{"id":58,"date":"2026-08-05T20:19:12","date_gmt":"2026-08-05T23:19:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/?post_type=articulo&#038;p=58"},"modified":"2026-08-05T20:19:26","modified_gmt":"2026-08-05T23:19:26","slug":"58","status":"publish","type":"articulo","link":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/articulo\/58\/","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 del espejo: el sufrimiento y el dolor en las autolesiones de adolescentes"},"content":{"rendered":"<blockquote class=\"mb-40px\">\n<p class=\"fs-16 fst-italic text-medium-gray lh-30 mb-5px\">La ruptura de las asociaciones siempre es un dolor<\/p>\n<p class=\"fs-14 text-medium-gray mb-0\">Freud, S.\u00a0<em>Manuscrito G,<\/em>\u00a01895<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">En los \u00faltimos a\u00f1os se registran grandes y bruscos cambios en c\u00f3mo se van configurando la subjetividad de la \u00e9poca, en c\u00f3mo se desarrollan los v\u00ednculos y la imagen de s\u00ed mismos.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Las nuevas tecnolog\u00edas parecen invadirlo todo, quiz\u00e1s porque se han alojado masivamente en espacios que se han abandonado, dejando un vac\u00edo dif\u00edcil de llenar y notablemente sin poder &#8220;arrobarse&#8221; a un otro.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Sin embargo, a\u00fan resulta dif\u00edcil determinar el impacto de las pantallas y su contenido, ya que para analizar el malestar o padecimiento en la \u00e9poca actual es imprescindible considerar una multiplicidad de factores determinantes.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Se encuentran j\u00f3venes tomados por un vaiv\u00e9n constante que se desarrolla entre impulsos, apat\u00eda y desinter\u00e9s, entre fascinaciones y desmoronamientos que amenazan su existencia. Muchos de ellos alojados en las sombras de la soledad y el aislamiento, siendo adem\u00e1s v\u00edctimas del abandono de los adultos y de una sociedad que se desentiende de su funci\u00f3n de ser agente de auxilio.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Escenarios colmados de violencia, de crueldad, de individualismos, se reflejan en diversas expresiones autodestructivas tales como conductas de riesgo, consumo de sustancias, abandono escolar, trastornos en el cuerpo, muchas m\u00e1s\u2026 y en las que analizaremos aqu\u00ed: autolesiones en adolescentes, en especial el tipo cutting.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Las autolesiones son expresiones de un sufrimiento que no encuentra consuelo, y se repite una y otra vez a la manera de un grito que no logra ser escuchado por quien deber\u00eda prestar un auxilio, consuelo, &#8220;aliviar&#8221; (*), siendo esto un efecto de la inconsistencia del Otro.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">El corte (o cutting) en el cuerpo puede ser entendido como efecto de lo no elaborado de una situaci\u00f3n de desvalimiento en que la urgencia no fue modificada por un semejante. Este corte en la piel se reitera con la conocida expresi\u00f3n de j\u00f3venes que dicen &#8220;me alivia&#8221;. Por consiguiente, es posible sostener que dicho desconsuelo es consecuencia de un desvalimiento inicial.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">En el abordaje cl\u00ednico de estos casos surge la pregunta por su estructuraci\u00f3n: si son neur\u00f3ticos o psic\u00f3ticos, por la naturaleza de sus actos. Sin embargo la br\u00fajula psicoanal\u00edtica tambi\u00e9n debe llegar a un interrogante fundamental : \u00bfDe qu\u00e9 padece el\/la joven que se autolesiona?<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Para este an\u00e1lisis se iniciar\u00e1 con este interrogante como punto de partida: \u00bfcu\u00e1l es el v\u00ednculo entre las autolesiones, el sufrimiento y el dolor?<\/p>\n<blockquote class=\"my-40px\">\n<p class=\"fs-18 fst-italic text-dark-gray lh-34 mb-0\">La materia del cuerpo y la historia del alma son dos caras de una misma realidad \u2014 I. Bordelois (2016).\u00a0<em>A la escucha del cuerpo.