NÚMERO 13 | Marzo, 2016

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Narcisismo. Donación de órganos entre seres vivos | Silvia Natenson; Lydia Storti; Esther Matilde Drago

Ponencia de la Mesa: «Narcisismo. Donación de órganos entre seres vivos» organizada por el Área de Psicosomática, perteneciente al Ciclo «Miércoles en la Escuela», noviembre 2015.

El avance de la ciencia no deja indemne al sujeto humano en su existencia. Freud se ocupó de señalar que la civilización tiene un impacto directo sobre el cuerpo, ampliando sus posibilidades y al mismo tiempo lo somete a un exceso de malestar efecto de la misma.

«El trasplante de órganos entre vivos» abre una serie de interrogantes, fantasías y sentimientos de incertidumbre, requiriendo un abordaje interdisciplinario del donante y del receptor. El objetivo de este trabajo, a partir de los datos obtenidos de la Tesis Doctoral en Psicología Clínica perteneciente a la Dra. Silvia Lucia Natenson, es poder pensar desde la perspectiva psicoanalítica esta problemática. Consideramos que nuestra labor profesional debería centrarse en la elaboración de fantasías, motivaciones, temores frente a la ablación y los mecanismos psíquicos defensivos para evitar que esta experiencia pueda tener características traumáticas y provocar un derrumbe psicológico y/o estados depresivos posteriores.

La imagen del cuerpo opera como soporte del narcisismo, de manera que sustituir una parte fallida del propio cuerpo, o bien desprenderse de una parte propia sana en la donación de un órgano de un sujeto vivo a un receptor, nos lleva indefectiblemente a plantearnos diversos interrogantes.

¿Cómo llega cada uno de los protagonistas al trasplante de órgano? ¿Cómo podría afectar su imagen del cuerpo situada en una historia singular, a partir de la modificación en su esquema corporal?

En términos de P. Auglanier, el primer yo, es un yo corporal, primer bien propio, ha de devenir un «yo representación» sujeto al sentimiento de sí y residuo del narcisismo primario. A esto se sumarán las experiencias emocionales y los ideales del «Yo».

En el receptor es factible conjeturar que la posibilidad de simbolizar y apropiarse de un órgano extraño se verá facilitada por un entorno sostenedor y continente, como también en el dador al desprenderse de un órgano funcional. Lo intersubjetivo, la cualidad del vínculo, se hace presente tanto en la historia vincular preexistente como en el nuevo vínculo naciente, entre el donante vivo y el receptor. Esta cualidad vincular juega un papel preponderante en cuanto experiencia humanizadora dotada de una gran carga emotiva.

La ley de Trasplante 24.193 y sus modificaciones, establece que podrá ser donante vivo, toda persona capaz mayor de 18 años, si el receptor es pariente consanguíneo o por adopción hasta el cuarto grado o su cónyuge y viva con el donante, no menos de tres años o dos si hubiese hijos de esa unión (art.15).

El elemento vincular es estructural al guión de la escena de trasplante, teñida de múltiples fantasías que se movilizan en la donación de órganos entre seres vivos.

La subjetividad estará condicionada al vínculo receptor/donante, pensamientos y afectos tolerables movilizarán defensas que incidirán en el éxito o fracaso. De allí la importancia del vínculo donante-receptor en una nueva relación signada por las variables «entrega/aceptación/rechazo».

Se activarán afectos aun a posteriori del trasplante; ideas y fantasías de culpabilidad, deuda, pertenencia, ajenidad, sometimiento, poder, dependencia, control, necesidad de cuidado. Desde la perspectiva psicoanalítica, como lo estableció Freud, hemos de tener en cuenta la angustia, como el afecto que es capaz de paralizar o transformar el carácter de una función incidiendo en el éxito o fracaso por exceso.
Nos preguntamos ¿qué representa la donación de un órgano? ¿Una castración, una pérdida, un acto de amor o una reparación narcisista? El donar un órgano a otro ser vivo puede ser efecto de fantasías de fusión, control y aún fantasías de inmortalidad.

En el caso del receptor, se da el fenómeno de subjetivación del órgano, pudiendo éste ser rechazado a la manera de un cuerpo extraño.

El cuerpo vivido como extraño necesita un proceso de simbolización para ser incluido en su representación subjetiva. Todo trasplante de órganos combina lo ajeno con lo propio. Sugiere la repetición de lo igual, reviviendo en esta repetición la figura del doble, fuente del sentimiento ominoso.

Freud señala que el factor de repetición de lo igual da lugar a lo siniestro, a lo ominoso, es decir, a aquello que es vivido como un estado de desasosiego que estando destinado a permanecer en secreto, en lo oculto, ha salido a la luz. En este caso, ambos, dador y receptor, se enlazan a través de un mismo órgano. Este sentimiento ominoso, siniestro, puede atemperarse en el trabajo elaborativo de los conflictos inherentes a esta experiencia inédita, a la condición de trasplantados.
En el donante, al desprenderse del órgano, la representación corporal debe ser reinvestida para aceptar la renuncia del órgano donado y realizar el duelo para seguir viviendo en ausencia del mismo y no continuar unido a lo perdido.

