NÚMERO 7 | Septiembre, 2012

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Miércoles Científicos

La puesta en juego del analista en situaciones imprevistas. Desafíos de la práctica II | Norberto Lloves

Síntesis de la ponencia en la Mesa Pre-Congreso 2012-XXVI Symposium: “La práctica psicoanalítica. Diversidad, intervenciones y contextos”, mayo de 2012.

Introducción

Ante el título de la mesa, consideré la siguiente pregunta: ¿a qué llamamos “situación imprevista” en un análisis?

En lo formal, contamos con un encuadre de tiempo, espacio y honorarios, para un tratamiento basado en la eficacia de la palabra, bajo el dispositivo analítico. Es esperable que se creen condiciones de una rutina sostenida, como marco para el trabajo. Pero entiendo que el encuadre no es lo esencial del análisis, es una condición pero no garantiza su práctica. Así como su alteración, marca de las resistencias, no será obstáculo si es tomado como parte del material a analizar y testimonio de su misma productividad.

Entonces, insisto con la pregunta: ¿qué sería una situación imprevista en el análisis?

Si la experiencia analítica tiene como fundamento y objeto de su práctica a las manifestaciones de inconsciente, ¿qué tienen de previsibles estas presentaciones clínicas, que hacen gala de provocar fisuras en el sentido, donde lo obvio deja de serlo, convirtiendo a lo trivial, al disparate, a los actos insignificantes o estúpidos en una fuente de verdad para el sujeto que habla? Verdad que se lee en el discurso, velada y develada por una lógica gramatical guiada por leyes: desplazamiento, condensación, miramiento por la figurablidad, y por las insistencias significantes deslizadas en los enunciados del paciente, que permiten ubicar una posición subjetiva, inconsciente para el sujeto, ante sus otros y sus producciones.

Para acceder a la lógica del inconsciente, Freud nos mostró un camino: asociación libre y atención flotante; dispositivo que suspende la función comprensiva del yo, resistiendo cualquier intento de hacer del análisis un trámite estandarizado, burocrático y previsible.

Cómo pensar este trabajo sin el efecto de sorpresa de las manifestaciones de lo inconsciente, que hace vacilar la prestancia yoica, delatando una herida narcisista de la condición humana: que no somos tan dueños de nosotros mismos como creemos ser.

Quiero remarcar la palabra sorpresa, que da cuenta de lo no anticipable, de lo desprevenido que estamos ante lo inconsciente, y es el analista quien estará advertido que su presentación la hará a la manera de un visitante inesperado, y por cierto incómodo.

La otra cuestión a considerar con respecto a lo imprevisto, es la temporalidad con que se trabaja en el análisis. El material viene desfigurado y necesita de un trabajo de interpretación para su desciframiento, por lo tanto, lo que surge, sólo puede ser leído una vez resignificado por lo que viene después, a la manera de los dos tiempos del trauma, donde el segundo le da estatuto de traumático al primero. Si lo posterior construye lo anterior, la interpretación es una resignificación de lo que ya aconteció y será la respuesta del paciente, a posteriori, la que le dará validez a su enunciado. En este sentido no hay estadística que le pueda otorgar eficacia anticipada a una interpretación. Claro que no se trata de decir cualquier cosa, hay una teoría que le da coherencia a una intervención, pero no prevé su resultado.

Si las respuestas a una intervención no son anticipables, ¿qué pasa con la compulsión de repetición? ¿Permite algún grado de previsión el llamado «eterno retorno de lo igual»[1]?

La neurosis insiste por el reencuentro con sus objetos primordiales, bajo el imperio de sus fijaciones inconscientes con la insistencia que habita en el seno mismo del proceso primario, repitiendo por vías facilitadas un modo de comportamiento en el encuentro y desencuentro con sus otros de referencia, pero aun así, en esa búsqueda del objeto añorado, lo inédito es la diferencia entre el goce esperado y el logrado, y es en esa diferencia, la del encuentro fallido, donde lo imprevisto insiste, dando lugar a lo nuevo.

Tanto el retorno de lo reprimido como la insistencia de lo que se presenta como efecto del azar, del trauma, son imprevistos que dan cuenta de que se está en un análisis que mueve el avispero, y que no es sin consecuencias el trabajo psíquico con la palabra.

Ahora, es claro que no todos los imprevistos causan el mismo efecto en el analista.

Por ejemplo, están los materiales clínicos que nos llevamos a nuestra casa cuando cerramos el consultorio, que nos persiguen, que a veces también nos quitan el sueño. Situaciones que nos recuerdan que trabajamos con un material inestable y explosivo, que los destinos de la pulsión, pueden tener sus expresiones más productivas de lo vital de un sujeto, pero también las más abyectas, peligrosas y destructivas de la producción y hasta de la vida misma de una persona. Ahora, ¿se pueden prevenir situaciones de riesgo? ¿Cuáles son los límites del analista con el hacer de un paciente fuera del consultorio? ¿Podemos prever el efecto de nuestras intervenciones?

Para finalizar

En la clínica, las intervenciones, los materiales que se ponen en movimiento, van a tener efectos en el sujeto, en la transferencia y en el analista.

Freud consideraba al análisis como una profesión imposible[2], pues lo que se puede anticipar por cierto es un resultado insuficiente, invitando así a deponer los ideales terapéuticos. Por lo tanto, considero que llevar adelante una cura analítica implica estar dispuesto a la sorpresa de las producciones del inconsciente y a los avatares de la clínica, los cuales se presentan de modo imprevisto y sin garantías de resultado.

Entiendo que la puesta en juego del analista, es la puesta en acción de los artificios que apuntan al procesamiento de lo imposible de la clínica: pedirle al paciente que hable, escuchar y leer sus decires, intervenir desde el marco teórico, supervisar el proceso, apostar al análisis personal, consolidar la formación académica. Y agrego otro elemento fundamental en mi práctica: la escritura, en tanto formalización teórica de la clínica, para mantener viva la enseñanza freudiana en la discusión e intercambio con los pares.

Notas al pie

[1] Freud, S., Más allá del principio del placer, AE XVIII.

[2] Freud, S., Análisis terminable e interminable, AE XXIII, Pág. 249.

Acerca del autor

NLloves

Norberto Lloves

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