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<h4 class=\"fw-700 alt-font text-dark-gray mt-40px mb-15px\">Sufrimiento y dolor<\/h4>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">En los desarrollos de la primera t\u00f3pica Freud ubica al inicio de la constituci\u00f3n ps\u00edquica dos vivencias fundamentales, la vivencia de dolor y la vivencia de satisfacci\u00f3n (1984, 1900, 1923).<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Aunque son experiencias m\u00edticas, se sit\u00faa un momento de origen para conceptualizar las vicisitudes del desarrollo ps\u00edquico en la etapa m\u00e1s temprana y analizar sus consecuencias futuras.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">La imposibilidad del infans para realizar la acci\u00f3n espec\u00edfica en un momento donde las necesidades impactan requiere de la presencia de un semejante, un otro inigualable que dejar\u00e1 una marca fundamental por su aparici\u00f3n en el estado de desvalimiento. Esa marca se inscribe de manera permanente en la estructura ps\u00edquica del individuo.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">La historia y el desarrollo del ni\u00f1o s\u00f3lo podr\u00e1 tener curso si la permanencia de ese otro primordial se establece no s\u00f3lo para satisfacer las necesidades org\u00e1nicas, sino, de forma crucial, desde el deseo fundante, resolviendo as\u00ed esa urgencia inicial.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Como efecto de ese encuentro se genera la vivencia de satisfacci\u00f3n que da lugar al deseo que a la manera de una locomotora impulsar\u00e1 con fuerza hacia Eros, con sus fluctuantes apariciones y desapariciones. Tambi\u00e9n y anterior l\u00f3gicamente la vivencia de dolor que deja en cambio los afectos y tal es su intensidad que &#8220;el dolor deja tras si facilitaciones permanentes en las neuronas del recuerdo&#8221; (Freud, 1894). De este modo dolor y displacer quedan vinculados desde el inicio.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Aquellas cantidades nocivas que, al impactar, desorganizan y da\u00f1an la \u00abbarrera antiest\u00edmulo\u00bb son registradas inicialmente como dolor. Por lo tanto, el mundo es percibido dolorosamente en sus inicios, y es el deseo del otro lo que transforma este estado primario.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">En el interjuego de las satisfacciones de las necesidades que dan vitalidad al bebe y los de libidinizaci\u00f3n, se van entrecruzando lo org\u00e1nico y el deseo. El soma se va diferenciando progresivamente de un cuerpo libidinal, siendo este luego un aspecto y tambi\u00e9n objeto del yo.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Si las experiencias con el semejante primordial no han dejado una inscripci\u00f3n suficiente de la huella de placer , quedar\u00e1n estados de excitaci\u00f3n excesivos ,y como tal no ligados en el aparato ps\u00edquico. En el adolescente que se autolesiona esto impactar\u00e1 generando vivencias de vac\u00edo , es decir que la herida abierta del desamparo permanece a flor de piel en las conductas de autolesiones.<\/p>\n<h4 class=\"fw-700 alt-font text-dark-gray mt-40px mb-15px\">El Dolor<\/h4>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">El sistema nervioso central se alerta ante la percepci\u00f3n del dolor poniendo en acci\u00f3n los recursos con que cuente para lograr que cese, as\u00ed volver a la integridad de s\u00ed mismo. En palabras de Bordelois (2016) el dolor est\u00e1 del lado de la curaci\u00f3n y no de la enfermedad ya que el dolor inicia los procesos de b\u00fasqueda de un &#8220;remedio&#8221; ( p 164). Por esto es que revisten mayor gravedad los casos en los que adolescentes se autolesionan sin experimentar dolor, incluso cuando hay sangrado y no tienen conciencia perceptiva de lo que est\u00e1 pasando en su cuerpo. En estos casos el aparato perceptual queda tomado a\u00fan m\u00e1s por el impulso autodestructivo y el yo totalmente enajenado de su impulso. Se consideran estos casos de mayor riesgo.