NÚMERO 10 | Marzo, 2014

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Monografías

Winnicott y el problema antisocial. Una ficción sobre la película “Los 400 golpes” de François Truffaut | Josefina Garfunkel – Laura Andrea Herrero – Orlando Damián Moyano*

Esta monografía aborda la problemática del fenómeno antisocial desde las conceptualizaciones de Donald Winnicott a partir del material una película. Los autores crean una ficción en la que Donald Winnicott interactúa con los personajes. Se trabaja la problemática del fenómeno antisocial y su vinculación con la deprivación temprana, el falso self y el intento de recuperación ambiental que hay en juego. Otros lineamientos trabajados son: la constitución psíquica primitiva, la presentación y creación del objeto y la idea de esperanza que podría mantener una relación genética con la de ilusión de omnipotencia. En el trabajo queda puesto de relieve cómo el fallo del sostén ambiental de un niño deja fuera a éste de la situación lúdica implícita en el desafío a la autoridad como contención. Por otro lado, la necesidad de construir un medio social que comprenda lo implícito en la problemática sin desoír el desafío implícito en el fenómeno antisocial.

Introducción

Este trabajo tiene por objeto recurrir a la película “Los 400 golpes” para articular algunos conceptos teóricos del doctor Donald. Winnicott respecto de un fenómeno social y actual. Para ello hemos creado una ficción que se propondría como una continuación al final abierto de la película. La estructura del trabajo responde a intentar mantener junto al rigor conceptual un compromiso con lo lúdico en tanto transicionalidad. Además se busca plantear una dialéctica que pueda darle dinamismo y retórica al interjuego entre teoría y hechos fácticos tomando el papel del personaje como un caso clínico en relación con su medio.

Winnicott diferencia el fenómeno antisocial de la delincuencia, esta segunda implica una serie de beneficios secundarios y construcciones sociales más amplios que lo que se propone analizar de este fenómeno.

La película transcurre en una Francia de los años 50, donde se desarrolla un tramo de la vida de un púber de 12 años. Fruto de una serie de situaciones contextuales tanto familiares como sociales el personaje principal pasa de ser un niño a un joven institucionalizado judicialmente.

Desarrollo

Escena final de la película

La última escena deja inconclusa la historia de Antoine, joven de 13 años, prematuramente institucionalizado a causa de algunas conductas de “rebeldía” en la escuela, en la casa y dentro de la misma comunidad. El mismo, habiéndose dado a la fuga de la institución para menores en la que había residido los últimos meses, se encontraba sentado en una playa.

Comienzo de nuestra ficción

El joven es encontrado a las pocas horas por las autoridades locales luego de que la institución realizara la denuncia. La escena se desarrolla en una Sala de un Juzgado de Menores en la que tiene lugar una Audiencia en la que se definiría el procedimiento a seguir con el joven Antoine Doinel después de su fuga de la Institución en la que se hallaba internado.

En la Sala se encuentran el Juez (J), el Reformador Social, licenciado Fabre (RS), director de la institución, y el Perito Psicólogo, doctor Winnicott (W), que actuará a la manera de defensor.

J: “Nos encontramos hoy reunidos en esta corte para debatir el destino de Antoine Doinel. La fuga de un instituto de menores es un delito grave dentro del sistema de minoridad de Francia. Razón por la cual se decide iniciar esta audiencia. Se debatirá sobre el destino del muchacho. Necesitaríamos saber si hace falta una institución con políticas más estrictas y mayores condiciones de seguridad, o sea, una institución ‘mayor’. O por el contrario si la institución actual se encuentra en condiciones de alojar y acompañar el proceso de Doinel”.

RS: “Su Señoría, tenemos en el día de la fecha a un adolescente de 12 años, su nombre es Antoine Doinel. El joven ha demostrado poco respeto por la institución que dirijo y planteo que debe ser expulsado a una institución mayor como enseñanza a su inconducta”.

W: “Del análisis que he hecho del caso, no surgen elementos que sostengan productiva esa decisión”.

