NÚMERO 13 | Marzo, 2016

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Neurosis narcisísticas, vigencia conceptual e intervenciones clínicas | Martha Vega

Trabajo presentado en la Mesa: «Neurosis narcisistas. Vigencia conceptual e intervenciones clínicas» perteneciente al Ciclo Científico 2015: Narcisismo, del mito a la clínica, julio 2015

Dentro de la patología del Narcisismo se incluyen diversos cuadros como las neurosis narcisistas, las personalidades «como si» de Helene Deutsch, los seudo-self de Winnicot, los «estados borderline» y otros que se diferencian en sus cuadros clínicos, pero comparten todos ellos una problemática ligada a la patología de los Ideales y básicamente a la Autoestima regulada por el Ideal del Yo, sede de los valores dentro del aparato y primera diferenciación dentro de él, establecida en la Estructura Narcisista previa al Edipo.

Se destaca la importancia de una instancia de origen Narcisista, el Ideal del Yo como derivación de la primitiva omnipotencia de «Su Majestad el Bebé». Omnipotencia conferida por los padres al niño y cuestionada más tarde por ellos mismos y la realidad desconfirmatoria a cada paso de la completud.

Como el narcisismo no se puede perder, la omnipotencia queda transferida a otro que sí la tiene y recapturada en el mismo momento (como solo la reversibilidad lo permite) a través de una identificación primaria (directa inmediata y anterior a toda relación de objeto) con este Nuevo Ideal del Yo con el Padre como Modelo (El Padre de la prehistoria personal).

¿Modelo de qué? Modelo de perfección y omnipotencia narcisistas del que antes gozó su majestad el bebé: el Yo Ideal, y que luego por las admoniciones y por su propio juicio se desmoronaron estos atributos.

Numberg diferencia la primera situación como el Yo Ideal el que cumple todos los requerimientos del Ello sin restricción alguna y a la segunda, o sea, la instancia primera dentro del aparato como ideal del Yo aunque Freud las llamara indistintamente, pero describiéndolas bien distintas y es la condición para la represión.

Del Ideal del Yo depende la autoestima del sujeto a través de la primera parte del mandato superyoico «Como yo deberás ser» ya que esa instancia ahora internalizada, al ser de origen narcisista, pide la omnipotencia y la perfección.

Es esta la tiranía del Ideal, inalcanzable ya, pero al que tiende a aproximarse el Yo para ser amado por él.

Imposible de cumplir en la realidad, el sujeto deberá alterar la lectura de la realidad a través de desmentidas y defensas contra ella, en las áreas puntuales donde se den estas exigencias del ideal tiránico y rellenarlas con fantasías desiderativas no inhibidas por el Yo.

A diferencia de las psicosis, aquí la realidad queda parcialmente desmentida y se diferencian de las neurosis de transferencia donde la defensa es la represión y no la desmentida. Por eso, a mi juicio, vale conservar vigente el concepto de NN.

Cuando Freud introduce el concepto de Narcisismo como una nueva etapa en el desarrollo psicosexual es en el historial de Schreber (1909) con relación a la paranoia y señala la importancia de la pulsión homosexual en su etiología.

También hace referencia a la posición narcisista en Leonardo (1911) con su homosexualidad y la doble identificación patológica, secundaria sí, pero regresiva al modelo de las primarias, al Ser o a la totalidad, cuando debió abandonar la relación edípica con su madre pasó a ser él su madre y los discípulos representarlo de niño.

A diferencia de Leonardo y Schreber en «Introducción del Narcisismo» en 1914 postula una estructura evolutiva normal del aparato y previa a la terceridad del Edipo.

La teoría freudiana es la única que postula el Narcisismo como la estructura previa al Edipo que todos transitamos y que después se supera, no se reprime ni se pierde y puede reaparecer en estados patológicos especiales como las adicciones, estados contusiónales, tóxicos o en la normalidad durante el sueño.

En un mundo indiscriminado son posibles las operatorias de reversibilidad, permutación, identidad de percepción, vuelta contra sí mismo y transformación en lo contrario, que son inimaginables bajo el imperio de la lógica formal o aristotélica que caracteriza al proceso secundario de nuestro pensamiento común.