Se abre así un doble proceso de duelo por la entrega y ante la posibilidad de ser rechazado el órgano. Entendiendo que el órgano biológico, además de ser un órgano, es un objeto con historia que se le atribuye un poder mágico/ omnipotente/reparador, con un significado simbólico que trasciende el ámbito del cuerpo. Se juega aquí paradójicamente la coexistencia o mezcla y desmezcla de la pulsión de vida y de muerte, en el desprendimiento del órgano en pos de dar vida a un otro.

Adquiere significación en la donación entre vivos, el cumplimiento de mandatos paternos, necesidad de protagonismo, narcisismo, ideales y aspectos culturales. Para algunas personas la donación es la realización de un proyecto vital, reparador.

Para poder ejemplificar estos conceptos observaremos unos recortes de entrevistas de una muestra de 12 donantes vivos después de haber donado, investigación realizada durante dos años. Haciendo hincapié en la singularidad de cada vínculo.

Entrevista Esposa/Esposo
Familiar vivo no relacionado
Esposa donante 38 años
Matrimonio proyectado para poder donar.

«Pasar yo la operación y que él salga mal».
«A él lo habia visto sufrir mucho en diálisis, yo quería que todo pase rápido».
«Le di por amor y por mi misma».
«El no sabe que hacer por mi, basta que pida algo que ya lo tengo».
«Le pediría solamente que siga nuestro amor y unión que es suficiente»
Al irse de vacaciones le dice: «Llevá mi riñón a la montaña que tiene ganas de veranear».
«Estoy orgullosa de mí misma; es como si hubiera nacido otra vez».

Entrevista Madre/Hija
Vínculo Consanguineo
Madre 58 años dona a su hija de 28 años.

«Me pasaban los médicos de costelete y la miraban a ella».
«Yo estaba deprimida; yo no tenia temores pero repartí las joyas antes de la ablación».
«A mis hijos sí, a mi marido no le hubiera donado».
«Me siento una ídola, así me llaman por la calle en mi pueblo».
«Mi hija no reconoce mi gesto. Ella quedó con un tajito y yo con un tajo que me atraviesa la panza».
«Le di dos riñones que no servían, ahora compensé”. “Mi mamá hubiera estado orgullosa de mi». «Le daré una segunda vida». «Esta es la segunda vez que la hago nacer». «Doy un pedazo de mí porque la amo». «Es lo más importante de mi vida, cómo no voy a donar…».
«Si a ella le falta algo, o algo de su cuerpo no le sirve y muere, yo debo completarlo con algo de mi cuerpo».

Hermanos-Hermanas
Vínculo Consanguineo
Hermano de 33 años dona a su hermana de 24.
Mayor de tres hermanos. Padres fallecidos.

«No soporto el sufrimiento, verla sufrir». «Es una misión que debo cumplir». «Siempre trato de ser mejor persona, lo di con el corazón». «Lo que impulsa mi decisión es el amor». «No puede ser de otra manera».
«Mi mamá hubiera estado orgullosa, si supiera que voy a donar».
«Mis padres me hubieran dicho: todo para todos« o «Lo que poseemos debemos compartirlo».
«Ahora que doné me siento mejor persona».

Padrastro/ Hijo
Vínculo Consanguineo
Padre de 45 años/ hijastro de 14 años del primer matrimonio de la mujer.
Primer trasplante cadavérico rechazado.
Segundo trasplante de la madre rechazado.

Donante —Este hijo es parte mía, lo tengo dentro mío. Forma parte de mí vida. Es mi deber.
Profesional —¿De quien era el primer riñón?
Receptor —¡Del muerto!
Profesional —¿De quién era el segundo riñón?
Receptor —De mi madre.
Profesional —¿De quién va a hacer el tercer riñón?
Receptor —De mi padrastro.

Dado que el psiquesoma recibe un impacto que requiere de una reacomodación, ya sea de manera conciente o inconsciente, el apoyo interdisciplinario ha de contribuir a metabolizar y dar lugar a las nuevas representaciones que favorezcan el acto de donación entre vivos.

Bibliografía

Aulagnier, P.: La violencia de la interpretación. Del pictograma al enunciado, Buenos Aires, Amorrortu, 1975.
Freud,S. (1914): «Introducción al narcisismo», A.E., XIV.
Freud, S. (1919): «Lo ominoso», A.E., XVII.
Green, A.: Narcisismo de vida, narcisismo de muerte, Buenos Aires, Amorrortu, 1986.
Hornstein, L.: Narcisismo. Autoestima, identidad, alteridad, Buenos Aires, Paidós, 2000.
Natenson, S.L.: «Aspectos psicosociales de la población de la ciudad de Buenos Aires frente a la donación de órganos. Características psicológicas intervinientes en la donación de órganos entre vivos», Tesis Doctoral, Universidad de Belgrano, 1996.

Comentarios

  1. Estoy comenzando una tesina y quiero trabajar el tema del post trasplante. En este articulo encuentro magníficamente trabajados aspectos que estaba pensando. Me gustaría conectarme con Silvia Natenson para conseguir su tesis

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