RS: “Su Señoría, es importante señalar que Doinel hurtó una máquina de escribir de la oficina de su padre adoptivo, con la intención de obtener un dinero con ella. Y no fue la primera vez: también le robó dinero a su abuela anciana. Es un delincuente incipiente…”.

W: “Al momento del episodio mencionado cursaba el último año de la escolaridad primaria… Sólo tiene 12 años…”.

RS: “Sí, Su Señoría, pero presentaba un rendimiento mediocre y serias dificultades para acatar límites. Además presentaba una relación conflictiva con el docente…”.

W: “Dudo de lo que plantea sobre su rendimiento, estimo que puede responder a una conflictiva a resolver. Es muy inteligente. Demostró muy buen vinculo con sus pares…”.

RS: “A ver, doctor Winnicott, con quien consigue vincularse Doinel es con otro joven de su clase que se muestra muy rebelde y contestatario con el docente. Comparten las ‘rateadas’ del colegio. Eso no muestra que tenga buen vínculo con sus pares”.

W: “Por el contrario, la capacidad de armar vínculo con un par, sea en las ‘rateadas’ o en la lectura de Balzac, habla de una capacidad. Habla de la existencia de un espacio mental que permite alcanzar un lazo empático, en una relación identificatoria fundamental durante el proceso adolescente”.

RS: “Sí, pero más identificatoria con los antisociales…”.

W: “Aquí no se trata de tironear de los rasgos de Antoine, estamos hablando de la vida de un niño que está empezando a transitar la adolescencia y ya carga con muchas situaciones de indiferencia y desamparo”.

J: “¿A qué se refiere doctor Winnicott?”

W: “Por lo que he investigado, desde su nacimiento fue criado por una nodriza, cuando no hubo más dinero para pagarle lo siguió cuidando su abuela materna hasta que su salud se lo permitió. El niño a los 8 años de edad comenzó a vivir con su madre y el esposo de ésta. Desde el primer momento de la convivencia con ellos hubo problemas: reprimendas por cuestiones insignificantes, nunca se sintió escuchado y, lo que es peor, en el marco de las discusiones que el matrimonio solían tener, Antoine se enteró que su madre lo había querido abortar y que su esposo no es su padre biológico…” Podríamos decir que Antoine ha sido, como yo lo suelo llamar, un niño ‘deprivado’. Es decir, se ha visto privado de una vida familiar lo que obviamente ha incidido en su desarrollo”.

RS: “¿Por qué incluye una cuestión de la infancia tan lejana, en esta situación no sería quizás irrelevante?”

W: “Es sabido por todos que la niñez temprana es determinante para todo psiquismo adolescente o adulto. Pero voy a tratar de esclarecer el hecho de que ciertos aspectos de la constitución temprana mantienen una fuerza determinadora sobre lo que he llamado el fenómeno antisocial, aspectos coincidentes en un sinnúmero de casos observados por mí. Así es como oriento a Su Señoría y al Tribunal a pensar en considerar algunos hechos de la primera infancia de Antoine. Un niño que de muy pequeño padeció fallas en su entorno cercano, para su madre que le fue muy difícil tener un espacio especial para él. En este momento temprano de su crecimiento se instalaron carencias, deprivaciones que lo llevaron a armarse defensivamente, como dentro de una cascara. Su tendencia antisocial está vinculada con repetidos desencuentros”.

RS: “Su Señoría, creo que esto parece una conversación de sordos, en esta extensa alocución del doctor Winnicott parece que se planteara cierta necesidad de comprensión sólo para el joven. ¿Y para la sociedad que lo alberga? Con su alegato pareciera que habría que plantear que como el niño tuvo una vida difícil, una madre irresponsable y un padre ausente, a este no se le debe ayudar a que enfrente consecuencias cada vez mayores por sus actos cada vez más criminales. ¿No es hacia dónde va usted doctor?”.

W: “Si ustedes me lo permiten intentaré explicarles cómo estoy totalmente de acuerdo con usted y totalmente en contra. Quiero decir que en ningún momento yo trato de decir que con la comprensión de esta problemática no tenga que haber una reacción del medio, el punto es entender la naturaleza del desafío que el joven nos hace y qué reacción le ofrecemos, que pensemos en nuestra reacción y no actuemos por impulso como él”.

