{"id":368,"date":"2026-10-18T00:16:22","date_gmt":"2026-10-18T03:16:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=368"},"modified":"2026-10-28T20:54:25","modified_gmt":"2026-10-28T23:54:25","slug":"la-machosfera-viejos-mandatos-nuevas-tecnologias-y-crisis-de-las-masculinidades","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/la-machosfera-viejos-mandatos-nuevas-tecnologias-y-crisis-de-las-masculinidades\/","title":{"rendered":"La mach\u00f3sfera: viejos mandatos, nuevas tecnolog\u00edas y crisis de las masculinidades"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-1 wp-block-paragraph\"><br><strong>Colaboradores:<\/strong> Ramiro Bergagna, Graciela Graschinsky de Cohan, Graciela Beatriz Reid<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-2 wp-block-paragraph\">\u201cTres veces tendr\u00e1 que demostrar su identidad masculina convenci\u00e9ndose y convenciendo a los dem\u00e1s de que no es una mujer, de que no es un beb\u00e9, de que no es un homosexual\u201d.\u2014 Elizabeth Badinter<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-3 wp-block-paragraph\"><strong>La mach\u00f3sfera: un malestar de \u00e9poca que interpela a la cl\u00ednica<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-4 wp-block-paragraph\">Este art\u00edculo surge del encuentro cotidiano con una cl\u00ednica atravesada por las marcas de la \u00e9poca y de la necesidad de interrogar una realidad que genera creciente preocupaci\u00f3n. Quienes trabajamos como analistas advertimos que el patriarcado, lejos de desaparecer, se transforma y encuentra nuevos modos de expresi\u00f3n en los discursos, los v\u00ednculos y las formas contempor\u00e1neas de producci\u00f3n de subjetividad. Frente a los efectos que estos discursos pueden tener sobre las mujeres, las diversidades y tambi\u00e9n sobre los propios varones, consideramos necesario examinar sus condiciones de emergencia, sus modos de circulaci\u00f3n y sus manifestaciones en la cl\u00ednica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-5 wp-block-paragraph\">Una de esas formas contempor\u00e1neas es la llamada mach\u00f3sfera, cada vez m\u00e1s extendida en plataformas digitales, que actualiza antiguos mandatos patriarcales mediante las nuevas tecnolog\u00edas. Esta comunidad digital ofrece una respuesta identitaria y afectiva al malestar de ciertos varones, transforma la vulnerabilidad en resentimiento (Reid\/ Lo Russo, 2025) y organiza la pertenencia alrededor de la subordinaci\u00f3n y denigraci\u00f3n de las mujeres, las diversidades y otras minor\u00edas, incluidos aquellos varones que quedan desjerarquizados. Ensayamos aqu\u00ed, de manera necesariamente provisoria, una lectura de este fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-6 wp-block-paragraph\">Estos discursos no siempre se presentan abiertamente como discursos de odio. Pueden aparecer bajo la forma de consejos para ganar dinero, fortalecer el cuerpo, conquistar mujeres o recuperar un poder supuestamente perdido. Adolescentes y j\u00f3venes pueden quedar as\u00ed seducidos por una promesa de \u00e9xito basada en la autosuficiencia, el dominio y la eliminaci\u00f3n de toda vulnerabilidad. Las plataformas digitales, la est\u00e9tica del emprendedor y el lenguaje de la autosuperaci\u00f3n presentan como novedosas antiguas relaciones de dominaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-7 wp-block-paragraph\">Este fen\u00f3meno interpela tambi\u00e9n a la cl\u00ednica. Escuchamos a varones j\u00f3venes atravesados por sentimientos de fracaso, aislamiento y desorientaci\u00f3n, en quienes la soledad, el miedo, la verg\u00fcenza, la fragilidad o la dependencia resultan dif\u00edciles de reconocer y elaborar. Estos afectos pueden expresarse entonces como irritabilidad, hostilidad o resentimiento. El fen\u00f3meno de la mach\u00f3sfera captura ese malestar, le ofrece una explicaci\u00f3n simplificada y lo convierte en