NÚMERO 18 | Octubre 2018

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Entrevista a Marina Alonso | Julieta Lutzker

Continuando por este camino de conocer a los alumnos de la AEAPG, conversamos con Marina Alonso, médica clínica, quien, a través de su recorrido hospitalario, dio cuenta de la importancia de atender a los pacientes no sólo desde una perspectiva organicista, sino pudiéndolos escuchar cómo sujetos atravesados por diversas particularidades. Debido a este interés, Marina se acerca a la Escuela para iniciar sus estudios y profundizar sobre el Psicoanálisis.

 

Julieta Lutzker: ¿Cuál es tu recorrido profesional?

Marina Alonso: Estudié Medicina en la Fundación H. A. Barceló en Buenos Aires. Después hice la residencia en el Hospital Donación Francisco Santojanni y, desde hace tres años, soy médica de planta.

JL: ¿Cómo fue tu acercamiento al Psicoanálisis?

MA: Mi entrada al Psicoanálisis tuvo que ver con el inicio de mi terapia. Antes de eso desconocía qué era una neurosis, una psicosis o una fobia. En ese momento lo desconocía tanto como la mayoría de mis colegas médicos. Si bien en la Facultad cursamos la materia de Psiquiatría, la formación era prácticamente nula. Hace tres años, cuando inicié mi propio análisis, me interesó el mundo del Psicoanálisis. Al relacionarlo con los pacientes, principalmente en lo referido a la escucha, descubrí algunos temas que me interesaban.

JL: En el momento en el que quisiste hacer una terapia ¿buscaste un psicoanalista?

MA: No, fue casualidad.

JL: ¿Y cómo supiste que eso que hacías en tu terapia era Psicoanálisis?

MA: En el hospital trabajo mucho con adicciones, es una temática que me gusta. En el Santojanni no hay un sector que se dedique a esta problemática. En una ocasión, hablando con mi psicóloga acerca de me derivaban todos los adictos para evaluar la parte clínica, le comenté cómo en la consulta con un paciente indagué acerca de su angustia y los posibles motivos de su adicción. Seguí contandole acerca de mi práctica en el hospital y de mi interés en hacer algún curso. Un día mi psicóloga me dijo: “Vos tenés todo para hacer Psicoanálisis. A vos lo que te interesa y te gusta es el Psicoanálisis”.

JL: ¿Cómo elegiste la AEAPG para hacer tu formación?

MA: Fue en las vacaciones de verano de este año. Llegué a la AEAPG, un poco buscando por Internet y, otro poco, por recomendación de mi psicóloga. La cuestión fue así: el año pasado hice un curso sobre diabetes y, en el medio de una clase que no me despertaba mucho interés, me puse a leer algo sobre fobia. Y una compañera que me veía siempre leyendo sobre el tema me sugirió que empezara a estudiar Psicoanálisis.

Yo buscaba, googleaba y leía temas que me interesaban o temas que veía de un paciente. Me fui dando cuenta que para lo clínico era muy útil, especialmente con los pacientes que atiendo con dolencias generales y oncológicas. Pensé en estudiar Psicoanálisis como un complemento de lo que hago, para tener otras herramientas. Por el momento no pienso en estudiar Psicoanálisis para dedicarme exclusivamente a esto.

En el verano empecé a averiguar para anotarme en la carrera de Psicología, pero un amiga mía, psicóloga, me comentó que siendo médica podía hacer otra cosa. Mi terapeuta me dijo lo mismo. Como te contaba al principio, llegué a estudiar en la Escuela por lo que busqué y averigüe en Internet y por  recomendación de mi psicóloga.

JL: ¿Cuáles son los aportes que el estudio del Psicoanálisis te dan a tu práctica como médica?

MA: Creo que un médico tiene que saber sí o sí lo que es la Psicología. Lo veo todos los días en internación y con mis pacientes. En internación hay más posibilidades de hablar con el paciente que en la guardia. Por ejemplo, el otro día vino un chico que se intentó suicidar comiendo un paquete de sal porque era hipertenso. Se lo atendió y se lo mandó a la casa. Yo no lo veo así. Si bien es cierto que la Guardia está desbordada por la cantidad de pacientes, creo que se necesita agregar otra mirada. En general, para los médicos, sentarse a hablar con el enfermo es perder el tiempo. Así opina mi jefe y no me entiende cuando ve que dedico unos minutos para charlar con la persona que estoy atendiendo.

JL: Por lo que decís, parece que está muy escindida la parte médica de la psicológica. 

MA: No se piensa en un todo. A mí me gusta mucho más la emergencia y, desde que empecé a tener más contacto con el paciente y a charlar, me di cuenta que la mayoría de los pacientes somatizan. Esto es lo que me interesa entender. Por este motivo comencé la formación en Psicoanálisis, para poder complementar mi práctica y que sea un conjunto.

JL: Planteás que hay muchas diferencias de criterio entre tu manejo y el de tus colegas. Teniendo en cuenta que el tema de esta revista son los discursos ¿Creés que estas diferencias van más allá de tu experiencia con colegas y que tienen que ver con las características del discurso médico y el del Psicoanálisis? ¿Creés que entre ambos discursos hay puntos comunes?

MA: Creo que son fatalmente distintos. Desde mi punto de vista, no se puede pensar por un lado el cuerpo y, por el otro, lo que sucede en la mente del paciente, creo que es un conjunto. A veces debatimos de esto en el hospital con mis compañeros. Pero los médicos tienen otra forma de ver las cosas. Cuanto más jerarquía tiene un médico, menos se detiene a hablar con un paciente.

JL: Por lo que estamos hablando, vos tenés una mirada distinta a la de un médico típico, ya que decidiste incorporar de algún modo el Psicoanálisis. ¿de qué forma pensás que se podría hacer en el consultorio médico?

MA: En el consultorio es muy importante. En la actualidad, muchas consultas médicas suelen ser por ataques de pánico, colon irritable, entre otras problemáticas. Estas son patologías psicosomáticas. Una formación que te permite comprender estos temas desde otro lugar, más de conjunto, puede ayudar a preguntarse por qué un paciente de 36 años que es muy joven, hace cuatro años que se viene haciendo distintos estudios y va de un médico a otro.

Hay consultas en las que es necesario pensar si un paciente está en una crisis o en situaciones de angustia. Es importante que el médico lo tenga en cuenta y que pueda pensar que tal vez lo que necesita su paciente es ir a terapia. Estar estudiando Psicoanálisis es un modo de tener esa herramienta, es poder tomarme el tiempo necesario para saber escuchar a un paciente.

JL: Marina es muy provechoso todo lo que compartiste con nosotros acerca de la importancia de la escucha de los pacientes y el entrecruzamiento entre medicina y psicoanálisis. Gracias por esta entrevista. Para nosotros es muy interesante conocer a los colegas que están realizando la formación de posgrado en la institución.

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Marina Alonso

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Julieta Lutzker

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