NÚMERO 29 | Mayo 2024

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Psicoanalistas Dixit

Encontramos en Freud algunos textos que se refieren a lo íntimo

Freud, S. (1893-95) Sobre la psicoterapia de la histeria. En Obras Completas, Tomo II, Ed Amorrortu 1992. 

Uno necesita de la plena aquiescencia, la plena atención de los enfermos, pero sobre todo de su confianza, puesto que el análisis por regla general lleva hasta los procesos psíquicos más íntimos, sobre los cuales se guarda mayor secreto. Una buena parte de los enfermos que serían aptos para el tratamiento escapan del médico tan pronto como vislumbran la dirección en que se moverán las investigaciones de este. Para ellos, el médico ha seguido siendo un extraño. En el caso de otros que han resuelto ponerse en sus manos y concederle su confianza-que de ordinario va de suyo, y el médico no tiene que pedirla-en estos, digo, difícilmente se pueda evitar que la relación personal con el médico se adelante hasta el primer plano de manera abusiva, al menos durante algún tiempo; y aún parece que la injerencia del médico fuera la condición, únicamente, se puede solucionar el problema.

Freud, S. (1926) ¿Pueden los legos ejercer psicoanálisis? En Obras Completas, Tomo XX, Ed. Amorrortu 1992

“Pues bien; todo el mundo cuenta que en los análisis se habla con todo detalle de los asuntos más íntimos…y más indecentes de la vida sexual. Y si es así-de sus exposiciones psicológicas no he podido inferir que deba serlo-, sería un fuerte argumento en favor de que sólo a los médicos se les permitiesen semejantes tratamientos. ¿Cómo pensar en conceder libertades tan peligrosas a otras personas acerca de cuyo carácter no se tiene ninguna garantía?”

“Tiene que ser así, en primer lugar, porque el análisis se edifica íntegramente sobre una sinceridad plena…”

No pongo en duda, antes bien lo destacó enérgicamente que esa obligación de sinceridad impone al analista una severa responsabilidad moral….

¿Qué otra cosa puede hacer análisis sino adecuarse a su tela, al material que el enfermo le ofrece? El analista nunca atrae a su paciente al campo sexual, nunca le dice: ¡trataremos de las intimidades de su vida sexual! Le deja que inicie sus comunicaciones por donde le plazca, y espera tranquilo hasta que el propio paciente refiera a lo sexual.


La intimidad por otros autores

Hugo Goldiuk: Trabajo presentado en el 50 Congreso de la IPA, Buenos Aires, 2017. Intimidad y la capacidad de “sufrir” la soledad.

La intimidad desborda una definición inequívoca.

Reflexionando sobre la experiencia de intimidad, me llamó, por ejemplo, la atención que no lograse encontrar una categoría opuesta o contraria a esta. A mi modo de ver, la intimidad no se circunscribe a lo público, ni tampoco a lo privado, aunque tiene que ver con ambos. Ni tampoco se reduce a lo externo o a lo interno, ya que ambas dimensiones incluyen manifestaciones de intimidad. Por la misma razón, no considero que lo íntimo concierne únicamente a lo más profundo-en oposición a lo superficial-, aunque a veces se tiende a asociar intimidad con profundidad. A mi entender lo íntimo tiene que ver con la verdad, con “nuestra verdad”, toda vez que esta verdad incluye nuestras falsedades y malos entendidos. Lo íntimo apunta a la verdad de nuestra singularidad, alude a nuestra individualidad, y como tal refiere a lo que somos y a los vaivenes del contacto con quienes somos. Considero que la intimidad nos especifica como humanos, pero solo cobra trascendencia y sustancialidad en la medida en que el hombre es consciente de ésta y comprende su sentido. Por lo tanto, diría que la intimidad no está restringida ni a la vida privada ni a la pública, ni a lo profundo ni a lo superficial, ni a lo externo ni a lo interno, sino que en toda vida está presente la intimidad siempre y cuando se tenga consciencia de ésta.

Eduardo Muller: La Intimidad, un problema actual del psicoanálisis (2010). Psicolibro Ediciones. Colección Colegio de Psicoanalistas.

Como explica Virginia Woolf, para escribir un diario íntimo se necesita un cuarto privado. La privacidad tiene que ver con un lugar, la intimidad con un transcurrir. La privacidad es el lugar y la condición de la intimidad. Una intimidad solitaria, una soledad íntima transcurriendo en un lugar privado.

El consultorio analítico fue una continuación o un sustituto de ese cuarto privado. No por nada las primeras pacientes de Freud fueron señoras y señoritas burguesas que no accedieron al buen uso o a la propiedad de un cuarto privado. Freud fue el que se los otorgó. El déjeme hablar era en realidad un déjeme escribir, déjeme escribir mi diario y usted remítase a su papel de papel. Querido diario:  escúchame.

Analizarse es dar cuenta y cuento de sí mismo…El psicoanálisis es uno de los pocos modos que sobreviven de estar solos. Y de hablar solos. Uno va a hacerse escuchar por un analista para hablar solo, como escribir un diario…

Pero lo más importante de hablar solo no es hablar; es escucharse hablar… 

El tratamiento analítico tiene como uno de sus orígenes el género diario íntimo. Se le habla al analista como se le escribe a un diario …Es un ejercicio diario de la intimidad…La intimidad no miente. Cada diario es un texto de verdad pura.

¿De qué intimidad está hecho un análisis? ¿Es un encuentro íntimo con otro analista o es un encuentro íntimo con uno ante la presencia del analista?…

Un analista mientras garantiza y posibilita la intimidad de un analizado, se guarda su intimidad para sí. En ese sentido, el analista hace semblante de diario; para entender el género hay que pensarlo desde la transferencia hacia el diario íntimo.

Acerca del autor

ACabuli

Adriana Cabuli