mercanc\u00eda mediante cursos, comunidades y liderazgos que prometen restituir, por la v\u00eda del consumo, una potencia y una posici\u00f3n masculina que se experimentan como p\u00e9rdidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-8 wp-block-paragraph\">Tomaremos como disparador a Louis Theroux: \u201cDentro de la machosfera\u201d, documental que se adentra en las comunidades virtuales masculinas. Theroux realiza un an\u00e1lisis de las din\u00e1micas ocultas, el modelo de negocio, as\u00ed como las corrientes ideol\u00f3gicas extremas que operan de forma oculta en esta red de comunidades virtuales. Gur\u00faes financieros, entrenadores y expertos en seducci\u00f3n sostienen frente a adolescentes y j\u00f3venes que el feminismo ha despojado al var\u00f3n de su potencia y prometen el retorno a un para\u00edso perdido. Mediante la acumulaci\u00f3n de dinero, el disciplinamiento corporal y el tratamiento de las mujeres como objetos de consumo o trofeos imponen una disciplina casi militar, donde el dolor, la duda, la dependencia y la vulnerabilidad son incompatibles con el ideal del var\u00f3n ganador. Foros y comunidades promueven adem\u00e1s hostigamientos contra activistas feministas y diversidades bajo la idea de una batalla cultural. El malestar, en lugar de elaborarse, se proyecta sobre un enemigo externo y com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-9 wp-block-paragraph\"><strong>La mach\u00f3sfera como actualizaci\u00f3n del backlash?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-10 wp-block-paragraph\">El ecosistema que engloba la mach\u00f3sfera no es homog\u00e9neo, sino que re\u00fane activistas por los derechos de los varones, comunidades incel, artistas de la seducci\u00f3n, defensores de la red pill y nuevos \u201cmanfluencers\u201d, todos ellos variantes de una misma promesa, la de restituir por otros medios un poder que se vive como arrebatado. Aunque diversos, comparten una interpretaci\u00f3n victimista de la condici\u00f3n masculina y una fuerte oposici\u00f3n a los feminismos (Ging, 2019). Sus mensajes idealizan una masculinidad jer\u00e1rquica y prometen \u00e9xito, dominio emocional y control, proponi\u00e9ndose como verdaderas usinas de producci\u00f3n de subjetividades que actualizan violencias patriarcales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-11 wp-block-paragraph\">Ahora bien, las plataformas, la est\u00e9tica del emprendedor y el lenguaje de la autosuperaci\u00f3n presentan como novedosas antiguas relaciones de dominaci\u00f3n. La diferencia con el backlash que describe Faludi (1993) est\u00e1 en la arquitectura, no en el contenido, ya no circula filtrado por editores (gatekeeping editorial) sino amplificado por algoritmos, no argumenta ante la opini\u00f3n p\u00fablica sino que identifica y convoca directamente a los varones, y no sostiene un orden econ\u00f3mico sino que se vuelve, \u00e9l mismo, un negocio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-12 wp-block-paragraph\">Frente a esta reconfiguraci\u00f3n, la tarea cl\u00ednica no puede desentenderse de sus condiciones pol\u00edticas de producci\u00f3n. La perspectiva de g\u00e9nero es, para lxs psicoanalistas, una herramienta pol\u00edtica, epistemol\u00f3gica, \u00e9tica y cl\u00ednica para reconocer relaciones de poder naturalizadas. Permite visibilizar el da\u00f1o sobre mujeres y disidencias y abrir la pregunta por el trabajo con los varones. No se trata solo de denunciar la violencia, sino de comprender qu\u00e9 la sostiene y c\u00f3mo transformarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-13 wp-block-paragraph\"><strong>Crisis y captura de los ideales masculinos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-14 wp-block-paragraph\">La expansi\u00f3n de la mach\u00f3sfera, entendida como una vasta comunidad digital que promueve la exaltaci\u00f3n de la masculinidad, puede leerse en relaci\u00f3n con