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">En cuanto al deseo, este intenta repetir la intensidad de lo que vivi\u00f3 con el objeto de la satisfacci\u00f3n y que de ah\u00ed result\u00f3 la huella mn\u00e9mica dejada por la vivencia. La impronta inicial de este proceso ps\u00edquico es perceptiva, no hay palabras aun. El aparato ps\u00edquico registra que requiere de estas repeticiones que le prometen reencontrarse con esa primera satisfacci\u00f3n, por lo tanto la repetici\u00f3n es una modalidad que comienza a instalarse y de a poco se ir\u00e1 ligandose a representaciones. Esta experiencia no es un evento \u00fanico, sino que se manifestar\u00e1 repetidamente a lo largo de los sucesos de la sexualidad infantil y demanda la participaci\u00f3n de un otro auxiliar.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">En oposici\u00f3n, la vivencia de dolor genera afectos &#8220;mudos&#8221;, que son meras descargas que, debido a su magnitud, no logran ser ligadas y, por ende, carecen de cualidad ps\u00edquica. Conforme al principio de placer-displacer, estos afectos intentan ser sofocados y expulsados. Permanecen &#8220;ajenos&#8221; al yo, como expresiones no ligadas a representaciones. En este sentido, las autolesiones se inscriben en este funcionamiento sin ligadura, lo que convierte al concepto de dolor en un elemento fundamental para su an\u00e1lisis.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Siguiendo esta l\u00ednea de pensamiento sobre las vivencias, el dolor dejar\u00e1 marcas que se expresan repitiendo el dolor. Los afectos de esa vivencia son displacenteros, angustia, temor, miedo al objeto que produjo dolor. Tal vivencia requiere del deseo del otro para brindar calma, ese consuelo esperado. En cambio se prolongar\u00e1 la vivencia dolorosa si la ausencia del otro se vive excesiva. Es decir no se trata aqu\u00ed de la ausencia propia del\u00a0<em>Fort Da<\/em>, sino del vac\u00edo resultante de lo que no pudo ser libidinizado, lo cual se traduce en cantidades de pulsi\u00f3n de muerte que tienden a la destructividad.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Las presentaciones cl\u00ednicas graves se caracterizan por el predominio de estados de dolor sobre el deseo. En estos casos, el Yo no ha logrado constituirse como una estructura fuerte y suficientemente libidinizada para establecer intercambios significativos con el mundo exterior. Por consiguiente, una cantidad \u00ednfima de libido permanece confinada en el Yo, impidiendo su vinculaci\u00f3n con el entorno. En situaciones m\u00e1s severas, el abismo o colapso psic\u00f3tico evidencia la ausencia de inscripci\u00f3n de la vivencia de satisfacci\u00f3n, permitiendo que el dolor, en su dimensi\u00f3n traum\u00e1tica, invada al sujeto.<\/p>\n<blockquote class=\"my-40px\">\n<p class=\"fs-18 fst-italic text-dark-gray lh-34 mb-0\">El dolor se grita, se llora, pero comienza y termina en quien lo padece. Ante el dolor, el otro est\u00e1 ausente como elemento real y calmante. Lo que se impone es la necesidad de liberarse del dolor por cualquier medio, no se tolera la espera. (Fischbein, 2020).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Por su car\u00e1cter primario el dolor suele hacer anclaje en el cuerpo en tanto soma.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">La capacidad vital del sujeto reside en la posibilidad de sustituir, un movimiento guiado por el deseo. Al investir libidinalmente nuevos objetos, el yo logra reparar las dolorosas carencias iniciales. Por el contrario, la inmovilidad y la rigidez impiden el acceso a nuevas investiduras, dejando al sujeto atrapado en la oscuridad del objeto perdido inicialmente, incapaz de representarlo y as\u00ed generar un camino de fantas\u00edas y deseos.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">De esta forma el dolor da cuenta de que el otro est\u00e1 ausente, no fue introyectado adecuadamente, y los efectos de este ausente es que no hay recursos de un objeto real que calme y posteriormente nombre al sujeto, &#8220;relacionado con las carencias representacionales y con la percepci\u00f3n de vac\u00edo interior, vivenciado como carencias en el ser.