NÚMERO 13 | Marzo, 2016

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Secretos y verdades. Acerca del origen en adopción y fecundación asistida | Ivonne Rozenberg; Luisa Zandwais; Claudia Cadranel; Yanina Muente

Ponencia de la Mesa «Secretos y verdades. Acerca del origen en adopción y fecundación asistida» organizada por el Área de Fecundación Asistida y Adopción, perteneciente al Ciclo «Miércoles en la Escuela», agosto 2015.

El origen constituye para el hombre, un enigma fundamental que intenta dilucidar a lo largo de su vida como sujeto singular y como integrante de una comunidad. La pregunta sobre su origen se reformula insistentemente y las respuestas, lejos de agotarla, intensifican su potencia al constituirse en motor de la producción fantasmática.
(Revista Entrelíneas, Rosa Kononovich)

 

Pensamos la filiación como un acto simbólico y como función. Si señalamos que son padres aquellos que toman al niño y lo nombran hijo, nos preguntamos ¿qué lleva a mantener apartado un aspecto tan significativo de la identidad del niño como lo es el cuerpo desde su perspectiva genética? La clínica nos muestra cuán difícil le resulta a algunos padres relatarles la verdad a los hijos sobre su origen y de esta manera comienzan a nacer secretos familiares.

Secretos y verdades… suele remitirnos a pares antagónicos que a su vez nos llevan a una lógica binaria de pensamiento: Secreto-Verdad, Ocultamiento-Sinceridad, Mentira-Verdad. Creemos que estos conceptos así pensados se cristalizan en una suerte de dilemas, obturando la producción de sentidos.

 

Cuando hablamos de verdad, ¿qué verdad…? ¿La verdad? ¿Dónde buscarla?, ¿en los orígenes históricos, genéticos, míticos?, ¿en el deseo? ¿Aquella que se construye partir de la intersubjetividad?

Será a partir de lo que vaya transcurriendo en el interjuego vincular entre el hijo y los padres que un lugar de verdad se irá construyendo. Vincularidad que pondrá en escena la historia de origen de cada uno de los padres y la historia particular de la pareja. Entramado vincular que propiciará un lugar singular para ese hijo, sea biológico o adoptado.

¿Cómo pensar los conceptos de verdad, secreto y origen en la temática de Adopción y fertilización asistida?

Al adoptar o realizar un tratamiento de fertilidad con donación de gametos, la pareja o la persona suele confrontarse con la imposibilidad de no poder engendrar biológicamente un hijo. Discontinuidad biológica que rompe el ideal narcisista de continuidad y trascendencia.

¿Qué significación para la discontinuidad biológica?
¿Qué lugar de significación para un vientre alquilado? ¿Qué lugar de significación para un gameto donado? ¿Una célula desprovista de sujeto? ¿De historia?

¿Cómo se integra algo del orden de la ajenidad a lo propio?

El hijo podrá preguntarse sobre su origen, su historia, si hay padres que lo sostengan y acompañen en la construcción de la misma.

Padres que han podido elaborar duelos, trabajar sobre sus prejuicios, incluir lo diverso… de ser madre o padre por adopción, por donación de gametos, así podrán abrir-se y abrir al hijo la posibilidad de pensarse y dar sentido a su origen desde la propia singularidad. Trabajo de historización que incluye la prehistoria de un deseo, ¿de ser padres? ¿De tener un hijo? ¿Qué formas posibles para alcanzar el deseo? ¿Hasta qué límites se somete y se medicaliza al cuerpo para conseguir una panza?

En el devenir del interjuego vincular entre padres e hijos, se irán integrando verdades posibles frente a distintas situaciones y también al grado de comprensión que posea el hijo en ese momento.
La verdad irá cobrando diversos sentidos y resultará un anclaje fundamental para el armado de la identidad. La verdad se construye a lo largo de la vida, tal como la enciclopedia, siendo una verdad cada vez más acabada.

La fuerza del secreto

El poder del secreto es el poder de un pacto. El pacto ata a los integrantes y al destinatario del mismo a una lealtad que habría que mantener para sostener el vínculo. La fantasía que subyace es que si se supiese la verdad, se acabaría rompiendo el vínculo familiar.

En el secreto que aloja el origen del niño, quedan atrapados tanto el niño como sus padres. Es un secreto que afecta la identidad, el propio ser. El niño queda por fuera de un saber y por dentro un pacto. El inconsciente del niño aloja algo de la verdad de su origen; una verdad sin palabras, una historia muda.

Los secretos familiares pueden tratarse de episodios transgeneracionales o también del acontecer actual de la familia. Una información compartida y a su vez silenciada por algunos de sus miembros. Este silencio sobre el origen cristaliza la historia. Silencio que impide ligar y construir historia. En cada familia subyace un mito sobre su origen, necesario para la caracterización de su singularidad, suerte de identidad familiar, es la novela familiar que se teje y se transmite de generación en generación.