la crisis de los ideales masculinos tradicionales. No se trata de su desaparici\u00f3n, sino de la p\u00e9rdida de eficacia y legitimidad de un modelo que ya no garantiza las posiciones de autoridad, reconocimiento y poder que hist\u00f3ricamente promet\u00eda a los varones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-15 wp-block-paragraph\">En este escenario, influencers y comunidades digitales ofrecen narrativas que convierten la incertidumbre, la frustraci\u00f3n o la p\u00e9rdida de referencias en una experiencia de desposesi\u00f3n. El avance de movimientos autoritarios y neofascistas encuentra all\u00ed un terreno f\u00e9rtil, mediante la reafirmaci\u00f3n de una masculinidad hiperb\u00f3lica y tradicional, captura y orienta pol\u00edticamente el malestar de ciertos varones, atribuy\u00e9ndolo al feminismo, a las diversidades y a la ampliaci\u00f3n de derechos (Barzani y Vainer, 2025). Cabe preguntarse, entonces, de qu\u00e9 crisis se trata, a qui\u00e9nes alcanza y qu\u00e9 promesas masculinas aparecen amenazadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-16 wp-block-paragraph\">No pretendemos universalizar la experiencia del \u201cvar\u00f3n actual\u201d. Nos referimos a ciertos varones cisheterosexuales socializados bajo un modelo que les promet\u00eda autoridad, centralidad social, capacidad de proveer y disponibilidad de los cuerpos femeninos. Cuando estas prerrogativas dejan de ser naturales e incuestionables, algunos pueden experimentar la igualdad no como una ampliaci\u00f3n de derechos, sino como una p\u00e9rdida de su propio lugar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-17 wp-block-paragraph\">Las conquistas feministas y de las diversidades cuestionaron privilegios vividos como derechos naturales. Sin embargo, reducir el malestar de los varones \u00fanicamente a esta cuesti\u00f3n ser\u00eda incorrecto. El avance de los feminismos por s\u00ed mismo no constituye la causa de esa crisis; m\u00e1s bien cuestiona y desnaturaliza posiciones de autoridad, privilegios y modos de vinculaci\u00f3n que durante generaciones pudieron vivirse como evidentes. La desorientaci\u00f3n que atraviesan las masculinidades est\u00e1 directamente relacionada con las transformaciones del mundo del trabajo, la precarizaci\u00f3n y las crisis econ\u00f3micas erosionan otro de sus organizadores hist\u00f3ricos. &#8220;Se conmueven los soportes simb\u00f3licos, materiales y sociales sobre los que durante mucho tiempo se organiz\u00f3 la masculinidad heterosexual hegem\u00f3nica. Lo que entra en crisis, entonces, no es solo una identidad, sino una econom\u00eda narcisista y vincular. A ese escenario de vulnerabilidad y aislamiento, refugiado en el mundo digital, se suman movimientos reaccionarios que ofrecen respuestas simples y enemigos identificables. Este proceso puede comprenderse a partir de lo que Michael Kimmel (2013) denomin\u00f3 derecho agraviado, se trata de la convicci\u00f3n de haber sido despojado de algo que se consideraba leg\u00edtimamente propio como tambi\u00e9n lo describe Freud (1916) en sujetos que se sienten con derecho a estar exceptuados de las renuncias por haber sufrido de m\u00e1s. Privilegios hist\u00f3ricamente naturalizados son vividos como derechos adquiridos y, cuando comienzan a ser cuestionados, su p\u00e9rdida se experimenta como una injusticia. El trabajo, la autoridad, el reconocimiento social o el acceso privilegiado a una posici\u00f3n de Amo dentro de la divisi\u00f3n sexual y er\u00f3tica dejan de estar garantizados y son percibidos como algo que otrxs les han arrebatado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-18 wp-block-paragraph\">As\u00ed, el malestar masculino se transforma en adhesi\u00f3n pol\u00edtica, reconocimiento narcisista y rentabilidad econ\u00f3mica (Gerrand, Ging, Roose y Flood, 2025). El neoliberalismo financiero actual fomenta nuevas formas de autoritarismo basadas en el miedo, la crueldad y el individualismo, estamos frente a un neoliberalismo a ultranza que desmantela los lazos y por ende los espacios soporte necesarios para hacer frente a la violencia destructiva y autodestructiva (Carpintero, 2025).