&#8221; (Fischbein, 2020).<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Lo mencionado en este apartado da cuenta del car\u00e1cter primario e inicial que tiene la vivencia de dolor por sobre la vivencia de placer, posterior y tambi\u00e9n que debe su valor en tanto debe transformar algo del dolor inicial. De este modo como lo expresa Denicola (2020):<\/p>\n<blockquote class=\"my-40px\">\n<p class=\"fs-18 fst-italic text-dark-gray lh-34 mb-0\">&#8220;Si hay una experiencia que acompa\u00f1a al ser humano en su existencia es la del dolor, la condici\u00f3n humana es adquirida con dolor. En la misma vivencia de satisfacci\u00f3n se halla incrustado el dolor de ausencia de satisfacci\u00f3n inmediata. Con la insatisfacci\u00f3n todo se vuelve hostil y la vivencia se torna displacenteramente dolorosa.\u00a0<em>En esta primera y m\u00edtica experiencia, a\u00fan el displacer no se ha independizado del dolor<\/em>\u00a0[\u00e9nfasis a\u00f1adido]&#8221;. (p. 26)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Los movimientos de articulaci\u00f3n entre las vivencias de dolor y la de satisfacci\u00f3n van generando alternancias que permiten significar lo doloroso insoportable, lo inefable, la pulsi\u00f3n de muerte mortificando al yo. De este modo el car\u00e1cter inicial ser\u00e1 el dolor y luego variaciones que hasta llegar a estados placenteros se parte de estados en que &#8220;dolor y displacer est\u00e1n confundidos, es decir que lo displaciente ser\u00e1 irremediablemente doloroso&#8221; ( Denicola, p.26).<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">El dolor som\u00e1tico inicial dejar\u00e1 las ra\u00edces para la vivencia del dolor ps\u00edquico. Su presencia impulsa a la necesidad de deshacerse de forma inmediata y eficaz ya que no hay posibilidad de espera.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Fischbein (2020) describe que la formas inmediatas para salir del dolor no siempre logran su cometido, generando un agravamiento de este estado y empeoramiento del estado de desvalimiento del adolescente. &#8220;El dolor continua en dolor como por ejemplos en actuaciones y aun en pasajes al acto caracterizando un estado de descargas no mediadas y sin anclaje en una producci\u00f3n subjetiva. En cambio el sufrimiento presenta otra alternativa&#8221;.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Para Freud uno de los efectos que genera la presencia del dolor es la &#8220;coexitaci\u00f3n sexual&#8221;, con lo cual el dolor producir\u00e1 un aumento de tensi\u00f3n y una sobrecarga del aparato ps\u00edquico en cada repetici\u00f3n. Ante esta magnitud de tensi\u00f3n insoportable y dolorosa, el cuerpo se convierte en el lugar privilegiado para la descarga. Esta sobrecarga de excitaci\u00f3n, producida por el dolor, provoca que el adolescente que se autolesiona busque alivio mediante cortes superficiales o, en casos extremos, mediante un intento suicida.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Tal estado de incremento de tensi\u00f3n va renovando la vivencia dolorosa, ya que al no disponer de una ligadura simb\u00f3lica quedar\u00e1 a la manera de un estado &#8220;actual&#8221; (neurosis actual) de los afectos, es decir, sin variaciones de representaciones , mas cercano a lo pulsional, m\u00e1s alejado el deseo.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">En esta l\u00ednea de pensamiento se considera que la vivencia dolorosa permanece y tendr\u00e1 influencia y expresi\u00f3n en &#8220;ideas de enfermedad, de castigo, de destino, etc&#8221; (Denicola, p.26), siendo una imposibilidad estructural el pasaje a estados m\u00e1s placenteros y una actitud m\u00e1s positiva en la vida del sujeto.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Esta dificultad para ligar, influenciada por las consecuencias de la vivencia de dolor, obstaculiza la resoluci\u00f3n de eventos traum\u00e1ticos. En consecuencia, ciertas situaciones vitales resultan traum\u00e1ticas, no por el hecho en s\u00ed, sino por la incapacidad de otorgarles un significado. As\u00ed, la intensidad inherente a la vida puede devenir traum\u00e1tica. Esto es particularmente relevante en la adolescencia, etapa en que la propia embestida pulsional de la edad exige complejos trabajos ps\u00edquicos que si fallan lo traum\u00e1tico adviene debido a su car\u00e1cter cuantitativo y sexual.