RS: “¡Discúlpeme, no pienso admitir que el doctor juzgue mi posición de impulsiva!”.

J: “Aclare Doctor…”

W: “No me malentiendan. Por la naturaleza de la problemática que nos convoca, el robo es una acción dirigida a provocar una reacción de nuestras pasiones. Depende entonces no de si su reacción justifique por ejemplo una venganza o no, sino la respuesta que usted quiera dar a la problemática que enfrentamos para que se encuentre algún tipo de resolución”.

RS: “¿Pero cómo usted puede plantearme que todo ésto se trata de una venganza?, ¿acaso usted no cree en la Justicia?”.

W: “No se derive a terrenos filosóficos que exceden el problema que tratamos, me refiero a que en la acción antisocial hay una provocación hacia el medio ambiente para corroborar si puede unirse el amor y el odio en torno a él. El joven inconscientemente busca provocar su agresión, porque aún tiene la esperanza de no reencontrarse con una experiencia de desilusión temprana que ya tuvo. La repetición nos invita a lo igual y usted corre el riesgo de seguir la cadena”.

J: “Y si usted se refiere a algún tipo de resolución, ¿cómo tendría que ser ese tipo de respuesta?”.

W (al RS): “Para que se comprenda dígame por favor qué siente cuando algo le es robado”.

RS: “Ya veo por dónde viene usted doctor; trata de dar vuelta las cosas”.

W: “No, por el contrario. Para este joven usted es mucho más importante que cualquiera…”.

J: “¿Qué trata de decir?”

W: “Este joven es como si buscase un marco que le dé un tipo de estabilidad ambiental que soporte las tensiones de su comportamiento impulsivo, es decir, él no tiene confianza aún en su propia libertad”.

RS: “¿No tiene confianza, y las libertades que se tomó para robar la máquina de escribir de su padre, o para escapar de un lugar que trata de darle resocialización?”

W: “A lo que usted se refiere es ‘deliberación’, creo que la verdadera libertad es tener la capacidad de responder a lo que sus impulsos más internos lo llevan, en términos de lo que llamamos verdadero Self”.

J: “¿Puede usted ser más explícito con un ejemplo?”

W: “Según he observado todo ser humano busca un marco creciente para su constitución, que lo podemos poner en serie: cuerpo de la madre, luego brazos de la madre, luego relación con los padres, el hogar, la familia, la escuela, la localidad con sus comisarías de policía, el país con sus leyes, si hay desposesión en los momentos primitivos se apelará a algo así como la instancia contenedora disponible superior. Recordemos lo que le pasó al joven con su profesor cuando estaba en el colegio: según se menciona aquí, (en este reporte escolar) él lo desafía en su autoridad. El desafío consistió en hacer circular la lámina de una mujer en posición seductora en un ámbito donde hay un adulto presente. En cuanto al carácter provocador en términos de relación, podríamos interpretar: ‘¿Cómo me va a ayudar este profesor a que pueda articular lo que siento instintivamente (eros) en mi persona frente a un adulto? El profesor reacciona, lo manda al rincón, es decir, su respuesta es: “Para ese tipo de placeres hay que esperar…’. Si tenemos en cuenta la necesidad de sublimación necesaria para el aprendizaje, es un aporte. Y cuando el profesor lo deja sin recreo el joven responde muy bien.

RS: “¿Cómo dice eso?; aquí en el informe consignaron como respuesta otra inconducta”.

W: “Si, escribió una pared, fue un acto de agresión, pero no destruyo nada. Este es el punto, su inconducta produjo sublimación, un acto creativo escuchen que escribió:

Aquí sufrió el pobre Antoine Doinel / Castigo injusto de un profesor cruel /Por culpa de una vamp dibujada en un papel.