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-19 wp-block-paragraph\"><strong>Una lectura psicoanal\u00edtica: omnipotencia, identificaci\u00f3n y alteridad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-20 wp-block-paragraph\">Ante la ca\u00edda de referencias tradicionales, la mach\u00f3sfera ofrece una ilusi\u00f3n de omnipotencia, una vivencia de poder ilimitado, autonom\u00eda total y libertad absoluta que sintoniza con las l\u00f3gicas neoliberales. Se vende al var\u00f3n la fantas\u00eda de que podr\u00eda producirse a s\u00ed mismo, dominar el cuerpo, controlar los v\u00ednculos y eliminar toda dependencia. La promesa de autosuficiencia procura desmentir la vulnerabilidad y la falta constitutivas. Sin embargo, ese intento de obturaci\u00f3n necesita sostenerse mediante la subordinaci\u00f3n de otras personas, es decir una masculinidad de sometimiento. Esa subordinaci\u00f3n no es solo un efecto social del fantasma omnipotente, sino su condici\u00f3n de posibilidad ps\u00edquica para sostenerse, ese yo necesita expulsar hacia afuera lo que no tolera reconocer en s\u00ed mismo. En &#8220;La negaci\u00f3n&#8221;, Freud (1925) describe justamente la constituci\u00f3n de un yo-placer que procura incorporar lo vivido como bueno y expulsar hacia el exterior aquello que experimenta como malo o amenazante. Esta formulaci\u00f3n permite pensar un funcionamiento ps\u00edquico en el que lo propio aparece como verdadero, valioso y leg\u00edtimo, mientras que la diferencia queda situada como causa del malestar. Por ello especificamente las mujeres, los movimientos de emancipaci\u00f3n feminista, disidencias pueden convertirse as\u00ed en soportes privilegiados de una exteriorizaci\u00f3n hostil que evita reconocer la conflictividad interna, la dependencia y la falta constitutiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-21 wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n resulta fecundo recuperar \u201cPsicolog\u00eda de las masas y an\u00e1lisis del yo\u201d (Freud, 1921). El gur\u00fa digital encarna un ideal de potencia, riqueza, certeza y dominio; al ocupar el lugar del ideal del yo, facilita identificaciones horizontales entre sus seguidores. La comunidad promete pertenencia y una fraternidad que se consolida alrededor de consignas compartidas y de la construcci\u00f3n de un enemigo com\u00fan. La adhesi\u00f3n no depende solamente del contenido de las ideas, se sostiene tambi\u00e9n en el lazo afectivo, la idealizaci\u00f3n del l\u00edder y el alivio que produce sentirse parte de un colectivo. Si tomamos la noci\u00f3n freudiana del narcisismo de las peque\u00f1as diferencias permite pensar, a su vez, la intensidad hostil que pueden adquirir las distancias sexuales, gen\u00e9ricas, econ\u00f3micas, raciales o pol\u00edticas. Este concepto no sustituye el an\u00e1lisis de las relaciones estructurales de poder, pero ayuda a comprender c\u00f3mo diferencias pr\u00f3ximas pueden ser investidas como amenazas intolerables. En t\u00e9rminos de El malestar en la cultura (Freud, 1930 [1929]), la agresividad inherente a la vida social requiere destinos y regulaciones; la mach\u00f3sfera ofrece, por el contrario, una legitimaci\u00f3n para la descargar sobre sujetos construidos como responsables del propio padecimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-22 wp-block-paragraph\"><strong>Continuidades y transformaciones de los mandatos masculinos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-23 wp-block-paragraph\">La apelaci\u00f3n a una masculinidad autosuficiente, triunfante, belicosa y heroica (Bonino M\u00e9ndez, 1998) contin\u00faa vigente como propuesta identificatoria para