dependientes de la madre, que no pueden perder el lugar de omnipotencia, aceptar la espera ni renunciar a la satisfacci\u00f3n inmediata, y que no toleran la frustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-35 wp-block-paragraph\">Para Winnicott es fundamental la constituci\u00f3n y consolidaci\u00f3n de la transicionalidad. Es all\u00ed donde el ni\u00f1o se pone a prueba a s\u00ed mismo y construye experiencia; es en ese hacer, en ese jugar, que se constituye como sujeto. Para Winnicott es clave que el ni\u00f1o vaya construyendo \u201cla capacidad de estar a solas en presencia de otro\u201d, haciendo experiencia y sostenido por otro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-36 wp-block-paragraph\">Ricardo Rodulfo nos habla del \u201cdeseo de ser grande\u201d: es un deseo de crecer que empuja. Es en el jugar donde el ni\u00f1o puede mandar, decidir y equivocarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-37 wp-block-paragraph\">Pero requiere de un adulto que sostenga y ponga borde. Si el adulto le entrega todo el poder antes de tiempo, el ni\u00f1o se asusta, porque no est\u00e1 listo para sostenerlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-38 wp-block-paragraph\">En relaci\u00f3n con el colecho prolongado, considero que, si siempre duerme pegado a la mam\u00e1 y solo hay satisfacci\u00f3n inmediata, no se lo habilita a adquirir recursos para hacer frente a la falta, a experimentar que va pudiendo sin estar pegado al adulto. Si, desde las funciones parentales, hubo un sost\u00e9n adecuado, el ni\u00f1o internaliza esa calma y podr\u00e1 despu\u00e9s dormirse solo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-39 wp-block-paragraph\">Ricardo Rodulfo habla de \u201cdestetarse de la cama\u201d, entendiendo este proceso como favorecedor de la constituci\u00f3n subjetiva: permite armar el propio espacio y dormirse sin el cuerpo del otro pegado. Rodulfo advierte que no debemos confundir \u201cestar disponibles\u201d con \u201cestar fusionados\u201d. Cuando la cama de los padres es el \u00fanico lugar de regulaci\u00f3n emocional, cuando se vuelve la cama de todos, no hay diferencia de espacios y se pierde la asimetr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-40 wp-block-paragraph\">Frente a tantas consultas respecto a dificultades en el sue\u00f1o, pienso que el acto de dormir en una cama propia, en un espacio diferenciado, constituye un logro que requiere de padres que metabolicen y promuevan activamente dicha separaci\u00f3n. Cabe cuestionarse si la seguridad nocturna puede reducirse al contacto cuerpo a cuerpo ininterrumpido con la madre o a un auxilio inmediato que calme, sin espera, cualquier emergencia displacentera. \u00bfC\u00f3mo se construye la noci\u00f3n de intimidad si se obtura la distancia?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-41 wp-block-paragraph\">Consideramos que dormir en la propia cama favorece la creaci\u00f3n y el armado de recursos subjetivos nuevos para hacer frente a las emociones, consolidando la capacidad de so\u00f1ar y de tolerar estar a solas, sabiendo que el adulto acudir\u00e1 si se lo llama. Sin embargo, esto requiere, desde el lugar de la funci\u00f3n parental, la convicci\u00f3n de que es importante que el ni\u00f1o construya un espacio propio, separado de los padres. El desenlace depender\u00e1 del modo en que se le presente lo nuevo: para que el cuarto propio se instituya como un territorio a conquistar, es el adulto quien debe investirlo y presentarlo ante el ni\u00f1o como un lugar valioso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-42 wp-block-paragraph\">La escena del teatro nos muestra una ni\u00f1a que se viste \u201cde grande\u201d, canta y baila con entusiasmo, pero, cuando algo de sus impulsos la sobrepasa, vuelve a buscar el recurso m\u00e1s arcaico: la teta de su mam\u00e1. Si el \u00fanico lugar de calma que aprendi\u00f3 fue ese, queda desamparada cuando no lo tiene. No hay palabras ni abrazos que alcancen. Podemos inferir que la madre no ha podido interponer entre su cuerpo y el de su hija alg\u00fan otro recurso que permita construir un puente, quedando as\u00ed el cuerpo materno como el \u00fanico regulador posible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-43 wp-block-paragraph\">La escena de la confiter\u00eda sorprende por el desencuentro. All\u00ed donde deber\u00eda haber intercambio y di\u00e1logo, el celular silencia, hipnotiza, evita el berrinche, el aburrimiento y la conexi\u00f3n con el deseo. Est\u00e1n juntos, pero desconectados. Son ni\u00f1os que podr\u00edan hablar, conversar, contar y elegir qu\u00e9 desean comer. Sin embargo, est\u00e1n tan capturados por la pantalla que parece no registrarse siquiera si tragan. El adulto llena la boca, pero pierde contacto con el ni\u00f1o. Observamos un fracaso en la funci\u00f3n de corte, ya que no hay quien diga: \u201cGuardamos el celu para desayunar juntos\u201d.El adulto insiste en hacer por el ni\u00f1o aquello que podr\u00eda hacer por s\u00ed mismo, impidiendo el despliegue del gesto espont\u00e1neo. No hay sost\u00e9n que habilite autonom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-44 wp-block-paragraph\"><strong>Reflexiones finales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-45 wp-block-paragraph\">Si el ni\u00f1o no puede perder el lugar de omnipotencia, si queda fijado al Yo Ideal, si no puede tolerar la frustraci\u00f3n y renunciar a la satisfacci\u00f3n inmediata, si, desde las funciones parentales, no hay el sost\u00e9n adecuado que habilite autonom\u00eda, entonces\u2026.His Majesty the baby se perpet\u00faa en el tiempo.<br><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[3],"class_list":["post-367","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-nuestra-gente"],"acf":{"numero_de_revista":[161],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"Una valiosa mirada sobre las modalidades de crianza de la \u00e9poca...","copete":"Una valiosa mirada sobre las modalidades de crianza de la \u00e9poca, en donde el discurso dominante promulga parentalidades sin fallas, y  la ilusi\u00f3n -sin desilusi\u00f3n- de infancias sin frustraci\u00f3n, en el contexto de una preponderancia de las redes socio digitales.\r\n","autores":[337],"entrevistadores":"","entrevistados":"","imagen_de_seccion":"","articulo_bibliografia_titulo":"Bibliograf\u00eda","articulo_bibliografia":"Freud, S. (1992). Introducci\u00f3n del narcisismo. En Obras completas (J. L. Etcheverry, Trad., Vol. 14, pp. 65-98). Amorrortu Editores. (Trabajo original publicado en 1914).\r\nMaltz, O. (2002). Mientras seamos ni\u00f1os. En VII Congreso Anual de la Asociaci\u00f3n Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (AEAPG): Narcisismo. Interrogantes cl\u00ednicos. Revisiones te\u00f3ricas. Buenos Aires, Argentina.\r\nRodulfo, R. (1989). El ni\u00f1o y el significante. Editorial Paid\u00f3s.\r\nWinnicott, D. W. (1958). La capacidad de estar a solas. (1960) La teor\u00eda de la relaci\u00f3n paterno-filial. (1963) De la dependencia a la independencia en el Desarrollo del individuo. En El proceso de maduraci\u00f3n en el ni\u00f1o. Editorial Laia.\r\nWinnicott, D. W. (2009). Realidad y juego. Gedisa.\r\nKorczak, J. (2008). Si yo volviera a ser ni\u00f1o. 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