Estas dos últimas operatorias son también defensas contra la pulsión que se instrumentan en el estadio narcisista y son previas a la represión como señala Freud en Pulsiones y Destinos (1914).

Esta misma operatoria es la que señala Winnicott cuando dice que el bebé, al sentirse satisfecho con el pecho que lo alimenta siente que «él le está dando algo bueno al pecho» por reversibilidad de «el pecho me da algo bueno a mí».

También la vemos operando en el cuento budista del mandarín que sueña con una mariposa y no sabe si es él quien sueña con la mariposa o es él mismo el sueño de la mariposa… junto a la afirmación oriental de «como es arriba es abajo» que es aespacial y donde los reversos son idénticos.

O, como dice Alicia en el País de las Maravillas, «que un ratón se coma un gato es lo mismo que un gato se coma un ratón».

En efecto, en el sistema inconciente se tratan los reversos como idénticos al no operar en ellos ni el tiempo ni el espacio, modos de funcionamiento del Preconciente ni quedan distinguidos el miembro de la clase de la clase misma, ni la parte de la totalidad.

También en la patología narcisista reconocemos esta forma de utilizar la lógica simétrica (funcionamiento normal en el sueño: por condensación y libre desplazamiento de las cargas) en lugar de la asimétrica, propia del pensamiento secundario. Podemos utilizar el ejemplo Freudiano de Schreber cuando la frase «Yo lo amo» por la pulsión homosexual, sufre las siguientes contradicciones, permutaciones que solo son posibles en la lógica narcisista, binaria y simétrica.

  1. «Yo lo odio» (por transformación en lo contrario de «el me Odia» permuta sujeto-objeto | Trae el Delirio de persecución
  1. «Yo la amo» cambió el «ella me ama» y por vuelta |Sobre sí mismo desde la pasiva previa |Delirio erotomaníaco
  1. «Ella los ama» cambio de vía por identificación |Contradice al sujeto y genera el Delirio | Celotípico
  1. «Yo no amo a nadie solo a mí» regresa la libido al yo y da la Megalomanía

Estos fenómenos Narcisistas los hemos estudiado y publicado con algunos colegas como Néstor Greco, Clara López Moreno y Daniel e Hilda Kitainik con el título: «Neurosis narcisista. Clínica y operatoria» en la Revista de Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica Argentina del año 1996.

El Narcisismo trata con totalidades binarias omnipotentes (dos lugares) no hay aspectos intermedios que solo advienen con los tres lugares posibles de la terceridad edípica donde nadie tiene la perfección.

Aquí se trata de Yo u Otro en las dos posiciones posibles de Ideal o anti-ideal, la cuestión es: ¿quién de los dos tiene la perfección o la completud narcisista?

El modelo para pensarlo es el sube y baja de las plazas o un balancín.

Arriba o abajo y alternativos e intercambiables como solo lo permite una lógica simétrica correspondiente a la del inconciente y el proceso primario donde los reversos son idénticos

Recordemos también que el Yo Narcisista descripto en Pulsiones y Destinos:

«Odia, aborrece y persigue con fines destructivos a todos los objetos que se constituyen para él en fuente de sensaciones displacenteras independiente que le signifique la frustración de las necesidades de la conservación o de la satisfacción sexual».

Es lo que Kohut llamó furia narcisista y postuló dos ejes para la comprensión de las Neurosis Narcisistas y la necesidad de interpretar diferentemente en el eje de la binariedad del narcisismo o en la terceridad del Edipo, según aparezcan en la clínica. Esfuerzo posfreudiano de articular las dos perspectivas.

Viene a cuento, entonces, poner acá un fragmento de otro de los historiales el de las Ratas (1909), de una neurosis obsesiva que, por la regresión a la etapa anal, es justamente el límite entre el Narcisismo y el Edipo y esto le expresa el paciente a Freud:

«Tiene un amigo al que respeta extraordinariamente. Acude a él siempre que lo asedia un impulso criminal y le pregunta si no lo desprecia como a un delincuente.

Él lo apoya aseverándole que es un hombre intachable que, probablemente,  desde su juventud se ha habituado a considerar su vida desde esos puntos de vista.