ciertos varones. En el entorno digital contempor\u00e1neo, Gerrard, Ging, Roose y Flood (2025) describen cuatro transformaciones centrales de la neo-mach\u00f3sfera: a) la migraci\u00f3n hacia nuevas plataformas; b) su normalizaci\u00f3n, incorporaci\u00f3n al discurso dominante y monetizaci\u00f3n; c) su diversificaci\u00f3n ideol\u00f3gica y \u00e9tnica; y d) su convergencia con otras corrientes extremistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-24 wp-block-paragraph\">Estas transformaciones no suponen una ruptura con los antiguos mandatos masculinos, sino una reconfiguraci\u00f3n de sus modos de transmisi\u00f3n y legitimaci\u00f3n. Bonino permite reconocer la insistencia de ideales tradicionales vinculados con el dominio, la autosuficiencia, la subordinaci\u00f3n de la diferencia y el rechazo de lo femenino y de lo vulnerable. Segato, (2018) por su parte, muestra que la masculinidad funciona adem\u00e1s como un estatus que debe demostrarse y su validaci\u00f3n es ante la cofrad\u00eda masculina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-25 wp-block-paragraph\">La mach\u00f3sfera no crea estos mandatos, los actualiza, los amplifica y les proporciona nuevas formas de circulaci\u00f3n. Convierte la vigilancia entre pares en pertenencia digital, se\u00f1ala a las mujeres y las diversidades como enemigos y degrada a los varones que no responden al ideal. De este modo, antiguas relaciones de dominaci\u00f3n se transforman en comunidad, espect\u00e1culo y negocio. Cuando se suman la exclusi\u00f3n y subordinaci\u00f3n de la otredad, al deshumanizar lo diferente, la mach\u00f3sfera canaliza la angustia de inexistencia, mediante la segregaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-26 wp-block-paragraph\"><strong>Algoritmos, polarizaci\u00f3n y monetizaci\u00f3n del malestar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-27 wp-block-paragraph\">La novedad de la mach\u00f3sfera reside en buena medida en su infraestructura de circulaci\u00f3n. Las plataformas conectan discursos antes dispersos y les dan una visibilidad in\u00e9dita. Como sus modelos comerciales privilegian la atenci\u00f3n y la permanencia, los contenidos provocadores y polarizantes pueden obtener ventajas de difusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-28 wp-block-paragraph\">Conviene evitar una causalidad lineal ya que los algoritmos no crean por s\u00ed solos la misoginia ni radicalizan autom\u00e1ticamente. Interact\u00faan con disposiciones previas, b\u00fasquedas, comunidades, acontecimientos biogr\u00e1ficos, oferta de contenidos e incentivos comerciales. Pueden facilitar la reiteraci\u00f3n, normalizaci\u00f3n y monetizaci\u00f3n de ciertos discursos, pero no constituyen un motor aut\u00f3nomo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-29 wp-block-paragraph\">La exposici\u00f3n reiterada a contenidos homog\u00e9neos puede consolidar una lectura del mundo organizada alrededor de la degradaci\u00f3n del otrx y la construcci\u00f3n de una alteridad amenazante. Esto no supone una carencia de recursos simb\u00f3licos necesariamente, varones con capacidad simb\u00f3lica pueden producir argumentaciones complejas para sostener su posici\u00f3n. Desde una perspectiva psicoanal\u00edtica, el resentimiento puede fijar sentidos, reforzar certezas y orientar la elaboraci\u00f3n simb\u00f3lica hacia la confirmaci\u00f3n de una ofensa, evitando interrogar la propia implicaci\u00f3n en el malestar. La velocidad, la repetici\u00f3n y la fragmentaci\u00f3n propias de las plataformas pueden favorecer este circuito, aunque no lo determinan por s\u00ed solas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-30 wp-block-paragraph\">Desde una perspectiva interseccional, la producci\u00f3n de enemigos puede extenderse hacia minor\u00edas \u00e9tnicas, raciales, religiosas o migrantes. g\u00e9nero, clase, orientaci\u00f3n sexual, racializaci\u00f3n y