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">En los trabajos de Le Breton (2003) menciona que las lastimaduras corporales (incisiones, rasgu\u00f1os, escarificaciones, quemaduras, laceraciones, etc) son el \u00faltimo recurso para luchar contra el sufrimiento (como las conductas de riesgo, pero en otro plano), remiten a un uso de la piel que tambi\u00e9n implica un signo de identidad, pero bajo la forma de heridas (p.7), de este modo es el sufrimiento, tal como se ha descrito en el desarrollo del pensamiento de Fischbein (2020) y Denicola (2020), son un intento de ligadura aunque precario pero que intentan dar expresi\u00f3n a lo tormentoso del puro dolor inicial, marca de desvalimiento y soledad que permanece &#8220;actual&#8221; (o sin historizar) que insiste en el vivenciar del adolescente que se autolesiona.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Por lo expuesto se entiende que el objeto primordial no fue suficientemente inscripto y hay carencias del proceso esperable, por eso aun duele.<\/p>\n<h4 class=\"fw-700 alt-font text-dark-gray mt-40px mb-15px\">Ese alivio en el dolor<\/h4>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Tal como se desarroll\u00f3 en p\u00e1rrafos anteriores, en los inicios de la vida la tarea de la libido es volver inocua la pulsi\u00f3n destructiva a trav\u00e9s de la descarga motora hacia el mundo exterior. &#8220;Recibe entonces el nombre de pulsi\u00f3n de destrucci\u00f3n, pulsi\u00f3n de apoderamiento, voluntad de poder&#8221; (Freud, 1924, p.169), en este desarrollo una parte de esta pulsi\u00f3n es puesta al servicio de la funci\u00f3n sexual y Freud lo describe como &#8220;es el sadismo propiamente dicho&#8221; (p.169).<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Pero hay otra parte de este movimiento que se realiza de otro modo, no se exterioriza, sino que permanece en el interior del organismo y &#8220;all\u00ed es ligado libidinalmente con ayuda de la coexitacion sexual antes mencionada, en ese sector tenemos que discernir el masoquismo er\u00f3geno, originario&#8221; (p.169).<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">De este modo ya no se trata de considerar el yo alejado de la pulsi\u00f3n sino que en el interior mismo del yo permanece un resto de pulsi\u00f3n de muerte que no fue eyectado y esa es la fuente que tendr\u00e1 v\u00ednculos oscuros con el dolor y lo inconsciente.<\/p>\n<h4 class=\"fw-700 alt-font text-dark-gray mt-40px mb-15px\">El espejo, sus fisuras y el supery\u00f3<\/h4>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Aunque el yo intente mantener su cohesi\u00f3n a trav\u00e9s de lo imaginario, identific\u00e1ndose a una imagen plena y sin fisuras, solo ser\u00e1 un espejismo para que su narcisismo florezca. Este espejo &#8220;ideal&#8221; ser\u00e1 afectado, trastocado, por lo pulsional y la castraci\u00f3n. El yo sentir\u00e1 perder este estado ideal en el inicio de su b\u00fasqueda del placer absoluto. El falso logro del yo de despojarse inicialmente de lo displacentero ser\u00e1 la fuente de las pesadillas que muestran ese espejo en el que no quiere reflejarse pero es parte de s\u00ed. Las pesadillas, las impulsiones, las autolesiones, etc traen del fondo del mar eso que se crey\u00f3 desaparecido.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Si el yo se disocia radicalmente de esa parte de s\u00ed, tender\u00e1 a la fragilidad y su temor a caer nuevamente en la fragmentaci\u00f3n, sufriendo regresiones a etapas autoer\u00f3ticas o reacciones con formaciones reactivas a la pulsi\u00f3n predominante dado estos impactos pulsionales.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Por consiguiente, este impulso al no exteriorizarse para ligarse a nuevos objetos, &#8220;sigue teniendo como objeto al ser propio&#8221; (Freud, p.170), vuelve a s\u00ed mismo como sucede en las autolesiones.