Antes, dice, otra persona ejerció el mismo influjo, un estudiante de 19 años cuando él tenía 14 ó 15. Este estudiante le había cobrado afecto y había elevado tanto su sentimiento de sí que podía creerse un genio. Luego fue su preceptor hogareño.

Y de pronto modificó su comportamiento rebajándolo como a un idiota. Por último reparó en que se interesaba por su hermana y sólo había trabado relación con él para entrar a la casa. Esta fue la primera gran conmoción de su vida».

Hay algunas palabras y frases que orientan la selección de los aspectos tributarios del narcisismo con relación a la realidad  y que publiqué en 1990 en las Actas del Congreso Interno 18 de la Asociación Psicoanalítica Argentina con el título: «Narcisismo y escisión del yo en la neurosis obsesiva».

Ejemplo:

Respeto extraordinario es la idealización de otro que encarna el ideal como fueron los padres en la infancia,  aún hoy en la adultez.

Acude a él y le pregunta y con su respuesta se siente amado o despreciado y se compara así con su ideal ahora externalizado en el amigo.

Lo apoya aseverándole que es intachable expresión de totalidad que excede un juicio realista y es omnipotente y totalizadora, propia del narcisismo irrestricto.

Antes otra persona ejerció parecida influencia palabras que remiten al hipnotizador o al líder para la masa o a la transferencia sugestiva. Todas apuntan al narcisismo y a un objeto idealizado al cual se le transfiere el Ideal (Psicología de las Masas).

Había elevado su sentimiento de sí y podía creerse un genio: «Serás un gran hombre o un gran criminal» dicho por su padre. Aspectos binarios de totalidad y, por ende, contradictorios.

De pronto modificó su comportamiento rebajándolo como un idiota palmaria caída de sujeto al polo opuesto binario del disvalor.

Se interesaba por su hermana y quería conseguir el ingreso a la casa a través suyo cae en colapso narcisista de cuño depresivo de gran significación emocional y cae también el Ideal puesto en el preceptor.

En un recuerdo de sus 7 años también la cocinera dijo de él y su hermano menor  «con el pequeño una lo podría hacer, pero con Paul es demasiado torpe seguro no acertaría».

Sin entender de qué se trataba comprendió el menosprecio y empezó a llorar.

Otra herida narcisista donde él comparado con su hermano por un otro exterior, ocupan posiciones opuestas de torpe y listo y no como rivales edípicos respecto de la mucama como interpretaba entonces Freud el historial,  previo a su concepción del Narcisismo como estructura de 1909 a 1914

Podríamos sumar otras frases que padres dijeran a sus hijos de este corte: San Martin a su hija Merceditas: «Serás lo que debas ser o si no no serás nada».

Aproveché estos dos historiales que compartimos todos para poner en evidencia la temática de las Neurosis Narcisísticas.

Quiero abordar ahora las intervenciones clínicas refiriéndonos a las posiciones del analista en la transferencia narcisista donde el paciente lo convoca.

Como Testigo del despliegue de su grandiosidad narcisista (Self grandioso omnipotente de Kohut).

Como Juez para dirimir entre él y otro quien tiene la razón o es el valioso y el otro queda como el denigrado.

Como Ideal al que adhiere identificándose con él siendo su paciente,  «somos dos genios». Magia de contacto por reversibilidad.

Como El otro denigrado reservándose entonces la posición valorizada de la binariedad para él mismo.

Como Perseguidor representante de la realidad como trauma y generándole hostilidad cuando opera discriminando y desconfirmando la completud y modificando así la visión de la realidad del paciente necesaria para cumplir la exigencia de su Ideal.

En este caso pueden responder con furia narcisista y odio destructivo o con un colapso narcisista de modalidad paranoide o melancólico y con autoreproches de ser inservible.

Por eso requiere mucho cuidado la forma de la interpretación que hará el analista para no provocar estas respuestas. Como aconseja Liberman, metacomunicando antes de interpretar, cómo interpretar lo dicho por el analista de otra forma diferente a la enunciada. Cómo se hace con los pacientes a predominio pragmático que escuchan al analista desde su cosmovisión interna no realista, cambiando a la significación .poniéndola acorde con su Yo.

La interpretación siempre opera señalando el conflicto entre el Yo y el Ideal para conservar una autoestima precaria que solo se reconoce si cumple un imposible de omnipotencia y totalidad, exigencia que encierra al sujeto en un círculo vicioso interminable.