nacionalidad no operan aisladamente, sino que se articulan y modifican entre s\u00ed.La exposici\u00f3n reiterada a contenidos homog\u00e9neos puede reforzar una divisi\u00f3n entre semejantes y una alteridad amenazante. Lo moral y deseable queda del lado de \u201clos nuestros\u201d; lo diferente aparece como degradado o peligroso. Se dificulta el encuentro con la complejidad y se favorecen l\u00f3gicas regresivas de amor y odio, pertenencia y expulsi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color has-medium-font-size wp-elements-31 wp-block-paragraph\"><strong>El trabajo con varones: cl\u00ednica, grupos y comunidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-32 wp-block-paragraph\">Frente a este escenario, necesitamos espacios donde los varones puedan hablar del miedo, la soledad, la incertidumbre y la dependencia sin traducirlos como fracaso. El desaf\u00edo cl\u00ednico no consiste en absolver ni patologizar, sino en lograr que el malestar deje de proyectarse sobre un enemigo y pueda adquirir representaci\u00f3n, historia y responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-33 wp-block-paragraph\">Trabajar con varones exige interrogar los v\u00ednculos entre pares. Si la mach\u00f3sfera ofrece una fraternidad obediente al mandato de potencia, ser\u00e1 necesario favorecer lazos basados en el cuidado, la reciprocidad y la conversaci\u00f3n. No nos referimos a una masculinidad abstracta, sino a los \u201cvarones de carne y hueso\u201d de los que habla Feldman (2026), aquellos sujetos singulares, atravesados por sus v\u00ednculos, sus condiciones materiales de existencia y los mandatos de su \u00e9poca. Por eso resulta necesario pensar en t\u00e9rminos de una cl\u00ednica ampliada, capaz de articular los abordajes individuales con dispositivos grupales, institucionales y comunitarios, sin reducir el malestar masculino a explicaciones individuales o biologicistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-34 wp-block-paragraph\">Los grupos de varones, en particular, pueden favorecer, como se\u00f1alan Barzani y Vainer (2025), procesos ps\u00edquicos de desidentificaci\u00f3n y reidentificaci\u00f3n, as\u00ed como giros subjetivos que habiliten otros modos de ser y vincularse. La pregunta no se limita a c\u00f3mo impedir la circulaci\u00f3n del odio, sino que incluye qu\u00e9 otros ideales y formas de comunidad pueden construirse colectivamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-35 wp-block-paragraph\">Frente a la mach\u00f3sfera, entonces se vuelve necesario alojar la vulnerabilidad y la diferencia sin convertirlas en signos de humillaci\u00f3n, transformar el dominio en capacidad de v\u00ednculo, la autosuficiencia en interdependencia y la fraternidad excluyente en cuidado compartido. Los estudios sobre masculinidades vienen nombrando este horizonte en t\u00e9rminos de masculinidades orientadas al cuidado, (Elliott, 2016) posiciones masculinas que rechazan la dominaci\u00f3n y se organizan alrededor de la interdependencia, la sensibilidad y el reconocimiento del otrx.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-36 wp-block-paragraph\">Por lo tanto, no se trata de sustituir un mandato por otro ni de ofrecer un nuevo ideal de masculinidad. Desde una cl\u00ednica psicoanal\u00edtica orientada por una perspectiva de g\u00e9nero y derechos, se trata de acompa\u00f1ar un trabajo ps\u00edquico que permita interrogar las identificaciones, reconocer los modos defensivos y elaborar las heridas narcisistas que atraviesan a las subjetividades masculinas contempor\u00e1neas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-37 wp-block-paragraph\">El an\u00e1lisis puede abrir un espacio para que cada sujeto se implique en la trama singular de su malestar, advierta el lugar que ocupa en aquello que repite y asuma responsabilidad por los efectos que sus respuestas producen sobre s\u00ed mismo y sobre los