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">As\u00ed en el espejo inconsciente de quienes se autolesionan se observa que no logran suficiente cohesi\u00f3n imaginaria, por lo tanto lo traum\u00e1tico, lo pulsional impide la integraci\u00f3n de contenidos ps\u00edquicos para lograr una elaboraci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Cuando la tramitaci\u00f3n es simb\u00f3lica puede tomar caminos sustitutos guiados por el deseo, m\u00e1s alejados de la satisfacci\u00f3n pulsional y el goce, en cambio si toma la v\u00eda del acto transgresor el Yo quedar\u00e1 sumergido en la crueldad del supery\u00f3.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Esa culpa primordial por su car\u00e1cter tr\u00e1gico por lo realizado demandar\u00e1 un castigo que podr\u00e1 encontrarse en las compulsiones, en conductas de riesgo, enfermedades graves o la renuncia a la cura. El sujeto es arrastrado por el goce, convocando, mediante fantasmas de flagelaci\u00f3n, a un padre (no simb\u00f3lico) que exige constantemente el pago a trav\u00e9s de castigos continuos (Denicola, p.316).<\/p>\n<h4 class=\"fw-700 alt-font text-dark-gray mt-40px mb-15px\">El gusto por la nada<\/h4>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Tales efectos de &#8220;este gusto por la nada&#8221; toman al adolescente lesionando su cuerpo y tambi\u00e9n lo sumergen en la apat\u00eda y el desinter\u00e9s.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Hay una tendencia subjetiva hacia la autodestrucci\u00f3n, expresada como &#8220;Ese gusto por la nada que encontramos en lo m\u00e1s profundo de nosotros (la tentaci\u00f3n de abandonar, la intuici\u00f3n precoz, innata, tal vez del \u00bfy para qu\u00e9?)&#8221; (Bergounioux, como se cit\u00f3 en Pontalis, 2005, p. 82). Eso tan profundo que puede tomarlo todo al sujeto silenciando el ruido juvenil de Eros.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Cuando la funci\u00f3n paterna fracasa resulta un supery\u00f3 m\u00e1s implacable, ya que no establece la organizaci\u00f3n mediante el pensamiento y el lenguaje, es decir, a trav\u00e9s de los caminos del significante. Cuando la funci\u00f3n paterna consigue efectos simb\u00f3licos, se mitiga el imperativo superyoico de buscar el goce mort\u00edfero.<\/p>\n<p class=\"fs-18 lh-34\">Para concluir, podr\u00eda aseverarse que la carencia de la funci\u00f3n paterna, caracter\u00edstica de la \u00e9poca actual, propicia el surgimiento de pr\u00e1cticas dolorosas, las cuales se incrementan dado que el contexto social no ofrece v\u00edas simb\u00f3licas para la expresi\u00f3n de la subjetividad del adolescente. Ser\u00e1 una nueva apuesta a la palabra que como &#8220;ensalmo&#8221; rescate a los j\u00f3venes de la autodestructividad y les promueva fruct\u00edferas luchas.<\/p>\n<blockquote class=\"my-40px\">\n<p class=\"fs-18 fst-italic text-dark-gray lh-34 mb-0\">la vida pierde en contenido e inter\u00e9s cuando la apuesta m\u00e1xima, precisamente la vida misma, est\u00e1 excluida de sus luchas. Se vuelve tan vac\u00eda e ins\u00edpida como un flirt americano, en el que desde el primer momento est\u00e1 claro que no debe pasar nada, al contrario de una relaci\u00f3n amorosa continental, en la que la pareja debe pensar siempre en el posible peligro. ( Freud 1916\/2010, p. 545)<\/p>\n<\/blockquote>\n<div class=\"separator-line-2px bg-light-gray mt-50px mb-30px\"><\/div>\n<div class=\"mb-30px\">\n<h6 class=\"fw-700 text-dark-gray mb-15px\">Notas<\/h6>\n<p id=\"nota-1\" class=\"fs-13 text-medium-gray lh-24 mb-10px\"><sup>1<\/sup>\u00a0nataliabrenda@gmail.com<\/p>\n<p id=\"nota-2\" class=\"fs-13 text-medium-gray lh-24\"><sup>(*)<\/sup>\u00a0Consuelo De consolar. 1. m. Descanso y alivio de la pena, molestia o fatiga que aflige y oprime el \u00e1nimo. 2. Sin:alivio, consolaci\u00f3n, desahogo, aliento, \u00e1nimo, aplacamiento. 3. Ant.:desconsuelo.