Cabe recordar que el mandato paradojal del Superyó dice: «Como yo deberás ser» a través del Ideal del Yo narcisístico y regula la autoestima y en cambio desde las identificaciones pos-edipicas del Superyó regula la culpa con la segunda parte del mandato «Como yo no deberás ser». Como toda paradoja solo se entiende cuando se coloca en dos pentagramas diferentes una parte y otra.

Claro está que el Analista con su interpretación, como la realidad externa, promueve un trauma al describir su funcionamiento psíquico y reiterar lo imposible del cumplimiento del ideal, y puede desencadenar respuestas de colapso narcisista, furia narcisista, mayor resistencia o posiciones melancólicas, paranoides o megalómanas cerrando el repertorio de situaciones narcisistas o en el mejor de los casos promoviendo nuevas asociaciones o insight. Por eso no olvidamos el papel de la metacomunicación.

Quiero terminar enumerando 7 premisas que presenta esta operatoria narcisista que altera la significación de la realidad externa para mantener una homeostasis de su autoestima precaria.

  1. Pensamiento binario como el Yo de Placer purificado previo al de realidad definitiva
  2. El sujeto en posición de Ideal y otro que represente siempre el de anti-ideal. El narcisismo de las pequeñas diferencias de Freud
  3. Necesidad de otro que aplauda confirmando la grandiosidad desde afuera.
  4. La necesidad de un objeto en posición de testigo que corresponde a la instancia crítica espacializada que confirme como antes sus padres (modelo infantil)
  5. Falta de inhibición de las catexis desiderativas de cumplir con el mandato del ideal, que es el deseo de completud narcisista y no un deseo edipico.
  6. Desmentida de la realidad externa en las áreas que corresponden a su temática y no en toda ella.
  7. Usa la lógica simétrica de proceso primario donde correspondería usar la de proceso secundario o formal o asimétrica

Dos palabras sobre la Familia del narcisista y los modelos de interacción generacional en el que estuvieron inmersos.

Son sistemas de rémora donde los padres no han investido narcisísticamente al niño como su majestad el bebé porque a su vez no les ha sido dado ese narcisismo trófico por los abuelos. El niño ha quedado relegado al mudo testigo y admirador de sus padres narcisistas que lo necesitaban imprescindiblemente para su autoafirmación.

No pueden aceptar críticas a su familia y especialmente en la adolescencia hubieron de desmentir la realidad desconfirmatoria de la completud parental.

Mantuvieron todos ellos el ideal generacional inmutable del tipo yo de placer purificado donde lo extraño, lo exogámico, lo diferente es denigrado, odiado y rechazado como antiideal.

Esto anula la posibilidad de confrontar, diferenciarse de los padres e identificarse con objetos no parentales.

Freud basa la autoestima en tres patas: 1º) el remanente del primer narcisismo infantil, 2º) la confirmación en la realidad de las expectativas del ideal y, por último, el narcisismo secundario que deviene de sus relaciones objetales.

Verdadera trampa si las hay, el primero no le fue dado. El segundo es incumplible en la realidad por la tiranía del ideal y, el tercero, con relaciones de objeto a predominio narcisista y escasa carga de objeto que puede establecer poco será el narcisismo secundario que le devuelvan.

Son las familias que antaño tenían en la sala los cuadros de los padres y abuelos, como describe magistralmente Cortázar en Casa Tomada.

Los sucesivos narcisismos generacionales son precarios y solo se sustentan en identificaciones especulares con los progenitores y no por propios valores logrados en la realidad

Gerontocracias que no donan su narcisismo a las generaciones posteriores y esperan, sin embargo, que sean tan grandiosos como ellos se les mostraron ser. También el tema de la vergüenza como daño temprano a la autoestima infantil puede jugar un papel determinante en una sobrecompensación de la misma.

Los hijos de genios la pasan mal, conozco varios suicidios y también, como en Japón, en la prestigiosa y difícil Universidad de Tsukuba, algunos que no han sido admitidos, con frecuencia se suicidan por no cumplir con el Ideal tiránico y el de sus padres.

Acerca del autor

Martha Vega

Martha Vega

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