dem\u00e1s. No se trata de abolir el conflicto ni de prometer una existencia sin malestares, sino de posibilitar respuestas menos violentas y desubjetivantes para habitar el mundo y relacionarse consigo mismo, con sus semejantes y con la diferencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-black-color has-text-color has-link-color wp-elements-38 wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[3],"class_list":["post-368","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-nuestra-gente"],"acf":{"numero_de_revista":[161],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"El \u00c1rea de G\u00e9nero comparte un ensayo de pensar las formas actuales y cambiantes en la que se presenta en Patriarcado...","copete":"El \u00c1rea de G\u00e9nero comparte un ensayo de pensar las formas actuales y cambiantes en la que se presenta en Patriarcado. Desarrolla ideas respecto de la mach\u00f3sfera; pone al descubierto viejos mandatos machistas y sus nuevas formas. Denuncian los escenarios renovados en las nuevas tecnolog\u00edas y la virtualidad. Entre tanto, buscan identificar y pasar en limpio los distintos componentes (psicol\u00f3gicos, pol\u00edticos, laborales, etc.) de la crisis de las masculinidades.\r\n","autores":[163,217,374,458],"entrevistadores":"","entrevistados":"","imagen_de_seccion":"","articulo_bibliografia_titulo":"Bibliograf\u00eda","articulo_bibliografia":"Badinter, E. (1993) XY: La identidad masculina. Madrid. Alianza Editorial.\r\nBarzani,  C. y Vainer, A. (2025) El malestar de los varones en tiempos de oscuridad. Buenos Aires, Top\u00eda editorial. \r\nBonino M\u00e9ndez, L. (1998). Desconstruyendo la \u201cnormalidad\u201d masculina: Apuntes para una \u201cpsicopatolog\u00eda\u201d de g\u00e9nero masculino. Actualidad Psicol\u00f3gica, 23(253), 17\u201320. \r\nCarpintero, E. (2025) La tentaci\u00f3n neofascista. El odio y el miedo como pol\u00edtica del sometimiento.  Buenos Aires. Topia Editorial.  \r\nElliott, K. (2016) Caring masculinities: Theorizing an emerging concept. Men and Masculinities, 19(3), 240\u2013259. https:\/\/doi.org\/10.1177\/1097184X15576203 \r\nFaludi, S. (1993). Reacci\u00f3n: La guerra no declarada contra la mujer moderna. Anagrama.\r\nFeldman, L. ( 2026) Varones de carne y hueso \u00b7 Subt\u00edtulo: \u00bfNuevas masculinidades? Buenos Aires,  Editorial Noveduc.\r\nFreud, S. (1916) Algunos tipos de car\u00e1cter dilucidados por el trabajo psicoanal\u00edtico. En Obras completas (Vol. XIV). Buenos Aires, Amorrortu Editores. \r\nFreud, S. ( 1921) Psicolog\u00eda de las masas y an\u00e1lisis del yo. En Obras Completas (Vol. XVIII)  Buenos Aires, Amorrortu Editores. \r\nFreud, S. (1925) La negaci\u00f3n. En Obras completas (Vol. XIX). Buenos Aires, Amorrortu Editores. \r\nFreud, S. (1930). El malestar en la cultura. En Obras completas (Vol. XXI, pp. 57-140). Amorrortu Editores.  \r\nGerrard, V., Ging, D., Roose, J. M., & Flood, M. (2025). Mapping the Neo-Manosphere(s): New Directions Research. Men and Masculinities, 28(5), 443\u2013464. El art\u00edculo de Gerrand y colaboradores fue https:\/\/doi.org\/10.1177\/1097184X251350277  publicado online el 17 de junio de 2025. \r\nGing, D. (2017) Alfas, betas e incels: teorizando las masculinidades de la manosfera, publicado originalmente en 2017 en la revista Men and Masculinities (vol. 22, n.\u00ba 4) \r\nKimmel, M. (2013). Angry White Men: American Masculinity at the End of an Era. Nation Books. \r\nReid, G. y Lo Russo, A. (2025). Pol\u00edticas de Eros: Sexualidades y g\u00e9neros en la escena anal\u00edtica. Letra Viva. \r\nSegato, R. (2018). Contra-pedagog\u00edas de la crueldad. Buenos Aires: Prometeo.\r\n*Dentro de la machosfera es un documental de 2026 dirigido por Adrian Choa y presentado por el conocido periodista brit\u00e1nico Louis Theroux,  que se encuentra disponible para ver en la plataforma Netflix. 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