J. Puget al respecto menciona: «Algunas familias quedan estructuradas en torno a secretos grupales que deben conservarse definitivamente silenciados. La consigna tácita es que sus miembros nunca deben referirse a lo que saben y menos aún a pensarlo o decirlo todos juntos. Fantásticamente se evita así la desintegración familiar que se produciría al difundirse algún hecho penoso o vergonzoso».

Aquello secreteado podrá sufrir distintos destinos —silenciamiento, represión, desmentida o repudio—, pero tenderá a transmitirse y retornar, ineludiblemente, produciendo efectos en el seno de la pareja, de la familia o en el hijo. Retorno que puede tomar la forma de síntoma, acto, accidente, enfermedad o angustia libre.
Cuando la verdad ocultada retorna se produce lo que Freud denomina «Lo ominoso, lo siniestro». «Es algo que siendo destinado a permanecer oculto, ha salido a la luz». Algo familiar se torna desconocido, extraño, la verdad cotidiana disfrazada bajo el manto del secreto.

Nuestra brújula nos lleva a la singularidad de los padres, de la familia… Existen distintas motivaciones conscientes y/o inconscientes que llevarían a los padres a silenciar, a ocultar…

Generalmente manifiestan que intentan proteger al hijo del supuesto dolor que sentiría al saber la verdad, ¿No se estarán refiriendo los padres a algo de su propio dolor? ¿Qué verdad les duele a estos padres? ¿Qué significación le han otorgado los padres al origen de su parentalidad?
En algunos casos se trata de desmentir una diferencia. ¿La discontinuidad biológica? ¿La ajenidad biológica?

También la potencia de una fantasía que invoca el temor a la ruptura del vínculo, cobra forma… Si no es biológico… ¿No es propio? ¿No es nuestro? ¿No es el verdadero hijo? ¿No somos los verdaderos padres?
La biología otorga imaginariamente derechos de propiedad. La biología vela la ajenidad inherente al vínculo con el otro.

La multiplicidad de argumentos que teje cada pareja se sostiene en cuestiones que probablemente no fueron elaboradas, en duelos no resueltos, en prejuicios y creencias familiares y sociales que cargan sobre sí, mandatos e ideales que marcan un destino, un camino del cual el sujeto no podría apartarse.

Es probable que los padres hayan recorrido un largo proceso cabalgando entre la esperanza de convertirse en padres y, asimismo, concebir la idea de no serlo biológicamente. Relatar el origen al hijo remite a los padres a volver a conectarse con las diversas situaciones vividas hasta llegar al encuentro con él, evocar momentos dolorosos físicos y/o emocionales, volver a posar la mirada sobre la infertilidad del miembro de la pareja detectado como infértil, también la resignación de alguno de ellos a su herencia, en pos del amor hacia el otro. Los confronta a las distintas significaciones acerca de que es ser madre y padre de acuerdo a la singularidad de su propia historia.

Podrían sentir vergüenza, incertidumbre, miedos… a que el hijo se enoje con ellos, a que los quiera menos, a que quiera irse en búsqueda del progenitor o del portador de su material genético, a que quiera más al integrante de la pareja que tiene «su sangre», a que el personaje que se introduce en la historia familiar tome un lugar de preponderancia por sobre el de ellos.

Las técnicas desarrolladas por la tecnología reproductiva renuevan las preguntas y fantasías sobre el enigma del origen. ¿Qué efectos en la subjetividad del niño? ¿Qué efectos en relación con lo intersubjetivo?
Muchos de los padres de niños nacidos por donación de gametos suelen mantener el secreto e incluso desmentir ese origen. Como si solo hubieran intervenido prácticas médicas y restos orgánicos, células sin nombre. Anonimato que des-cubre La fantasía de que el donante, al ser reconocido como genitor, se convierta para el niño en su «verdadero» padre o madre.

Diversas prácticas médicas…

Y nos preguntamos… ¿en qué lugar queda ubicado el médico? ¿Hacedor omnipotente del deseo parental? ¿En un lugar paterno?

Hijo, madre, padre… ¿De dónde venimos?

La pregunta de un hijo remite directamente a la pregunta de los padres por su propia paternidad y maternidad. Preguntas que aparecen, formuladas explícita o implícitamente, preguntas que están tanto en la fantasía de los niños y de los padres. Preguntas e interrogantes que puedan ser el motor para armar una verdad, una verdad que no será la fiel verdad de lo acontecido, verdad ficcionada que le permitirá al niño construir su historia desde el origen. La construcción de una historia que aloje al niño y lo sostenga.

El hecho de poder enlazar, ligar, significar las dos preguntas en una historia en común, le permitirá al niño y a sus padres armar su propia novela familiar e incluirse en la genealogía de su familia adoptante o biológica, e ir así encontrando las respuestas a su pregunta, ¿quién soy? Se podrá identificar y desidentificar con sus padres, quienes lo reconocerán como otro diferente a ellos, en el mejor de los casos, un sujeto deseante, único y singular con derechos propios.