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","seccion":[4],"class_list":["post-58","articulo","type-articulo","status-publish","hentry","seccion-nuestros-invitados"],"acf":{"numero_de_revista":[20],"aclaracion":"","subtitulo_articulo":"","bajada":"La autora se pregunta acerca de la complejidad de abordar los factores determinantes que nos permitan analizar el padecimiento o malestar de una \u00e9poca, y las formas particulares en las que el dolor subjetivo se presenta en la cl\u00ednica actual.","copete":"La autora se pregunta acerca de la complejidad de abordar los factores determinantes que nos permitan analizar el padecimiento o malestar de una \u00e9poca, y las formas particulares en las que el dolor subjetivo se presenta en la cl\u00ednica actual.","autores":[56],"entrevistadores":null,"entrevistados":null,"imagen_de_seccion":"","articulo_bibliografia_titulo":"Bibliograf\u00eda","articulo_bibliografia":"<ul class=\"fs-14 text-medium-gray lh-30\">\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Denicola L. (2000). Pensando el dolor, en\u00a0<em>La Peste de Tebas<\/em>\u00a0N\u00b016. p.26.<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Denicola L. (2009). El mal decir del masoquismo, en\u00a0<em>La Peste de Tebas<\/em>\u00a0N\u00b043. p.10.<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Denicola L. (2009). Tragedia, entre Memoria y Olvido, en\u00a0<em>La Peste de Tebas<\/em>\u00a0N\u00b045. p. 5<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Denicola L. (2011). Cuerpo y corporeidad, en\u00a0<em>La Peste de Tebas<\/em>\u00a0N\u00b049. p. 5-12.<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Denicola L. (2020). El yo que digo ser, en\u00a0<em>La Peste de Tebas<\/em>\u00a0N\u00b070. p. 5<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Etchegoyen, H. (1993) Los fundamentos de la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica. Ed. Amorrortu<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Fischbein, J. E. (1999). M\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n: el acto. En revista de Psicoan\u00e1lisis LVI 2. 1999. APA<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Fischbein (2020) El dolor y el sufrimiento en la teor\u00eda y en la cl\u00ednica psicoanal\u00edtica. En La \u00e9poca APA online. N\u00b0 25. Dolor Ps\u00edquico y duelos. Recuperado en https:\/\/laepoca.apa.org.ar\/Revistas\/25-Dolor-Psiquico-y-duelos\/El-dolor-y-el-sufrimiento-en-l<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Freud, S.(1916) Nosotros y la muerte Conferencia pronunciada el 16 de febrero de 1916 ante los miembros de B'nai B'rith de Viena.Revista de Psicoanalisis| LXVII | N\u00b0 4 | 2010.<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Freud, S. (1890) Tratamiento ps\u00edquico (tratamiento del alma), Vol 1. p\u00e1gs 111-132 pag. Buenos Aires. Amorrortu editores.<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Freud, S. (1923) El Yo y el Ello. . Buenos Aires. Amorrortu editores.<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Freud, S. (1924) El problema econ\u00f3mico del masoquismo. Buenos Aires. Amorrortu editores.<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">Pontalis, J.-B. (2005). Al margen de las noches. Ed. Paidos.<\/li>\r\n \t<li class=\"mb-8px\">REAL ACADEMIA ESPA\u00d1OLA: Diccionario de la lengua espa\u00f1ola, 23.\u00aa ed., [versi\u00f3n 23.8.1 en l\u00ednea]. &lt;https:\/\/dle.rae.es&gt; [Fecha de la consulta 4 Abril de 2026].<\/li>\r\n \t<li>Vals, J. Metapsicolog\u00eda y modernidad. El proyecto freudiano (2004) Ed. Lugar<\/li>\r\n<\/ul>","autor_tiene_nota":true},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/articulo\/58","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/types\/articulo"}],"acf:post":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/autor\/56"},{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/numero\/20"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58"}],"wp:term":[{"taxonomy":"seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.elpsicoanalisis.org.ar\/web\/wp-json\/wp\/v2\/seccion?post=58"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}