“Fíjense cómo en esta poesía el trata de ligar libido y agresión. El detalle es que tiene la confianza puesta en este profesor, que si bien lo considera cruel, culpabiliza a la ‘vamp’ del drama entre ellos. El profesor parece comprender ésto y no reacciona en términos de venganza directa (por lo de ‘profesor cruel’) sino deriva el agravio a la lengua francesa, Dice: ‘no insulte a la poesía…’. Es decir, apela a una instancia mayor en un sentido metafórico. Seguro que para el joven Antoine, este profesor con su actitud debe haber provocado su molestia, pero hasta aquí él encuentra lo que buscaba. Si ésto quedara en el ámbito entre ellos podría haber provocado mayor ligadura. Pero, según este reporte el profesor apela a instancias superiores: quiere citar a los padres, la dirección etc. El profesor posiblemente contaría con que sus padres tuvieran fuerza suficiente para contenerlo, pero la percepción de este joven debió ser la desposesiva. El hecho es que según se describe aquí el niño al día siguiente falta al colegio escapándose, de lo que da cuenta es que esa esperanza (de contención por supuesto) puesta en el profesor, cae. Aquí este joven ha sido presa de una nueva desilusión. Ahora le pido nuevamente que me diga qué siente usted cuando le roban”.

RS: “Lo que todo el mundo, si me quitan una posesión mi sensación será de perdida. Cuando algo me pertenece yo me he granjeado ese derecho fruto de mi esfuerzo. Esfuerzo que parece ser que este joven no parece querer hacer al robar”.

W: “Usted está involucrado por lo que le expliqué anteriormente igual que el profesor, por la esperanza de Antoine puesta en usted, y usted por estarlo es imposible que vea la esperanza que hay en el fondo de la compulsión al robo o los actos ‘antisociales’ de este joven. Y no es verdad que él no realiza esfuerzo alguno. En lo que puse como ejemplo del profesor no era necesario que en el acto de mirar la lámina el profesor estuviera cerca o que la poesía fuera escrita en un lugar visible para él. Así como tampoco si él le robara su bicicleta. Su trabajo está en modificar el ambiente, que el ambiente se transforme en decisivo, determinante para él. Tal vez si su esperanza muriera en términos de mensaje social, el daría testimonio de que no hay posesiones posibles en una sociedad, y aquí me estoy refiriendo no al valor concreto de las cosas que poseemos sino a lo que representan. Aquí de lo que se trata es que hablamos de las necesidades del yo”.

RS: “¿Usted dice que el yo de Antoine necesita de mis cosas, a través de mis derechos, bah…, o a los de la sociedad?”

W: “Aquí corremos el riesgo de superponer el discurso legal con el discurso psicoanalítico. Pero no son esos derechos solamente los que establecen la constitución psíquica de un individuo sano. Al que me refiero es al de lo que nuestro yo siempre establece en la relación con el mundo, es decir a recrearlo. Si tiene algún sentido fructífero nuestra discusión es que estamos en este intento…”.

J: “¿Cómo discernir si en este muchacho vemos a un joven problemático o a un delincuente?”

W: “En este caso es crucial identificar la diferencia. Fíjense en cada uno de los hechos descriptos, si los tomamos como síntomas todos tienen destinatario: en el caso del robo a la abuela, ella era una persona a la que amaba, y tras el empeoramiento de su salud intentó quedarse con algo bueno de ella. El incendio descripto en la casa no fue más que un hecho de ingenuidad tras una pasión fervorosa con Balzac. “El robo de la máquina de escribir, no fue a cualquiera, robó una especial que llevaba la garantía de un nombre que el necesitaba para circular socialmente, tras su desposesión hogareña: ‘el nombre de un padre’. Pero él, si nos referimos a los reportes aquí presentes fue encontrado cuando intentaba devolverla. Quiero decir que es evidente que en cada uno de sus acciones antisociales no hay intención destructiva alguna hacia quien él reclama, sólo desilusión tras desilusión”.

RS: “¿Y en el caso de la fuga?”