La inquietud por el origen en los niños es la que genera las primeras preguntas sobre la sexualidad. ¿De dónde vienen los niños? Intestino, cigüeña, repollo, canastita, panzas… La pulsión de saber, pulsión epistemofílica, es la que despierta la curiosidad y el deseo de investigar. Cuando un niño percibe que no puede preguntar, que hay algo secreto de lo que no se habla, esta pulsión podría inhibirse dejando al niño sin interés por explorar diversas áreas, no solo sexuales, sino también intelectuales y afectivas. Decirle la verdad, permitir que se apropie del saber de su historia, abre para el hijo un abanico de posibilidades para indagar, explorar y aprehender en los diferentes espacios de su vida.

Acordamos con Piera Aulagnier cuando sostiene que el niño necesita del discurso de los otros significativos para poder crear el «primer capítulo del libro de su historia», relato que cuenta de qué deseo su nacimiento fue el resultado, «de que amores vendrá…» como dice Ángeles Mastretta en el cuento La sangre que heredamos.

Discurso… que podría no decir nada sobre los tiempos del origen, discurso cristalizado que cerraría la posibilidad de nuevas significaciones, al decir de Piera, implicaría para el yo una suerte de «desposesión del comienzo de la historia».

¿Qué verdad? ¿Qué cuento se contaron a sí mismos los padres sobre su maternidad y paternidad? Y ¿que cuentos sobre su propio origen hay escritos?

¿Qué posibilidad de elaborar duelos, de tramitar frustraciones narcisísticas?

Y ¿qué cuento tejerán, contarán, historizarán, para este hijo?…

Naciste en otra panza pero sos mi hijo del corazón.
Te abandonaron en un hospital y te fuimos a buscar.
Un doctor juntó la semilla de mamá con otra que tenía en su clínica porque la de papá no servía.
Naciste de la panza de una señora que como no podía tenerte quiso que tuvieras una mamá y un papa que te quisieran y te cuidaran.

Relatos, cuentos, historias…

¿Relatos salvajes?

La necesidad de una verdad velada que proteja al niño de la obscenidad de aquello que no debe ver. Una verdad que no revele aquello del orden de lo traumático.
Cuento que cure cicatrices, que cubra agujeros, que des-traume y permita la construcción de la trama familiar.
Amado de una verdad que integre la dimensión biológica, histórica, afectiva, simbólica y deseante.
La verdad como construcción, como proceso de historización teñida de la singularidad de cada padre, de cada hijo y de cada familia.

Abrir un espacio…

Poder trabajar con futuros padres, ya sea en etapa de pre-adopción o de búsqueda de un hijo a través de procedimientos de fertilización, brindaría la posibilidad de montar un escenario para que allí se puedan desplegar multiplicidad de preguntas.

Un espacio para problematizar, para procesar, para metabolizar, para pensarse como padres y para pensar un hijo.
La posibilidad del armado de un rompecabezas que integre la biología, la prehistoria del niño y la de los padres, el origen, el deseo…

Comenzar a construir una historia… escribiéndola con palabras.

Bibliografía

Aulagnier, P.: El aprendiz de historiador y el maestro brujo, Buenos Aires, Amorrortu, 1986.

Beramendi, A.; Cadranel, C.; Gomel, J.; Marín, M. T.; Matus, L.; Rosso, B.: «Trauma en adopción», en Actas de las Jornadas de infertilidad, adopción y fertilización asistida: problemáticas éticas acerca de la adopción y la fertilización asistida, Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires. Area de Adopción y fertilización Asistida, 2003, p. 8-12 (también en Actas de las Jornadas de los 30 años del Centro Oro, Departamento de Trastornos en la Fertilidad y Adopción, 2002).
Duek, D.; Califano, V.; Becker, S.; Waisbrot, D.: «El secreto y sus efectos», trabajo presentado en: 5º Jornadas Freudianas, 1990; 3º Jornadas OCIP, Buenos Aires, 1990; 1º Jornadas del Departamento de Familia del Centro Oro: «Nuevos paradigmas Familiares», Buenos Aires, 1993; en «Encuentro Internacional de Psiquiatría de la Adolescencia», Actas julio 1991.

Kononovich, R.: «La pregunta sobre el origen de gametos», Revista Entrelíneas, Centro Oro, Junio 2003 (también en Periódico El Øtro del ámbito «Psi», año XVI, N.º 165, mayo 2010).

Mastretta, A.: «La sangre que heredamos”, en Puerto libre, 29 textos breves; México, Cal y Arena, 1993.

Puget, J.; Wender, L.: «Los secretos y el secretear», Psicoanálisis, Vol.II, N.º 1,1980.

Rozenberg, I.: «La verdad en adopción», resentado en AEAPG, 10-9-87, “El estatuto de la verdad en Psicoanálisis”

Rozenberg, I.: «El proceso de adopción y sus vicisitudes», Actualidad Psicológica, año XXXIX, N.° 433, septiembre 2014.

Zandwais, L.: “La verdad, una forma de amar”.

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