NÚMERO 14 | Agosto, 2016

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Introducción | Cynthia Tombeur

«La música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero no puede permanecer en silencio». (Víctor Hugo, novelista francés, 1802-1885).

Para Jorge Luis Borges, «…la música es la más bella de las formas del tiempo».

Estas dos frases que he tomado de estos reconocidos escritores no difieren mucho de la escencia del discurso psicoanalítico. Hay un discurso musical que tiene una legalidad propia con su escritura, su lectura y su ejecución instrumental, conjunto que puede expresar o representar lo irrepresentable. Muchas veces los sonidos expresan cosas que una palabra no nos alcanzaría. De ahí que una melodía nos genere distintas emociones; están las que nos conmueven hasta las lágrimas, las que nos invitan a mover nuestro cuerpo, nos hacen reconocer que tenemos un cuerpo, nos invaden, nos hacen vibrar, las que nos hacen sentir temor, susto, angustia, las que nos trasmiten mucha alegría, felicidad, las que nos hacen sentir triunfadores, las que nos dan identidad como son el himno de un país o las canciones en un estadio de futbol. En fin, hay infinitas melodías que llegan a zonas insondables en cada ser.

Freud, no ha expresado en su obra un gran interés por la música, en el texto El Moisés de Miguel Ángel expresa: «…Las obras de arte, empero, ejercen sobre mí poderoso influjo, en particular las creaciones poéticas y escultóricas más raramente las pinturas. Ello me ha movido a permanecer ante ellas durante horas cuando tuve oportunidad, y siempre quise aprehender a mi manera, o sea, reduciendo a conceptos, aquello a través de lo cual obraban sobre mí de ese modo. Cuando no puedo hacer esto – como me ocurre con la música, por ejemplo- soy casi incapaz de obtener goce alguno. Una disposición racionalista ó quizás analítica se revuelve en mí para no dejarme conmover sin saber por qué lo estoy, y qué me conmueve…».

Desde la concepción lacaniana, diríamos que en la música podemos ubicar los distintos registros planteados por esta teoría para el análisis del discurso, a saber: el registro de lo Imaginario involucra las imágenes o fantasías que nos genera una melodía, lo Simbólico sería la notación musical, su historia y lo Real sería el sentido que la música nos trae y que no puede ser expresado en palabras.

Si bien Freud no tiene escritos sobre la música y su impacto en el psiquismo, sí podemos decir que entre sus discípulos se encontraban dos musicólogos vieneses: David Bach y Max Graf, Éste último, amigo personal de Freud y padre de Herbert (Juanito), quién fuera posteriormente productor y director de ópera. Herbert fue apadrinado por Gustav Mahler, músico que realizó con Freud en el verano de 1908, un «análisis» que duró cuatro horas y le permitió, al parecer, recuperar su potencia sexual.

Conocemos desde la historia de la humanidad que la música y el canto han servido para expresar distintos aspectos de la naturaleza como son la vida y la muerte, el bien y el mal, lo bello y lo feo, lo triste y lo alegre, la derrota y el triunfo, etcétera.

En este número hemos realizado tres entrevistas, una de ellas al psicólogo, musicoterapeuta y músico, doctor Walter Moure, quien nos cuenta sus experiencias en la clínica a partir de sus diferentes conocimientos y empleos de los mismos.

La otra, al músico y compositor Ángel Mahler, quién nos recibió en su estudio y nos brindó poder escuchar melodías de su autoría, como también otras destacadas; nos acercó a su historia y a su relación con la música.

Y por último, entrevistamos a Sofía Di Nicola, joven que estudia canto lírico desde su adolescencia, hoy cuenta con 22 años y una carrera por seguir desarrollando.

Ha sido muy gratificante no solo para mí, sino también para el equipo de colegas que me han acompañado en su realización, el haber podido conocer y compartir sus conocimientos, haber disfrutado, en el caso de Ángel, el escucharlo tocar el piano; en el caso de Sofía, su voz arrolladora y en el caso de Walter su cama sonora que aplica en sus tratamientos, algo que desconocíamos.

A todos ellos, mi agradecimiento porque una vez más hemos generado un número en esta revista que nos da placer compartir.

Acerca del autor

CYNTHIA TOMBEUR

Cynthia Tombeur

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