W: “Aquí parece ser distinto, tuve ocasión de dialogar con él. Podría decir que fue el encuentro con una esperanza. Pareciera ser que para Antoine es muy difícil comprender por qué su madre parece siempre estar en su contra. Estando en la institución se enteró que la misma estaba cerca del mar. Para él que nunca lo había conocido realmente era lo más ansiado, al principio le pareció casual pero empezó a albergar la sospecha que posiblemente su madre hubiera tenido que ver con ese destino. No encontró manera de corroborarlo. El dice no saber bien por qué lo hizo, pero mi hipótesis es que necesitaba saber que el mar existía. Ese día había discutido cruelmente con su madre… Según me cuenta fue encontrado porque, se quedó sentado por horas frente al mar. No sabe por qué, pero con un inmenso alivio… Es decir, hablamos de un muchacho todavía en ‘gesto espontáneo’, les hable de una cáscara dentro de ella hay algo vivo. Todavía existen indicadores de esperanza, si pensamos este momento en la vida de Antoine como una brecha en la búsqueda de aquello que le fue privado.

J: “Creo que es clara su posición, ¿qué recomienda?”

W: Si la limitación que en esta oportunidad le imponemos es una represalia abrupta y de exclusión, la experimentará en forma traumática perdiendo él y la sociedad. Ayudarlo implicaría hacerlo dentro del marco ya existente, pero el medio familiar que tiene este chico no es lo suficientemente bueno, necesita algo que quiera y desee funcionar como una familia y aquí me estoy refiriendo a algún espacio que cuente con medios suficientes para sostener el valor de molestia sin expulsarlo. Que sea más fuerte que él, sin buscar vengarse. Para él lo mejor tal vez sería que siga siendo contenido en la misma institución que lo alberga si es que esta sigue tolerando su desafío. Considero que cuenta con recursos emocionales e intelectuales que indican un buen pronóstico”.

RS: “Usted me pone en una situación difícil, porque según usted expresa, recomendar la externación del joven a una institución mayor traería aparejado un gran fracaso de la institución que represento. Si no se encuentra una familia que esté dispuesta a sostener esta problemática intentaríamos darle una nueva oportunidad en nuestra institución”.

J: “Señores, ha sido un debate sumamente serio y fructífero, y acuerdo con la recomendación a la que arribaron las partes. Se da por finalizada esta Audiencia”.

Conclusión

La utilidad de los conceptos winnicottianos permiten darle otra perspectiva a la problemática. La estructura conflictiva planteada en el trabajo intenta dar cuenta de cómo lo que Winnicott plantea como valor de molestia presente en el fenómeno abordado pareciera ser un retorno de una desposesión primaria. Paradójicamente dicho retorno se haría posible como fenómeno antisocial en la medida que se mantenga viva la esperanza en lo social. En algún vínculo que no repita la exclusión y permita articular libido y agresión al mismo tiempo que recrear el objeto.

Notas al pie

* Trabajo premiado en la “Jornada Anual de Monografías de Alumnos” organizada por la Secretaría Académica de la Asociación Escuela Argentina de Psicoterapia para Graduados (AEAPG), octubre 2013.

Bibliografía

Winnicott, D. W.: “Objetos y fenómenos transicionales” en Realidad y juego, Buenos Aires, Gedisa, 2003.

Winnicott, D. W.: “Conceptos contemporáneos sobre el desarrollo adolescente” en Realidad y juego, Buenos Aires, Gedisa, 2003.

Winnicott, D. W.: “La adolescencia” en La familia y el desarrollo del individuo, Buenos Aires, Paidós, 1991.

Winnicott, D. W.: “El niño deprivado y cómo pensarlo por la pérdida de una vida familiar” en La familia y el desarrollo del individuo, Buenos Aires, Paidós, 1991.

Winnicott, D. W.: “Desarrollo emocional primitivo” en Escritos de pediatría y psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 1991.

Winnicott, D. W.: “La tendencia antisocial”” en Escritos de pediatría y psicoanálisis, Buenos Aires, Paidós, 1991.

Winnicott, D. W.: “Teoría de la relación progenitores-infantes” en Los procesos de maduración y el ambiente facilitador, Buenos Aires, Paidós, 1993.

Winnicott, D. W.: “La distorsión del Yo en términos de self verdadero y falso” en Los procesos de maduración y el ambiente facilitador, Buenos Aires, Paidós, 1993.

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